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La puerta a la dicha se encontraba abierta y yo desesperado corría hacia ella, no logré alcanzarla ni me di de cuenta que era de papel de lo que estaba hecha.
Que poco duraron todos esos besos de tus labios rojos salieron expresos, pero la distancia nunca superaron y los míos sedientos así se quedaron.
Una fresca brisa refrescaba el alma saliéndole ganas de vivir de nuevo, se cerró la puerta cuando había calma dejando un letrero con un hasta luego.
Cambiaron los versos y el color de tinta hasta mi sonrisa desaparecía, porque aquella niña lucía distinta y regresé al principio en donde nada tenía.
Julio Medina 29 de abril del 2014
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Poeta
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Joaquín Pasos
Nicaragüense (1914-1947)
Cuando lleguéis a viejos, respetaréis la piedra, si es que llegáis a viejos, si es que entonces quedó alguna piedra. Vuestros hijos amarán al viejo cobre, al hierro fiel. Recibiréis a los antiguos metales en el seno de vuestras familias, trataréis al noble plomo con la decencia que corresponde a su carácter dulce; os reconciliaréis con el zinc dándole un suave nombre; con el bronce considerándolo como hermano del oro, porque el oro no fue a la guerra por vosotros, el oro se quedó, por vosotros, haciendo el papel de niño mimado, vestido de terciopelo, arropado, protegido por el resentido acero... Cuando lleguéis a viejos, respetaréis al oro, si es que llegáis a viejos, si es que entonces quedó algún oro.
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Poeta
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Chega uma hora em que é preciso abandonar o barco e mergulhar no charco, em busca de solução...
Cada pessoa tem uma opinião, ou um destino.
O pior é que: quando bate o sino, um toque diz sim e o outro diz não.
A.J. Cardiais 27.01.2012 imagem: google
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Poeta
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abismo, que oscuro y siniestro. Sabanas de penas; almohadas de tristezas. cual galope de equino... arrastra hacia ella. Llanto que el mudo silencio ahoga... pena; junto al dolor... Triunfante... tu afloras.
Sufrimiento, enbovedado... En esa terrible y oscura... Encrucijada te encuentras.
Castigo nefasto; A la mentira... A la soberbia... A la hipocrecia... Que con grandes emociones tu vivías...
Corazón, que engañado... Al final de su agonía pereció... Con sed de amor... En un ardiente e incesante infierno... Su culpa purgo.
Autor: Miguel Ramon Focil Jimenez.
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Poeta
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El amor es como un tornado... Un bello paisaje sin saber que la embestida se acerca. Arrastra hacia ella y se lleva todo... Y a su paso tristeza, llanto, vacío, sufrimiento y una gran perdida solo deja.
Autor: Miguel Ramon Focil Jimenez
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Poeta
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La noche puntual... Al ocaso se asoma... Misteriosa, inquietante, Sonriente y juguetona...
Luchando en el horizonte... Se mezcla, Infame e inocente... sentía volver abrir las puertas del amor, Sucumbiendo ante la oscuridad, se despedía.
Falacia, no podría... El látigo del olvido, a el poseía... Tonto e ingenuo... Al amor no pertenecía... A sus muros, él Jamas entraría.
Autor: Miguel Ramon Focil Jimenez
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Poeta
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Soy real existo y siento no me castigues mas con tanto desconcierto, solo tu me das la paz si terminas con las dudas, dime la puta verdad y juro por tu dios que no te busco.
Quiero dejar de verte en cada mujer, solo puedo imaginarte, solo puedo soñarte lejana y forastera de mis brazos, si pudiera sacar tu recuerdo y vivir como si nada, lo dejaría metido entre mi cuarto, escondido entre mis temores, en medio del silencio de tu boca, en la mitad de la oscuridad de tus cerrados ojos, ignorado y pegado a tu espalda, si yo pudiera no quererte tanto ya habría dejado mi piel abandonada como un traje viejo que no usas, hubiera comprado un nuevo brillo a mi mirada y habría ocupado mis manos en amores.
Cada día mas lejana de futuros en mis brazos con un juego malvado de te amos, un juego que mantiene vivas esperanzas que se mueren, un juego que tortura mis solitarios pensamientos y exprime las ultimas gotas que por ti resbalan por mi cara, dime que no me amas y me voy por donde vine, seguiré recorriendo el camino sin las curvas que pusieron tu humanidad frente a la mia y dejare mis risas en tus manos y mi vida correrá vacia sin pensar si tu me amas.
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Poeta
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MILONGA PARA LAS COPLAS Me fui detrás de un cariño. volví solo y sin amor lamiéndome las heridas. y aguantándome el dolor hice risas de mi llanto y de mi pena alegría en coplas que largué al viento sin saber adónde irían.
Una guitarra cantora les puso plumas y alas, animándolas al vuelo las despidió una mañana. Volvieron años después en la voz de otro cantor, con sus crías en bandada convertidas en canción. No tienen dueño las coplas, son del pueblo que las canta, son hijas del corazón que salen por la garganta. De alegría o de tristeza, mansas o de rebelión las coplas son como el aire sin padre,patria,ni dios.
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Poeta
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CONCURRENCIA SOÑADORA
Donde el humo enciende un cigarrillo, con el escándalo mecánico, en la penumbra artificial de los ratones, con la voz de la distancia, en el lívido límite de la cárcel tierna, con la dulce incertidumbre, del incendio fósil dictando conferencias, al clavel de la primera vez constante, del sonido perseguido del ruido requisado, por la sospecha despreciada despiadada.
Por ser la concurrencia soñadora empedernida, y que no solo pensase al leer en lo que lee, ni en la repugnancia de repetir lo ya dicho. ¡Sin la dicha de sentirlo!. Encadenado al río, que corre boca arriba naciendo navegante ligero, de lo conseguido en cierto modo incierto espeso, al encontrar otro camino rabioso ramaje rapaz, en que cada parte del principio supone un fin, un pronóstico sin ropa sin ritmo sin horno postal. En La Concurrencia Soñadora... ¡Por ése anhelo que no ha tenido!. Ni antecesor, ni sucesor, sectario secuaz sedoso. Ni tímidos resortes rectos, ímprobos. incandescentes. En las dulces curvas... ¡Dónde la sal entra!. Con el velo del preciosismo azulado ambulante. Y la vanidad dorada en salmuera. ¡Por hablar del sentir, de lo que nada se sabe, ni se puede saber, pregonándolo!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Exánime en el viento, tus brazos cual magia se apoyaban, me brindo tu amor una paz, me brindo tu amor una luz, que esta alma esperaba.
Vesánico pasaba noches interminables por encontrarte, en la penumbra amarga.
Eras tu ninfa, mezcla de alelíes y de rosas, la inspiración de poemas y de prosas.
Surcan mis manos tus cabellos castaños, en un afán por recoger tus pensamientos, en un afán por acariciarte.
En la profundidad de tu complaciente corazón, me abrigue. Oh dulce amor mío que exiguo es mi amor.
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Poeta
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