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El “gobierno” en retroceso mira pa' atrás no ve a proa distrae con el Fobaproa al buen Zedillo hace queso, a Ovalle y a López da beso por SEGALMEX fraude, transa, millonario que en su panza supera a aquel en tres tantos de impunidad son los mantos morenos sin fiel balanza.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Ciudad de México, a 01 de mayo del 2025 Reg. SEP Indautor No. (en trámite)
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Poeta
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Porque me das la espalda, cuando mas te necesitaba, porque cortaste toda comunicación conmigo, porque me quitaste esa oportunidad de hablar contigo, porque mataste de un solo golpe a este pobre corazón.
Porque mandaste muy lejos, aquellas mágicas noches cuando hablábamos, solo me queda el recuerdo de aquellas charlas entre tu y yo, porque decidiste que lo que yo siento no vale para nada.
Porque me obligaste a ya no saber nada de ti, porque me dejaste con esta triste angustia, porque decidiste borrarme de un solo golpe, que fue lo que paso que no logro entenderlo.
Porque le diste la espalda a esta bonita historia, porque se apagaron tus sentidos y te olvidaste de mí, porque eres tan fría conmigo, si yo te quiero tanto, porque te alejaste sin ninguna razón.
Porque te fuiste sin ni siquiera decirme adiós, porque me dejas solo en esta oscuridad, no duermo en las noches, pues pienso mucho en ti, porque abandonaste a mi alma que solo vive por ti.
No se porque me diste la espalda, tampoco se que te paso, pero a pesar de todo, quiero que sepas, que no estoy enojado, tampoco te odio, quiero que sepas que te sigo queriendo como tienes idea, siempre serás esa persona especial para mí, y si un día regresas, seré muy feliz de volver a platicar contigo.
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Poeta
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Han soplado muchos vientos y la Sheinbaum desfasada pierde su tiempo en la nada con Zedillo; igual, sin tientos habla de mil novecientos de allá del ochenta y ocho de Salinas, le reprocho que de razón esté ausente no se ocupa del presente del país que es un sancocho.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Ciudad de México, a 28 de abril del 2025 Reg. SEP Indautor No. (en trámite)
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Poeta
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L VIAJE (Cuento) Margot se levantó aclarando el día, sin siquiera imaginar que lo que sucedería después, quedaría por siempre en su memoria. Ese día todo parecía normal, un día de rutina, nada de que preocuparse, pensó. Después de un rico baño, se preparó unas tostadas con mermelada, por todo desayuno y se dispuso a ir a trabajar, su último día de trabajo, muy pronto se iría del pueblo, como lo habían hecho sus hermanos, la mañana estaba fría, el viento silbaba y amenazaba lluvia. Margot pensó que de presentarse una tormenta, tendría que quedarse en casa, así que tranquilamente se sentó en la pequeña salita, mientras la lluvia empezaba invadir las calles, reclino la cabeza y dormitó un buen rato, al despertar, un fuerte olor a petricor, llenó su nariz, su aroma fresco y penetrante invadió la salita, se levantó un poco aperezada y se asomó a la ventana, pocas personas deambulaban por las calles, alguien retornaba a su casa, era la anciana dueña del edificio del frente, en tiempos pasados, hubo allí una sala de cine, única atracción del pequeño poblado, después, la anciana y su esposo, recién llegados, compraron el lugar para transformarlo en un edificio de viviendas, eso pasó hace ya varios años, cuando era pequeña y aún no empezaba a ir a la escuela, recordó a sus hermanos, compañeros de juego, que ya mayores, habían abandonado el pueblo, a sus padres, hoy muertos,y siempre conflictivos, sus juegos infantiles, sus vecinos, su felicidad de entonces… Margot sacudió la cabeza, miro en torno, ahora el pueblo había crecido una enormidad, y estaba lleno de comercio, un sentimiento de nostalgia inundó su pecho, ya no podría ir a trabajar,estaba tardísimo,así que mejor, sería organizar todo para el viaje, tantos recuerdos pasaron por su mente, tantas cosas de las que nunca creyó separarse, ese había sido su hogar, allí estaba su niñez, sus sueños juveniles, y quizá jamás volvería. Había decidido dejar la casa que la vio nacer, ¿era esta una buena decisión? No lo sabía, en el poblado todos la conocían,y era apreciada, en el trabajo la trataban de maravilla, hasta un ascenso le habían prometido. ¿No estaría cometiendo una locura? Lo ignoraba, tampoco era cosa que le quitara el sueño, ni menos se volvería un mar de llanto por tomar su decisión, comenzaría una nueva vida con Gustavo, con él deseaba tener lo que nunca tuvo: una verdadera familia, al menos una propia, lo había conocido un año atrás, fue a la salida del trabajo, cuando con su mejor amiga y compañera, Julia, se dirigían a la cafetería donde cada tarde, después de terminar labores, disfrutaban de un rico café, él estaba allí, con su cara bronceada, con el porte de quien ha vivido siempre en las grandes ciudades. Sus movimientos denotaban, elegancia y finura, sus cabellos negros, bien peinados, su cuerpo delgado y vigoroso daba la impresión de una indomable fuerza de voluntad, fue un “me gustas” a primera vista. —¿Pues, como que te atrae el chico, no? Preguntó Julia con sorna. —¿Cómo así? No, para nada. Y sencillo, tenía apenas veinticinco añitos, y entre sus prioridades no estaba tener una relación, Pero la verdad es que, por primera vez, ponía sus ojos en alguien del cual, estaba segura, podría enamorarse. Por su parte, Gustavo, se quedó asombrado de su belleza, su rostro ovalado, sus labios carnosos, su hermosa sonrisa y unos ojos verde turquesa, unido a una abundante cabellera negra, que le cubría la espalda y un cuerpo de campeonato, lo dejaron asombrado, tanto que desde ese instante, no pudo apartar el pensamiento de ella. Gustavo rozaría los 30 años, había llegado al poblado hacía escasos 20 días, y su estadía se demoraría aproximadamente un poco más del año, pues tenía que organizar ciertos proyectos, en su calidad de ingeniero agrónomo, por estar recién llegado, no tenía amigos, si muchos conocidos, por eso al ver llegar a Margot, quedó impactado, nunca había visto, mujer más hermosa, se fijó en sus manos, no llevaba sortija de compromiso, por lo que dedujo que estaría soltera,«»tendré que conquistarla, tendré que volverla a ver«»pensó para sus adentros. Su deseo se cumplieron, cierta tarde en que Margot visitaba la cafetería, allí estaba él, con su sonrisa cautivadora, y un — hola. — Hola, respondió Margot, mientras sentía que su rostro se convertía en un capullo de rosas rojas. Hablaron de cosas triviales, del tiempo, de lo lindo que estaba el pueblo, y como habían simpatizado, quedaron en seguirse viendo en el mismo lugar. Llegaron a conocerse bien. Él la esperaba todas las tardes a la salida del trabajo y la acompañaba hasta su casa. Pensó que el tiempo había transcurrido muy rápido, apenas un año antes, lo había conocido y se habían hecho novios. Recordó como se fue metiendo en su mente, como ese algo nuevo invadía sus sentidos, con una inefable dulzura, como se adueñaba de todo su ser, como olvidar lo feliz que era, como había cambiado su vida en este último año, a veces salían a pasear por el parque y como él le obsequiba un helado y le recitaba versos de Buesa o de Paul Géraldy, y como esto le provocaba una sensación dulce y tierna, al evocarlo, mil fantasías revolotearan en todo su ser, y es que con él todo era distinto, siempre a la espera de algo, y con el constante temor que todo fuera un sueño,que tanta felicidad terminara, el día era corto cuando estaba con él, y cuando se separaban quedaba triste y hasta lloraba, pensando que todo esto podía terminar, se sentía morir cuando no estaba con Gustavo, no podía pensar en nada, ni hacer nada; pasaba los días enteros pensando intensamente en él, y es que se había convertido en un pensamiento constante, en su razón de vivir. Sacudió la cabeza, apartando los recuerdos de su mente. Tenía mucho que hacer todavía, el viaje estaba programado para los próximos días, aún tenía que presentar la renuncia de su cargo, como sub-gerente de la fábrica de telares, la única del pueblo, despedirse de sus compañeros y arreglar ciertos pequeños asuntos, todos referentes a su cargo, ¿después…? El viaje, una nueva vida la esperaba al lado del ser que amaba, una vez instalados en la ciudad, se casarían, todo lo tenían planeado, la verdad, su amor había crecido, desde la primera vez que lo vio en la cafetería y ya era un anhelo el estar casada, de llegar al pie de los altares, así Margot, dejaba su trabajo, sus pocos amigos, el hermoso paisaje del precioso poblado que tanto amaba, todo por seguir al hombre de sus sueños, pero ese hombre era el que su corazón había elegido. Margot dejó a un lado sus pensamientos, fue hacia la ventana y corrió la cortina. Su amiga julia llegaría de un momento a otro. Era su mejor amiga, claro, también estaban sus demás compañeros de trabajo, pero eso era otra cosa, Tocaron a la puerta, Margot abrió y su amiga Julia entró con rapidez. — ¡¡Vaya diita!!No para de llover,¿como estás linda? —¿No ha venido Gustavo todavía, Margot? —Todavía no. —Oye, Margot, ¿Para cuándo es el viaje? —¿El viaje, Julia? Pronto, una o dos semanas a lo sumo, —¿Vais a vivir con tus suegros? no contestó,esa era una cosa de la que no habían hablado, en su locura de amor, no habían analizado ciertos detalles para el futuro. —¿Saldrás hoy con Gustavo? —Sí, pronto vendrá, ya va siendo hora de irme. Cuando regrese espero encontrarte, aquí o en tu apartamento para que conversemos. Margot se marchó. Gustavo la esperaba con la puerta,del lujoso carro, abierta, y, al verla, una sonrisa alegre, se dibujó en su rostro. —Gustavo, cariño y le dio un beso. —Hola, mi cielo, qué hermosa estás. —gracias, —¿Dónde me llevas? —Es una sorpresa, la verdad, hacía tiempo quería invitarte a bailar, después de cenar, claro. — Vamos donde tú desees mi amor, le contestó mimosa. Para Margot, haber conocido a Gustavo, era lo mejor que le había pasado. Apoyó la cabeza en su hombro, mientras él conducía por la estrecha carretera, recordando,con los ojos semicerrados, aquel día, un año atrás, cuando lo vio en aquella cafetería. Gustavo era un hombre sumamente, guapo y sintió un no sé qué muy intenso el día que lo conoció. —Bien, iremos a cenar, después, no lo sé, hoy me siento feliz y, a la vez, tengo miedo, y no comprendo de qué, es una sensación extraña, son tonterías, no es nada,de que preocuparse. —Iremos a bailar, parece imposible que llevemos un año juntos y nunca lo hemos hecho, dijo Gustavo dándole un apasionado beso. —Tienes razón, mi amor, oye cariño, Tenemos, como bien lo dices, un año de estar saliendo, hemos hablado de casarnos, de como va a ser, nuestro nidito de amor, pero… No me has hablado de tus padres, si viviremos con ellos, lo digo, porque sé el inmenso amor que les tienes. ——Tontita, viviremos aparte, jamás te llevaría a vivir con mis padres, aunque sé que te van a querer mucho, deja no más que te conozcan. No te preocupes, tengo un piso, de mi propiedad, y ahora está desocupado, te va a encantar. Al día siguiente, Julia llegó a verla. Las dos amigas se abrazaron con fuerza. —Hablé con Gustavo, le conté de mis temores, temores que disipó al asegurarme que viviremos aparte, la verdad, nunca habíamos tocado el tema, fuiste tú quien encendió las alarmas. —Eres muy linda, Margot, y yo me alegro por ti, aquí encontraste al amor de tu vida, y sé que te hará feliz. ¿Sabes? Quisiera que te quedaras, pero sé que no es posible, me sentiré un poco sola en este pueblo, eres la única amiga que tengo, pero, no creas que te escaparás de mi tan fácil, iré a visitarte muy seguido ¿y quién sabe? A lo mejor encuentre mi media naranja allí. —Lo encontrarás, amiga, eres muy guapa, y una gran mujer, cualquier hombre estaría orgulloso de estar contigo. Durante los siguientes dos días, no volvieron a hablar, tiempo que aprovecho Margot para ultimar detalles, recordó que aún no había renunciado a su trabajo, al menos de forma oficial, así que sin pensarlo mucho, agarró su bolso y salió dispuesta a hacer esa diligencia, camino despacio, podía coger un carro que la llevara más rápido, pero prefirió caminar, así ordenaba de una vez sus pensamientos, además no estaba tan lejos, más tarde pensaba encontrarse con Gustavo, y con Julia, además de ultimar algunos detalles del viaje, irían a mirar, la nueva colección de vestidos de novia que llegaron al pueblo, había quedado de encontrarse con ellos en la cafetería de siempre, una vez hiciera su diligencia. Sin saber por qué, había empezado a ponerse nerviosa, algo en el ambiente, presagiaba tormenta. Una hora después, ya estaba libre, y encaminó sus pasos hacía la cafetería, refugio de su amor, aunque no podía quitarse el nerviosismo, tenía el presentimiento de que algo malo iba a pasar. Cerca, a unos cuantos kilómetros, estaba el volcán, al que le tenía pavor, y del que no quería recordar su nombre, muchos años atrás, contaban los viejos, entró en erupción, ni ella ni sus padres habían nacido, en aquella ocasión, casi destruye el poblado, a lo lejos, como una maldición, se escuchaba las notas de un tango, una melodía triste y melancólica que ahora sonaba como una burla. Miró hacía el volcán, una pequeña columna de humo subía desde la boca del volcán, instantes después todo fue un mar de cenizas, la lluvia empezó a caer, y la tierra a temblar, miró alrededor, todo se sacudía, la gente corría sin rumbo, algunos gritaban, querían huir del terremoto, los edificios se balanceaban, un árbol cayó cerca, buscó refugio bajo una columna, era el caos, a lo lejos se escuchaba las sirenas de los bomberos, algunas edificaciones se venían abajo, un perro ladraba sin saber qué estaba pasando, las calles cubiertas de ceniza, muy cerca el llanto de un niño, y su madre aterrorizada, buscaba un refugio seguro, donde esconderse, las vidrieras de las ventanas estallaban, gritos, rezos, locura, ruidos subterráneos,voces invocando a Dios, casas derrumbadas, el pueblo quedó a oscuras, la mitad ya destruido y los minutos se volvieron eternidad. Fue como mirar una película de terror, pero en directo, fueron los dos minutos más terribles que Margot vivió, pero que le parecieron horas, instantes después, todo había pasado, solo se sentía réplicas ligeras, y la ceniza que se aposentaba encima de todo. Margot salió de su refugio y su mirada abarcó la calle, casas desplomadas, escombros en el piso, y la gente corriendo desconcertada, reclamando a sus seres queridos, muchos de los cuales yacían bajo una pila de escombros. Quedaba en el ambiente, un extraño olor, como a azufre, caminó entre las ruinas que dejo el terremoto, a su alrededor, destrucción y muerte, pensó en Julia,su amiga, y en Gustavo,el hombre de sus sueños, que deberían estar esperándola en la cafetería,"ojalá estén vivos" murmuró. Como pudo, caminó hacía la cafetería, de repente, una figura emergió de la oscuridad. Era su amiga, Julia, llegaba demudada. Su rostro estaba pálido y gruesas lágrimas empezaron a mojarle la cara. Su voz temblaba… —"Margot, lo siento…", dijo. —¿"Qué pasa?", preguntó Margot, su voz llena de ansiedad,como presintiendo lo peor, Julia respiró hondo antes de responder. —"Gustavo…" Margot se quedó en silencio, una palidez mortal, cubrió su rostro, sus piernas temblaron, sintió que la oscuridad la invadía,se desmayaba,su mirada vacía, "—¿Y…?", preguntó finalmente con un hilo de voz. Julia negó con la cabeza."la abrazo fuerte" _"lo siento, Margot, Él no sobrevivió". FIN Un amor que germino en el dolor,en un dolor que mata y que redime, triste y melancólico como el cadaver de una rosa. Fue la sombra pálida de un sueño, de un sueño que hoy viaja hacia el olvido,agonizando en las praderas de rosas moribundas. KIN MEJIA OSPINA
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Poeta
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Serán esos ojos o esa sonrisa pícara, que tanto me gusta, tengo unas ganas inmensas de estar a su lado, quizás será esa forma especial de ser, la verdad no sé qué sea, pero la que me gusta peca de bonita y a mí me trae loco.
Te puedo escribir poemas, me puedo inventar un acorde de guitarra, para cantarte esta declaración, pues por esa sonrisa, yo podría darte lo más caro que tengo que es mi libertad, y es que me gustas tanto que pecas de bonita.
Cuando caminas entre la gente, tu resaltas como la flor mas bonita, y es que no tienes idea, de lo que has provocado en mí, y es que esos labios de miel, me invitan a probarlos, con esos dulces labios, pecas de bonita.
Y es que te miras tan bonita, cuando sonríes, que a mi corazón enamoras, ya estoy en las nubes, por ti amor mío, pues tengo unas ganas inmensas de abrazarte y poder cuidar de tus sueños.
La que a mi me gusta peca de bonita, solo con verla sonreír, suspiro de amor por ella, mi corazón no puede evitar latir por ella, y es que la que a mi me gusta peca de bonita.
Si fueras poema serias uno del “Poeta Del pueblo”, con ese hermoso poema convertido en canción, bailarían los caballos del “Rey Del Jaripeo” y es que la que a mi me gusta peca de bonita.
No tienes ni idea de lo que has provocado en mí, quisiera ir a buscarte para poder robarte un beso, para poder abrazarte y poder dormir entre tus brazos y es que me gustas tanto que pecas de bonita.
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Morena limpió la escena del crimen del exterminio en Teuchitlán por dominio, se los comento con pena la impunidad es su lema hasta los hornos taparon ni un indicio en fin dejaron de los huesos calcinados, de zapatos hacinados nada, ni huellas quedaron.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Ciudad de México, a 29 de abril del 2025 Reg. SEP Indautor No. (en trámite)
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Poeta
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Campanitas de colores Cuando el amor toque las puertas de tu alma, y su cálido aliento se deslice en tu corazón, corona tu cabello con campanitas de colores, para que adornen la danza de tu pasión.
Pequeñas campanitas que susurran promesas, destellos de ilusiones en cada melodía, se entrelazan con recuerdos que giran, en la sinfonía de tu alegría,
Las campanitas, de tus sueños, vibran al ritmo de tu más dulce emoción, como estrellas que iluminan los recuerdos, llenan tu ser de mágica inspiración.
Adorna tu mundo con sus colores encantados, para que el amor que te profeso, sea eterno y puro. Recordando que, en cada abrazo y besos entregados, quedó la danza de mi pasión entre campanas en apuros.
Llena de campanas de colores en tu pelo que recuerden con anhelo los besos y tu piel en celo reflejados en la luz de tus divinos ojos.
Enrique Canchola 29 de abril de 2025
Campanitas del recuerdo
Las campanitas guardan en su canto, memorias de una madre celestial, adornan tus bucles con su luz cordial, tejiendo en el ayer su dulce encanto.
Divinas olas fluyen con tu recuerdo del genio que en tu mente es manantial, un eco maternal, puro y vital, que vive en cada rizo de tu encanto.
En campanitas de colores, brotan las huellas del sublime recuerdo, Y de tu alma brotan mágicos fulgores.
Tu risa, fresca, eterna primavera, perdura entre mis sueños y albores, y es luz que mi amor siempre te espera.
Enrique Canchola 29 de abril de 2025
Tintineo Quisiera pintar con luces tus altares, bordarles de colores, de notas y suspiros, y con campanas dulces, entre mágicos giros, hacer danzar mis amores por todos tus mares.
Que cada campanita, vibrando en tus altares, lleve ecos de mi alma, de cantos tan puros, tejiendo en el aire matices de deseos, un himno de pasiones en dulces manares.
Al sonar, los sonidos serán alegrías, y en los tintineos nacerán melodías, como un cielo de amor que nunca se apaga.
Por siempre cantarán, cual sutiles rocíos, las campanas de amores, eternos y míos, llenando tu ser de magia que embriaga mis ríos
Enrique Canchola 29 de abril de 2025
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Poeta
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A SUS PIES SEÑORA. ¿Qué ya me olvidó, señora? No me nutro de su olvido, si para usted solo he sido el placer que la devora. Si su “amor” ya se evapora: si por mí ya nada siente; no sería muy decente, que me hablara su despecho. Y como bien lo sospecho, sé muy bien que usted me miente. No pude estar más repleto de su ardiente desvarío, tanto me bañé en su río, que a su juicio me someto. Y como todo termina, ahora es un buen momento. Poco importa si lo siento, si me olvida, si me quiere, aunque sé que por mí muere, que respira de mi aliento. Sé que de mi amor blasfema, que quiere poner distancia, más… carece de importancia, ese será su problema. Maldecimos lo que amamos, lo que tanto hemos querido, y al pensarlo he sonreído, porque perdiendo ganamos, de esto después hablamos, cuando deje lo fingido. Yo me aparto de su lado, no la odio ni la aborrezco, eso si, mucho agradezco, la pasión que me ha brindado. Si se marcha buen provecho, nunca supe que es llorar, tampoco lo que es odiar, que disfrute su partida, porque odiar es mi querida, otra manera de amar.
KIN MEJIA OSPINA.
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Poeta
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Mis ojos en mis pensamientos te miran igual, mis ojos te miran en mi mente tan especial como siempre, aunque ya no te pueda ver, sé que en mis sueños te podré ver, mis noches de plenilunio son largas, mirando las estrellas, aunque ya no hablemos, mis ojos siempre te verán igual.
Estos ojos que por ti viven, se están apagando, en la oscuridad de tu indiferencia, y aunque la flaca bromeando me atentado algunas veces, todavía quiere que sufra mas al no poder verte de nuevo, aun después de todo esto mis ojos te seguirán mirando de la misma manera que siempre.
Mis ojos cada vez que miran las estrellas, se ilusionan pues esperan ver tus hermosos ojos entre las estrellas, pero ninguna estrella brilla tanto como tus hermosos ojos, cantando con mi guitarra, cierro mis ojos imaginando que estás ahí escuchando mi canción.
Tu siempre serás la luz de mis ojos, aunque ya no pueda verte, mis ojos siempre te verán con ese amor que no caduca, siempre serás el sol para mis ojos, aunque mis ojos se apaguen jamás se apagara la ilusión de verte de nuevo, mis ojos siempre te verán igual de especial como siempre.
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La Viuda alegre Cuenta la historia en medio de cuentos, mitos y escalofriantes leyendas De una hermosa mujer y sus queridos amores, de pasiones y ofrendas De riquezas y dineros, de ganados y caballos y de enormes haciendas De pacto de sangre con lucifer, de sacrificios, de almas y espíritus y de muertes horrendas
La viuda alegre es una leyenda de una figura siniestra maléfica, pavorosa y aterradora Un ser maligno, tétrico, lúgubre, atroz y vengadora y a la vez bella, hermosa y seductora La viuda alegre es un alma en pena, pecaminosa, seductora y amenazadora Una mujer, que fue en vida llena de infidelidad, de belleza, de lujuria, de soberbias, de sueños, de delirio, de erotismo y muy pecadora
La viuda alegre rondaba de pueblo en pueblo, conquistando emociones y nuevos maridos Pero todos le huían de sus pasiones y afectos viejos, de amores por todos conocidos Y una noche tenebrosa y oscura, en medio de relámpagos, de lágrimas y llantos, de sueños lastimeros vividos En un camino desolado y triste, se le presentó el mismísimo Lucifer, de sus plegarias recibidos Hicieron un pacto de sangre y muerte, de su alma por riquezas y amores furtivos temidos Y la viuda alegre se volvió más bella y hermosa, cautivadora, llena de frenesí y seducción, de deseos en sus sueños, en realidades convertidos
La viuda alegre conquistó varios amores y maridos, emociones y ardientes pasiones Era tanta la efervescencia de calor y amor, que, de la emoción, los cónyuges y consortes paralizaban de pasión, sofoco y de exaltación, sus ardientes corazones Llevaba a cuestas más de 8 maridos enterrados en las soledades de sus tumbas, llenándose de riquezas y haciendas por montones Corrió la voz de pueblo en pueblo, de chismes y habladurías, de caos y confusiones Que, una noche oscura de relámpagos y truenos, se le aparecieron en una de las haciendas a la viuda alegre, unos jinetes encolerizados, rabiosos y matones Rodearon la mansión los jinetes armados y los caballos relinchaban con sus bufidos y se escuchaban gritos, llantos y desesperaciones Varios disparos de los jinetes hicieron blanco en el cuerpo de la viuda alegre, sin pecado, ni confesiones Le astillaron una pierna con los disparos, quedando como “pata de molinillo”, pagando el precio por sus orgullos, vanidades y tentaciones Cuenta la leyenda que la viuda alegre desapareció como por encanto, dejando un ambiente de sangre, muerte y maldiciones Las enormes haciendas las cubrió la maleza y la soldad y sólo se escuchaban alaridos, gritos y llantos de cadenas y barrotes, con voces de ultratumba de los alaridos de sus prisiones
Cuenta la leyenda, que han visto a la viuda alegre como un espectro, como una sombra, llena de venganza y de odios crueles y sedientos Que fue expulsada del averno donde purgaba un castigo eterno por sus actos crueles y turbulentos Ronda los caminos oscuros y desolados, de cabellera larga hasta los tobillos, con una mortaja negra y su “pata de molinillo”, de harapos sucios y mugrientos Su olor es pestilente a cadáver putrefacto, nauseabundo y horrible como sus excrementos Se desliza como neblina densa, como una sombra siniestra fantasmal, llena de encantamientos A veces la han visto en medio de relámpagos renguear y coja y se le alcanza a ver su “pata de molinillo” llena de castigos y escarmientos Cuenta la leyenda que los hombres sucumben a sus encantos, pero se privan al ver su rostro cadavérico y siniestro, sin amor, ni sentimientos
En noches tenebrosas con su alarido aterrador de ultratumba, de miedos y pánicos de furtivos cazadores Busca y persigue seductores, andariegos y vagabundos errantes y mujeriegos, holgazanes, jinetes violentos y asesinos, salteadores y traidores Se les presenta a los jinetes en caminos que bordean precipicios, abismos, barrancos y despeñaderos de sacrificios y temblores La viuda alegre es un esqueleto andante, que oculta su armadura siniestra y escalofriante, que una vez fue llena de belleza de amores y esplendores Arrastra su pena y su pecado y su pie deforme como “pata de molinillo”, socavando la tierra de sus sepulturas y en el averno las lujurias de sus pudores Una noche lóbrega y sombría y muy fría, de rayos y centellas, de lluvias y tempestades Marchaban en silencio unos jinetes en sus caballos por caminos de matorrales y densas oscuridades Se les presentó en la mitad del camino la viuda alegre y en medio de relámpagos dejó ver su mortaja y su cabellera larga ondeando al viento y su espeluznante armadura hasta las profundidades Los caballos relincharon con sus bufidos, echando babazas y nerviosos se desbocaron huyendo, tirando al piso a los jinetes, rodando por el camino, en medio de pánicos, miedos y ansiedades Boca arriba los jinetes pedían clemencia y perdón por sus actos, crímenes y sus crueldades La viuda alegre se les abalanzó uno a uno y los ensartó con su “pata de molinillo”, atravesando sus entrañas con la soberbia y la ira de sus crueles barbaridades Y los lanzó al fondo del precipicio, cayendo de bruces en las lajas de piedra que bañan la quebrada de los espantos, en medio de la soledad de sus inmensidades La viuda alegre cobró venganza con las muertes horrendas y sangre derramada, con la atrocidad de sus crueles brutalidades Cuenta la leyenda entre labriegos de campos y gentes de caseríos, de pueblos desolados y de tristeza olvidados, que han visto a la viuda alegre con su mortaja negra y su escalofriante cabellera larga ondeando al viento, llenando de miedos y pánicos, entre sombras y neblinas con sus temeridades Dicen las habladurías entre corrillos de conversaciones, que cada vez la sienten más cerca, persiguiendo malhechores, bandidos, criminales, maleantes, facinerosos, saqueadores, mujeriegos, vagabundos y atracadores, acechando en sus intensidades Con su mortaja negra y su hediondez, ondeando su larga cabellera al huracanado viento, deslizándose como sombras entre neblinas densas, entre horrores y abominables bestialidades. “Joreman” Jorge Enrique Mantilla – Bucaramanga abril 10-2025
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