Poemas :  Estrella fugaz
No compartí tu asombro por presenciar
el espectacular paso de tu estrella fugaz,
no he podido mirar tu exquisita sonrisa,
al disfrutar de la lluvia o del sol ponerse,
despertar no es igual sin el fulgor del alba,
reventando en el fondo de tus lindos ojos,
clareando mi alma, inquietando mis días.

Pero mi vida sigue nutriéndose de tu voz,
de tus imágenes siempre vivas y amadas,
de tu ternura deslizarse, acariciando así…
desde donde sea, como suave brisa no más,
ahora mismo, mientras la nostalgia redobla
ansiedad y desamparo o luego cuando tu risa
espante mis demonios y abrigue mi espíritu.

Ahora mismo, afuera el viento arrecia feroz,
amenaza tormenta y en medio del concierto
de rayos y truenos, me harás falta otra vez…
hemos compartido tanto, que ya no duele,
no puede doler la ausencia, si amar podemos,
juntándonos en la intensidad de lo compartido,
con la rapidez de la espectacular fugaz estrella.
Poeta

Poemas de nostalgia :  ¿Has visto la luna?
Bajo este mismo cielo que nos cobija,
la luna fulgura radiante, paseando así,
enigmática, su tan especial compañía,
por cada rincón del paisaje y el alma…
por los pliegues de lechos y de las rosas,
por la memoria e imágenes a media luz.

Como nauta obcecado, he atravesado
una a una sus fases, en todos los lugares,
con y sin ella, más, con apasionado delirio
la he sentido, en la seductora profundidad
de tus cafés pupilas, pretendiendo disfrutar
dos enigmáticas bellezas en una sola mirada.

Que ¿si he visto a nuestra cenicienta?, sí,
la patrullo y aguardo, ella es el mágico toque,
conque mi vida, sella cada día y su noche,
con nuevos motivos para soñar y volar,
a colisionar los ramalazos de luz del alba
y disparar más esperanzas e ilusiones…
Poeta

Poemas de nostalgia :  Desde la travesía de tu ausencia...
En la travesía de cada palmo de ausencia,
torturando la memoria, he podido esculpir,
con cada paraje tuyo y total vehemencia,
el templo que guarda y aguarda más amor,
inspirando con inmisericorde sensualidad,
zanjar la distancia y tiempo que nos separa.

Desde las lesiones terribles de la añoranza
y el impasible lento trajinar de los segundos,
sigo construyendo los mágicos ritos tántricos,
que compensen y mitiguen todas las ansias,
represadas, acopiadas a punto de estallar y
dejar que rieguen como rocío tu templo todo.
Poeta

Cuentos :  Un hilillo de humo
Este forzado aislamiento de la pandemia, llevó a José a explorar su propia casa y descubrir, por ejemplo, que el cuarto de ropa de planchar, tenía una ventana que daba al patio posterior, que hace mucho no visitaba y que lindaba con una casa, que alguna vez fue amarilla, su pintura se había deteriorado tanto que más parecía gris.
Pero quizás ese mismo abandono, hacía resaltar, una pequeña ventana de madera en mal estado, que tenía también débiles rastros de pintura café oscura, por dentro tras de unos opacos y sucios cristales, se notaba había unas cortinas raídas que tenían un color indescifrable, entre beige y gris; pero lo que llamó alarmantemente su atención, fue que, una tarde lluviosa, a la que acompañaba negros nubarrones y la volvía muy oscura, pudo divisar un hilillo intermitente de humo, que se fugaba, de esa tétrica ventana, había estado a punto de dar la voz de alarma, creyendo que algún fuego estaba provocando ese humo.
La tarde se apagaba y por una débil lámpara encendida en el cuarto de la ventana misteriosa, pudo divisar una silueta; alguien con seguridad fumaba de pie allí.
José no dejó de mirar ese hilillo de humo, que se repetía todo el tiempo, con el pasar de los días, se percató que esa persona, fumaba mañana, tarde y noche; hasta que un viernes de lluvia, constató que no había más humo, volvió a la noche, a la mañana siguiente y la tarde y la noche siguiente y ya ni siquiera la débil luz de la lámpara se divisó…
José decidió compartir sus observaciones con su madre y sin más le comentó que en la casa de alado, alguien fumaba en el cuarto que daba a su patio posterior, que lo hacía todos los días y todo el tiempo, pero que ya eran dos días que no había observado, esa acción y que al parecer o se mudaron o tal vez se fueron de viaje, podría ser que el virus haya contagiado esas personas, que…
La mamá, lo interrumpió tomando sus manos, hijo, me sorprende tu curiosidad, pero mucho más tu preocupación, esa casa es de doña Virginia, ¿recuerdas la viejecita que hace meses nos entregaba esa rica conserva de guineo?, pues, ella vive allí, con un nieto, que desde niño lo atrapó el vicio de fumar, es que esa fue su fuga a la depresión, los vecinos dicen, que prácticamente fumó hasta morir, tenía apenas 25 años y falleció con enfisema pulmonar…
Todos tememos mucho por la salud de doña Virginia, su esposo murió muy joven, su hija le acompañó, más tarde con su esposo y su hijo que se llamaba Hugo, hasta que hace poco más de 20 años emigró dejando a su hijo para que lo cuidará; nunca le preguntó si podía, nunca le preguntaron si quería, así que solo trato que a Hugo no le hiciera falta su techo, su comida y lo que él quisiera…
Poeta

Poemas :  Te extraño...
El viento remece con fiereza el techo
y siento que así es como tu recuerdo
estremece, cada fibra de mi humanidad;
afuera hay además un dejo de desamparo
de tristeza, la lluvia se descarga a raudales
y una infinita soledad, impasible me ataca.

La solitud se convierte en terrible suplicio,
el tiempo, en un goteo tortuoso y la risa…
en una mueca inanimada; el sueño no llega,
en vano evoco nuestros instantes felices,
porque entonces tus ojos, risas y alegría
repican lastimando la ausencia de mi vida…

Así como mis manos aprendieron a colmar
con tus formas, las ansias de acariciar, así,
mi vida llenó mis paisajes de los colores y
aromas que llegan contigo, que saben a ti,
así mis ojos encontraron la profundidad,
cuando me miré feliz, en tus ojos bonitos.

Corro, vuelo, ando… no quiero cansarme,
urge alcanzar nuestro exquisito remanso,
atrapar incluso esa solitud, que disfruto de
mirar en silencio los rasgos de tu carita bella
y leer en tus exquisitos labios, lo que digas
y perderme, en la excepcional sensación,
del ensueño de estar juntos, del tacto…
Poeta

Poemas de tristeza :  Gélida normalidad...
La pandemia nos alejó impasible,
de esa manera nuestra de ser,
de abrazarnos de estrecharnos,
del contacto que te hace sentir,
que tú importas, que te quieren;
ninguna tecnología igualar podrá
a percibir ese calorcito, la ternura
y aquellas indescifrables emociones
que no hacen falta ser comentadas.

Tu mano mi viejo amigo, estaba fría,
pero había aún más taladrante frío,
en tu inexpresivo rostro, divagando,
perdido en dónde y quién sabe qué;
el ambiente lóbrego de un hospital,
conspira también, para congelar y
casi trocar en imágenes fantasmales,
todo lo que ya no puedes frecuentar.

A este gélido ambiente sumaba más:
la despedida… cuando logré tibiar
algo, una de tus manos y ya sabías
quien te hablaba tras mascarilla y
visor, se nos fue el tan poco tiempo
y tenía que salir… ¿cómo desatar
nuestras manos si apretabas más
la mía? ¿Cómo reeditar otro adiós?

Un frío profundo se apoderó de mí
alma, inundó mis huesos, congeló
mi rostro y no sé cómo logré salir,
en el pasillo, se sumó la desolación,
la impotencia y ese letargo mudo y
lacerante de terrible incertidumbre,
entre los escombros, abrace sin más
restos de esperanza, para jurar volver.
Poeta

Poemas :  Los sueños esperaban...
La memoria puede volverse un suplicio
si se juntan a ella, la añoranza y el eco
persistente y cruel de la distancia… esa
terrible que apuñala doblando la esquina,
que vulnera sin el cobijo de tu mirada ni
el resplandor de tu sonrisa, que acaricia.

No hace mucho, mis manos llenas de ti,
rompían la tentación, sueños, las ansías;
la vida y los detalles más simples, reían
como fuente cantarina, como atardecer;
la alegría era nuestra aura y… los sueños,
los sueños esperaban que descansáramos.

Creo que más bien esperaban la ausencia,
para atenuar los vacíos y sembrar ilusión,
para aligerar la noche y esperar la aurora,
con esas memorias que alimentan vida…
aquella, compartida con toda la intensidad
de los sueños vividos y los que viviremos…
Poeta

Prosas poéticas :  Templos cerrados
¿Qué pasa con los desamparados?... ahora,
sí ahora, que en la calle amenaza el virus
y en la casa la miseria, el hambre, el miedo,
si además se cierran los templos, refugios
en otros tiempos para todas las víctimas…
¿dónde se perdió la solidaridad, la caridad?

¿Qué es lo que guardan con tanto celo, que
han duplicado candados y cerrojos? Aislarse
de las angustias y temores de sus fieles, no
solamente que es incomprensible, insulta,
la fe que reclaman de los necesitados, ahora
es cuando necesitan protección, no en la tumba.

¿Con quién levantaron esos firmes edificios?
¿Quién sostiene al hombre que da sermones?
¿Por qué las rejas y las puertas cerradas;
acaso no era nuestra casa también? ¿cuándo
es que seguiremos llamándonos hermanos?
¿Podemos seguir dejando limosnas, ofrendas?

Rompamos los candados y la hipocresía,
es hora de derrocar los falsos ídolos y estas…
inútiles casonas, que no acogen, no abrigan,
construyamos algo que no nos haga perder
el humanismo, la solidaridad, el amor… ese
que supera las bocas, las formas, los cálculos…
Poeta

Poemas de nostalgia :  Háblame al menos...
Como en mis delirios alucinantes,
desde el borde del viento que azota
mi frente y las ventanas; en la red,
en mis sueños y la memoria… que
implacable, sin cesar martiriza la
asfixiante rutina y la trastorna…

Háblame, inunda de tu voz mis oídos,
háblame también con tus vivaces ojos,
con tus manos describiendo, moldeando,
hazlo quedito o apenas para que lea
en tus deliciosos labios, los “te amo”,
que revientan mi vida de felicidad…

Háblame al menos, que en este confín,
con tu voz, la alegría, las sensaciones
tantas que provocas en mí y sacuden
mi existencia, lleguen a inquietar más,
a consolar e inspirar, que mi espíritu
vuele, se desdoble mi alma y entonces,
ya no necesite inventar que te beso…
porque estaré mirando como hablas,
mientras beso las comisuras de tus labios…
Poeta

Prosas poéticas :  Como los círculos de Dante...
Hay sociedades que han sido tomadas,
por el desenfreno y las motivaciones
más ruines, fermentadas desde las
entrañas, de un puñado de codiciosos,
que parecerían ser quienes inspiraron
los círculos del infierno del ítalo Dante.

Son tan lumpen, los ribetes de avaricia,
gula, fraude, ira, pereza, lujuria, violencia,
que repugna, cada una de sus expresiones,
en las que denigran la condición humana,
al punto de exasperara y abominar estos,
verdaderos engendros, escoria de la historia.

No hay que mirar los pasillos de hospitales
o los miles de niños abandonados al hambre,
otros tantos deambulando… en ese ejército,
cruel de desocupados o los barrios miseria,
para sentir como bofetada… al presenciar,
rufianes cargando los millones atracados…

Pero aquí, son las víctimas quienes recorren
y lamentan los suplicios-círculos de Dante,
los indignos ríen y pasean su vil arrogancia…
¿cómo es que se trastocaron los papeles y
por qué, esta insultante tragedia parece no
tener fin y ocurrir en esta triste terrena suerte?

Los pasajes más oscuros de la noche, sólo
nos alertan, que el amanecer está próximo,
que una nueva aurora está lista a reventar,
a estallar con verdad y luz, con esperanza y
muchas nuevas sonrisas de fe, de aliento…
ya se ubicará a cada cual, en su real círculo.
Poeta