|
|
Aliento de música
Con ese perfume perdido ayer en el espejo de los íntimos arroyos encima de amantes diamantes regresa el interior. Transformado. Ennn. En los corazones del sonido Ennn. El Paisaje de perpendiculares latidos. ¡Dos, dos en uno! Una fusión de claveles Y margaritas qué azucenas rebelan En un trono de ternuras ligeras Catarata coloreada por siglos En otras alfombras ¡Mezcla de ángeles y claridad! Sideral... En sí mismo Brota ésa verdad ondulada ¡Valle del más allá! Inutilmente temido.
En sí mismo Intacto jirón de faroles De libre frescura Bello saboreo Despacio jardín con estrellas Y algunas veces. El tiempo. El Tiempo ¡Se detiene, se reabosorbe!.
En sí mismo Obra de homenaje Amoroso ¡Espejo íntimo del cielo! De musical aliento Sí, sí... ¡Musical, musical! El musical aliento eterno ¡Cada minuto en un siglo! ¡Cada siglo en un latido!.
Autor: Joel Foertunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
ODA UNO SOLO
Nada puede solo un hombre. Solo a sí mismo. Y a veces. Ni siquiera eso Aprende Aunque la voz de la muerte en torno un soplo disipe el humo fervoroso en el ánfora encuentre la ceniza de sangre.
Las lágrimas inocentes del silencio, de consciencias metálicas raíces, de fáciles perdones enconchados, de los deseos no colmados.
¿Cuánto hace qué la humanidad, dejó entre cortinas, los labios, secos de infancias juventudes, las tardes, las mañanas inciertas, las camas y mesas, solitarias en los hogares, estancias piadosas enriquecidas, de llantos, de insistentes y agudas, ausencias?. Más dime, si puedes, libres los labios, destrozos infames, pueden, hacer del silencio encadenado, vástagos de sinceros latidos.
Solos estamos, si solo pensamos, en otros solos iguales, al miedo en las venas, atados a inútiles, vidas de arañas suspendidas.
En un dedo, en un amor pequeño, olvido que a nada combate, ni escribe una letra una palabra, una pálida tinta.
Interrogándose cobardemente, un viento inmóvil. Mueve, acaso las páginas, del pasado, y recoge las flores, secas de lápidas blancas, en las rodillas. ¡Donde, las duras penas anidan!.
Solo, en sí mismo, su consciencia, el hombre humedece, los labios secos de la memoria, que aprisionada y embebe cada futuro.
Cada mañana, cada madera, y hace los clavos algodonosos, de los olivos torturados, del éxtasis sangriento abundante. Dime, si puedes. ¿En donde marchita, está escondida la eternidad?.
Solo, un hombre nada puede, y a veces. Ni a sí mismo, se escucha, en el miedo insepulto, de un lapidario presente. ¡Solo, solo, solo humo!. De uno, solo.
Autor: Joel Fortunato Reyes Përez
|
Poeta
|
|
|
Oda al pobre pueblo
En lo anónimo Sufre Estambres solitario El pueblo En lágrimas, engañado. Al empuje Del océano De lo anímico Sumergido A la puesta del sol. ¡Qué teje conchas! Al dolor inanimado En las arenas ¡Donde los impulsos justos varan!.
En lo profundo del soportar Todo Opaca la consciencia Los candados en el alma. El dolor, la impotencia, el desamparo. ¡Melodía sin letra!. Solo tinta roja de rodillas Inclinado en el silencio Herido El techo del hogar Por el ayer. ¡Por el ahora, por el ahora!. Y también por los mañanas, de mañana.
Lenguaje de nubes y cavernas. Lenguaje... ¡Silencio! Silencio de hiel y piel. Lenguaje qué habla por las noches. ¡Sangre, muerte y desconcierto!. Por las ausencias. ¡Qué acompañan las nieblas!. El camino de hielo. Los nombres... ¡Con su muerte a cuestas!. Las cenizas. ¡Que seremos todos!. Alguna vez.
Alguna vez aire divino. Alguna vez en la tierra. Y ahora... ¡Oh, ahora!. Ya no vivos. Recuerdos, tal vez. Olvidados mañana. El pueblo inmóvil. Eco ciego adelantado. ¡No duerme, muere poco a poco!. Con la máscara. De la noche seca flaca.
Flaca muerte su memoria. ¡Flama errante!. En el río, en lágrimas. ¡Ahogado!. El lenguaje de la vida.
Porqué... El lenguaje de las lágrimas. ¡Es el primero que se habla!. Por lo anónimo y unánime. Del Pobre, pueblo... Del pueblo. Del Hombre... ¡Que todo es pueblo!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
|
Los años pasan, no damos cuenta, solo cuando volvemos a encontrarnos con amigos que no vemos durante unos años, nos damos cuenta. Gente que conocí llena de energía, alegres con sus hijos aun jóvenes, paseando firmes. Y de repente, quedamos fríos, helados, andan arrastrándose, otros perdieran la visión, otros corcovados y solos, intentando vender las casas donde pasaban vacaciones, los hijos siguieran sus vidas ellos quedaran atrás. Cuanto sacrificio, ¿para qué? Todos se quejan, de las rodillas, artrosis, diabetes, dientes gastos, algunos acamados, que cosa triste es la vida al final. Qué premio tan injusto, para quien por todos los medios quiso tener una familia feliz. Unos venden los coches, porque no tienen visión, por el temblor de sus manos, que tristeza, inmensa me ha entrado en el corazon, no lloro por vergüenza y por respecto a ellos, hago de cuenta que no veo. Pero es difícil no pensar que son nuestro espejo. Sé que son personas luchadoras, que mismo gritando por justicia, no se lastiman, cogen todo como una cosa natural. Yo no lo consigo, me deprime, me frena mi deseo de tener en tiempo impropio lo que no tuve en el cierto. Casi tengo vergüenza de andar deprisa, de sonreír, de tener las capacidades todas, como si no tuviera carnet de identidad. El sol hoy no me calentó, el helado no me supo bien, tuve rabia de las terrazas de los cafés, vacías de mi gente, de toda la vida. Quise volver atrás, quise oír los niños llorando, quise que mis amigos fueran sus padres, quise un milagro, que renaciera todo el brillo y salud de ellos. Si mis manos pudieran sanar, dar visión, quitar la reuma, la artrosis, el párkinson y todas sus dolencias… Unos aun son matrimonios y se amparan mutuamente, otros no, solos, solamente solos esperando la limosna de un cariño de un hijo o un nieto. Creo que fue por distracción de Dios, haberse olvidado de nacernos viejos y morir con pena pero sanos, independientes, rodeados de la familia y no estorbarnos a nadie al revés ser necesarios y imprescindibles. Por ti, por vosotros, amigos míos, llora mi corazon, llego a pensar que no vale vivir la vida, luchando por cosas, que al final, son nada en el nada que somos para los demás. Nada puedo hacer, nada puedo evitar, solo quería no pasar por lo que estáis pasando, pero algo parecido me saldrá en mi etapa final, que muchas veces dura una eternidad para quien sufre. De frente nada vos puedo decir, pero aquí en mi rincón de pensamientos, vos dejo, mi ternura, mi cariño y mi rabia por no poder devolveros lo que fuisteis y aun sois en vuestro intimo. De mi para vosotros, mi deseo, que no sentáis, la tristeza que me cogió, de sopetón y me duele. Sangenjo, 9 de octubre de 2011 Carminha Nieves
|
Poeta
|
|
|
PÓCIMA DE URRACA
Esperan las migajas del carbón bajo el humo de los óleos amarillos y el amor de huesos y ceniza entre las escarchas de alfombras extintas.
¡Beben su pésima pócima!. Su Pésima Pócima. ¡Beben, beben!.
Esperan al salvador de infinitos espectros, con el velo tinto del olvido, la espada qué sostiene cuna y mariposa, entre la hiel candorosa del sapo.
¡Pócima, pócima de Urraca!. Pésima. Pócima. De urraca pésima. ¡Pócima!.
Recorren los pantanos atigrados, los horrores de pálidos insomnios, las arterias laberínticas del polvo, el canto sudoroso de la boca venenosa...
¡Pócima de urraca!. Pócima... Pésima. De urraca a urraca. Pésima... Pócima.
Saltan el pasado del plomo y el buitre, anudando las disculpas de fantasmas, y siguen almendrando mieles de urnas, saboreando las amarguras tiernas en cavernas.
¡Pócima, pócima, pócima!. De urraca a urraca, pésima. Pésima, pócima, pésima. Pócima de pócimas.
Vienen por las indefensas inocencias, ángeles deshojados y raíces secas, donde los espejos perdieron los reflejos, y sonámbulos cuchillos pastan deformes.
Pócima. De. Urraca. Pésima.
Vienen por la historia boca descarnada, dientes infectos y desgarrando sueños, donde los cielos sepultan cada llanto, y apesadumbrados los pesebres huyeron.
Pésima. Pócima. De. Urraca a urraca.
Es por el escarabajo que viene si lo dejan, las salamandras y los escombros de consciencia, hecha pañales entre ríos sanguinarios. ¡Y dónde los dioses mecen las tinieblas!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
|
TUS OJOS
Si mirara a través de tus ojos me perdería en un mar de pensamientos vería la costa de una playa desierta llena de colores... llena de sueños.... vería cómo corren las tortugas, vería volar a los peces y te vería a ti en medio, tan feliz.... tan sonriente.... un poco loco, un poco inconsciente, casi demente pero no lo suficiente.... Muy adicto a sus cavernas, a los pequeños caracoles con conchas relucientes que esconden el mar cuando los lleva la corriente.... Esa playa se fusionó contigo, se adueñó de ti, te cubrió en orquídeas y rosas y te dio traje de delfín para nadar a través de corrientes peligrosas, para nadar junto a las sirenas, para ver la Atlántida perdida, y escapar de las olas... Si mirara a través de tus ojos me perdería en ellos me haría adicta a esa playa y me quedaría... vería su brillo al llegar el alba y enloquecería... porque en ellos vi el paraíso sin salir de casa vi al hombre perfecto encerrado en tu alma
auris Enero,28/2010
|
Poeta
|
|
|
|
Detesto desviar un solo minuto en la posibilidad de amarte más y a este instante, no recuerdo siquiera porqué desperdicié tantos.
Tampoco importa volver sobre qué provocó esta pérdida vil importa sí, que pueda ceder espacio al hastío, peor al cansancio.
Me tengo rabia y no quiero conciliar conmigo mismo porque un minuto tan solo es mucho más que un beso.
No quiero saber cuántos minutos fueron, no quiero detestarme más, quiero recuperar ese beso y tanto más que traes a mi vida en un minuto más.
|
Poeta
|
|
|
|
“…Esa mañana -18 de Octubre 1977- los trabajadores del Ingenio Azucarero Aztra, se tomaron las instalaciones del Ingenio exigiendo el cumplimiento del contrato colectivo, que estipulaba el pago del 20 % del alza del precio del azúcar. La dictadura, congraciándose con los Noboa, los Valdez, los Ponce Luque, subió el quintal del 220 a 300 sucres… Entre tanto, el Gerente General de Aztra, Coronel (r) Jesús Reyes Quintanilla, enterado de la huelga, mantuvo contactos con el Ministro de Trabajo, Coronel (r) Jorge Salvador y Chiriboga; con el de Gobierno Bolívar Jarrín Cahueñas; con el Gerente de la Corporación Financiera Nacional, Alberto Quevedo Toro y con el triunviro, General Guillermo Durán Arcentales. Con una agilidad sorprendente, el mismo día el Subsecretario de Trabajo, doctor Arturo Gross C., declaró la huelga ilegal y pidió al Coronel Bolívar Jarrín Cahueñas que “disponga lo que el departamento de su digno cargo estime legal”. Jarrín Cahueñas inmediatamente envío una comunicación al Comandante General de Policía, Alberto Villamarín Ortiz, en la que textualmente manifestó: “agradeceré a usted, se digne disponer, se proceda al desalojo inmediato de los trabajadores de dicho ingenio que se encuentran apoderados de la fábrica impidiendo su normal desenvolvimiento”. A las 5 de la tarde llegó de Babahoyo a La Troncal el destacamento las Peñas, compuesto por 100 policías fuertemente armados al mando del Mayor Eduardo Díaz Galarza. En el interior del ingenio se encontraba el Mayor Lenin Cruz, conocido elemento represivo, al mando de una dotación policial que desde días atrás se encontraba custodiando las instalaciones. Las fuerzas represivas estaban dispuestas y en seguida se ejecutó la masacre. Un tal Teniente Viteri, megáfono en mano, les concedió dos minutos para que los trabajadores, mujeres y niños abandonen el lugar. El único sitio de escapatoria constituía una pequeña puerta, que bien podría compararse con una puerta de dormitorio…Por ahí debían salir 2000 personas… y en dos minutos. Los trabajadores replicaron con vivas a la huelga y se aprestaron a resistir con sus machetes, pero los policías armados con lanzabombas, metralletas, fusiles, bombas de mano y garrotes, arremetieron brutalmente. Con alevosía y premeditación dispararon y golpearon a los hombres y niños obligándoles a lanzarse al profundo canal de riego, donde muchos, ya heridos, perecieron ahogados. Fruto de esta acción perecieron más de cien personas. A las ocho de la noche, el Mayor Díaz comunicó a sus superiores que la “orden había sido cumplida a cabalidad”. El crimen había sido consumado…” - Tomado de: Masacre de Aztra: Perdón y olvido por: Eduardo Tamayo G. Publicado en el Semanario Punto de Vista Nº 241, 20-10-1986, Quito- Ecuador.
La noticia del asesinato a más de 100 personas entre mujeres niños y obreros del Ingenio Aztra, recorrió el país y el mundo en pocos minutos, como llama indignando conciencias, como llama enardeciendo aun más los corazones solidarios con todas y todos, quienes nos identificábamos con el dolor y la sed de justicia por este crimen horrendo. Otra espina de vergüenza para nuestro país; otra raya de salvajismo y opresión para los dictadores, sus gorilas matones y la voraz burguesía beneficiaria cómplice; otra página de oprobio a la justicia, a la ausencia de equidad, a la inconsecuencia de las cortes y jueces de nuestra patria. Un grupo de jóvenes en Tulcán, recibimos esta noticia como bofetada, como insulto personal y no íbamos a quedarnos de brazos cruzados, había que responder con dignidad y solidaridad de manera contundente, a pesar de las botas rondando, a pesar de los delincuentes con placa del SIC (Servicio de Investigación Criminal) pesquisando. La indignación por esta represión criminal, había levantado puños y gritos de censura en todo el país; la dictadura había declarado Emergencia Nacional, para cubrir sus crímenes y reprimir los brotes innumerables de protesta y condena. Herederos orgullosos de esa rebeldía infinita carchense, de un pueblo gallardo y digno, reunimos pronto, los pocos sucres que nos permitirían comprar una matriz de mimeógrafo, redactamos una proclama incendiaria de protesta y condena a esta afrenta a la vida, a esta agresión criminal a las humildes familias de los zafreros de La Troncal, agresión que la recibíamos como propia, con las familias humildes de la nación entera. Encontramos en una Institución un temeroso amigo, que finalmente ante nuestra insistencia decidió permitirnos el acceso a un mimeógrafo (uno de los pocos que habían en la ciudad), al que casi asaltamos para imprimir todas las hojas que alcanzamos a reunir y salimos a repartirlas por toda la ciudad; para que sepa la dictadura que su crimen no fue perfecto, que por el contrario fue grotesco, torpe, injusto a más no poder; que los asesinos triunviros y sus títeres empezando por el sicario Jarrín Cahueñas, los policías: Gral. Villamarín, Mayor Díaz, hasta el tonto útil Tnte. Viteri, estaban identificados y los íbamos a condenar a pesar de los jueces y las cortes, que siempre van a encontrar comprador de sus oficios, con los que detentan el poder. Los que dicen que hacen “inteligencia” o persecución (que no cambian, no importa a quien sirvan), no tardaron también en nuestro Tulcán, en ponerse a buscar a los responsables de aquella proclama, -es que habíamos dejado muchas pistas- sin embargo no consiguieron localizarnos, al final resultó que no fueron tan “inteligentes”… La respuesta condenatoria masiva que desbordó fronteras, sacudió hasta la torpe izquierda electorera, que había callado creyendo ilusos, en maniatarse por el “retorno democrático”, abonando también por su pasividad, la complicidad de la paz de los sepulcros, que le urgía a la dictadura asesina y condenando con su anquilosamiento a que nuestro pueblo deba escoger entre la espada y la pared. Es que la dictadura había decidido o más exactamente cumpliendo los dictámenes del Imperio: dar paso al “retorno democrático” amarrado, manipulado y estas organizaciones inconsecuentes de “izquierdosos”, curanderos sociales y reformistas de toda cepa, emborrachados por la campaña electorera, no hicieron sino, agachar la cabeza ante los crímenes de la dictadura, cómplices por omisión de la impunidad que a esta hora de nuestra Historia, los mancha de sangre obrera y los ubica donde siempre estuvieron: en la basura, mendigando espacios a la Partidocracia, a los patrones, negociando sumisos con aquellos que los excluyeron y patearon siempre. Pero para quienes comprometimos nuestra juventud y muchos años de nuestras fuerzas a buscar mejores días para las mujeres y hombres de nuestra Patria, que han entregado y entregan sus vidas construyendo riqueza para otros, ese compromiso no ha cambiado, porque los objetivos no se han cumplido: La Patria nueva para todos, es aun una quimera; la justicia sigue vendiéndose al mejor postor; la equidad es una utopía con la que juegan diputados, asambleístas, presidentes, alcaldes, comisarios y una larga lista de etcéteras; la burguesía como camaleón, sigue encontrando títeres útiles para mantener sus privilegios e intereses. Esta parecería otra proclama, como la que hicimos hace 34 años con los compañeros y entrañables amigos: Ruth, Silvio, Iván, Patricio, Marcia que ahora se llama María, el Bladi, los 4 Luís, la Bebita, Arturo, Susana, María Elena, pero sobre todo quiere ser una ayuda memoria, para seguir ajustando cuentas a la injusticia; para levantar una nueva condena a este crimen que tiene 34 años envejeciendo y muchos payasos en campaña; 34 años de humillante impunidad y muchos demagogos imprimiendo sus discursos con la sangre de los mártires de Aztra; 34 años en que ya casi hemos olvidado y no nos importa los nombres de los burgueses dueños de Aztra, que por incrementar sus arcas, decidieron apropiarse de la sangre y sudor de los cientos de obreros, que hacen la riqueza en la zafra, en el Ingenio; 34 años que han transcurrido con los asesinos frotándose las manos pensando que consiguieron un crimen perfecto, pero desde Durán Arcentales, Jarrín Cahueñas, Villamarín Ortiz, Díaz Galarza, el tonto Viteri, Reyes Quintanilla, Salvador y Chiriboga, Quevedo Toro, Arturo Gross y los que cumplieron las órdenes de disparar, escoria de la sociedad que deben ser condenados y señalados en honor a la memoria de esas más de cien vidas cortadas… 34 años después, el azúcar ecuatoriano tiene un sabor amargo, irritante, que solamente un ajuste de cuentas con la verdad, con limpiar nuestra historia de tantos crímenes y abusos con los que los sectores económicos dominantes, se han servido para acrecentar sus arcas mientras empobrecían galopantemente a las mayorías; SÍ, cuando recuperemos la memoria y condenemos a los criminales sueltos, aunque hayan muerto, sólo entonces nuestra azúcar recuperará la dulzura y nuestros zafreros la alegría y tranquilidad. ¡Está tu ira reverberando como la nuestra? Entonces circula esta condena por esas vidas sesgadas por los asesinos de la Dictadura Militar Ecuatoriana, responsable de las acciones nefastas para los obreros de Aztra y sus familias, el 18 de Octubre de 1977, fecha de vergüenza para todos los ecuatorianos que tenemos conciencia. ¡Hasta cuando Carajo!
|
Poeta
|
|
|
|
tu pensamiento y mi amor en tu boca te llevo pensado en tu cuerpo te doy mi pasion amor deseo sensacion de utopia te beso y te tengo en tu mente y corazon en el dia de la libertad para nuestro modo de amarnos
|
Poeta
|
|
|
|
En el momento en que estamos dispuestos a aprender de nuestros errores, a sanar nuestras heridas afectivas, y a levantarnos cada vez que caigamos, es entonces, que podremos tomar lo bello que nos regala la vida. Sólo cuando estemos dispuestos hacer lo necesario para encontrar el balance, entre los aspectos de la vida diaria, entonces podremos disfrutarla a plenitud. En la medida en que vivamos la hora presente, comprendiendo que cada situación es una oportunidad de aprender, reafirmar, comprender o compartir algo, tomaremos lo mejor de cada experiencia, desecharemos el sufrimiento aprendido y viviremos con optimismo y gran alegria. delfin
|
Poeta
|
|