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Me miro en tus ojos,
me huelo en tu piel,
siento cada caricia tuya,
en cada abrazo me transformo
en pequeña y vuelvo a mi infancia
. Tratando de retener y disfrutar
un sentimiento que me desborda
sin tener miedo,
sintiéndome amada,
correspondida.
Me veo en tu mirada y meb huelo en tu piel.
Eva Estella Parejas Manzanal
Silvia del valle suarez.
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Poeta
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“La miseria ya “anda sobres” . . .”
El país sin crecimiento económico, lo siento, nos tocó vivir lo feo, la crisis, el desempleo.
Para colmo la pandemia, la vida triste, así, premia, sin apoyo del “gobierno” vamos directo al averno.
Dicho sin contemplaciones, de pobres hay diez millones nuevos en el panorama, por hoy, no tienen mañana.
De esa legión formo parte, soy un “neopobre” estandarte, como no tengo trabajo me está llevando el carajo.
Más de un año desempleado, inactivo, desocupado, he sobrevivido mal en el comercio informal.
Ya fui “mil usos”, taxista, con bancos, con prestamistas, endeudado “hasta la madre” el abismo negro se abre.
Y López como si nada, cual si no pasara nada, él dice que vamos bien, bien, muy bien, requetebién.
Vive solo en su mundito, que abra los ojos, lo invito a que deje la comedia, ya extinguió la clase media.
De la que, yo, era orgulloso, parezco menesteroso, embusteros sus “deseos”, ja: “crear dos millones de empleos”.
Pobres de los viejos pobres la miseria ya “anda sobres”, sobre de éllos, no perdona, la hambruna, pues, ya se asoma.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Ciudad de México, a 01 de mayo del 2021 Reg. SEP Indautor No. (en trámite)
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Poeta
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Na campina esquecida As flores morrem No inverno cruel.
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Poeta
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“Que la niñez lea y escuche . . .”
¡Ay, qué momentos tan sanos!, fue regalo de cumpleaños, venía dentro de un estuche lindo osito de peluche.
Llegó con moñito al cuello, tersura tiene por sello, es de color cafecito, regordete, pachoncito.
Desde entonces vive en casa tan tierno juguete-alhaja, ya no ocupa su cajita, en mi recamara habita.
Lo tengo en cómodo mueble, mas, siempre a mis manos vuelve; por supuesto es adorable, muy suave, apapachable.
Por nombre le puse “Trufa”, lo abrazo y también me estruja, es mi prenda más querida, mi diversión preferida.
Lo cuido con mucho esmero, se volvió fiel compañero del momento entretenido, a mi alma está cosido.
Lo llevo pa’ todas partes, a fiestas, recreos y parques, todos quieren estrecharlo, cargarlo, . . . apretujarlo.
Es mi amigo inseparable, leal, tan solo comparable a la dicha más divina, la felicidad genuina.
Duerme plácido en mi lecho, se acurruca, aquí, en mi pecho, compartimos blanca almohada, sueños, cobija, frazada.
Su relleno es de algodón, mas, tiene gran corazón de material resistente, sé que mi cariño siente.
Ojalá mi osito hablara y conmigo platicara, a veces creo que comprende, que de la inocencia entiende.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Ciudad de México, a 30 de abril del 2021 Dedicado a mis nietecitos Marijose, Mayté e Ian Santiago . . . Reg. SEP Indautor No. (en trámite)
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Poeta
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Cavernicolas de gigantes dientes y pezuñas con colas satánicas que caen del caballo y extienden las alas
Aprovechandose de tiburones del quinto poder la sombra les engaña se endiosan con los misterios de un pulpito idiosincraticamente desértico
El avance juega ingeniosamente con el éxito y sin piedad manipula lo frívolo o el engaño perfecto
Sorpresa peligrosa en un enredo fanático La ruleta gira frenética Maligno disfrazado de verdades y mentiras
Incubos milenarios Inquisición, nacismo poderes y contrapoderes Contra el anatema la muerte Sucuvos, hechiceros La vela surgente Superstición miedo acorralado Conspiración costipada pero no extirpada
La libertad se halla al no creer en nada pero si estas equivocado tambien pierdes el alma Etica, bienestar en tu morada como en la del projiimo que te acompaña con las plumas y las palabras
La escritura gloriosa de un Dios descalzo El hombre iluminado sigue avanzando El escultor elimina buscando el vacio inefable semilla intangible realidad
Seres primitivos somos observados por una mirilla Visitarlos solo de paso después de mil siglos Por donde andaremos se podrá desandar lo andado porque anda que va despacio velar lo desvelado en su hacer cotidiano Aún más despreciando su don de hacer milagros
02/05/2021 ©Dikia
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Poeta
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PARA TODAS AS MÃES Quando olhares a tua Mãe, não tenhas pena das rugas. Pensa que era como tu. E se viveres tanto como Ela serás igual. Se está um pouco curvada, ou menos ágil, não comentes. Pelo contrário dá-lhe alento e com carinho diz-lhe que está luminosa e bonita. Faz de conta que é igual como era quando te colhia nos braços e te beijava com a pele macia e com agilidade. Nunca demonstres pena, nem tristeza. A beleza de Mãe é eterna e tu assim deves sentir. Nunca digas que não deve vestir ou arranjar-se, porque “já não tem idade.” Ampara-a como sempre te amparou. Sê filha fiel e digna de teres a sorte de ainda poderes contar com Ela. Nesta vida, tudo vai. Mas o tempo de volta traz o que já outros tiveram. Um abraço com amizade a todas as Mães do mundo e que em silêncio sofreram pelos filhos, que hoje ou amanhã serão Pais.
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Poeta
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A Inspiração de Tchaikovsky
A cena se passa em Moscou, nos idos de 1860.
Cena única
Quando a cortina abre vemos Tchaikovsky, um famoso compositor russo sentado diante de uma escrivaninha com papéis, uma caneta tinteiro. O lugar está mais ou menos escuro. É de noite. Tchaikovsky está frustrado porque está sem inspiração. Ele olha várias vezes para o papel pentagramado e não tem ideia nenhuma de como compor. Ele suspira longamente. Ele revira os papéis já escritos de alguns dias atrás. Ele se levanta e vai até uma poltrona, ele se senta e fica olhando para o vazio. Ele passa a mão na lapela do paletó, depois esfrega as mãos uma na outra. Passa-se cinco minutos e ouvimos em off um assovio. É o começo da Valsa Das Flores. Tchaikovsky levanta-se rapidamente, vai até a escrivaninha, puxa a cadeira e senta-se e começa a compor. O assovio em off vai até os dois minutos da Valsa das Flores assoviando. Tchaikovsky vai compondo cada nota que ele escuta. Depois dos dois minutos, se passa três minutos e ouvimos novamente a voz em off assoviando. Dessa vez até os quatro minutos da obra Valsa das Flores, Tchaikovsky anota rapidamente no papel. Ficamos cinco minutos em silêncio. E depois o gran finale começa a ser ouvido e Tchaikovsky termina de escrevê-lo. Ele esrtá radiante. Levanta-se com a partitura nas mãos muito feliz. Mas olha e vê que não tem título. Ele morde os lábios e fica pensando em um título.
Voz de mulher(off)- Sebastian, já plantaste as rosas brancas?
Sebastian(off)- Não, madame, ainda não tive tempo, mas logo irei fazê-lo.
Voz de mulher(off)- Pois faça logo. Eu não consigo viver sem minhas roseiras brancas.
Tchaikovsky tem um súbito de esclarecimento. Ele coloca os papéis com a valsa que foi criada ouvindo o jardineiro e coloca Valsa das Flores.
Tchaikovsky- Graças a Deus que recebi uma inspiração hoje. Oh, precioso Sebastian, eu ainda o agradecerei, mas não agora. Preciso dormir. (Tchaikovsky guarda os papéis em uma gaveta da escrivaninha)
Tchaikovsky olha tudo em volta e vai saindo assobiando a obra. O pano desce.
FIM
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Dois irmãos compartilhando a dor Da perda do mais astuto e valoroso Herói de guerra, as almas dos Filhos suspiram e clamam por vingança.
- " Meu irmão, acaso nosso pai vagará Pelo Hades sem ter a certeza de Que a sua morte foi vingada? Estará em paz sabendo que um Vil e abjeto homem conspurca Seus lençóis com a mais baixa lascívia?
- " Electra, minha adorável irmã, tu Sabes o quanto me dói ser o criminoso Da mulher que me carregou em seu Próprio ventre, a qual falei as Primeiras palavras balbuciantes, A mulher que me deu princípios e valores.
Oh deuses, por que não posso observar Essa tragédia em casa alheia? Por que Devo manchar as mãos de sangue fraterno?
Os dois irmãos reconhecem a dor, A maldade, o crime e a morte Através daquela mulher que fingiu Receber seu marido em alta conta Logo tirando seu fôlego de vida brutalmente!
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Poeta
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No sé si es la fiebre icariana o la luna, que no llega ni se llena… o el silencio, que se hace insondable en tu ausencia, quizás es que urgen para mi espíritu, las centelleantes líneas que trazas, desde tu sonrisa, tus ojos, tu compañía.
Para volar aún en la oscuridad y llegar, justo allí, donde repica tu corazón y sus acordes, hacen que mi alma se solace… y sin embargo creo que me vienen bien, estos delirios que alucinan y ensueñan, porque son, vienen y van por ti mi cielo.
No hay confusión, son tan solo ansias, sí, ansias infinitas de sentirte, de amarte, de explosionar en sueños e ilusiones… explorando el infinito iris de tus ojos, sí, de tus hermosos ojos, que sin embargo, quisiera nunca disipe mis delirios por ti.
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“El folklor quema sus naves.”
Está llorando “Macondo”, del alma, de lo más hondo, le brota triste resuello, la música pierde un sello.
Guardan luto “Los Caifanes”, esto no estaba en sus planes, no tocan, hoy, “Los Morales”, no soportan tantos males.
Falleció el trovero autor, sensible compositor, el profesional baluarte de la melodía, del arte.
Extrañaremos conciertos, tersos copleros aciertos de un hombre puro cantar, de una voz tan singular.
Patrimonio Cultural Vivo de la Capital de México, en su grandeza, que no perdió la cabeza.
Fiel enigma, leal arcano, harto latinoamericano, que recorriera la legua formando dueto con Tehua.
Falleció Don Oscar Chávez, sus tonos agudos, graves, no surcarán el espacio, languidecerán despacio.
Llega un lamento hasta aquí, ¿quién nos cantará “Por ti”, “La llorona”, “La casita”, “Mariana”?; se necesita.
Al que pudo ser longevo porque forjó el “canto nuevo” en las peñas, canta bares, cafés-cantantes, sus lares.
¿Quién parodiará al gobierno, al mal político eterno, quién les dirá sus verdades criticando necedades?
Vacío se halla el Auditorio Nacional, su adoratorio, Bellas Artes, sufren pena, perdieron joya, una gema.
Tal trayectoria remata Premio Ariel, Diosa de Plata, deja de herencia añoranza como eje de esta semblanza.
Falleció el “Caifán Mayor”, mi verso sufre un temblor, le escucho “Nunca jamás”, no la interpretará, ya, más.
Falleció Don Oscar Chávez, guitarra, vihuela, claves, arpa, jarana, afinadas, infaustas quedan guardadas.
Falleció Don Oscar Chávez, callan jilgueros, las aves, falleció Don Oscar Chávez, entró en el cielo sin llaves.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Ciudad de México, a 30 de abril del 2020 Reg. SEP. Indautor No. (en trámite)
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Poeta
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