Roja rosa, blanca Luna, luz acerada y rotunda, viejos sueños que caducan, lamentos desde ultratumba, viejos deseos, nuevas dudas. Laberintos sin salida, irresolubles enigmas, esperanzas que se acuñan.
El crisol donde se funden, anhelos y sacrificios, el fogón donde se fraguan, los derechos y principios. Prende la mecha del tiempo, en el vientre donde nacen, corazones y latidos, amor, sollozos y gritos.
Lenta camina la duda o galopa en desmesura, tiempos que nunca maduran, sabor agridulce o rancio, la boca seca y al pairo, la vacilante hermosura. Calor que vive en el pecho, donde los latidos dudan.
Correr sin pausa adelante, frente esbelta, vista al frente, sentir que vive y que late, la vida entre las costuras, las del efímero traje, que ajado vive latente, soñando amor y aventuras, en su peregrino viaje.
Pasión amando y coraje, soslayando desventuras, que abordan al caminante. Cruzar sin miedo los puentes, saltar las trampas ocultas, que tachonan el paisaje. Sentir que vuelan las dudas, del ingrávido equipaje.
Recuerdos en el arcón, preñado de viejos viajes, semblanzas del corazón, amores, vida y parajes, reliquias sin parangón, que viven en los herrajes, hermosos tiempos de amor y de recargados trajes.
Roja rosa, blanca Luna, la esquiva diosa fortuna, que pasando de puntillas, hace más ameno el viaje.
A.L. (ángel l. pérez) NO SOY LO QUE ESCRIBO...SOY, LO QUE TÚ SIENTES AL LEERME (anónimo). NO GUARDO MÉTRICA ALGUNA...SI ASÍ SUCEDE, ES PURA FORTUNA
Tal vez estamos viendo esto desde una perspectiva equivocada, esta búsqueda de la verdad, el sentido de la vida...Todos tenemos una mentalidad, de que las respuestas son tan complejas y tan vastas, que resulta casi imposible de comprender. Creo que, por el contrario, las respuestas son tan simples, que nos están mirando directamente a la cara, gritando a todo pulmón, y sin embargo no lo notamos. Buscamos a través de un telescopio, creyendo que en las estrellas está la respuesta, cuando la respuesta es en realidad una mota de polvo en la lente del telescopio.
Me duele al sentir lo que quisiste sin dar más en las exclamaciones ridiculeces anotaciones siguiente del labio excitado apagados en la cera con el fuego escondidos como dos pequeñas bestias se revelan las pasiones en el cuarto con asombro ,no te amo me manchaste de turquesa que de mi se ha encaprichado me recuerdas en pasados de un arcángel pero este me atravesó su gruesas flechas ahora esta flotando ante mi cuerpo como bien de mal esta llorando ya no sientas una culpa mas disculpa por tenerte de mi atado.
En la orilla de un cenote Se bañaba una mestiza De repente sintió una punzada Como cuando clava sus aguijones el pesar Rodó entonces una lágrima Encerrado en ella un trocito de corazón La sintió tan ligero el agua Que desde el fondo la corriente lo arrastró Oh milagro de los cielos! Al pedacito salieron aletas y por océanos viajó Quedó varado luego en un río El río de la Plata habrá sido Y como para Dios no hay imposibles Las aletas transformó en alas Y así las pampas sobrevoló Hasta el hogar de cierto gaucho Dónde en versos su historia le narró Lo escuchó muy atento el noble gaucho Y en su mismo pecho preparó Un rinconcito que fuera solamente para él Y soñó desde entonces con aluxes y con selva Soñó tambores y pirámides Y con una mestiza que sin verla cautivaba Ella meciéndose en su hamaca se imaginaba Al galope abrazando la cintura De un vaquero de las pampas Se sorprendía en las mañanas Sosteniendo en sus manos boleadoras Y en las brumas de sus sueños repetía: Argentina, Argentina
En esta noche de luna llena... Pude comprender que no eres para mi..
No sabes el gran dolor que me dejas... Pero la decision esta tomada y me duele recordar nuestro ultimo encuentro...
Nuestra ultima conversacion... Dueles no sabes cuanto... Pero jamas fuiste para mi...
Me preguntaste que esperaba yo de ti... Yo solo calle y dije nada... Pero sabes no es asi... Esperaba que me vieras por un momento con los ojos del alma...
Cada frase que dijiste... Me mataste en vida... Me dolio en el alma...
Lucho con mi depresion... Y tu te burlaste de ello... Dueles no sabes cuanto... Me etiquetaste... Me juzgaste... Te burlaste de mi...
Solo porque cometi el mayor delito de mi vida... Y es amarte...
Duele... Pero pronto ya no doleras... Hieres... Pero pronto ya no lo haras...
Y si hoy lloro amargamente este amor.... Es porque entregue mi corazon en silencio a quien no lo queria...
Estaba un día, contemplando todas las hermosas perlas, que se encontraban en el cielo nocturno.
Estaba un día, observando la hermosa capa oscura que cubría el brillante sol.
Estaba un día, admirando el gran lucero blanco del cielo que iluminaba la oscura noche.
Estaba un día, Apreciando el horizonte donde sale el, Cuando de la nada sin una sola palabra, el gran farol anaranjado salía a cubrir la capa oscura con su hermoso resplandor.
Estaba un día, presenciando un hermoso día, soleado y cálido. Cuando la señora llovizna se hizo presente.
Estaba un día, en medio de una fuerte tormenta, Esta se fue pero trajo condigo un hermoso arcoíris, Un bello arco de colores en el cielo.
Estaba un día, Admirando el arcoíris siete colores tenia rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul celeste, añil todos muy juntitos y llenos de resplandor.
- José - Jape (Seudonimo)
¡Hola! Me llamo José Me apasiona la escritura, y que mejor que empezar escribiendo tus propios sueños? Nada, este sueño se me dio en una hermosa noche, las estrellas brillaban, y la luna alumbraba mi pequeña pluma mientras escribía en el papel.
Rasguño sobre tus poemas perdidos Escritos con tu mano ausente sobre mi piel de pergamino. Tinta añil secada con tu dulce aliento.
Gotas de rocio caen sobre este papel marchito decoloran los versos de un amor prohibido el tiempo borró los sonetos de mi pecho Y la rima en mis labios.
El viento declamara tu prosa por última vez se elajara susurrando entre las hojas acerca de un amor perdido, de un amor olvidado.
Entre las sabanas quedaron tus besos, la tinta añil de tus labios y el pergamino desechado.
Como una golondrina pasajera me aventuro, Por los valles pubescentes de tu cuerpo. Para orlar la belleza de tus montes, Dos jazmines en el pico estoy trayendo.
Divagando la forma de entregarme, En la lozanía de un divino beso, Ante mis ojos curvas peligrosas aparecen, Henchidas de pasión, rozan mi pecho.
Mis labios beben en tu piel humedecida, Como los pajarillos en las hojas, el rocío, O las mariposas, el zumo de las rosas, con Ternura, para no horadar tu hermosa figura.
Es entonces cuando entre caricias Empiezan los temblores en tus valles y, Por la quebrada, al centro de tu vórtice, Densos efluvios acuosos se desbordan.
Este artículo o categoría puede incluir contenido sensible. ¿Seguro que quieres leer?
Lectura a ti Miguel Humberto Hurtado
Comencé esta lectura. Tú escuchabas fingiendo prestar la atención solo como participante, pero tus sentidos poco a poco se incorporaban a mi lectura. Mis palabras te penetraban, recorrían tu piel y levantaban suavemente esos cabellos casi invisibles, cercanos a tus lóbulos, que respondían sensualmente a mi jugueteo. Mirabas nerviosa y esquiva a los otros oyentes, intentando que no notaran tu perturbación ni el agradable sentido de satisfacción que te recorría con cada palabra, con cada respiración. Mis palabras atravesaban tus sentidos, bañando tu cuerpo. Ese cuerpo al que yo fingía no ver, pero que recorría, acariciaba y besaba en cada palabra. Lo recreaba como en cada momento, con sus curvas y rincones tatuados en mis dedos, en mis labios, en mi gusto y en mi olfato. Sentiste como un calor inusitado te recorría. La sensación llenó la sala de reunión, y se hubiese multiplicado, cuando ocurrió lo impensable. Tu cuerpo, tu cara, tu sexo, tus senos altivos, divinos como siempre, cedieron el control a tus labios, y por primera vez, se humedecieron en una entrega que ya no era sólo física. Mis ojos notaron ese movimiento, y el tú infinito comenzó a perturbar mi aplomo. Un rubor en tu cara, inusitado, más revelador que un gemido, terminó de abrir un abismo. Comencé a tar…tar ta mudear... a perder la ilación. Con un sentimiento de complicidad, que sé que tú compartes, y sin saber cómo mantener el control de mí mismo, dije que la explosión final quedaría para el próximo encuentro. Y entonces terminé mi lectura.