A veces, vuelven súbitamente a mi memoria, cosas, hechos y personas que olvidé durante años como si nunca hubiesen existido.
¿En qué gaveta de mi mente las archivó el tiempo? ¿Dispuso él de mis gratos o malos recuerdos? ¿Cuánto de bueno que hoy me haría mal y cuánto de malo que hoy me haría bien, habré olvidado?
No sé, lo mejor es dedicarme a lo afectivo que tengo: A mi gata, por ejemplo, que anda por ahí maullando, pidiéndome algo insistentemente como niña callejera, como todo el mundo.
Ronroneándome su propósito cariñoso y traicionero; tan buena como malvada ella, pobrecita, como tú, como yo. Espero no olvidarla un día como a ti para recordarla veinte años después con todo el amor conque, tarde para todo, te recuerdo.
Volando hacia las estrellas, en la noche silenciosa de mis deseos, llegaré quizá tarde demás, pues están mui lejos de mi alcance. O nunca las tocaré, por eso hago de mis ojos mis manos y las siento, calientes llenas de luz, como los ojos de alguien, que me miran e me dan calor. Nascí casi al fin de la noche, donde ellas brillan. Quizá tapadas por nubes no vino ninguna para mi. Solo una quería para acariciarla, saber lo que se siente, si fuera de la suerte mejor. La necesitaba, mi vida cambiaria y algún gusto o regalo tendría una, quizá más Imaginando puedo ser todo lo que deseo, tener lo que nunca he tenido. Sin mi estrella no pasa de un deseo. Agradecida a Dios estoy, me ha dado mucho, me ha amparado, entre millones, tengo más que todos. Lo sé. Nunca me ha faltado el pan, ni ropa, ni trabajo. Nunca sentí la pobreza. Resbalé por mi niñez, infancia y parte de la juventud, deslizando como un trineo por la nieve. Aunque no tuviera en la parte de cariño, mucho, algo tuve. Pero, ahora y desde hace muchos años, miraba las estrellas y quería ir junto a ellas. En verano sentada en el césped, acompañada de mis gatos e perros, mui quietos, soñaba poder volar e ir arriba. En mi imaginación allí vivían los Ángeles e era el cielo. Escuchaba con atención a ver se oía alguna canción de ellos. Cosas de la juventud de antaño, inocente y ingenua. Lo único que oía solo los buitres, me gustaban estos momentos. Echo de menos muchas cosas, principalmente los olores de la naturaleza, aun los siento. ¿Qué olor tendrán las estrellas? ¿Quemarán? Las que yo quiero, seguro que no. Pero olor tienen y que llenaría mi sentir de felicidad. Del mundo poco espero, no por su culpa, si no del ser humano, porque a quien sueña como yo le llaman loca, o retardada. Delante de mí nunca lo hicieron, pero lo piensan, tan agarrados al material están. No me importa, no me hice ni rellené mi íntimo y me siento privilegiada por ser distinta en mi manera de ser. En alguna parte sin ser en las estrellas habrá gente como yo. Las miran y sueñan. Quizá piensen en mucho más cosas que yo. Pensando bien, si lo que vemos no nos gusta, miramos para otro lado. Es lo que hago yo. Unos son felices en conciertos gritando y ensordando, otros gritando en los estadios de futbol, como flechas van por autopistas, matándose o matando otros. Cada uno a su manera elije lo que le gusta, así como los acepto, conmigo tendrán que hacer lo mismo. Total solo quería una estrella, por lo menos ir junto a ellas e decirles que las quiero. Si no puede ser por lo menos poder verlas siempre, aunque sea por la ventana pequeñita y modesta de mis sueños. Porto, 7 de Noviembre de 2013 Carminha Nieves
Por tu amor, no podría ofrecerte oro ni plata ni diamantes, pero sí, la bonita joya de mi sentimiento. Ése, que pulo esperanzado y hago que noche y día rutile por tu Ser. “Cuenta de vidrio”, sé que has dicho por ahí. En fin, si mi todo es poco para ti, tú verás; sólo concedo eso. Y además, hay mejor "amor a precio".
Corrió tan extraño que pensé despertar tan rápido como fuera posible. Ese sueño se escondió en el corazón del tiempo azul, bajo la almohada dormida. El suelo está trepando con el temor labriego del gusano, y un desnudo recuerdo, inmortal en el aire asfixiado por las trompetas de las piedras piadosas, que destejen la obscuridad bajo el agua perseguida por las débiles pestañas. ¡Duro hablando!. Pues el mástil brotaba explosivo, las cataratas tejían metálicos anhelos, y los pantanos lloraban entre sus jaulas de espuma, dejando gotear a las campanas del embrujo huesudo. Lívida la vida y espléndida la tumba.
¡No, no despertaré al inclemente hueco feliz!. Bien lo sabe cualquier éter, en la fruta desmayada, tanto como por las charcas del ámbar temblorosas, y entre los milagros ancianos con la envoltura urgente y la raíz por guarida. ¡Es tan difícil imitarse sin estar desesperando a las auroras del cereal desayunado!. Ninguna fórmula seca, saca al saco que aprieta, ni al cemento en un invierno de terciopelo deteriorado por el fuego, que inmisericorde se jacta del siniestro bosque estrangulado por la más mínima pesadilla que adormece, inmóvil al almendro sobre la alfombra de las nebulosas.
Pensándolo bien, el color del perfume es tan oportuno por el vidrio, y el rencor de la mañana olvidada, que al reloj nada le importa, que aspira tenaz el aliento de los fantasmas, y habla con las letras de palabras, que ligeras desconoce, de la angustia, que llueve seca, entre la pasión presa de una retina agotada por el siglo perdida.
Pero, al igual que algunas plantas, ciertos sillones son incapaces de producir sus propias ideas, y depositarlas en el intestino del destino por donde el rocío cuelga la voz extendida en cien hectáreas. Además, la forma es vigorosa y tiene la esencia de roedor, acosado entre candados de bolsillo con plumas de gallina, y la figura de un osito. Y precisamente, a ésto me refería, en cuanto al uso de la energía después de un año, y que la tradición estipula hasta la cumbre, que deslumbra a las reliquias del agua, incluidas la oficina organizada por el escritorio del menosprecio de las tejas verdes, y el mandamiento adinerado, súbdito letal del valle de las sombras, y del césped poco apetecible que emigra errático en las hojas, y en las protuberancias del tizón que se adueña duro de los alfileres de las náuticas empresas veterano.
Si bien, algunos colchones lo creen fácil, hablando duro. Y más, con la naturaleza audaz, del amplio equipamiento y el lujo de una desesperanza poderosa, al mostrar rasgos rudimentarios de pelambre, tal vez a manera de aislante, sobre todo para mantenerse, y nutrirse al dormirse.
No obstante, los escarabajos difieren de los intereses de los nemátodos, y las hormigas en los túneles insidiosos después de consumidos. Pero, hablando claro, e ignorando lo anterior, la tormenta estaba casi en una silla en bancarrota, y al despertar exige la excavación oxidada del arroz jubilado, donde el divide y vencerás da paso a una nueva era de laberintos comunes, que dan a su vez rienda suelta, a todo lo que no está claro, en la córnea con su limbo implantado, sobre todo para probar los límites del embrión por docenas.
Hablando duro, bien sé que ésto no será la clave, a pesar de la estela conmemorativa erigida gracias a la compasión del telón de fondo, ni al episodio del mosaico libre de las tortugas, donde el guía, gravita en la tortura de los tibios, sudores que se opacan, y se entristecen, con buen apetito. Recuerda, me dicen: Hay que tener al perdón como amigo, y esclavo, como el veneno letal, lanzado al abismo del olvido.
Ya solo los cerros cuentan la historia, de las cuevas, ofendidas, ennumerando, los más importantes desempleos de los platos, que comulgan con los astros, resignados, valerosos y sumisos.
Finalmente, y como no es posible dar marcha atrás, la vela salió por la penumbra, optó por soltar su luz, y enmudeció blandamente despierta.
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Más Barroco Todavía. Hermosos Chavales de Dieciséis Años, Delgados y Desnudos, Algunos con Alas de Murciélago como Demonios, Otros con Alas de Plumas como Arcángeles, y Otros con Alas de Mariposa, entre Modelos Moleculares de Bolas de la Doble Hélice del ADN, ácido Desoxirribonocluéico, o entre Frascos de Formol con Cerebros Humanos. En un Salón con Grandes Pantallas de Televisión en las Paredes Proyectando Imágenes de Enfermos de Cáncer de un Pabellón de Cancerosos.
Delicados Demonios de ojos verdes, malignos dioses de menta. Exquisitos Arcángeles de Luna. De ojos lilas feroces, de labios de limón. Aristocráticos Insectos Mariposas de un extraño y hermoso Planeta. ¡¡¡¡¡Estupendos Chavales para un Cáncer o un Sida¡¡¡¡¡¡¡.
Soberbios demonios de ojos azules, de labios sonrosados y granates, Con alas de quiróptero, Maquiavélicos príncipes de la Hermosura, Arcángeles de un cielo de resplandores dorados y azules, violetas, púrpuras, Muchachos mariposas de alas fucsias o verdes, extraterrestres bellísimos.
Entre las Dobles Hélices del ADN, modelos moleculares bioquímicos, Señalando las Adeninas y las Timinas, las Guaninas y las Citocinas, las desoxirribosas, Señalando la mutación en la que se encuentra el Oncogén furibundo.
Mostrando el esqueleto maravilloso y tremendo del SIDA, entre Cerebros Humanos, Entre Cerebros de un Frankenstein gay, poeta, y bioquímico, con muchachos verdes, Con chavales de oro o de nata, con chavales de caramelo, entre cancerosos
O heridos de muerte por la lepra o el SIDA, con el oncogén mutado, A los que les duele la belleza como una rosa de agujas ardientes. Y a los que sólo besa el Papa Francisco. ................................................................. Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Barroco Absoluto. Hermosos Chavales de Dieciséis Años, Delgados y Desnudos, con Alas de Murciélagos como si fueran Demonios, entre Estatuas y Bustos de Emperadores Romanos de Cristal Azul, Entre Grandes Copas de Cristal llenas de Absenta sobre finísimos Pedestales, Entre Grandes Peceras o Acuarios sobre Pedestales, llenos de Peces, En un Salón con Grandes Pantallas de Televisión Proyectando Algunas Paramecios e Infusorios existentes en una Gota de Agua y Proyectando Otras Fractales de Colores hechos Mediante Ordenador. Entre Guacamayos Verdes sobre finos Pedestales.
Púberes Demonitos, procaces Diablitos, sensuales muchachos De labios verdes, rojos, de cintura delgada, de esbeltez exquisita, Delgados y estilizados como palmas de Arabia, excelsos Luzcrueles, Diabólicos chavales de menta agria y néctar.
Entre Calígulas de un Horizonte sevillano que anochece, entre Heliogábalos De un anochecer lila, cuajado de diamantes y luceros, entre copas de absenta, Entre policromados seres de cristal prisioneros, entre loros brasileños, En un palacio de infusorios, paramecios, y arcoiris. Profundamente lindos.
Dañinos como venenos dulces, malos como espinas de rosas, benditos, malditos, enormes, Para un arabesco de toques del clave, para un Scarlatti esquizofrénico, majara, Deicidas muchachos, nenúfares entre Dioses de cristal azul o Lapislázuli.
Los Guacamayos verdes y azules agitan sus sublimes alas, los chavales, Ocultan o muestran sus largos penes delicados, son malos y son bellos, Arcángeles terroríficos, hechos de luna y plata, para un Infierno verde.
Entre infusorios y paramecios veloces, que copulan y se dividen En una gota de agua con perejil podrido, bajo Fractales hermosísimos. Alas de quiróptero y ojos como lilas, e Inaudita Soberbia.
Chillan los Augustos Caracallas azules, Socorro, Auxilio, Socorro, Mierda. .......................................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
¡Otra vez me dormí! No apagué la Luna ni encendí el Sol. No descorrí la Cordillera ni cardé las Nubes ni repinté el Prado ni regué la Flora. No nutrí la Fauna, no orienté los Vientos ni tallé el Desierto ni frisé los Polos ni sacudí el Mar... ¡No sembré la Tierra!
Y sabiendo yo que el Magnánimo todo lo perdona, ese minúsculo destello decepcionado que brillará en su mirada cuando, afligido, todo lo vea y solucione y nada en absoluto me reproche, es justamente lo que me atormenta. Será entonces mi conciencia mi único castigo, ¡el peor!
¡Ven!... Vamos a escribir con el trueno ligero que flota con la sombra de la miel en la punta del cabello. Sobre el caballo inexplicablemente menos caballo que el camello del agua, y del agua suspendida detrás del arado que huye, que anuda nubes desnudándose, y apaga un arco iris que ha descubierto los cachorros de las calles, y semáforos angustiados hasta cien kilómetros cuadrados. Tal vez no lo sepas, ya pueden ser feroces en las frutas de seis meses, y calculando como pueden ser las moscas, cuando se instalan nuevos focos, que permiten apreciar los días desconocidos, en la evolución de un mes.
Escribamos de la falla geológica más certeramente circulando cerca del camino antiguo por la debatida irritación de una eventual parada brusca. ¡Sí!... Escenas como ésta, dejan el terreno agreste, y escurridizo, y la calle vertiginosa de los libros que mejor guardan el dinero escondiendo la consciencia que es reemplazada en caso de pérdida o robo.
Mira, esta cueva ha servido para los rituales de los grillos y los sapos. Incluso ilustra sobre las siluetas de las mantarrayas del desierto que nunca más volvió a sufrir con la misma fascinación de las épicas blandas, ni con las expediciones del vaso y la cuchara que son tan vidriosamente plásticas, que ignoran la sed y el hambre, a pesar de las circunstancias adversas en el papel y la tinta de las cascadas calcáreas.
Bueno, sabemos que sólo había algunas abrasiones por la noche antes de acostarse deteniendo la caída del cepillo que revierte el proceso de la miniaturización y sobre todo de la ética boca arriba, en particular en un panteón inexplorado, y de forma gratuita con los mejores resultados.
Escribamos que no a todos nos invade el reluciente edificio independiente y permanente en compañía de toboganes y remolinos, que la mayoría de la gente evita como vertedero de basura disfrutando del viaje dónde los cocodrilos atacan con las preguntas de la escuela como la vieja máquina de coser para protegerlas del sol. Acuérdate como crece un centímetro al año pasando por los deportes extremos, afirmando que es posible admirar los parajes de cadáveres y herramientas, las viviendas sin trabajo, y la blusa que viste de piel dos pares de cuernos de antílope postrado ante un sencillo ladrillo, una taza, cartuchos de balas y un silbato.
¡Piénsalo!. A medida que la humedad crece por el rescate de los platos, y de estar cara a cara con los osos perezosos, las termitas hacen huelga independientemente de las lagartijas, más la demora, capital e intereses, en nada dejan de alterarse derramando la fuerza del turbión, y el drama eléctrico, justo al deshojar las entrañas de mil ausencias.
Mira, te invito a escribir por lo que está ocurriendo al azar, y por la diversificación del miedo y la tristeza, en las montañas entre los remotos latidos color malaria, y en respuesta a las preguntas que se funden una con la otra, llegando a preguntarme el porqué te invito de esta manera. Pues bien, no lo sé, pero creo que debo hacerlo, y sólo sé que te invito, te invito y te invito.