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Poemas, frases y mensajes sobre soledad

Selección de poemas, frases y mensajes más populares sobre soledad


LONDRES

LONDRES
La magia ha muerto en la ciudad
en la que nunca sale el sol.
El viejo Ben marca las 3 pm
de un Jueves muy amargo.

Una vez más la niebla está aquí,
cubriendo toda Londres.
Es tan……….
Es tan espesa,
que se ha perdido,
esperando no encontrarte.

En aquella vieja terminal,
hay un hombre sentado,
esperando entre las sombras.

Trenes vienen,
trenes van.
Y esa niña que sonríe,
podrías ser tú.

El Puente de la Torre,
se está cayendo a pedazos.
El teme cruzar
y encontrarte al otro lado.

El Ojo de Londres gira
sin mucha fortuna.
Y el hombre se ha hecho viejo.
Ahora, el continúa esperando,
en aquella vieja terminal.

Trenes vienen,
trenes van.
Y esa niña que sonríe,
podrías ser tú.

El Támesis arrastro todos
sus sueños un otoño.
Ahora, el quiere ser como la bruma
y ocultar todo lo que alguna vez sintió
por ti.

[img align=center]http://www.latinopoemas.com/uploads/img50a5a78f4123a.jpg[/img]

Si tú me quieres

Si tú me quieres
Tengo que saber si tú me quieres,
Pero no me hablas, tu silencio me hiere.
Siento que te alejas cada día un poco más,
Mi vida se muere sin tenerte a mi lado.
Tengo tanto para darte, pero tú prefieres irte,
Me dejas solo, sin amor, sin pasión.
Tu aroma se desvanece con el viento,
Se desploma en cada mañana sin tenerte.
La soledad me tiene inerte, de a poco me estoy muriendo acorralado entre paredes que me encierran en el limbo de un desierto.
Tanto amor desperdiciado, tantos sueños no cumplidos,
Tantas sonrisas terminadas, tantas caricias sin tu piel.
Una lágrima se asoma, sobre el valle de mis ojos,
Brilla con las sombras mi despojo
No tengo recuerdos, ni atardeceres,
Solo tengo noches negras de profunda soledad.

Por Conrado Augusto Sehmsdorf

[img width=300]https://www.elpradopsicologos.es/wp-content/uploads/2014/01/dudas-amor.jpg[/img]

Excusas

Calado de lágrimas su pañuelo terrestre,
no encuentra consuelo la tarde llorosa.
Bate alas la ventana y filtra memorias
coloridas de antaño.
El aire es un suspiro de bocas desgranadas;
son tu boca y mi boca que sangran aún,
la quimera de juntos para siempre
en el degolladero inclemente del fracaso.
Pero tu boca todavía grita: imagino lo que no sé.
Suspira: ignoro lo que sospecho.
Arde: ignoro, deduzco, pienso
por qué no me quisiste nocturnal como tú.
Tu malicia exquisita enrosca lujurias;
mordiscas lasciva el fruto inmemorial
y tus ojos me miran diciendo: te lo perdiste.
Y yo, ya no me asombro
de hasta dónde he llegado con tanta soledad,
porque la lluvia y el viento son pretextos,
como excusas son el sol y la noche
para tenerte en mí toda la vida.
No importa que no estés en realidad,
en esta tarde fría en que llueve y te llevo
como tizón vehemente a la cama conmigo.

Safe Creative: 1411292617699

Misantropía

Pido casa al desierto
que al abrir su ventana
sola palma mostrara
la dimensión de arena.

Y por las noches quiero
bajo su fría calma,
la silueta de palma
pedestal de una estrella.

Mi soledad pretendo
para limpiarme el alma;
de aquí no quiero nada
que la nada me diera.

Si nómada en camello
pasajero cruzara,
leve señal de raza
que su presencia fuera.

Y si un día regreso,
lo haré mundo, si cambias,
con mi razón humana
ni sabio ni poeta.

Safe Creative: 1509205200417

Me Gusta El Otoño

Me gusta el otoño; caminar su ocaso
con un viento suave como éste de ahora
que recita sombras de próximo invierno
mientras a suspiros limpia al paraíso
sus lágrimas gualdas.

Mirar la humareda gris perla, esfumada,
nacida de hogueras de invisibles fuegos
que en ralo conjunto figuran los álamos
contra el verde ileso de los eucaliptos.

Como de costumbre, hoy me vuelvo solo
del crepúsculo manso, con el suave arpegio
de tu nombre amado tañendo en lo hondo
de mi sentimiento y memorando aquellos
tus ojos dorados de otoñal ternura, tú,
la inolvidable…

Cuando de repente, a oficio de viento,
una majadita de hojas ya caducas,
(como el amor tuyo) rozando la calle
su marrón crujiente, con raudo alborozo
me sale a encontrar.

Y a mí me dan ganas de volverme calle
y que sea el otoño, la estación perpetua
que arrastre en mi pecho rozándome leve
tu caricia yerta; si de mí se trata.
(Mi pecho de asfalto).

Vuelvo como dije, acopiando mientras
frases como hojas, al viento también, para
éste poema que al gentil otoño, mi proyecto
lírico el día de hoy, tenía en prioridad. Mas
cual todo asunto de un tiempo a esta parte,
a fin de nombrarte se sale de tema.

Por tanto retomo mi caro propósito
y en verso prosigo: Me gusta, me gusta
el otoño, y más… si estuvieras.

SafeCreative: 1505314210330

Amor

Silencio,
que las estatuas apenas se mueven.

Hay que evocar la oscuridad
para revivir el recuerdo;
cierro los ojos
y vuelvo a mirar:

dos cuerpos a la velocidad
de la nube se besan,
se miran,
se entregan;
no quieren convertirse
en el otro,
no quieren disfrutarse
en el otro.
Desean ser el Uno
en ese acto
que los hace amantes,
es decir, portadores
y cuerpo del amor.
Se miran, lo demás
sucede:
las manos acarician
sin saberlo,
las bocas besan
ignorando.
La entrega es natural
y certera,
no hay nada
que aprender
en ese primer encuentro.
Los acontecimientos
se dan
como la ignorancia
de la luz
que a todos ilumina.

La entrega es perfecta
y no tiene final
puesto que
hoy que estoy solo
no lo recuerdo.

Ausencia

Ausencia
Ya no estás más a mi lado
ya no entra el sol por mi ventana
estoy perdido,
olvidé la risa y la alegría,
perdí la voluntad y la esperanza;
es verano y siento frío,
ya no tengo más lágrimas.
Silencio.
Tortura de las almas solitarias,
pero, ¿por qué tanto tormento?
es que ¿tengo alma todavía?
Siento la lluvia y con ella
un estruendo implacable,
no es rayo ni trueno,
parece ser un grito,
terriblemente feroz, triste y oscuro;
capaz de hacer retroceder
al fantasma más maligno,
capaz de hacer sucumbir
al mismo diablo
en la ciénaga de la desesperanza,
capaz de hacer sentir a Dios
la criatura más débil y desdichada.
El eco de ese estruendo
todavía perdura,
y creo que también mi vida
¿estoy vivo?
no lo sé,
solo sé qué es ese sonido,
es la muerte de mi alma,
es la pérdida, es la ausencia, es el frío.
Ya no sé lo que soy,
sin alma, ¿estoy vivo?.

perdiendo el tiempo.

Lento,
parece ir tan despacio,
parece detenerse.
Suprime y reprime,
esas emociones.

Pensando en ti.

Tiempo,
que importancia tiene el tiempo,
cuando ya te has hecho viejo.

Cuerpo joven,
alma vieja.
Tiempo,
ha dejado de importarme
hace tiempo.

Pensando en ti,
pensando en ti.

El péndulo
parece a verse detenido.
Y el reloj marca distancias.

Pasado y futuro
parecen no mezclarse,
cuando solo existe
es el presente.

Pensando en ti,
pensando en ti.
Perdiendo el tiempo
pensando en ti.

LLANTOS DE AGONÍA

LLANTOS DE AGONÍA

Sol muriendo luna naciendo
en su mente el recuerdo de quien ama,
el tiempo pasa y esa herida aún no sana,
el corazón por dentro se desangra…

Tétricas figuras en el cielo se dibujan
almas penando muriendo, vagando,
flores marchitas mi ojos llorando,
manos atadas ensangrentadas…

Maldita mira da se pierde en la nada
al tiempo que esa daga se clava,
matando ilusiones y esperanzas,
hoy de ese amor no queda nada.

Llantos de agonía
en la oscuridad por ella sufría,
deseando morir ese día,
en el aire su esencia se perdía…

The_ghost

El Manso

Hace un tiempo decidí guardarme en mí,
no por decepciones, pues las asumí como las alegrías:
naturalmente. El amor ajeno que se fue, se fue porque
se tenía que ir en pos de alguien o algo mejor y como
no era yo quién para impedírselo, nos despedimos
sensatamente, al punto que espero le haya ido muy bien
seguro a mi vez de, “sin sangre en las venas”, ser objetivo.

No, no, yo hablo de guardarme en mí,
emocional y gustosamente y muy conforme conmigo;
ya que no ofendí ni lastimé ni delinquí ni traicioné, sino
todo lo contrario: alabé a quien me ofendió, guarecí
a quien me lastimó, solventé a quien me robó y confié
en quien me traicionó, lo cual asimilé también; pues
el no hacerlo, sería ignorar nuestro genio claroscuro.

Hablo de mi decisión de guardarme en mí,
pero sin rencor y de acuerdo o no, redundo, tolerando
en lo posible la motivación nociva de cada interés ajeno.
Sucede que estoy un poco cansado, no resentido
de cierto prójimo que no tiene la culpa de ser escorpión
como yo rana, cansado de darme sin condiciones y hasta
apático últimamente, ante un futuro fracaso asegurado.
Y así no se vive la vida que se anhela buena y feliz.

Decidí guardarme en mí, como quien guarda
en un cofre una posesión querida, sincera, casi sana;
una reliquia modesta que a los demás no le interesa
y sin embargo, uno atesora con alma y corazón.
Ser un alguien que vino a ver el mundo y no le gustó,
pero se remite a su cautela para no guerrear y matar
y se recluye en sus íntimos buenos principios.

..........................................................................

¡Me calenté!: decidí guardarme en mí y montar un negocio
que bien podría ser una bombonería y chocolatería,
(que me apasiona) con un gran surtido de bombones
y chocolates; blanco y negro en diversos formatos;
me gusta en rama y como mi negocio estará en medio
de un polo o desierto, si el amor llega hasta allí, a pie,
nada de locomoción, podrá comerse mi corazón
(de chocolate).

SONIDOS DEL SILENCIO

En esta detestable soledad,
el ruido de tu voz y tus recuerdos,
son los sonidos del silencio,
que a mi vida dan claridad.

Bullicioso silencio irreverente,
que acarrea con el viento,
el eco de tus besos,
haciendo divagar mi mente.

Lágrimas saladas por tu ausencia,
mi alma destila por la noche,
y muero poco a poco,
sin el agua de tu boca..sin tu presencia.

Aceptar, tanto cuesta,
los sonidos de un mustio silencio,
cuando el corazón envía un "te quiero"
y solo encuentra el mutismo, por respuesta.

Claudia Alhelí Castillo
13-07-12

.

La soledad del poeta©

La soledad del poeta©
La soledad es el rincón

donde el poeta llora

retorciéndose entre sus miedos,

donde el amor aún se espera

y la caricia vive empañando los espejos.



Los miedos del poeta

que se hacen voz, y viven, y llegan…

y no mueren.



El rincón del poeta,

universo donde vida y muerte

se cortejan arrebatándose

el soplo de esperanza

dejado por el recuerdo,

único espacio donde

arrastrado de sus versos

enzarzado en trágico y vital lance

con su yo desconocido,

se hace grande en su miseria

y fuerte en su pobreza,

viviendo para siempre

con la pena de no haber sabido

porqué luchar… y para qué vencer.



Jpellicer©2015

Corazón Perro

Hoy, mi corazón recibió un portazo del desamor
en pleno rostro, se ajustó la nariz, lo puteó
y siguió latiendo.

Él está acostumbrado a los portazos
y zancadillas de la vida.
Así que se fue silbando calle abajo
y ante la puerta roja de la esquina
de Lealtad y Decepción, salivó
un resto de sangre de dos dientes que perdió
y entró al prostíbulo a tomarse
la revancha con más sexo
como el tuyo; sin amor.

Dice que no le importa el desafecto,
pero sí, le importa; yo lo he visto en soledad
lamerse las heridas como un perro.

A Los Promiscuos

A esos de adulterado ‘amor oficial’
amén deshonrado por su insaciable
avidez sexo-aventura, codificados
a vivir de por vida en tal infinidad,

les digo que, falaces, han logrado
la perfecta armonía del doblez
de su pasión desinhibida de deber,
devota sólo del deseo puro y franco.

A esos de extravagante realidad
sentimental, que se unen eruditos
en pasión, ‘ilegítimos’, redundo,
leales sólo a promiscua actividad,

les digo que han ganado de mano
al desamor que a tantos deja
solitarios, defraudados y dolidos
por fieles y triviales y confiados.

A esos ‘corazón calidoscopio’,
asimismo les prevengo que al final
tentará su mixtura de pasiones
espinar sin flores cuando solos.

No obstante, su acopio primordial
de sensaciones, superando su saga
decadente, los deleitará mentidos
hasta el último destello de su afán

por espejos también de lo genuino.
Yo, por amar veraz o equivocado,
en irónico filete porteño reproduje
sobre el feroz umbral de mi vacío:

“A mí, ¡que me quiten lo bailado!”

Delirios de amor

Delirios de amor
[img width=300]http://2.bp.blogspot.com/-HvmQUSeI5Mg/UOyXvlRj0II/AAAAAAAAC4U/agbysMA-0v0/s1600/Delirios+de+amor.jpg[/img]
Una suave brisa recorre
los prados de la eterna
primavera, anuncia la soledad
de un corazón que extraña,
sí, que extraña esos días
de locura y furor, en que
tú eras mi alimento,
mi desayuno, almuerzo y cena;
evoco que te servías en charola
de lino, con tus piernas entreabiertas,
para que yo, tu esclavo, divisara
con profundo deseo tu gloria,
esa que un día me diste a manos
llenas, siempre fresca, siempre
con olor a jazmín árabe.
Mi alma tirita de frío, y busca
el refugio que un día tú le diste,
ese calor humano que es capaz
de derretir miles de glaciares,
ese amor, cariño, pasión y locura
que le daba color a mis días
grises.
Llega la penumbra del día
y con ella, el hastío de la soledad,
me recuesto en mi cama, la misma
de siempre, la que un día inundamos
de miel, mientras tocábamos el cielo
con las alas de la pasión; luego de horas
de pensarte y anhelarte, por fin, logro
conciliar el sueño, y justo en ese preciso
momento te veo en mi habitación,
sí amor, te veo a ti, y como alma
en pena corro a tus brazos, extendiendo
los míos para abrazarte y colmarte de
besos, besos sabor a fresa; pero
para mi tristeza, son tan sólo delirios
de amor, vuelvo a mi cama, con el
corazón destrozado, derramando lágrimas
de dolor, pidiendo al cielo, tan sólo una
oportunidad, de contigo poder estar,
para amarte con plena libertad.



Autor: Edwin Yanes

http://www.poesiagt.com/2013/01/delirios-de-amor.html

Otoño Mío

Llega el otoño mientras tu amor emigra.
Las hojas del parral caen y danzan en torno mío
bajo el cielo gris, aprovechando los suaves espirales
que sopla mi tristeza.

El portal, el patio, la casa, surcada su mejilla
por una lágrima caracol, están serios como dolientes
después de un entierro y mi gato, como tu amor,
duerme desentendido entre las hojas.

Y yo, solo de tu apoteosis, me siento manso
a contemplarme en las manos los años perdidos
y el código ya inútil de haberle enriquecido
entre ambos el idioma a la pasión.

Solo, hasta éste poema mira hacia donde te fuiste.
Y me pregunto dónde iré sin tu verano amable,
sin la túnica de pájaros conque me arropabas cada vez.
Solo, ya que éste poema no ama más que a ti.

HEMOS TERMINADO

Algunas veces,
pienso que lo nuestro,
no funciono como debió ser,
no fue lo que esperaba de ti.

Tal ves no era suficiente,
que saciaras tu sed de sangre,
tus instintos salvajes,
no fue lo suficiente.

Hemos terminado,
no se porque,
pero es mejor,
que nos separemos.

Es el fin,
de nuestra relación,
no fue lo que esperaba de ti,
no fue eso,
solo estaré,
hasta buscar otra amante.

Erick R. R. Torres
(Ángel Negro)

NECESIDADES ESPECIALES

Recuérdame cuando seas la única,
que estés en mi mente,
recuerdame cuando estés conmigo,
cuando la luna al fin brille.

Cuando seas la única,
que siempre has soñado conmigo,
cuando la noche llegue,
recuerdame con todo tu corazón.

Esas necesidades especiales,
que tanto deseabas,
se están haciendo realidad,
estas sintiendo ese placer en tu interior.

Eres mi musa,
mi corazón late agitado,
por todo los momentos que vivimos juntos,
recuerdame por esos sentimientos ocultos en tu alma.

Erick R. R. Torres
(Angel Negro)

SOLO ENTRE LA GENTE

La soledad es fiel compañía,
En el deambular de la vida,
Consuelo en la tristeza y alegría,
De largas bajadas y subidas.

Solo entre la gente
Que vela por sus intereses
Que sin estar, esta presente
Entre nopales y cipreses

El frío acoge su cuerpo
Que yace yerto en la soledad
No, no está muerto
Sólo cansado de la sociedad.

Sociedad que te lleva al arrebato
Sin importar si eres bueno o malo
Experto o novato
Simple renacuajo o robalo.

Duele verte solo entre la gente
Buscando un aliciente en la luna
Envuelto entre miradas indiferentes
Sin cariño, amor ni fortuna.

No estás solo, mira a tu alrededor
Las flores y los pájaros están contigo,
Por favor, sana tu interior
Aquí tienes a un fiel amigo.

Autor: Edwin Yanes

ANOCHECER

El anochecer refleja sobre cristal del autobús,
y cuando se combina con el error solitario de una mujer,
el sol de la tarde que se hunde es tan triste,
que nunca volver a verte jamas.

Esto me lo merezco,
si no fue mi intención lastimarte,
pero quiero olvidarme de ti,
por el resto de mi vida.

El odio es mi guía,
perderte fue mi única alternativa,
si no te fui sincero una vez,
no quiero enamorarme.

Esta vez,
en esta nueva ciudad,
voy a encontrar la felicidad,
con una nueva mujer,
aferrarme a la cordura por voluntad,
a través de estas palabras,
ella es una vagabunda hermosa,
nunca encontraré la paz,
nunca encontraré el amor.

Erick R. R. Torres
(Ángel Negro)