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Poemas, frases y mensajes sobre Tiempo

Selección de poemas, frases y mensajes más populares sobre Tiempo


El espejo y el tiempo

[img align=center width=430]http://energiaslibres.files.wordpress.com/2013/08/0e3b6-5b1.jpg?w=640&h=487[/img]
He perdido mucho de mi reflejo
en las claraboyas del tiempo.
En todos los cristales,
los dedos ferrosos de los años
le han ido robando el brillo a mi preciado traje.
La opacidad de dos lustros se denomina década.
Y así es que las ventanas ahora se divierten
escondiéndome aquella silueta familiar,
y me lanzan a los ojos otra que no reconozco.

Pero esos seres de vapor que veo,
que parecen dormidos cuando amanece
y que respiran al lado de mi cama…
ellos me distienden.
Los objetos que otrora no reconocía en la casa
aprendo que son de ellos.
Se despiertan conmigo y establecen temprano
el nuevo sentido de mis emparchados atuendos.
Ellos, mis ancestros,
ya desgranaron completamente su imagen
frente a los espejos,
pero no se los ve atribulados por ello.
Yo solo los veo un poco más corpóreos cada día.
©Gustavo Larsen, 17/10/2013

El tren

El tren
[img align=center width=460]http://3.bp.blogspot.com/-dEVXJNWvdOU/T4oDg7WRFKI/AAAAAAAAAJA/_JYO87vQl6c/s1600/P1000371.JPG[/img]
Vuelve hacia mí el tren.
Descarga sus objetos para el trueque
y algunos aceptan el costo del pasaje.
Dormido yo, a veces me regresa
como comparsas en febrero.
Y pienso en el anciano que nos dice
coros de brumas y retratos marrones,
el día tan presente para ambos por igual
pero él aportando las risas más pasajeras
entre palomas y niños en un parque.

Es el temor a oler sus vías nuevamente,
a pasar por estaciones donde dejé alguna llaga,
o un porte de mendigo o conquistador,
ver mi reflejo sobre el verde que surca,
o el fuego en la pradera reafirmando
los ciclos de todo lo dantesco.
El tren igual me venderá un asiento algún día,
seguro reduciendo mi bagaje a algo portable.
Podré ver velozmente sembradíos y páramos
a lo largo de lo que otros dejaron.
Y pienso que a diario el tren, en toda su negrura,
nos prepara para volver otra vez al polvo.
©Gustavo Larsen, 27/03/2014

Ochentosa

Ochentosa
[img align=right width=450]http://www.argentour.com/images/puerto_mar_del_plata_2.jpg[/img]

Vio mi hija la luz
en la década del ocaso de la pluma.
“Mejor que en la paz
que forzaron los neutrones”, me alentaba.
El silicio sentenciaba con calma a las bibliotecas.
Ajusticiaba lo lentamente olvidado
con la memoria volátil.

Ataviada de naciente venía ella
y yo arrumbando finalmente mi mocedad
en algún teorema de Laplace o de Schrödinger.

Ella adoraba
la orografía de la plaza, los columpios
y un tobogán escarpado,
los jilgueros suplicantes en el sauce.
Era la pampa el cuerpo firme de su Atlántico.
Todo verde, ¡verdeciendo! dentro de dos pupilas.

La democracia también era ingenua, coetánea.
Las dos descubrían las multitudes cantando,
las guitarras en las escolleras de Marpla
arrancando de sus sueños una desnuda causa,
coreando como reguero de gaviotas.
Vieron ellas los lanchones sin prisa en la tarde,
afirmando el armisticio con su vientre repleto.

Eso fue entonces.
Todo ha pasado como olvidados códigos del viento.
Los años fueron una hiedra herrumbrosa,
la reminiscencia una roseta desesperada en el espino.
En el piano yacen varias canciones que aún no resuscitan.
Pampa y Atlántico infinitos, otrora verdes de faunos,
moho de sátiros.

©Gustavo Larsen, 02/09/2014

Viaje estático

Viaje estático
[img align=center width=480]http://www.calderondelabruja.com/wp-content/uploads/2013/04/gde_maquina_tiempo2.jpg[/img]
Ha sido el viaje más largo de la historia.
¿De qué sirve viajar tan intenso cuando detenido?
Duele cada ligamento por alguna sobrecarga,
el tiempo les ha pesado perspectivas,
vínculos que viajaron conmigo
sin alejarse nunca del centro de este atuendo
que creí extrañamente apto para todo clima.

Dancé alrededor de mi reflejo con varios ritmos.
Los años y las décadas,
sus estribillos de temporales y albas de abril.
Vi pasar procesiones. Algunas fueron piquetes,
otras caravanas de opulencia que no vencían a la noche.

¿De qué sirve?
Si lo pondero, es el grano de cada punto adyacente,
el que no me pertenece y a la vez me recompensa,
el de periplo y traje ajeno.
.
Pero nunca he visto nada de valor
en los bolsillos de estas ropas ni en las de ellos,
porten estas indumentarias de organza o remiendos.
Una risa franca, un llanto decente,
un gesto de entendimiento para otros.
Lo que aliviana el peso del cielo compartido.
©Gustavo Larsen, 13/03/2014

Pensaba al escribirlo, que uno "viaja" por la vida encapsulado en este traje apodado "cuerpo", punto de referencia propio y móvil para un observador, pero no para uno mismo.

HACE UN TIEMPO ...

HACE UN TIEMPO ...
Cuántas veces te lloré
cuántas veces saliste por la puerta
despidiéndote para no volver
diciendo que no me querías
y que tenías a otra mujer...

Cuántas veces volviste y te perdoné
porque tu amor afloraba en mi alma
haciéndome creer que cambiarías
que yo era lo único en tu mundo
y que recuperándome volvía tu calma

Vaya...
fueron interminables las mentiras que creí
infinitas las heridas que marcaste
en un corazón fibrilado y casi muerto
por el insoportable dolor
que poco a poco acrecentaste

No se lo pedí a nadie
pero así como te perdoné tantas veces
el cadáver de nuestro amor se hizo presente
y te hizo ver como el culpable...
logró lo que ambos creíamos imposible
que pasara un borrador sobre tu nombre
y te hicieras invisible para mi mente

No me alegra saberte triste
y ver que ahora eres tu quien llora
pero la vida se encargó de cobrarte lo que me hiciste
y ese sufrimiento que llevas a cuestas
será tu cruz hasta que me dejes libre

Sácame de tu corazón
así como yo lo hice
para que recuerdes que hace un tiempo
yo también te quise
sin que se deforme tu sonrisa
porque estas al lado de una bella dama
que te cuida y te sustenta
pero no cometas el mismo error dos veces
porque ya te pudiste dar cuenta
que el que la hace la paga siempre

"auris"

de "PARA TI MÍ COLOBRÍ"

enero 2011

Una vuelta por el foro que ya estoy terminado de publicar los poemas de auris, se lo prometí.
Muchas gracias por sus amables lecturas y comentarios.

Poema de Amor XXXV (Hora)

Poema de Amor XXXV (Hora)
[img align=center width=410]http://hospitalidad.files.wordpress.com/2010/09/reloj.jpg[/img]
No me arrastres al mar del olvido
donde nadan los peces de la muerte,
donde nace el vientre infinito de la nada.
Ofréceme si puedes, más horas que valgan años.
Y si acaso ya tu carne me lleva
como un recuerdo entre otros tantos,
déjame esta hora para que yo me quede en ella.
Se vislumbra en sus adentros el pulso de la vida,
y no es vida salir a ver las piedras fuera de ella.
©Gustavo Larsen, 10/01/2013

Poemas Curvos III (Ese joven)

Poemas Curvos III (Ese joven)
[img align=center width=430]http://img.readitlater.com/i/cdn.petapixel.com/assets/uploads/2013/08/274-620x443/RS/w680.jpg[/img]
Un joven se percata en el espejo
de una piel lisa, la barba tupida y blanda,
una mandíbula trituradora de escollos,
el licor que anoche lo embriagó
y que poco ahora le duele,
algún músculo que parece ser feliz siempre tensado,
el apetito voraz de su ignorancia buena,
y lo nítido a sus ojos de un poema en la penumbra.
En definitiva, nada relevante
porque eso no paga ni el gas y ni la luz.
Pavonea una firme figura
y un discurso de amante experto
que ella sabia alimenta con complicidad piadosa.
Un joven que por sincero, conversa mal.
Le cuesta aprobar segundo grado
en la escuela de la calle.
Pero dice ser un joven con experiencia,
la inventa en su cabeza, la lee en un libro.
Dice ser un joven buscado por sus amigos,
deseado por mujeres dispuestas.
En realidad, sabe bien que sabe muy poco.
Busca una fronda humana para abrigar sus alas,
cobijar un corazón tembloroso e impaciente.
Parado junto a uno, parece estar en una tribuna,
sufriendo los miedos de un desenlace incierto,
defendiendo un campeonato con ardor irracional.
Nervioso observa, con el peso de una vacilación
la gracia de un hombre mayor,
una figura endeble ante el viento de su invierno,
pero que demanda respeto y servicios caros.
Y empieza a caer en cuenta, poco a poco,
que las canas y el cinismo son pacientes,
que como otros, empieza a buscar
riquezas de reemplazo, trocar ideales por ideología,
ideas por conocimiento y horizontes por límites.
Un pacto de muy buena postura espera su firma.
©Gustavo Larsen, 10/11/2014

Un muerto normal

Siempre afirmé que el honor viviría
en el marfil de mi incólume frente.
Sello del tiempo, astral energía,
ancla en esencia, flogisto vigía
permaneciendo; la luz del valiente.

Hoy reconfirmo las tumbas ignotas.
Lento se mueren dolor y renombre.
Solo. Un haz de corduras remotas.
Ni las victorias, ni amargas derrotas.
Oye en detalle, resuelto prohombre:

Hombres, mujeres. Figuras inermes
sobre las calles, del mal, sus adagios.
Ven su momento, mas nunca estos vermes,
menos la mueca de horror cuando duermes
en revoltijos de paz y naufragios.

Mientras la vida recoge basuras,
vana en su tranco la muerte pasea.
Sangran las almas, comiéndose a oscuras.
Labios que colman de ardor las texturas
de otro mendrugo de amor que flaquea.

Niños que nacen perdiendo esperanzas,
virgos, monedas, su piel entre harapos.
Pulsos desnudos. Sin rumbo, sus danzas
mueren sin pies y sin alas, sus panzas,
ínfimas, gritan el hambre a los sapos.

Nadie ya escucha. Total descontrol.
Solo tiranos sin hiel se emancipan.
Hurgo y no hallo vestigios del sol.
Sangres de todos lloró el arrebol,
y en un poniente precoz se disipan.

¿Cuáles designios marcaron el curso?
¿Qué letanía huyó a las trincheras?
Este confín es simplezas, transcurso.
Muerto, pervivo. Somero recurso
de humanidad condensada en maderas.

Mucho recuerdo, muy poco sentencio,
nada es mi lastre, y menos, me entrego.
Soy, en resumen, un muerto normal.

Es mi destino un enorme silencio.
Tú, obstinado, persigues el fuego
que carecemos. Y no es terrenal.

Publicado hace unos instantes en mundopoesía.com

No sé que tiene mi pueblo.

No sé que tiene mi pueblo.
Con mis recuerdos voy, de mis recuerdos vengo
Anda conmigo el tiempo, no me bastan los silencios
Son gritos de los Muertos, de donde soy solo lamentos
No sé que tiene mi pueblo que nadie sale con vida
Herida tiene el alma, por no poder escapar
Se parece mucho a un infierno, aunque disimule ser el cielo
No se ve la mano de dios, solamente un cancerbero.
Por Conrado Augusto Sehmsdorf

[img width=300]https://i.ytimg.com/vi/iENl2vhk74Y/maxresdefault.jpg[/img]

Atardecer de otoño en un balcón de San Telmo

En las ilegibles luces
del balcón, hace la hoja
lo que el tiempo arroja
hacia nosotros: de bruces

y amarilla, es las cruces
en los ojos, la congoja
en nuestras vidas, la foja
de sus tangos y entrecruces.

Y vuela sin más reparo
que los pudores del viento,
adonde la noche encalla

sus olvidos, y al descaro
del indecible momento
que su propia muerte calla.
©Gustavo Larsen, 25/12/2015
[img align=center width=390]http://bligoo.com/media/users/2/112193/images/public/14590/1266509543340-024_1A.JPG?v=1266509581451[/img]

Interludio

Interludio
[img align=center width=485]http://farm7.staticflickr.com/6056/6244799632_71fbb6b3a2_b.jpg[/img]
Opaca a la vida el recuerdo, a pesar de su esfumado.
¡Lo lento que desaparecen las mentiras!
La ciudad siempre nos niega derechos de autor
para todo lo bueno que hicimos y que nos venga por hacer.
Así queda uno perpetuándose en el movimiento como las olas,
comiendo sueños enterrados entre las palabras
para que la derrota no nos cemente las rodillas al asfalto.
Y solo habrá filos en esas palabras si son nuevas,
como materia del ímpetu juvenil,
con el ritmo atlético de un río de montaña
y el revuelo voraz de sus horas diurnas.
A veces las venas sufren menos
de lo que el poeta dice, es cierto.
Quizás éstas solo parezcan gaviotas temerosas
ante un mar agitado, pronto a calmarse.
©Gustavo Larsen, 31/01/2014

Poema de Amor XXXIX (Periplo II)

Poema de Amor XXXIX (Periplo II)
[img align=center width=460]http://juanmuro52.files.wordpress.com/2011/05/andrew_wyeth01b.jpg[/img]
Entre el cielo y la llanura reinaron sus muslos,
cuando la noche ya sola se desvestía.
Tomé sus labios pequeños,
como se le quita una flor huérfana a la pastura lujuriosa
y se la lleva desnuda junto a su alma
hasta parajes escondidos,
allá donde los confines del paraíso
arriesgan ser infierno por devorar demasiado.
Y encima de ella yo, y unos poemas ancestrales
que tallaron sus ojos y sus manos.
Y un ritmo firme pronto se tornó en desconocido galope,
que con el tiempo nos trajo hasta aquí.
©Gustavo Larsen, 29/01/2014

Infigurable

I.N.F.I.G.U.R.A.B.L.E.

En
los
ojos
Del mañana
La esperanza teje
El pasado
Veleidoso
En la memoria infiel
Del tiempo
Circular
En una aguja
¡Décadas pétreas, lustros blandos!.
Instantes... Milenarios.
¡Hechos de hoy!.
Un recuerdo, una esfera, un mundo
Universo de asombro peregrino
Anverso de vividos tiempos
Inverso de ignotos espacios
In
Fi
Gu
Ra
Ble...
El mañana siempre
Será un siempre, siempre.
¡Mañana, mañana!.
Qué tal vez...
Vea
El
Futuro
De
La
Esperanza
Ciega
¡Ante la certeza!.
Del
Ignoto
Imposible
¡Bajo la piel eterna!.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez

Esporas de Tiempo

Esporas de Tiempo
Yacen bajo las horas pequeñas esporas de tiempo
Que vivas se detienen, para poder recrear recuerdos
Una lágrima se asoma por el horizonte de tus pómulos
Recorre tus mejillas, se mescla con la saliva de tus labios rojos
Lo dulce se vuelve agrio, lo blanco se tiñe de negro
Lo que amabas se murió, lo que odiabas sigue vivo
El amor y la pasión, se quedaron dormidos, en un aletargado
Sueño, que vio alejarse tu mirada en horizonte negro
Cierras el puño, apretando el aire entre tus dedos
Como queriendo retener viejas sonrisas, muecas que ya no están
Y que alguna vez dibujaron arrugas en tu piel, ahora otoñal
Es triste saber que ya no te sirvo, que ya no eres feliz a mi lado
Tal vez lo fuiste alguna vez, eso no lo sé, se miente para no herir
Y se Hiere cuando uno miente, el pasado, ya es pasado
El presente tiene un final, que todos esperan pero que nadie lo siente.

Por Conrado Augusto Sehmsdorf

[img width=300]https://res.cloudinary.com/emazecom/image/fetch/c_limit,a_ignore,w_360,h_400/https%3A%2F%2Ffarm5.staticflickr.com%2F4052%2F4353951312_e7edae4d0e_b.jpg[/img]

Intangible... (Bilingüe)

O.N.T.A.S.T.B.A.A.R.

Door het verlies
van de betekenis nul.
Hou sprongen te dagdromen.
Weven kettingen
in de ruimte.
Het hart stoptijd.

Na het tellen
van de val.
Op een blad ... Wind Rider.
Huid herinneren ... Water.
Toen ik
ziek was!.

Vanuit
elk oogpunt.
Het moment is eindeloos ... Actief.
Overal waar je loopt voorbij.
Tegen de ochtend
waar ze slapen.

Transparant...
zon.
De gasten van het
verlangen genummerd.
Vinden van een vacuüm.
In liefdevolle pure liefde!.

Intangible

Por el cero que perdió el significado.
El amor salta al sueño despierto.
Las cadenas tejiendo al espacio.
El corazón deteniendo al tiempo.

Después de contar los otoños.
En una hoja... Jinete del viento.
La piel recuerda... El agua.
¡Cuándo estaba enferma!.

Desde cualquier punto de vista.
El instante se eterniza... Activo.
Por donde el pasado camina.
Por donde las mañanas duermen.

Al sol transparente.
Al huésped del deseo numerado.
Al encontrar el vacío.
¡Al amar el amor puro!.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez

La represa

La represa
[img align=center width=400]http://www.lr21.com.uy/wp-content/uploads/2013/10/Golondrina-petrificada-Nick-Brandt.jpg[/img]
Hubo un pájaro patrón de una araucaria
hace cien años debajo de esta represa.
El turista lo ignora, pero el río lo recuerda.
Ve hasta su fondo, a conocer unos brazos pétreos:
Prefirió el árbol morir congelado a ser arena.
El cardenal sureño era sangre, canto y dolor,
y la conífera encaneció su madera, como tú.
Entre el aleteo de libélulas ante tus ojos, ahora,
y el siglo de aquel nido en las copas altas
hay solo minutos.
©Gustavo Larsen, 19/10/2013

Duda razonable

[img align=center width=440]http://resizer.diariovasco.com/resizer/resizer.php?imagen=/deliverty/demo/resources/jpg/2/1/1359661092412.jpg&nuevoancho=950&nuevoalto=570©right=conCopyright&encrypt=false[/img]
Alguien nace dentro mío cuando otro nace,
entre los miedos y las risas de otros hombres.
Alguien, desde un bastión nuevemesino,
mientras yo aquí, alegre de haber llorado
y dudando de mis regocijos.

Alguien trae más carne, recuerdos y anhelos.
Renueva los ríos, los ponientes, un alba sobre una boca
la latitud de una sonrisa,
lo absurdo de vivir buscando una certeza absoluta.

Un hombre nace dentro mío cuando otro nace,
con trapos sucios lo lavan en un lago
o lo perfuman en la alta sociedad
que se reafirma con su llegada.

Su vida declara endeble a lo que he erigido;
aprender a calcular con pericia,
ver en un orden nacer al anarquismo,
y hasta creer entender los olores del aire.
Los referentes se tornan en arcilla.

Y al entrar a este mundo inerme ante sus preguntas,
ese hombre nos desgrana con sus armas,
las verdades esquivas se nos ríen
ayudándolo a comer nuestras raíces.

Nos matan los nuevos hombres las certidumbres
de pájaro en la aurora, de río y su destino de mar,
de las tormentas y su muerte súbita.
La duda de todo se reafirma y se celebra.
©Gustavo Larsen, 08/05/2014

En la borrasca... (Neosimbolista)

EN LA BORRASCA
(Neosimbolista)

Entre ríos hablaré de las nevadas noches,
acariciadas por flamas, azulándose,
y olvidaré, sereno, desdoblando mi sombra.
Anudaré la humedad a mis lágrimas viejas.

Porque el trecho en cuestión es parte de la única vía
de acceso al vientre del tiempo con sus carreteras
absurdas, responsables de la neblina y de las generosas
lluvias que caen a lo largo de los recuerdos más secos,
donde la erosión resulta constante en las antiguas sendas
formando cascadas permanentes de otoños olvidados.
Por tener una idea de la dificultad sin confirmarse, y
tomando por despreciable la sencillez natural.

Y volaré, en el fondo del océano,
con las alas del viento en las olas.
Anidaré lejos, en las brisas lejanas
porque enrojezco cuando enverdezco.

De acuerdo con las características compartidas en versiones
superficialmente diferentes, ante la evidencia morfológica
del aliento felino, y la sensatez de los hongos con sus ligeras
suposiciones creacionistas, tan asfixiantes dentro de la gruta
que estuvo insatisfecha por darle cabida a la distribución
estadística, que a despecho de la espera vana, buscan ser
discretos al vestir con lamentos las arenas indefensas.
Aunque el atavismo pálido navegue en el crepúsculo dulce.

Inquieto, despierta el sol, helado,
el corazón adormecido ennegrece,
al evocar la frescura primera.
Amarillandose el fulgor revive.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Referencia útil:
https://es.e-stories.org/read-stories.php?sto=12456

A mi esposa (Soneto parnasiano)

Algo me trajo en los vientos de un dios
ese deseo de verme en tus ojos.
Tres los retoños que dimos los dos,
entre alegrías y dulces enojos.

Siempre esbozó un derrotero mi mano
al aferrarse a la tuya en silencio.
Soy consecuencia de un sino gitano,
nómade y loco, que aún evidencio.

Eres la historia de nuestra ciudad,
completitud y vibrante mitad
de esa naranja madura de octubre,

de la que tanto me hablaron de niño.
Roble y clavel en sensual desaliño,
eres el vino que en néctar me cubre.

Publicado hace algunos instantes en mundopoesía.com

Cogitare ad infinitum

Aceptemos por un momento el concepto espacio-universo como algo no ilusorio, donde haya en él en alguna escala de longitud algo macizo e indiscutiblemente irreducible. Aceptemos también al tiempo con su pasado y presente, es decir, no negando sus dos puntas más misteriosas como lo hacía la borgiana escuela de Tlön.

La infinitud del espacio entonces, se nos aparece como un concepto merecedor de la resignación de la razón humana: podemos imaginarnos sin gran esfuerzo ser inmortales, hipotéticamente viajando para siempre y sin jamás encontrar una muralla física que sea el límite concreto y fatal de todo lo que nos rodea. No habría derrota alguna en ello; sería la invincibilidad del eternauta.

Concederle el don de la infinitud al tiempo sin embargo, puede acarrear un enorme peligro: un futuro eterno no riñe con la posibilidad de un pasado infinito. La posibilidad de un universo eterno y cambiante pero carente de comienzo absoluto nos convierte impiadosamente en microbios desesperados.

En nuestra pertinaz inocencia humana, nos convencemos que existe alguna posibilidad (remota o no, usted elija) de evolucionar y llegar a acompañar por siempre al universo en su viaje hacia adelante. Por el contrario, la posibilidad de que hayan perecido un incalculable número de seres, mundos, astros imponentes y hasta diferentes formas de la materia en un pasado inagotable, nos reduce indefectiblemente a un perfecto y asfixiante cero. A menos claro, que todos ellos siempre fueron nosotros en continua y febril metamorfosis, y que aún no nos hayamos percatado de ello.

©Gustavo Larsen, 25/09/2015