Poemas :  Mi esencial promesa...
Buscando un regalo especial para ti amada mía,
he intentado atrapar aunque se una nimia pizca
de esa catarata inmensa de ternura, dulzura y
gracia tuyos, para ambientarla en polvo cósmico,
quizás algo de rocío y por supuesto del perfume,
de muchos girasoles, canutillos, rosas, tulipanes…

Encontrar en el espacio más luminoso del alba,
que tanto te estremece, el escenario exacto,
para intentar una vez más: tocar tu corazón,
acariciar tu alma, repetirte cuánto te amo y
que hacerte feliz, llevarte conmigo al infinito,
sigue siendo mi más sensato y demencial fin.

Que pueda encontrar del inexorable tiempo…
todas las oportunidades, los segundos todos,
para alcanzar muchas sonrisas tuyas, para vivir
extasiado en tu aliento; navegar y explorar
tus profundos ojos, para darle más intensidad,
a mi esencial promesa, de amarte siempre más.
Poeta

Poemas de despedida :  Hasta siempre Fermín...
Recuerdo ahora tus lejanos textos irreverentes,
esa prosa profunda siempre y siempre sin pausas,
las metas modestas y luego tus vuelos sin límites,
tus versos libres, tu deambular pleno de motivos,
de paisajes, de retos, de personas, que invitaban,
me escuece el alma no haber concretado ese dúo,
que con océano de por medio, quedó esperando,
como coro de sinzontes mientras el sol se pone…

Hermano Quijote… en las locuaces travesías…
de escribir y sostener en líneas todas las ilusiones,
de inventar auroras, aunque la noche esté oscura,
de recordar sonrisas de quien se fue, aunque duela
en el alma hacerlo, de vivir y sufrir por aquello…
de atizar la alegría, la pasión y sostener esperanzas,
de brindar a manos llenas ternura y toda la magia...

Nunca nos vimos y ni falta que hizo, para aprender,
para apreciar, para vibrar con lo que conmueve…
leerte, es un ejercicio que nunca puede terminar,
es el privilegio que tu legado deja para siempre..
y es hasta siempre que tu presencia se queda, sí,
como la vieja galaxia hacia donde nos movemos,
o como las inagotables auroras llenando de luz,
ese milagro que es la vida y que hoy me permite
despedirte, con un hasta siempre querido Fermín,
buen viento, amigo poeta, vuela alto, muy alto…
Poeta

Poemas :  Querida Keibi
Irrumpes de niña a mujercita… floreciendo,
con la primavera, con la aurora luminosa,
volcando tu belleza y pureza como un oasis,
referente de frescura, de agua clara, de paz,
con las nuevas mieses y el polen, cúbrenos,
haz que reverdezca amor en nuestro corazón.

Suelta tu vuelo sin miedo, hermosa mariposa,
explora la magia de los paisajes y tus sueños,
conjuga con el arco iris, ramalazos de ternura
y tus sonrisas, redimiendo y alegrando el día…
vamos muñequita, el universo tiene para ti,
exactamente lo que te mereces: el infinito…

Queda atrás el capullo, para mostrarte flor,
en total exquisitez, abriendo en cada pétalo,
belleza, colores, perfume; explosionando
con toda tu energía, también más ilusiones;
el futuro siempre estará pleno de sorpresas,
desde tus ansias por atesorar el milagro del día.
Poeta

Poemas :  Desvariando un soneto...
He tenido que hacer una pausa,
a la pertinaz fiebre y cada desvarío,
para dar paz a este idilio, que acusa,
ribetes del más extremo delirio…

Pero qué oasis podría pretender abrazar
si nuevas olas de devaneos trae tu sonrisa,
que impasible tu sensualidad va a arrasar,
como cada rastro perdido, de la pobre brisa.

Entonces, que se vuelquen sin compasión,
las brasas de esta pasión inmisericorde,
que consuman mi existencia como canción.

In crescendo… para explosionar al acorde,
de nuestra sinfonía de caricias, en ovación,
demencial de total éxtasis, que se pierde…
Poeta

Poemas :  Hasta el sinsonte calló
Tus ojos aún no han iluminado mi aurora,
tus pestañas, son ondulantes cortinas que
atesoran tus ojos lindos, mientras apacible,
tu suave respirar me hace soñar aún más,
en detener el tiempo, en lo fugaz eterno,
en el privilegio de este disfrute, único…

Un límpido cielo sin viento, el sol inundando
de su calidez todos los espacios y tu belleza,
en silencio, como mariposas en vuelo, como
un arco iris en el paisaje, extasía a raudales,
tanto, que hasta el sinsonte prefirió callar y
desde el jardín, respetar tu descanso…

Descansa mi vida, cuando el horizonte,
aclaren tus ojos, habrá empezado mi día…
Poeta

Prosas poéticas :  Amores así... son eternos
Cuatro años y unas semanas más… resultaban una diferencia lapidaria, para José, un niño de doce años, que miraba con ojos de hombre enamorado a la hermana de su mejor amigo, que el año pasado cuando cumplió quince, pudo verla con ese hermoso vestido rosa, maquillada, sonriente… preciosa; desde entonces, algo ocurrió en su interior para siempre, así que le resultaba muy difícil tratar de disimular su incontenible atracción por Liliana.
Se turbaba, olvidaba lo que iba a decir, tartamudeaba, escapaba a caerse tras varios tropiezos, amén de sonrojarse y la sudoración aquella que molestaba tanto… a todo esto, Liliana le sonreía y continuaba con sus días y actividades sin enterarse del viacrucis del pequeño José, “pequeño”, es que además, aún no se había estirado y le faltaban unos quince centímetros de estatura, por lo menos para igualarse con Liliana.
Ella, grácil de figura, atractiva por ese ángel que tienen algunas mujeres, que sin cobijarse con los estándares de belleza del mercado y la sociedad de consumo, era hermosa, por sus ojos claros, su sonrisa angelical y esa agilidad felina para deslizarse al andar, cuántas veces había hasta delirado imaginando poder abrazar esas formas, esas curvas peligrosas decía, porque le sería muy difícil mantener el control… y cuando hablaba, dejaba admirara una boca que a José le provocaba atrapar a besos…
José, además de resignarse a verla enamorado, pero como un imposible, tuvo que aceptar algo que iba más allá de sus ilusiones; Liliana, su bella Liliana se iría a estudiar lejos… una suerte de eclipse total, cubrió los días y noches de su vida, que a pesar de los chispeantes años de la adolescencia, siempre tenía un corto circuito que lo sumía en una melancolía, que evocaba los detalles de la amada Liliana…
Tuvieron que transcurrir como quince años, José se graduó, obtuvo una tecnología, se casó y fue a trabajar en una planta industrial, en donde la vida le tendría guardada una sorpresa del tamaño del universo: Liliana trabajaba también allí en el área administrativa, no había crecido tanto como José, que era quien ahora pasaba con varios centímetros a “su” Liliana, que aún causaba revuelo en su comportamiento.
Estaba soltera, José de inmediato pensó a sus adentros: ¡ojalá hubiese sabido!, la habría esperado, la habría buscado… pero tenía una pareja, esa noticia sin embargo, no desinfló a José, que estaba feliz, saludaba y se despedía de “su” Liliana con beso en la mejilla, habían ido consolidando su amistad interrumpida; su amigo, hermano de Liliana, había salido a estudiar fuera del país y se quedó a vivir con los gringos, se consiguió su gringuita y no pensaba en volver por ahora.
Los lapidarios cuatro años, ahora no se notaban, el porte y aplomo de José, habían causado especial simpatía en Liliana, que sin darse cuenta, se sentía atraída por el ya no pequeño José. Liliana dejó de hacerse acompañar por su parejo, llegaba y se iba sola del trabajo, así tenía más minutos para poder compartir con José. Él por su parte, iba superando los nervios y a medida que charlaban y compartían, sentía que de alguna manera era correspondido.
José tenía dos hijos pequeñitos, que adoraba y su esposa, era un amor de persona, preciosa como las flores en primavera y habían levantado un hogar, que había causado la admiración y envidia de muchos en su entorno; esto le causaba remordimientos y en varias situaciones le inhibía de dar cuerda a eso tan bonito que compartía con Liliana.
En particular, había un instante que era de alguna manera incómodo: las despedidas, porque sin querer o queriendo, se acercaban un poquito más para darse el beso de despedida, que de a poco iba remordiendo distancias, hasta remorder comisuras de labios y tras varios intentos o refrenamientos mutuos, finalmente desembocar en un inevitable beso con hambres atrasadas, que quien sabe cuánto duraría… allí supieron cuánto se atrajeron y cuánto más se ansiaban.
Liliana que sabía perfectamente, la condición de José y su hogar, se adelantó con total contundencia a señalar, que ella también tenía su relación y que jamás podrá aceptar que José abandone su hogar, sus hijos, su futuro con ellos; ella no se había casado, no le atraía esa condición y prefería desde hace mucho, tener su pareja y nada más, esto a pesar de sus dos últimos enamorados, que habían querido tomarla por esposa…
De los besos y caricias furtivas en esos intervalos del trabajo, dieron el salto a verse fuera de la planta industrial; encontraron el tiempo y en una residencial, el espacio para explosionar todas las ganas acumuladas; ella quiso amarlo y él, cual púber enamorado se dejó llevar por ese vendaval de la mujer de sus sueños, por su obsesión adolescente, su más delirante ternura también… a quien según él, había dedicado hasta su primera masturbación…
Se besaron, se descubrieron a través de miles de caricias y miradas, se amaron y volvieron a amar, se quedaron dormidos y al despertar se amaron una vez más, como el primer beso, con hambres atrasadas… fue una conjunción única, exquisita, inagotable… Liliana ofició como maestra de ceremonias, José obedeció, la amó y aprendió, no paró de hacerlo…
Iniciaba o continuaba así, una relación muy especial, en que se entregaban desaforadamente, como náufragos encontrados, sin exigencias, sin condiciones y cada encuentro, era esa oportunidad exquisita, para brindarse plenamente, para inventar, para recrear, para explorar, llegaban ilusionados y se despedían felices, sin horarios ni calendarios, cuando podían se ponían de acuerdo y lo demás era tan solo la urgencia porque transcurran los minutos y se encuentren una vez más solos, dueños del universo, del tiempo, de ellos mismos…
Por sus compromisos, tuvieron largos corto circuitos, pero siempre se volvían a buscar, a encontrarse y a quererse como sólo ellos, o como diría José, como quería Liliana, la sacerdotisa de su amor, de su cuerpo, del placer y como toda relación, con aportes de la pareja, José también buscó sorprender a su amada, explorando nuevas caricias, besos, espacios, tiempo… de a poco fueron necesitando más tiempo para ellos y buscaron noches enteras, días enteros, tras los cuales, venían las pausas, para necesitarse otra vez… con esas hambres atrasadas, que tanta magia traían, que cuánto placer almacenaban y compartían…
Cada uno por su lado, aceptarían después, que esa construcción amatoria, sería únicamente de ellos, jamás podrían replicar con sus parejas, provocando por el contrario, congelamientos muy críticos que apenas escapaban a ponerlos en evidencia… así mismo las no exigencias y no condiciones, dejaron de ser tales y afloraron en escenas de celos y en necesidad de más tiempo juntos; esto último de manera intermitente, cuando Liliana exigía, José no podía y viceversa, pero nunca se debilitó esa atracción, el deseo, las ganas infinitas de juntarse, de sentirse, de inventar más, de sorprenderse con algo nuevo, de derrochar ternura, pasión, lujuria, en cada nueva exquisita ocasión que la vida les brindara…
Varios años después los lapidarios 4 años que agobiaban a José, cuestionaron a Liliana, que se sintió algo más “madura”, que su amado; si a José nunca le importó esa diferencia cuando era apenas un niño, ahora no cambiaría por nada esa condición, Liliana era su mujer, ella le enseñó a amar, él era su púber amante y lo sería para siempre…
Un día José tomó la mano de Liliana y se la colocó en el pecho, su corazón latía como un tropel de caballos desbocados, varias veces le había hecho sentir esa sensación, esa arritmia, alegría, conmoción, lo que sea, que Liliana provocaba en él; fue su manera de explicar sin palabras, que no pueden: apenas cuatro años y algunas semanas, detener ese ímpetu conque él siempre amó a su Liliana, la hermosa mujer de felino andar, de preciosos ojos, cara bonita, sonrisa angelical, boca deliciosa que adoraba devorar a besos, cada palmo de ella, transcurridas algunas décadas, seguían siendo motivo de sus ansias para amarla más…
Juntos construyeron ninguna rutina, juntos aprendieron a reinventar esto de ser parejas y de aprovechar cada segundo que la vida les permitía compartir con toda la intensidad de quien vive para ello, juntos siguen siendo un tsunami de emociones, de expresiones, de detalles, que bien deberían ubicarse con estrellas en el infinito, allí donde no importa el tiempo… donde amores así, son eternos…
Poeta

Poemas :  Torturando la memoria...
¡No bastan!, ¡Nunca bastarán!...
Las desoladas ideas de nuestros besos y caricias,
es que, siempre hay un entorno mágico, único,
que hace de cada instante algo esplendoroso,
que cautiva, que enciende, que atrapa sin razón
y… es lo que a veces se le escapa a mi memoria…

Ojalá pudiera darme ahora mismo, sensaciones
frescas de tus labios carnosos, de tu talle trémulo
mientras lo estrecho y me fugo en un beso más,
ojalá pudiera escuchar nuestros murmullos… o
al menos leer lo que tus ojos bonitos me cuentan,
cuando se cruzan con los míos y juntos se pierden.

Cómo no poder rememorar, el aleteo de tus manos
mientras hablas… con esa sonrisa tan cautivadora
y recordar tu perfume, el sabor de tu piel, lo que
ocurre en mis dedos, cuando acaricia tu cabello,
fluyendo como el agua, como viento, como tu risa,
si, tu risa que inunda mi alma de tu locuaz alegría.

Te amo, te adoro, te deseo... te sueño, te añoro,
te necesito y si no estás conmigo, no queda más,
que torturar mi memoria, para sobrevivir sin ti,
con las imágenes y las impresiones que quedan
tatuadas en mí y que son mi alimento y aliento,
que más inspiran, que intangibles te traen a mí…
Poeta

Poemas :  Atrévete a soñar...
Porque no es solo cerrar los ojos y pretender,
soñar, es permitirnos lo imposible, lo bonito…
soñar, es romper con las formas y los límites,
sueña y construye desde lo intangible y difuso,
cada utopía y anhelo que te atrapa, emociona,
aunque se nos vaya la vida y no lo alcancemos.

Soñar, no es dormir y luego recordar pasajes
maquillados, para alegrar el ego y la modorra,
soñar, es arriesgar, es tomar parte en tu vida,
es abstraer en la noche y esforzarte despierto,
soñar, es intentar con los ojos cerrados, atrapar
mariposas y despierto acariciarlas con ternura.

Soñar, es… hasta inventar una sociedad de paz,
donde no hay que verter lágrimas… ni sangre,
por lo injusto, la insultante inequidad o miseria,
soñar, es amar sin arrepentimiento, es ser feliz,
soñar, es vivir en armonía contigo y con todos,
soñar, es estrechar a quien amas y volar sin fin.
Poeta

Poemas :  Para atrapar como colibrí...
¿Y qué de nuestra energía?... te pregunto…
Si, de aquella que está vibrante en la distancia,
más allá de la memoria y sus espectros difusos,
rebasa lo que no alcanzan a decir las palabras
y nos conecta fulminante con todos los colores
y detalles con tan solo cerrar los ojos o musitar
tan solo, que somos las estrellas de este amor.

Y no nos asusta, no, esto de reventar la calma,
porque estamos vivos y podemos amarnos así,
porque abstraer el roce de nuestra piel, estalla
todas las ganas y las multiplica… en más pasión
y fantasía, porque conseguimos fusionar amor,
ternura, ilusión, sin importar estar muy juntos.

Escribo y es como si te leyera mientras sonríes,
e interrumpes para morderme o abrazarme así,
desconectándome de las formas, para soñar…
esta mágica vida que despierto pretendo narrar
y no estás, pero te llevo en vilo en la inspiración,
en la yema de los dedos, en las ansias de atrapar
como colibrí, en cada fugaz aleteo un universo
de tu néctar, que una aún más nuestras almas.
Poeta

Poemas :  Tengo delirios
No sé si es la fiebre icariana o la luna,
que no llega ni se llena… o el silencio,
que se hace insondable en tu ausencia,
quizás es que urgen para mi espíritu,
las centelleantes líneas que trazas,
desde tu sonrisa, tus ojos, tu compañía.

Para volar aún en la oscuridad y llegar,
justo allí, donde repica tu corazón y sus
acordes, hacen que mi alma se solace…
y sin embargo creo que me vienen bien,
estos delirios que alucinan y ensueñan,
porque son, vienen y van por ti mi cielo.

No hay confusión, son tan solo ansias,
sí, ansias infinitas de sentirte, de amarte,
de explosionar en sueños e ilusiones…
explorando el infinito iris de tus ojos, sí,
de tus hermosos ojos, que sin embargo,
quisiera nunca disipe mis delirios por ti.
Poeta