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EN LA CIUDAD FLOTANTE
Nunca se sabe cuando las noches lejanas vienen del futuro tras de ti, tan violentamente lentas son las... películas diminutas qué guardas en la... memoria de la cámara refinada, digitálica, con las rodillas en el micromotor lumínico alrededor del pasado, pálido lamento inútil.
Salían las palabras mecánicas, sin ritmo, ni entonación, frágilmente seductoras, blandas, en una lágrima brillante, restaurada, por la mejilla, metálica, de una arruga tierna, y en las caderas transparentes, oleosas, firmes. Así fue. En la ciudad, qué flota por los tiempos, en los espacios de húmedos sueños dócil, flotante, antes relegados por las cumbres, analógicas, entre dos elementos opuestos, en una síntesis de procesos inductivos. Se Veía, imaginando, los mínimos orbitales saltando cuánticos latidos en el bajo vientre vertical, pulsando. En el espejo cóncavo y cuadriculado del fondo, flexible, en el borde ajustable del encarnado traje.. Seguí mirándola a medida que avanzaba, y pensé, creo, en la irrealidad de la... sonrisa... En una isla, solos, con la energía, fotónica, abotonada, desnudando tres lunas, en la fresca miel de fresas noches, entre las botellas, añejas, del placer, libremente endodérmico, pleno, morfinesco, en cada molécula móvil y termoestable, acompañados de brisas juguetonas, en la piel de las olas. Como eran espumosos, los montes de Venus, en un elixir concentrado de "Afroditas y Mauinas", al volverse instantáneos los universos quedaban fundidos, en una enorme fisión, en cadena desencadenada, y el tiempo se contraía y el espacio en expansión, aparecía pequeño, en este momento, aparecía diciendo. Ginecoide, casi humana. ¡En el momento qué usted lo desee!. Solo piense en ello y suspire profundo. Es un viejo truco, electrónico y minúsculo, pero teletransferido. ¡Qué registro, ecográfico y micrométrico!. Y el mecanismo automático se autolubrica. Usted sabe. Durante el breve viaje apenas intercambiaron palabras y algunas frases convencionales. Las relaciones biomecánicas, humanoides juveniles y las termogénicas androides, no eran tan rápidamente ensamblables. A pesar de sentirme impulsado a ser tierno con ella___Pensaba, bueno, creo, qué pensaba, ó sentía el aceite multigrado en un tono enrojecido, cercano. Y especialmente para que en sus profundos circuitos de recubierta endorfínica auténticamente humana en su origen, no se sintiera desamparada.
Entonces fue cuando escribió él. El último renglón.. En un telón del teatro nebuloso, le temblaban las manos, el aliento ardía, en el vientre bajo un volcán submarino, polar y estrellado, fijo en los puntos del cosmos conocido... Y dejó, respetable la colección de... "Astroerótica ficción androide".
¡Yo no creo en Venus, ni en Eros!. ¡Solo soy un ingenuo Cupido cibernético!. Con todo lo flotante de esta Ciudad, sin nombre, perdida entre microscópicos teleféricos dementes. Y creo, voy a contarles, tal vez lo entiendan. ¡Creo recordar, ó localizar el archivo en la llamada perdida!. Éstas. Pulsátiles. Líneas. Versátiles. Datilescas. En ese microcósmico y orgasmático instante. Lo escrito."Los universos quedan reducidos a fuego. Volcánico Al instante derramando Se esculpe La eternidad anhelada Cuando La sonrisa nieva insaciable Y en el fuego helado el vapor renace En La belleza bajo una flor madura En Lo agudo. ¡Queda invisible reposando!. El amor inmaterial. Dónde... ¡Las transparencias, destilando, arden" Y cibernéticamente el Nuevo Cupido, regresó a la pantalla. ¡Nunca se sabe, en la ciudad flotante, las noches lejanas... Vienen del futuro tras de ti.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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De lejos, muy lejos, vinieran todos. Había muerto la Mama. Cinco hijos, emigrados, en busca de una vida mejor. Ella se había quedado sola en la vieja y humilde casita en el monte. Unos durante el viaje pensaban, que deberían haber ido a visitarla, otros con remordimiento recordaban como Ella se había sacrificado por ellos. Se preguntaban como era posible el tiempo haber pasado tan rápido. Por qué no pasaran unas vacaciones junto a Ella, ahora ya no podría conocer a sus nietos, era tarde. Otro pensaba si el tejado estaría arreglado, pues una vecina le había mandado una carta a decirlo. Por qué no había venido cuando lo avisaran que estaba enferma. El que estaba en peor situación financiera, quería hacer un entierro bonito, pero no tenia dinero. Con pensamientos a quemar el alma, fueran llegando, no entraban, como si esperando estar todos, para hacerlo. Entre exclamaciones, de “como está guapa tu hija” tienes un coche precioso”,” estás con el pelo gris”, “tu hijo está un hombre”, todos de negro, todos bien vestidos, así estaban cuatro de ellos. Solo uno, retirado, tenía los ojos llenos de agua, mirando la vieja casa, pensando como estaría su mama, como había pasado el tiempo, cuanto había sufrido, sola sin nadie. De corazón apretado, empezó a andar en dirección a la entrada. Una anciana, sonrío y le preguntó el nombre, los conocía, pero al fin de tantos años era difícil saber con certidumbre quien era quien. El en voz baja, le dijo soy Telmo el tercero, ella lo abrazó y cogiendo su mano lo llevó a la habitación donde descansaba su Madre. Con la luz trémula de las velas, con un ramo de flores del campo de cada lado, allí estaba Ella. Serena, el cabello blanco como la nieve, delgada, la piel tostada del sol, vestida de negro, con un cuello de encaje, que se acordaba de haberla visto con el en la boda de su hermano mayor. Le dio ganas de salir, empezar a correr y no parar, Que tristeza, que rabia, ya no podía hablar ni pedir perdón por todos. Él nunca había podido visitarla, no tenia recursos, pero los otros, si, podían y no lo habían hecho. ¿Que vinieran hacer ahora junto a ella? Nada, solo para que la gente no hablara mal de ellos y mostrar sus coches, la ropa y los anillos que las mujeres traían en los dedos. Si pudiera, cerraba la puerta y no los dejaba entrar, que marcharan para sus casa y su vida, no pertenecían allí, ni tenían derecho a ver a su Madre. En aquel momento, tomo una decisión, el quedaría, trabajaría las tierras, arreglaría la casa, para un naco de pan, ganaría, trabajaría en todo lo que le ofrecerían, nunca mas dejaría su Madre. Sabía que era tarde, sabia que no podría hablar con ella, pero, sabia también, que tenia que quedar, aun que solo fuera para poner unas flores en el cementerio. La vida no le había sonreído, con las mejores intenciones se había marchado, pensando que la iba a buscar para junto del. No lo pudo hacer, mismo para venir tubo que vender el coche viejo que tenia, nunca se había casado, no tenia hijos, como Ella quedaría solo en la casita vieja. Así quedo sentado hasta la noche en la habitación, sin hablar casi nada. La anciana lo fue a buscar para que comiera una sopa, al terminar, salió y miro el estrellado de la noche y vio como una estrella cadente, paso y supo que era su Madre a camino del cielo. Oporto, 18 de Junio de 2012 Carminha Nieves
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El ciprés se eleva, recto, hacia el corazón de la Luna, que se oculta, de a ratos, tras un tenue velo de niebla.
Oleadas de bruma acarician el rostro brillante, que vuelca su mirada sobre el bosque, pintando de plata las hojas crujientes de álamos y robles.
Al azul helado de la noche le han brotado miles de ojos que parpadean, emocionados, ante el idilio de la Dama con los árboles.
Y en el cristal de mi ventana, una mano blanquecina garabatea, con letras de nostalgia, un poema breve y luminoso, que reconforta el alma...
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Manantial de sueños poblado de hadas danzan en el bosque en la madrugada, llegan en la luz colgadas en las ramas, ocultas... ¡Cómo si no fuera nada!
Tiene el riachuelo en un cristal de plata la estrella morena vedada a mis ojos, en la caracola el olor delatas fragancia de flor de labios tan rojos.
Fina entonación silba un ruiseñor, la hojarasca cruje al sentir mis pasos, en la danza de hadas que une al amor estamos tú y yo libre de fracasos.
Vuela la paloma al bosque lozano llevando en el pico fragmentos de luz, fuente de un querer que estaba lejano, ella se detiene donde se hallas tú.
Julio Medina 19 de mayo del 2012
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Muchachos de Diez y seis años Desnudos, Espolvoreados en la Piel con Polvo de Oro, con Collares de Esmeraldas en los Cuellos, con Máscaras de Cerdo puestas en las Caras, Lanzando Piedras y Rompiendo una Fuente de Cristal con Forma de Cisne Bellísima.
Los marranos de oro, chavales preciosísimos, Con sus carísimas esmeraldas de fantasía eléctrica En torno de los cuellos como collares de esclavos, Se mueven porcunos con indolente soberbia.
Son hermosos y feos, sus largos penes de oro Trempan explosivos con sexual salvajismo. Son los chicos cerdos jabalíes espectaculares Destrozando un hermoso cisne de cristal transparentísimo.
El ave al destrozarse gime con grillos azules, Al golpear la piedra el cristal tintineante Se abren paraísos para oídos delicados.
Y ella, la fuente, mana un agua sublime, Fría como la nieve y bálsamo de calenturas, Pero a los jabatos de oro les importa nada.
El cuello del cisne se retuerce bellísimo Y en ese mismo instante una piedra lo destroza. ........................................................................ Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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Nublada Ternura
En la tarde violeta desearía ser nube. Selva tierna. Desierto nublado... ¡Húmedo el horizonte!. Y del alma sentir los labios. ¡Qué iluminan hablando!. En el dolor. En las pupilas nocturnas. En el amor. En las hojas perennes. Más que un recuerdo. ¡Inmortal!. Más que una esperanza. ¡Atemporal!. ¡Se cultiven almas nobles!. En todo lugar. ¡Posible!. Como un ave fresca y sublime. ¡Entre memorias sin manchas!. En La frente las ramas, de la vida.
¡Nublada la ternura, espera, esperanzada, espera!.
Más allá de los otoños en hojas. Nieves de inviernos alegres. Veranos jóvenes. Primaverales.
Nublada ternura. Entre las ramas. La frente. ¡Limpia!. Con los pétalos que laten. ¡Las distancias fuera!. Del nido, del polvo, del olvido. Al subir a una pequeña ola. Y decorar los corredores. Entre sabores amables. Donde... Los mil suspiros. ¡Descienden!.
Nublada ternura. De la raíz a las ramas. Hoja del tiempo, fuente de vida. ¡Cuán generosos se dan!. Y también... ¡Cuán crueles se quitan!. Sin esperar recibir. Lo mismo. Sin pretender nada. ¡Del mal qué se hizo!. Debiendo. Ser. ¡Solo dar lo qué se tiene!. ¡De bello, noble y bueno!. Del corazón del alma. Y la piel de cada hueso.
Aún... En la violeta nube. Aún en cielo negro. Entre cualquier tarde. Desearía ser nube. Al sol hermano...
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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El párroco vestido de negro, frente al dorado majestuoso altar, Sus crujientes rodillas inclinó. Con un ademan se santiguó.
Dejando a su espalda, El yerto cadáver, De la hermosa joven , De labios purpura,
giró sobre sí, Para bendecir, A quién se apresuró a partir.
Dejo entre los vivos. Muchas almas muertas, Muchos llantos y olvidos.
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***ACINTURADA***
Alfa El alba Siente Como... De la pasión se hace camino ¡Al vapor qué endógeno electriza! ¡Al campo de mil anhelos sembrando! ¡Al andar por las profundidades termales! En La piel de las palabras aliadas Sin términos rezagados, las vírgenes Promueven las caderas del radio, diámetros Los muslos resbalando, descubiertos al viento... Cubiertos de la mañana, estupendos y amarfilados Al Cilíndrico Recuerdo hinchando. Con Perfiles de la carne asada de tarde la firmeza de las mejillas limpiando el chocolate completo, saltándolas unas escaleras doradas, terrosas, una hebilla de plata Bajo el suelo De nostalgias apasionadas Transparentes Brillos Ligeros Tibios Son Ya Y
La crudeza crece al frío, somnoliento, ¡Sin confundirlo con el techo! ¡Sin fundirlo con el pecho! ¡Qué...Emerge...Suave...! Un laberinto grácil
¡Qué traza con imágenes al rostro, de los senos etéreos tragos dulces, la isla de los astros anudando sal, En la cintura presiones hay A...Cin...Tu...Rada...mada. Y
De pronto... A la fuerza del porqué, ¡Arden las nubes, cobijan las tormentas, los lagos sueñas, las cataratas iluminan, al firmamento sorprendiendo con la cin-tu-ra! ¡Con toda la falta de sentido!
La razón nada objeta El corazón se sabe Vivo, viviéndose, Siéndose uno, Latido en sí, Inmenso, Extenso, Y De pronto... El porqué no necesita fuerza, Las nubes cobijan cataratas, y las tormentas sueñan lagos qué arden, de paz enamoradas... El Sudor Compró El ayer colgando Innumerables cápsulas Vibrándose, tejiéndose luz ¡Calmo y tierno fuego! A Cin...Tu...Rada...Mada En Las emociones, adheridas y confundidas, desde un volcán, de polícromo jarabe, dónde anidan... ¡Sedes insaciables! Satisfechas, en su pureza natural, ¡Antorchas del impacto! Hecho De Arcilla... Dónde...Las chispas... Se Mezclan En la cintura... Bosque y montaña, campo y lago ¡Más allá de las omegas,y antes de las alfas!
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Hola amor, te dije adiós por teléfono Espero ahora estés durmiendo Tu soñando con los Ángeles Yo soñando con tu aliento
Le estoy agradecido al dios eterno De permitirme vivir este momento El tenerte a mi lado me da vida Me llena de paz y me siento nuevo
Me haces sentir que el mañana Tiene sentido nuevamente Quiero despertarme en tu cama Y amarte incansable e intensamente
Le robo cada segundo al tiempo Para tenerte a mi lado por un instante Vivo una vida en un momento Toco el cielo de solo mirarte
Hoy quiero perseguir tus cosquillas Mientras recorro toda tu espalda Mientras me hinco ante ti de rodillas Y te prometo serás mi mujer amada
Hoy quiero correr a tu lado Columpiarte en el parque y comer helados Regalarte un poema al sol, en cielo despejado Que te sientas como mí ser más adorado
Quiero hacerte castillos en la arena Y contar cada uno de tus lunares Convertirte princesa en mi sirena Y navegar a tu lado los siete mares
Quiero que volemos juntos a las montañas Descubrir contigo nuevos senderos Ser la esponja que cada día te baña Y verte desfilar en cueros
Quiero hacerte sentir Que llegas el éxtasis en un instante Que eres lo más grande de mí existir Que no hay nada más importante
Quiero hacerte gemir Hasta el punto que pierdas la razón Que sientas en tu pecho cada latir Y cada rugido de mi corazón
Quiero deslizar mi lengua por tu cuerpo Y erizar cada uno de tus poros Acariciar tus cabellos y besarte el cuello Que sientas este amor profundo y sin decoro
Quiero que te exaltes y hacerte sudar Que sientas que ya no puede entregarte más Que al fundir los cuerpos sin descansar Sientas en tu matriz un eclipse y fusión solar Que sea como alcanzar esa línea del horizonte Donde se juntan el cielo con el mar Que sientas como mi energía colma tu vientre De placeres inimaginables, de nunca terminar
Que luego de hacer el amor 100 veces Puedas sin dudas afirmar Que semejante acto nunca se ha visto Que es algo fuera de lo normal
Que no es solo lujuria Que es algo más que la pasión Que es el más puro y sincero Excelso y delicioso amor
Antonio Fuenmayor 10-aug-2008
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Poeta
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Estoy en medio de los mundos de sueños y vigilias, parece tan lejos de donde he estado entre lo real y lo falso, sin miedo a perderme en el abismo, repleto de luz y oscuridad. La imaginación viene y barre las costas de mi mente, dejar que esas visiones pasen, y surgen las emociones, más allá están las puertas que nunca he visto, abriendo una por una. Escucho esa voz, que me llama y me despierta, pero no puedo, estoy en coma. Descubrir una galaxia de planetas y las estrellas, dentro de mí se escucha cada una de ellas, cantando la melodía silenciosa, la canción del silencio, la voz de las sirenas me atraen. Escucho esa voz, que me vuelve a llamar, pero no logro despertar, aún no abro los ojos. Entre dos universos, vagando en ellos estoy, comparando lo real de lo falso, entre dos dimensiones, donde no puedo despertar. Erick R. R. Torres (Angel Negro)
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Poeta
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