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Que yo recuerde, no siempre humeó el plato de sopa en la mesa ni siempre hubo un lecho dónde acomodar el sueño.
Cuando -llegada la noche- la familia se reunía en torno de la vela insuficiente, nunca faltaba quién interpretara el vuelo del alado señor de las sorpresas, del verde escarabajo de las noticias que golpeaba en las paredes trayendo la promesa de una despensa abarrotada, de un bolsillo generosamente roto, de unos días mucho más cercanos a la fiesta.
Era, entonces, cuando todos nos dábamos por entero a la vieja manía de husmear en la esperanza.
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Poeta
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Por la tarde, con la guitarra en sus manos, el hombre sentado en su silla de tela ya gastada, sentado tocaba, una nota de cada vez, con los dedos acariciando las cuerdas, hasta que empezaba a oscurecer. Lo hacía cantando en silencio los versos hechos por el. Nadie lo oía, solo el viento, que movía las holas de los arboles como si bailara a su ritmo. Versos sencillos, no rebuscados, una mezcla de sabores ya casi olvidados, de un pasado, distante, lejos del presente, que nada le decía. De cuando en vez un pajarito, con sus pasos pequeñitos e ligeros, andaba picando el suelo, como que distraído, su gatita estirada, media dormida, abría los ojos lo miraba pasaba la lengua por el pelo e volvía, a reposar su cabecita cerrando los ojos. El hombre miraba el horizonte, donde ya había sido un rey, fuerte, dueño de un futuro, las notas de música, lo hacían recordar el vigor, la fuerza de sus manos firmes, cuando revolvía la tierra, con el sacho mojado de sudor. Ahora le restaba su guitarra, ya no servía casi para nada, la fuerza ya no la tenía e casi no sudaba, ni tenia reinado. Ni lagrimas brotaban de sus ojos, la guitarra lloraba por el. ¿Que hago yo aquí? Pensaba, ¿que vida es la mía? Quizá mientras las cuerdas de su guitarra no rompieran era su destino tocar, al vacío de las tardes, de su alma, de su vida ya pasada, que solo había quedado la guitarra e nada más. Se acordaba de la familia, que tenia cerca, pero tan distante, que casi no se daba cuenta de ella. Tiempos hubo que era el su amparo, que al timón llevaba el barco con sacrificio de todos, el barco se hundió en el tiempo, e el tiempo lo hundió a él. Un día, no cogió la guitarra e andando de espacio, se fue alejando de su sitio. Sin darse cuenta, entró en otro barco, de espacio cogió el timón, e sintió que aun podía sobre el agua seguir su vida, cierto, sin familia, solo con su voluntad sin estar esperando que las cuerdas de su guitarra rompieran e su vida también. Se dio cuenta que había miles de pájaros, de notas musicales, distintas e mas alegres. Si no podía coger el sacho, podía una mano sujetar, vivir de espacio pero con esperanza veloz de volver a vivir. La silla de tela ya gastada, solo había quedado, él no la quería, una piedra en el camino servía para descansar, si le apetecía. Arrepentido de tanto tiempo sin ser más que una sombra olvidada, pues nadie ya se recogía en ella, buscó otra en que él se podría recoger e vivir su vida propia. Así la guitarra se calló, así la silla se podrió sin préstamo para nadie. El gato seguro que miraría para algún lado, pero hacia el nunca más. Su música iba dentro del, pero sin pena ni dolor, no se muere por edad, se muere cuando morimos por dentro e él estaba vivo, con salud e una sombra dulce para abrigarse del sol que quema de la indiferencia. El hombre tenía nombre, se llamaba libertad. Nunca me sentaré esperando que oscurezca, de la noche haré día, del día haré mi felicidad. Oporto,30 de Octubre de 2012 Carminha Nieves
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Poeta
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Não sou poeta de gabinete... Vivo pongado no dia a dia, recolhendo os fatos.
Como os garis recolhem o lixo, eu fico recolhendo os entulhos das ideias, para fazer reciclagem.
Ideia pouca é bobagem, nas mãos de um artesão popular...
São pedacinhos de letras, que se tornam anéis; são contas não pagas, que se tornam gargantilhas...
São tantas ideias simples, desprezadas pela sociedade burguesa...
E o artesão vai recolhendo uma por uma... No final do dia, o poema está na mesa.
A.J. Cardiais imagem: google
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Poeta
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Si en la fantasía de un cuento de hadas, al final del arcoiris pudiera llegar, y al Leprechaum su cofre le pudiera pillar, sin atontarme para que no se fuera a fugar, a tu lado estaría sin necesidad de nada.
Si en un mundo de pinceles y acuarelas, en donde yo pudiera ser Salvador Dali, y el surrealismo pudiera plasmar en tí, sin ser el anacoreta de lapizlázuli, yo estaría a tu lado sin necesidad de nada.
Tu despiertas en mí la necesidad de vivir, las ganas de volver a empezar sin combatir, eres el descanso del guerrero su dormir, el estar juntos acostados escuchando el latir.
Si tú me aceptas con todo este amor a cuestas estaré a tu lado por toda la eternidad sin necesidad de nada.
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Poeta
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¡Oh, reptil!. Porqué al abismo sufre salado la raíz del frenesí, avinagrado, por la única misión definitiva visión,
brotará ajena, cualquier hoja roja demasiado temprano una tarde, en la subversión, sintácticamente lenta y mágica, debe pasar sublime la corriente la materia oléica y purificada. De las lunas seductoras sagradas al océano, devorando esferas, desesperantes del tiburón, sepulturas dóciles, demacradas montañas salientes por la creación, dardos. De la sombra intensamente escondida en la orfandad, invertida del remanso qué al mismo castigo reprime, ahogando. En la mutante traducción, retórica, preténdese ángel, él, divino creador humano de catacumbas al extremo terreno entrañable, el desconcierto clava un vacío un milímetro al húmedo fuego, desierto del alma ida, ocasionalmente a diario múltiples de miles ocultos inocentes.
Por la crítica distancia abstraído. El árbol indudable cristaliza. La esencia de las focas. ¡Oh, reptil, reptil!. En la invención café del oso. Evidente canguro por la cueva. Del autor tabacalero apenas. Contrastando al ritmo verbal. Herbal apenas... ¡Oh, reptil!. Del escarceo particular sutil. ¡Las páginas implícitas dramáticas!. Inocultables indelebles por mil partes. ¡Oh, reptil!... En la obra de tus platos, las cucharas tienen hambre, en las distancias cristalizadas focas, canguros, osos, apenas peripecia expresan vanos al mismo discutir de la extinción del hueco. ¡Del hueso del otoño entre la nieve magra!. Como campanea entre las chispas el año de muchas cosas muertas... Por él... ¡Qué lo niega!. Reptil, reptil. ¡Oh, reptil cobarde es al camino del algodonario disperso abecedario!. ¡Cómo el ensayo por el yeso yace!. Máscara del cementerio masacre. ¡Simulacro del acre ocre simula!. Por la crítica encubierta, emplomando al cielo.
Sepultando de constelaciones ignorancias. ¡Cualquier cueva dónde cristaliza el sol apenas!.
Autor: Joel Fortuato Reyes Pérez
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Poeta
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Soy la autora del poema y la relatora
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Poeta
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MANOJO DE LUCES... A mi hijo Augusto Javier (con el amor de siempre). Cuando pases por mis composiciones, no te quedes de frente, contempla, porque cada poema, es creación, inédita y llena de valoraciones subjetivas y personales, como un río, que aún no se contamina. Inquiérele a cada alusión, el amor, la neurastenia, los besos de una musa, que no te dio nada a cambio, por haber ofrendado una flor. Busca en mis elegías la vida misma, la dependencia con la muerte y sobre todo: busca que encontrarás, en mis versos, el alma universal de un loco de luces, de esos que no mienten y no traicionan. Mis baladas no son una calle, mis odas, son un astro, y las estrellas, diáfanas, que como la luna se retratan en un remanso, o en el mar, que clama por el amor de una humanidad perdida en vanidad y soberbia. En ese manojo de imágenes, amarradas a un solo ideal, lograr el amor de Dios misericordioso, que aún sonríe a la vida… augus
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Poeta
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LUCHAR… Cuándo mi lucha acabe, entonces mi alma estará flotando en el limbo del olvido, y las estrellas habrán de apagarse en el universo, porque mi energía no las prenderá más. pero tu corazón se marchitará de tristeza, simplemente por haberme perdido!!! augus.
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Poeta
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YO Y MI ESPERANZANUNCA respondas si en tus dedos no cabe Esa luna sonrosada y un remanso para guardarla. Porque cualquier respuesta, que salga de tu alma, Podría ser un cuchillo de doble filo; ya sabes, Sensible es mi corazón y más mi mente, De donde germinan bellezas para el universo Y tu sonrisa de escarcha. No respondas sin amor. Aquí en mi pecho albergo la vida y la historia. Eres raíz, eres bastión para mi aliento. ¡NO! No respondas si en tus manos se ha perdido La seda de otros tiempos y no puedes Sostener todo este amor que te debo. Ahora es el instante de una decisión: AMOR, No respondas si no hay campo para mis versos, En tu corazón bendito, no lo hagas amor mío. No respondas si en tu vida no cabe mi esperanza… Augus
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Poeta
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¿QUÉ SERÁS TÚ?Nunca creas que las reinas y las princesas carecen de corazón. Tú también puedes amar, como mi alma quiere, en un solo sueño, y en Do Mayor; aún que escales tan alto como las estrellas que no se marchitan. Yo soy sencillamente, la otra mitad que tú crees perdiste, inconsolablemente, una tarde de invierno, cuando el cielo oscuro, rendía honores al Creador del universo. Solamente eso soy, un lirio, un himeneo, Un báculo, que habrá de sostener tu historia. Soy centauro de tu selva sagrada y abeja, que endulza tu nido, la otra mitad, que habías perdido y que hoy respira, por tu propio aliento, del cual se alimentó, mi vida entera y que no puede superar. Una mitad mitológica, donde bailan lémures, y sonríen las náyades enamoradas, locas. Soy la mitad de tu sonrisa, y de esa canción que surge en tus labios y bendice mi camino. Lo que me pregunto en esta circunstancia, con duda es ¿qué serás tú dentro de mi alma? Augus ¿QUÉ SERÁS TÚ? Nunca creas que las reinas y las princesas carecen de corazón. Tú también puedes amar, como mi alma quiere, en un solo sueño, y en Do Mayor; aún que escales tan alto como las estrellas que no se marchitan. Yo soy sencillamente, la otra mitad que tú crees perdiste, inconsolablemente, una tarde de invierno, cuando el cielo oscuro, rendía honores al Creador del universo. Solamente eso soy, un lirio, un himeneo, Un báculo, que habrá de sostener tu historia. Soy centauro de tu selva sagrada y abeja, que endulza tu nido, la otra mitad, que habías perdido y que hoy respira, por tu propio aliento, del cual se alimentó, mi vida entera y que no puede superar. Una mitad mitológica, donde bailan lémures, y sonríen las náyades enamoradas, locas. Soy la mitad de tu sonrisa, y de esa canción que surge en tus labios y bendice mi camino. Lo que me pregunto en esta circunstancia, con duda es ¿qué serás tú dentro de mi alma? Augus ¿QUÉ SERÁS TÚ? Nunca creas que las reinas y las princesas carecen de corazón. Tú también puedes amar, como mi alma quiere, en un solo sueño, y en Do Mayor; aún que escales tan alto como las estrellas que no se marchitan. Yo soy sencillamente, la otra mitad que tú crees perdiste, inconsolablemente, una tarde de invierno, cuando el cielo oscuro, rendía honores al Creador del universo. Solamente eso soy, un lirio, un himeneo, Un báculo, que habrá de sostener tu historia. Soy centauro de tu selva sagrada y abeja, que endulza tu nido, la otra mitad, que habías perdido y que hoy respira, por tu propio aliento, del cual se alimentó, mi vida entera y que no puede superar. Una mitad mitológica, donde bailan lémures, y sonríen las náyades enamoradas, locas. Soy la mitad de tu sonrisa, y de esa canción que surge en tus labios y bendice mi camino. Lo que me pregunto en esta circunstancia, con duda es ¿qué serás tú dentro de mi alma? Augus ¿QUÉ SERÁS TÚ? Nunca creas que las reinas y las princesas carecen de corazón. Tú también puedes amar, como mi alma quiere, en un solo sueño, y en Do Mayor; aún que escales tan alto como las estrellas que no se marchitan. Yo soy sencillamente, la otra mitad que tú crees perdiste, inconsolablemente, una tarde de invierno, cuando el cielo oscuro, rendía honores al Creador del universo. Solamente eso soy, un lirio, un himeneo, Un báculo, que habrá de sostener tu historia. Soy centauro de tu selva sagrada y abeja, que endulza tu nido, la otra mitad, que habías perdido y que hoy respira, por tu propio aliento, del cual se alimentó, mi vida entera y que no puede superar. Una mitad mitológica, donde bailan lémures, y sonríen las náyades enamoradas, locas. Soy la mitad de tu sonrisa, y de esa canción que surge en tus labios y bendice mi camino. Lo que me pregunto en esta circunstancia, con duda es ¿qué serás tú dentro de mi alma? Augus
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Poeta
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