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¡Ya no puedo más con esto! Es un crimen atroz ¡Y tú, como yo, lo sabes! Darles esperanzas a ingenuos corazones de algo que no puede ser nos condenará… y tu sabes que en cosas como esa no hay crimen pequeño ni pena benévola… Y antes de apuñalar tu corazón… Que me es tan amado y querido como el mío propio, mejor te digo adiós… Adiós mi vida… adiós mi amor.
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En el espacio infinito, donde no existe la nada, persiste la voluntad de la vida en la esperanza, es la absurda tenacidad de negar la muerte cierta es la esencia de la luz iluminando tinieblas
A través del cielo y la tierra entre el sol y las galaxias el azar busca destino entre ácratas y monarcas, son bizarros los instintos y cobardes los honores, la única verdad es la sangre perpetuada
Dinosaurios y cometas nunca ganan su batalla, entre yetis y marcianos la mentira se agiganta. Los ídolos se alimentan siempre sembrando ignorancia, hay ciegos pisando tumbas, verdugos de mil matanzas
El universo se expande, enardeciendo la luz,voraz atiza su saña que entra en las cavernas para pintar sus hazañas, con grasa, hollín y sangre entre manos excitadas. proclamando la sinapsis la furia que habita el alma
Creado 04/09/2017 Catriel Cuestas Acosta
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En vísperas de la Navidad de 1914 en plena I guerra mundial, aconteció una de la más grandes demostraciones de humanidad que ha tenido el hombre, la cual irónicamente es poco conocida, las tropas Alemanas y Franco-Inglesas atrincheradas, cansadas y exhaustas, empezaron a entonar villancicos, logrando con esto una tregua que duró más de un mes, la hermosa tregua de Khaki chum ! ----- ----- La insurrección de la paz (La hermosa tregua de Khaki chum) -----
Entre lo negro del aire empolvorado Se oye un eco de suspiro en la trinchera Y cansado el hombre que vive en un soldado Entona un canto navideño entre la guerra -----
Confundidos los daltónicos colores Surgen pinos que opacaron las ballestas Y en las zanjas destellando los fulgores Se cuestiona quien gobierna nuestra tierra -----
Entre sacos de arena que dividen Las fronteras entre el justo y el malvado Camaradas de ambos bandos hoy sonríen Por espacios de las armas que callaron ----- Chocolates, cigarrillos y unas mentas Se comparten con historias a las señas Y se ignoran las continuas reprimendas De quien hace los rencores cual banderas -----
Insurrecta la paz hoy nos libera En parajes que antes fueron infranqueables Y en las manos de Dios está la sangre Y los pechos de los hombres vulnerables ----- ----- [center]Poeta Gotzon (Jorge Alfonso Ruiz Galindo) Este Poema se publicó en la revista "La literatura del Arte, Edicto literario 2017 (Colombia) y en el libro poemario "Lágrimas de Poeta"(España),además fue distinguido como poema destacado en el III concurso internacional "Fundación somos" en (Estados Unidos)
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La maestra estaba triste, aquella breve llamada puso su alma en despiste. Y aunque el corazón resiste a veces viene la nada.
En diez minutos tendría clase de matemáticas, pero darla no podría. Esa tarde no daría ni una clase temática.
En su lugar a los niños les contaría una historia, que le contó con cariño, su padre con muchos guiños, y que guarda en su memoria.
Se la relató aquel día cuando se marchó su hermano. Y la historia describía a un sembrador que elegía para la tierra sus granos.
Teniendo el aula notoria los niños en su interior, sin ninguna moratoria comenzó a contar la historia, la historia del sembrador
"Cada año en primavera sembraba en su campo el trigo con semillas que eligiera del año anterior y hubiera guardado y dado el abrigo.
Solía pensar que tenían tanto fruto en su interior cuando en la tierra caían. ¡Que hermosa espiga darían hermosa espiga de amor!.
Desde el principio cuidaba las semillas al brotar, trigo verde en su alborada, y amarillo cuando estaba su espiga para cortar.
Espigas que con el viento desde lejos se veían ondear sin un lamento, que jugar era el momento mientras hermosas se hacían.
Y cuando aquel mar de trigo era del color del sol, y siendo el sol su testigo, para el sembrador amigo la cosecha era su rol.
Tras la siega era la trilla el trabajo que esperaba, que separar la semilla no era tarea sencilla, que en la era realizaba.
Las espigas desgranadas serían el alimento de domésticas manadas, y al año en cada jornada supondrían su sustento.
Del grano harían la harina, alimento que los hombres en tantos otros combina. Que es oro en ricas cocinas y es el anhelo de pobres.
Pero había otra labor que el sembrador realizaba: con dulzura y gran fervor de cada espiga de amor un grano siempre guardaba.
Eran granos destinados para volver a la tierra, los frutos tan deseados aunque fueran apartados aunque tanta vida encierran"
Los niños con atención a la maestra escuchaban siete años son un don y a un cuento o una canción gran interés le prestaban.
Y luego con su dulzura alguna pregunta hacían: ¿Qué grano con gran premura el sembrador con ternura entre otros elegía?
La maestra no tenía siempre todas las respuestas y contestar no podía, si ella misma sugería aquellas mismas propuestas.
Entonces la directora del colegio, entró en la clase, y en su papel de rectora sin esperar otra hora quería dar un mensaje.
Y el mensaje trataría de un alumno que no estaba. Y hace un mes que no venía. Y a ver su mesa vacía el aula se acostumbraba.
De Manuel era la mesa, de sus padres la llamada que supuso la sorpresa, a la maestra, ahora lesa, al empezar la jornada.
Y la directora hablaba. Y a la mesa de Manuel la profesora miraba. Y sentía ensimismada que se erizaba su piel.
Pequeño y hermoso veía, que en la mesa de Manuel, aquella mesa vacía, un grano de trigo había de un dulce color de miel.
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La leyenda del Poeta
Dios quiso al hombre cuando advino En el umbral que de otros seres lo divide Allanó con virtudes el camino Y la creación es la añoranza que los une
Cuenta una vieja leyenda Que Dios amo tanto lo que hizo Que le regaló la decisión de su existencia Y el poder de salvarse por sí mismo
Hubo un hombre que de lo bello afana Que hizo de las palabras un anhelo Que uso lo hermoso que dios emana Y dijo palabras con ecos en el cielo
Encontraba en lo ordinario de las cosas El trazo sutil, heredado del dios artista Relatos de flores surgentes de aguas fangosas Y actos heroicos en la guerra misma
Él supo de una mujer que como luz surgía Que hizo que las flores la miraran Que ocupó los encantos y los vestía He hizo que sus versos la adoraran
El día que él tuvo a la mujer en sus ojos Aunque ausente nunca dejo de verla Ella no escuchó los delirios amorosos Y no hubo versos con cuales detenerla
Aquel hombre olvidó la misión que concebía Quiso ser dueño de la belleza que narrara Por despecho ignoró las auras que veía Y olvidó sus versos entre su voz expiada
Ella desdeño lo mejor de las criaturas La vanidad se postró como ceguera Sus mismas virtudes fueron ataduras Y destruyó lo que en el alma se venera
Entre hojas su juventud se fue con el viento Entre hojarascas ella se miró al espejo Se dio cuenta que al correr del tiempo Los versos de él, eran más bellos que su reflejo
No soportó la ausencia de miradas Ni el ciclo de su piel que se marchita Sus razones de vivir sin él, están envenenadas Igual que el fruto, que hoy su muerte precipita
El viento va cantando los rumores Se posan hasta la cama que un viejo habita Y se rompe el silencio en pedir perdones Y en la salvación que dos almas necesitan
Él siempre suplicó por ella Por el peso de llevar tanta hermosura A nadie le importó nada fuera de lo bella Como si hubiese vestido una armadura
Nunca existieron tan bellas plegarias Seres de luz quedaron conmovidos Y con ellos las presencias necesarias En la magia donde fueron concebidos
Cuentan que él visita todos los senderos Y recita el misterio del profeta Y cuando evoca los tiempos venideros En el mundo nace algún nuevo poeta
Cuenta una vieja leyenda Que desde la luz inspira una linda doncella Y cuando alguien escribe un nuevo poema ¡Se inspira, en nombre de ella!
Jorge Alfonso Ruiz Galindo (Poeta Gotzon) Este Poema se publicó en el libro "Cosmos de Poeta" en España
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Ha nacido la muerte, has peleado Con ella, no has ganado ni perdido Tantas veces la muerte es el olvido Por lo que viviste sin ser amado.
La muerte deja, sin amor soñado Amantes tristes corazón herido Luces y sombras, infierno temido Por vender el alma por un puñado.
A veces el miedo muerte ha llamado Tocando tu puerta dios olvidado Cruz de madera de rojo vestido.
Sangran sus venas su amor bendecido En etérea vida él te ha dejado, Muertas las gárgolas bajo el tejado.
Por Conrado Augusto Sehmsdorf (KURT)
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La primavera está por llegar, nido En nuestros corazones, bocanada De amor de almas que nos unen, llamada De la naturaleza, colorido.
El campo con sus flores estallido De fragancias que llenan la mirada De provocada estampa, disfrazada De bellos aromas crea ceñido.
Vestido que deja ver la curvada Y desnuda cadera, que bramido Escupe mis ser, al lado tendido.
Mis manos dejan de ser, convertido En tu piel me uno a ti, correspondido Por tu sonrisa fiel enamorada.
Por Conrado Augusto Sehmsdorf (KURT)
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Yo no te quiero, pero quiero de ti, yo no te amo, amo tener tus manos sobre mí. Yo no te adoro, te pienso y todo en mí es un alboroto. Yo no te quiero, solo te pienso. Con cada luna extraño tus besos, sólo tus besos y el calor de tu cuerpo.
Bajo la luz del sol, no te recuerdo ni te pienso. Bajo la luz de la luna, te veo y te siento.
Cierro mis ojos y veo tu sonrisa y sin querer le sonrío a tu recuerdo. Escucho tu risa, y una ola de calor dibuja la silueta de tu boca en mi cuerpo al compás de la música que sale de ella.
Solo quiero de ti lo que un día tuve, lo quiero sin remordimientos ni lamentos, sin juicios y sin compromisos. Lo quiero con la libertad como expectativa, sin enredos ni tormentos, lo quiero. No entiendo por qué, pero lo quiero.
Yo no te amo, yo tengo amo. Quién me acaricia con ternura en mis momentos de amargura Y susurra a mi oído cuánto me ama. Ese que curó mis heridas y me devolvió la sonrisa. Mi sonrisa que en un pedazo de historia era sólo tuya, Quién me mira con cariño a la luz del sol y bajo la luz de luna.
La misma luna que es testigo de mi locura interior, la que mira con tristeza mi ambigüedad emocional, La misma que es testigo de tu frenesí por la libertad. Esa luna que mira curiosa tus aventuras nocturnas. Te juro que yo no te amo, y sé que tú a mí tampoco, y es perfecto. Yo sólo quiero lo que tuve, amando lo que tengo Yo sólo quiero lo que tuve sin remordimientos ni lamentos, sin juicios y sin compromisos. Yo sólo quiero esas sensaciones, instintos que despiertas en mi cuerpo. Quiero sentir mi corazón acelerado cortar mi respiración, y yo sé que tú también lo quieres, Quieres sentir como me estremezco sobre tu pecho, quieres sentir que por primera vez descubro el placer de ser tuya, Quieres sentir que te miro, como si fuera la primera vez, Y sí, será la primera vez que te mire con lujuria y cariño mas no con amor. La primera vez que camine hacia ti sin desventaja, sin temor. Quieres sentir el palpitar de mi corazón desenfrenado, El frío de mis manos en tu espalda, en tu pecho quieres sentir el frío de mis labios y el calor de mi cuerpo, como mi piel se une a la tuya y exploramos un mundo de sensaciones nuevas, y por un instante nos convertimos en fieras insaciables, que sólo quieren sentir, sólo eso. Quieres oír de mi boca tu nombre, cortando el silencio de la noche, un grito de placer que retumbe en cada rincón.
Llega la despedida, y te miro mientras te alejas una sonrisa adorna mi rostro, y mis ojos no lloran y mi alma no se quiebra, pues yo no te quiero, sólo quiero de ti.
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No tengo riquezas que compartir, tampoco mucha sabiduría pero les dejo estas letras que inquietan mi alma, y rigen la vida mía.
Qué sí, que no, que talvez. ¿A quién le importa en este mundo al revés? ¿A quién le importa si caminamos con las manos y abrazamos con los pies? ¿A quién le importa si nacemos viejos y morimos bebés? ¿A quién le importa en este mundo, donde la gente llora si le ignoran y se ofenden si dices “hola”? ¿A quién le importa en este mundo de sensibilidades tontas, de almas vacías?
Qué sí, que no, que talvez, y así se nos va la vida queriendo complacer, obsesionados con el control, obligados a tomar una decisión. ¿A quién le importa en qué dirección sopla el viento? Sólo al que navega su velero. ¿A quién le importa en este mundo al revés? Si vivimos aferrados a los estereotipos, a los prejuicios.
Sé feliz, sonríele a la vida aprecia la belleza que te rodea, Canta si quieres cantar, llora si quieres llorar. Siente, vive tus emociones al máximo siente las caricias del viento, disfruta de los besos de la lluvia, y baila bajo las estrellas al ritmo del silencio, de los grillos al ritmo del coquí. Total, ¿a quién le importa?
Echa a volar tu imaginación ríete a carcajadas sin razón. Déjate impresionar por las cosas simples, Déjate impresionar por el vuelo de las aves, El vaivén de las olas del mar. Sorprende al mundo con tu magia, Regálale al mundo tu sonrisa, Ilumina los días del ser amado Aún cuando no esté a tu lado. Que se iluminen sus días Al recordar lo que le has dado.
Celebra cada triunfo, recuerda que cada nuevo día es la oportunidad perfecta la excusa por excelencia para amar sin límites, para amar sin fronteras.
Cuando no sepas, Si sí, si no, si tal vez, recuerda, escoge ser feliz porque al final del tiempo ¿A quién le importa en este mundo al revés?
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