Poemas de amor :  Ojos sorprendentes
Te vi llegar y tu presencia me envolvió
completo, olvide de inmediato y como si
fueras un borrador de pasados; las angustias, las
lágrimas, las penas, tus ojos sorprendentes
intimidaron los míos, tu elegancia se hizo
real y tú hermosura presente.

Cada hora fue como un minuto y cada palabra
como un canto que impedía que pensara
más allá de la mesa que me separaba de
tus manos, luche por no bajar mis ojos y
enfrentar el verde de los tuyos, intente recordar
mil cosas y no pude por pensar en ti en frente
mío; ni las cosechas, ni los vinos, ni el nombre del
restaurante que disfruto, como pensar si me
"mataste" ¿Cómo dejar de disfrutarte por pensar
en nombres que no importan?

Aprendí en poco tiempo como tus labios
construyen las palabras, como tus manos ponen
acentos y ortografía a tus historias, vi como un café
se extingue feliz entre tu boca y sentí por
fin un despertar frente a un sueño realizado.

Tal vez no se repita, tal vez quedes inscrita el viejo
libro de imposibles, tal vez tu cara se pierda entre
miles de caras imborrables, tal vez el sueño duerma
de nuevo, pero esta noche la recordare por siempre y
si se repite, que algún Dios me de la fuerza de
decir que linda eres y volver a ver tu cara sonrojada
por decir mil veces que me matas.
Poeta

Frases y pensamientos :  EL VACIO LLENO DE FIGURANTES
Una cruz de florcitas blancas, e amarillas, una guirnalda, de igual color, una vela blanca en el medio, he puesto en el cementerio, a mi marido.
Su cruz ya terminó junto a Dios no sufre, era un ser integro, trabajador e su honestidad era enorme. Su palabra tenía más valor que su firma. Como hombre era así. Nuestro vivir era privado, solo a los dos pertenece. Me he quejado de muchas cosas, pero eso solo me dice respecto a mí.
Nunca le he deseado mal, solo quería que fuera feliz e que su manera de ser para conmigo cambiara.
Así, me fui al cementerio, alma limpia, mi compañero, asistente e amigo también. Día gris, frio, al llegar, parecía que era una romería, toda la gente vestida de oscuro, ropa nueva, mirándose unos a los otros de reojo.
Llegada junto al panteón, de granito negro, se me cayó el alma al suelo. Un centro en el medio de las tres , atrás, en la de mi marido, una flor rojo oscuro, puesta en la piedra. ¡Que tristeza! ¡Que oscuridad! ¡Que diferencia de cuando hacia yo los centros! Con cariño puse la cruz, la guirnalda, e las velas blancas.
Como si lo vieran, se alegró el negro, cogió luz, una lágrima me cayó, allí estaba la familia de mi marido, casi no la conocí, pero la respecto.
¿Donde están los hijos, nietos e todos que recibieran sus pertenencias, que heredaran, mismo que solo fuera su cariño?
¡Que pobre e ridículo es el ser humano! Centenas de personas, solo vanidad, criticándose unos a otros, Pasan un año sin poner allí los pies e solo para hacer de cuenta en estas fechas, imponen su garbo, como si de un concurso de modelos fuera.
El día uno es el día de todos los Santos, el dos, es el verdadero, el día de recordar a quien ya se fue.
Con modestia, pero con mucho cariño, casi avergonzada, una cruz allí ha quedado, sencilla, bella e con el frescor de un beso leve e suave. Me representa, pero de los espinos hice flores, es mi destino, lo acepto,
Todo el día anduve pensando que la vida no es ingrata, no, de la familia sí.
Que descansen en paz sus almas, por mi e por los otros les pido perdón, por tanta falta de amor.
Oporto 2 de Noviembre de 2012
Carminha Nieves
Poeta

Poemas :  NOSTALGIA
No es por nada,
pero a veces siento una lejanía de amores
caminando por calles conocidas al abrazo.

Y a veces siento una sensación de melodías
que me hablan de pañuelos
y de manos que se agitan para la despedida
bajo cielos color de fuego.

Sentado en el umbral de todos estos años años,
la nostalgia ha empezado a teñir de sepia
todas mis fotografías.
Poeta

Poemas sociales :  Contra indicação ou vide bula
Contra indicação ou vide bula
A doença humana é o progresso.
Progressivamente inventamos
novas destruições.

Por trás das melhoras,
vem as contra indicações
e precisamos encontrar
novas soluções...

Deus, de lá de cima,
se entristece...
Dotou-nos de inteligência
para quê?
A Terra não merece.

A.J. Cardiais
imagem: google
Poeta

Cuentos :  LA PRINCESA VICTORIA
LA PRINCESA VICTORIA
Victoria, era una pequeña princesa de cinco años y de rubios caireles, que vivía en un castillo muy grande, cerca de un espeso bosque de pinos y de un caudaloso río.
La madre de Victoria, había muerto el día que nació la niña, pero su padre, un gallardo y apuesto príncipe, tiempo después que murió la reina, se casó con una hermosa y buena mujer que adoraba a Victoria.
Sin embargo, Victoria no la quería, y por más mimos y amor que le prodigaba su madrastra, la princesita, siempre la hacía llorar.
La niñita, tampoco quería a los animales, los cuales, siempre que la veían salir del castillo, huían tan de prisa como lo permitían sus patitas, porque sabían que los podía perseguir, o les haría alguna travesura.
Por ejemplo, a las ardillas, las perseguía para quitarles las nueces y comérselas ella; a los conejos, les tapaba sus madrigueras con ramas, y a los pajaritos no los dejaba cantar cuando lo hacían sobre una rama que daba a la ventana de su recámara.
Le gustaba detenerse a mirar los peces anaranjados que vivían en el río, pero también les hacía travesuras, arrojándoles pequeñas piedras para asustarlos.
Solamente, había un animal que Victoria quería mucho y por las tardes, iba a platicar con él. Su amigo, era un hermoso venado, de grandes cuernos y ella se sentaba al pie de un enorme pino del gran bosque a escuchar, que él había conocido a su madre la reina, y que todos los días lo saludaba y algunas veces conversaba con él, y le narraba como iba su embarazo, del cual estaba orgullosa.
Y así pasaba las horas, escuchando los relatos de lo bella que había sido su madre , de boca del venado, llamado Juan.
Un día Victoria, se fue siguiendo a un castor, que iba empujando una carretilla, llena de ramas que acababa de talar, para transportarlas hasta el río, y construir una represa para formar su casa. Como el castor ya la conocía por sus travesuras, corrió con su carretilla, lo más rápido que pudo y la princesa, sin darse cuenta que se alejaba mucho del castillo, fue tras él por la rivera, pero… se tropezó con una piedra y cayó al agua, en la parte más profunda y peligrosa del caudaloso río!
Un petirrojo, que estaba en una rama, vió lo sucedido y empezó a gritar muy fuerte para alertar a todos los animales del bosque y poder ayudar a Victoria, a salir del agua.
Los pececitos anaranjados, a los que siempre arrojaba piedras, trataban de mantener la caritade la princesa a flote, para que pudiera respirar.
Juanito, el venado amigo de la niña, estaba comiendo pasto tranquilamente, cuando llegó apresuradamente Nicolás, el conejo a avisarle de lo ocurrido y de inmediato, Juan le dijo al conejo que subiera en su lomo para llegar más rápido hasta el río.
Mientras, las veloces ardillas a las que les robaba Victoria sus nueces, fueron casi volando con el señor Castor, a notificarle del peligro en que se encontraba la princesa.
De inmediato, el castor, cortó un gran tronco con sus afilados dientes y lo echó al río.
¡¡Todo era movilización y alerta en el río para salvar a la princesa Victoria!!
Los pajarillos aleteaban y le decían a Victoria, que pronto la salvarían, que resistiera un poco más.
Su amigo el venado y todos los conejos a los que tapaba la niña sus madrigueras y los hacía enojar, corrían desesperados por la orilla del río para no perderla de vista, pero los pajarillos de colores, volaban encima de donde iba dando vueltas en el río , para que todos supieran el lugar exacto donde se encontraba.
El castor, con su casco amarillo y sus salvavidas para su protección, iba montado en el gran tronco, remando a toda prisa, junto con ocho castores más, y cuando alcanzaron a Victoria, velozmente, se bajaron y la ayudaron con mucho esfuerzo a que lograra abrazarse del tronco para empujarla hacia la orilla.
Con la ayuda de los castores, logró llegar a tierra, muy cansada, con golpes en el cuerpo por la corriente tan fuerte del río y muy asustada, pues pensó que los animalitos no la ayudarían a salir, porque siempre les hacía travesuras.
Al ver que la princesa ya estaba a salvo, y que ya había abierto sus ojitos, los castores se sentaron exhaustos sobre la hierba, a descansar un poco, no sin antes haber construido con troncos delgados, una especie de cama a la que cubrieron de hojas, para que Victoria estuviera cómoda mientras se recuperaba del gran susto que llevó.
Sin embargo, cuando estuvo un poco mejor, las ardillas le llevaron nueces para que comiera, pues sabían bien que a Victoria le gustaban, los conejos la rodearon y con sus cuerpos le dieron calor para que se secaran sus ropas; y los pajarillos, aún asustados por lo acontecido, observaban desde una rama que la princesita estuviera bien, y le cantaban suavemente para tranquilizarla.
Su amigo Juanito, el venado, le reprochaba el haberse retirado tanto del castillo y ser tan rebelde y traviesa, mientras despacio, la llevaba de regreso al castillo, sentada sobre su lomo y agarrada de sus cuernos, sobre los cuales, iban dos pajarillos azules cuidando a la princesita.
Victoria, muy apenada, juró no volver a alejarse y cambiar su actitud grosera para vivir en paz y armonía y pidió a todos perdón, no sin antes agradecerles que la hubieran salvado.
Desde ese día, Victoria fue más amable también con su madrastra, y cada mañana antes de irse a la escuela, le daba un beso en la mejilla, por lo cual ahora la reina, estaba feliz!.
Además, por las tardes, ayudaba a los animalitos en sus tareas: a las ardillas, les ayudaba a recoger nueces en una cesta muy grande de varitas amarillas, y luego, se las llevaba hasta el árbol donde vivían, y así les aminoraba el trabajo.
A los conejos, como no podía ayudarles a hacer hoyos profundos en la tierra, les llevaba agua fresca y comida, para que continuaran su labor sin tener que ir a conseguir sus alimentos.
A los castores, que casi le devolvieron la vida, les regaló muchos haces de leña y troncos que había en el castillo, para que no desgastaran tanto sus dientes al cortarlos, para construir sus madrigueras.
A los peces anaranjados, los saludaba, y ahora, solo les arrojaba… miguitas de pan dulce.
Y todas las tardes, los animalitos y la princesa Victoria, se sentaban en piedras, ó sobre el césped, del bosque donde vivía Juanito el venado, y jugaban, y contaban historias como buenos amigos, y nunca más la princesa le hizo mal a nadie y siempre era amable y prodigaba cariño, pues comprendió que todos en algún momento, llegamos a necesitar de alguien en nuestras vidas.

FIN

Claudia Alhelí Castillo
01-11-12
Poeta

Poemas :  Arrojada ensoñación... (Experimental)
ARROJADA ENSOÑACION

Del soñar me dices vengo.
Alborear quizá anocheceremos.
Porqué sé, creo, nacerá en alguna vez.
¡El otro cor
azón del tiempo!.
En esa claridad que se refleja, lejos latido.
Con la mística substancia acústica.
En los textos.

Demasiado imposibles, al espejo,
que se limpia en la sangre muy tarde,
denegándonos haber partido.
¡Entre panorámicos pórticos incólumes!.
Me dices. ¡Vengo!

Como si hubiere llegado el invierno, cubre al fuego del espejo al que se limpia.
En el viento paralelo donde florece.
¡Una llama repentina herida habiendo sido!.
Una y otra vez.
Al final del futuro que se ha ido.

¡Encordando al deshelar las escépticas posturas!.
Aquéllo donde yazgan las horas perdidas.
En la ruta del reloj interminable.
Torneando el aliento del alfarero.
De arcilla la desdicha amasando.
¡Al pasado fallecido que ha teñido!.
Nacerá de alguna vez.

El corazón en un latido, ido, inventado.
El momento de túnicas vistiendo.
¡Al vapor enredado al soñar arrojado!.

Rojo rojo, ensoñación arrojada, enrojecida siendo.
Porqué, creo, tal vez.
Del significado repentino escapar.
Del mismo tiempo al que retorno.
Por haber habido un vivir aliquebrado.
En un soñarme, demasiado. Dices:
Estuve crucificando noches.
En la fragancia peculiar del arcoiris.
En la marcha de la tarde abrupta.
Porqué, sé, creo, tal vez.

Cultivar del viento el aroma.
Volando después los años.
¡Antes de tejer al tiempo!.
Los pasados, amasando, el camino.
¡Aliento del reloj, arcilla humana!.
En la paz que refleja el reposo.
Una ausencia presente en el espejo.
¡En los himnos sin palabras!.
Sabores, sombras, colores, dolores.
¡Qué se hayan en ésto!.
Y en aquéllo.

En el sendero abundante de la ignorancia.
Del soñar me dices: ¡Vengo!.
Del soñarme con tu sueño, vengo despertando.
Porqué, sé, creo, tal vez.
¡Qué neutral es cualquier nunca!.
Creo, tal vez.
¡Qué parcial es ningún siquiera!.
Tal vez.

¡Porqué vengo del soñarme, con tu sueño!.
Vengo rojo, rojo, con ensoñación arrojada, enrojecida. La noche que dices me sueña, despertando al día.
Porque vengo del soñarme con tu sueño.
Y al sueño, sueño y dejo, durmiéndome.
Al cerrojo arrojado al sonrojo.
Ensoñación.
Enrojeciendo del alma la sangre.


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Poeta

Poemas de amor :  Perfecta
Busque entre un viejo baúl acomodado
en mi pecho el calificativo ideal para
nombrarte,te llame ternura, intente con
hermosa, te llame mi vida, mi amor, Angel, angelita.

También se me ocurrió copiarme de algunos
viejos tuyos, fresa, mis ojitos y un millón mas
que seguro se han inventado para ti, pero tu
lo tienes todo, eres perfecta.

Tus manos suaves dibujando dulcemente
el contorno de mis dedos, tus ojos grabando
en sus retinas mi cara de enamorado sin
remedio, tus labios atentado a mi discreción, tu
cintura reclamando cada segundo un abrazo, tu
pelo insinuándose a mis dedos, eres provocación en
cada paso con tu andar pausado y elegante.

Eres perfecta...
No llegaste antes ni después, llegaste cuando te
busque y me encontraste esperando la luz
de un amanecer que cargabas en tus ojos con la luz
de un nuevo día que disfruto desde entonces, llegaste
perfecta, te metiste entre mis brazos, en mi corazón y
en mi vida.

Eres perfecta...
Inspiras mi alegria, mi tranquilidad, mis sueños
más felices, mis ojos se cierran con tu imagen y
se abren al amanecer con tu recuerdo, busque
el perfecto calificativo a tu belleza y de tanto
escarbar buscando un nombre para ti
me di cuenta que...
te amo.
Poeta

Poemas de amor :  Y LA HISTORIA VUELVE A EMPEZAR
Y LA HISTORIA VUELVE A EMPEZAR
Ella tiene… a ver como lo digo…
¡Un carácter muy especial!
Y me gusta porque me trae, de lugares
Lejanos y extraños, a donde a veces
Mi mente suele escapar y errática vagar.

Ella tiene la virtud de ser un día menor que yo
Pero con veinte años de diferencia,
Diferencia que en mis brazos compensa
Con madurez, con mimosas palabras de amor
Con su calor, su entrega y ternura.

A Dios agradezco el haberme dado,
Un amor tan grande como el de Alejandra
Ella ha llenado mi vida de profundas emociones,
Así como de alegrías y temores, porque no sé lo que haría
Si un día, por infortunio, me llegara a faltar.

Cada día que pasa, ella, compulsa mi asombro
Pues entre ella y el día, ya no sé lo que es mejor
¡Ansioso espero la hora de su despertar
Me hable, me mire y ría conmigo…
Ella es, un manantial de frescura y verdad!

Hasta dormida me ve y sueña conmigo
Dice mi nombre y en su carita de niña
Se dibuja dulce una sonrisa, aprieta mi mano
y se vuelve a dormir…
¡Inclusive dormida me sabe conquistar!

Y yo… velando sus sueños
Enjugo lágrimas de felicidad…
Porque no hago más que verla y amarla
Tocarla y besarla quedito, para comprobar
Que no es sólo un sueño, que todo es verdad.

De vez en cuando me mira y me besa
Me abraza y se acurruca en mi pecho
Hago que no la veo, pero sospecha, y sonríe…
Se abraza a mi cuello, me muerde la oreja
Y la historia vuelve a empezar...


Delalma
01/11/2012 08:41 p.m.
Poeta

Poemas :  Escrevo, logo existo
Escrevo, logo existo
No meio de tanta gente brilhando,
o que é que eu faço?
Uso palavras de aço
e continuo cortando,
ou cego os meus modos
e vou copiando?

Leio... Sei que estou errado.
Mas não estou preocupado
em seguir um modelo...
Eu quero mesmo é dizer
as coisas ao meu modo.

Quero a liberdade de fazer
e deixar a coisa rolar.
Aconteça o que acontecer
não quero é me preocupar.

Escrevo, logo existo.

A.J. Cardiais
imagem: google
Poeta