¡Tantas veces he regalado mi corazón! De cada una volvía herido, triste, así pasaran años de mi vida. Si me arrepintiera a la hora de mi muerte, al cielo iba, ahora solo miro hacía tras y veo como fui engañada, por mí misma. Pensaba que eran como yo, cuando en verdad, es distinta la manera de los otros. Un poco de mí derroché poco a poco, ilusionada, creía que me querían, independientemente si era amor de pasión, oh amor por alguien, sin ser, egoísta, solo sencilla, fui destrozando la confianza que tenía. Imparable maldad, que como la humedad come el hierro, las bofetadas, que he llevado como viento helado, en mi sentir, no me cambiaran. Soy árbol pequeño, insignificante, con raíces fuertes e profundas, no la consiguen arrancar. Sendero de desilusiones, tras una de otras, aun las a profundan más. Sin darme cuenta estuve sanando las heridas del corazón toda la vida, desde joven, bajo lluvia llorando, caminaba por la finca, mezclando lluvia y lágrimas sin saber la razón por que tenía que sufrir, por mí y por los demás. Es hora de parar, descansar, nunca dejaré sea lo que sea me haga sufrir más. Llega, ya, me asiste el derecho de tener mi vida propia, total me acusaran siempre de lo que no hice, por lo tanto, de los restos de mi corazón, solo sentiré con los pies bien asientes en la realidad, lo que debo. Hacer que tengo blancas en mi memoria, recordar el bueno, rechazar lo que fue tan doloroso y intentar amar. De manera distinta, sin querer que sea duradero, amaré mientras lo quiera. Sin piedad, terminar y empezar una nueva ilusión. Muralla intraspasable, con paciencia la fui haciendo, con cada desilusión y disgustos, no dejará que invadan mi vida, sencilla, no me importa el oro, ni tesoros efémeros, que se evaporan con el tiempo. Quiero mi sonrisa, mis ojos brillantes de alegría, voluntad de vivir. Ya basta lo que quitaran de mí con falsedad. Puedo besar, pero con los ojos bien abiertos, aceptar abrazos, sabiendo que son de ocasión, palabras llenas de amor, ¿cuál? No ni quiero saber. Importo solo yo, lo que siento, lo que quiero y nada más. Me han enseñado, ahora lo pongo en práctica. Seria loca si no hubiera aprendido nada y no cambiara mi manera de dar, lo que de mejor tengo. Mi corazón. En las sonrisas, veo falsedad, en los besos, mentira, en miradas de cariño, interés. Sin fantasías, aprovecharé el momento y nada más. Así lo han querido así lo tendrán. Sitiada, toda la vida, sin defensa, puedo continuar a estar, pero detrás de mí muralla intraspasable, gozando como intentan coger mi corazón atento y vigilante. No tengo gusto que sea así, pero es la realidad y no puedo dejar que destrocen lo que resta de mi corazón. Oporto, 21 de Enero de 2013 Carminha nieves
Una noche pidió sombra a la nieve lejana ¡Oleos de la noche transitoria cumbre! entre las plumas de arista cercana la esquina de la tarde qué no canta ni cristales ni alfileres noctámbulos.
¡Óleos, óleos! Por el desnudo hueco sin gente la ceniza fresca devora la sed sin sufrimiento el rincón de los cangrejos el ratón de los canguros
¡Noctóleos, piensa, sí, en esos noctóleos!. Porqué en la sed inútil de la vieja nube viaja, la cuchara del harapo, sin rodillas riendo, al hambre de la cerca, y el ganado fuera, perdida voz de cisne, derretido el plomo, en el ruido enredado, que se esconde ya, cambiando al huevo de rituales maduros, al trote de los gases, y los cactus ya, en el mundo de los cascos, y las larvas, hilos tibios, al extraño gemido de la lana, en la tropa de los lagos sin el nido.
¡Sí, sí, en esos óleos de la noche dura! Una noche incansable cera caliente, que nada sabe del engaño del piloto, en la flama de nobles nubes, en la rama de robles rudos, nocturnísticamente empoenado.
Por el desnudo sueño de las piedras, que la mañana rala dibuja, en el agujero de las aguas, en el sumidero de los ecos, oleaginoso doliente.
¡En la noche oleosa pesadilla!.
Del algodón que vigila, el arco silencio, en la calle insatisfecha, del fantasma, con la escarcha, de veinte años, en el rostro sin cansancio, con la espuma hundida del zapato, en el vidrio enflaquecido, del oleaje, del níquel nervioso, hasta el cuello, que busca la llave del llanto, por la llama obligatoria, de las verduras, del llano que muerde sueños a la luna.
¡Noctóleos, noctóleos otra vez!.
Por ese canto rojo, del perfume frío soñar, de las caderas en los pétalos de tigres, alimentando al mismo vidrio sereno roto, de la blanca tierra, sudorosa la madera, recuerda al muñeco desnudar, del gran camello, alegre del frotar invernaderos, al calor doblando, huellas ámbar de ratones, y latones, oleaginosos, brillantes torrentes, al abanico tendidos en la voz, violeta de la mirada, imantada donde la fidelidad, desespera, entre la felicidad despistada, haciendo, cielos del destino, en las estampas estepas, de los resortes del océano, del umbral erguido, en la noche de aceite en aceite. ¡Otra vez!.
Porqué Al Final Una noche dejó al desnudo sol, entre muchos. Cielos exhalando golondrinas, sin azúcar, por los enjambres despoblados, por los alambres aceitados. ¡La última noche en el fondo de la luna!.
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Hermosos Putitos de Dieciséis Años, Delgados y Desnudos, con Collares de Esmeraldas en los cuellos, entre Jaulas con Mirlos Metálicos sobre Pedestales, entre Bustos de Emperadores Romanos de Vidrio Rojo, en un Salón con Grandes Cuadros con un Agujero del Culo en ellos.
Ja ja ja ja ja ja ja ja ja, el poeta se parte la polla de risa, Con su efervescente imaginación que es copia de otros autores, En este caso se trata de una copia de la película "Torrente cuatro", En la que sale un espectacular culo en pompa.
Los muchachos se mueven entre Heliogábalos de ira roja, Entre Germánicos y Caracallas de hierático púrpura, Serios en su rotundidad de emperadores romanos, Césares rubicundos, Que se almuerzan una delicia cada tarde en las termas.
Estupendos los mirlos, brillantes y preciosos, pluma admirable, Se reflejan en los cuellos adornados de crisoberilos, Y en los ojos de los niñatos, espléndidos de belleza.
Y en los cuadros los inmensos culos con su agujero, ja ja ja ja ja, Observan la dantesca danza de los priápicos niños, Que son figuritas de un cielo de Césares rojísimos.
Y en los chats de Chueca los gays de cacería Sueñan con follarse un buen culo, y buscan sexo desesperadamente. ............................................................................. Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Mi odio no anda con melodramas… No es monólogo vaticinado de hembra postergada No es ni declamado ni espurio.
Siento que lo llevo cual lentejuelas. Túnica ajustada de lunares rojos Carmín en mis labios entreabiertos.
Aros de ágata y cobre elongando mis orejas para escucharte siempre
Caracola monótona reeditando por siglos el engañoso mensaje de tu beso
Así es mi odio… ciñe mis caderas con ritmos de salsa
Aprieta mis pezones con elevado vuelo Levanta mis cabellos y se establece en mi cuello como incitante mordizco de felino
Mi odio se levanta muy temprano Empuja catre abajo mis valles y colinas Los ordena en didáctica pirámide de esperas
Luego, me viste con ajuares reprimidos… me calza las bragas que adivinas, Portaligas negro, un suave tobogán de fantasías.
Y me lleva radiante en el telúrico vibrar de los recuerdos hasta tu acera, tu espacio, tu oficina.
A florecer en mi odio con bolcheviques aprestos, con cimitarras de fuego.
A lucir victoriosa mis perfumes de ocupación A recibir tus miradas de deseo como atribulado montepío que cancelan tus ojos miserables.
Extendiendo hasta nuestra eternidad los placeres que nunca más tú y yo consumaremos. _________________________________________ Autor Hernán Narbona Véliz, del libro Voz Prestada, Editorial Nueva Voz, 1989.
Graduado en Literatura Inglesa en 1915, padeció una grave alteración de la vista, fué notable escritor, ensayista y poeta. Autor de la magnífica obra: ¨Un Mundo Felíz¨. Este es versión de: Jesús Isaías Gómez López.
Amor extraviado
El vino tinto que lentamente caía y rebosaba en la concha de la perla, donde los labios se habían rozado, tan livianos y veloces como los pétalos desnudos de la rosa a la deriva sobre el lento estribillo de laúd del canto estival de la abeja: riéndose mientras descendían, memorias doradas: inciensos de sueño, regalos de infancia, azules como el humo que transportan los lejanos horizontes, frágiles como las alas de Ariel: -
en la pira estas cosas entrañables extendí; y se prendió la llama, y fuerte la aticé, y, cargado de esperanza, pude contemplar el pasado en ruinas. Ansioso, ante el fuego menguante me arrodillé, Fénix, para recibir tu inmortalidad... pero sólo hubo cenizas al final.
A la luz de la luna sobre la arena baldía Han quedado sembrados, juramentos, Sueños tuyos y míos, inconclusos, fríos Borrados por la furia de las olas del mar.
El mismo mar azul que unos años atrás Trajera en sus olas bordadas, la ternura, Dibujando en tu cara vistosas caracolas Y en tu piel, el sabor del amor nuevo.
La pasión y el amor en las noches sin fin En la arena mojada, todo se ha hundido Y en la arena seca que el viento barre Nuestras huellas de ayer, ya se esfumaron…
No hay nada vivo de nuestra simiente Preguntas ahogadas, muertas las ganas La fe, el amor, se han desmadejado… Pronto ya no seremos, ni burbujas en la arena.
Delalma 23/01/2013 10:41 p.m.
Goodbye my love goodbye I always will be true so hold me in your dreams till I come back to you.
Escucha el viento canta una canción triste, viejo ella sabe que yo estoy dejando hoy por favor no llores o mi corazón se romperá cuando voy en mi camino.
Adiós mi amor adiós adiós y au revoir siempre y cuando te acuerdas de mí Nunca voy a estar muy lejos.
Adiós mi amor adiós Siempre será verdad Así que abrázame en tus sueños hasta que yo vuelva a ti.
Ver las estrellas en los cielos de que van a brillar Wherever I May Roam Rezaré todas las noches solo Que pronto me van a guiar a su casa.
Adiós mi amor adiós adiós y au revoir siempre y cuando te acuerdas de mí Nunca voy a estar muy lejos.
Adiós mi amor adiós Siempre será verdad Así que abrázame en tus sueños hasta que yo vuelva a ti.