|
|
|
Eu gostava de quando morrer, morrer contente. Contente por saber que todos os meus ficariam bem Sem problemas para o futuro, na minha ausência Saber que anos mais tarde morreriam felizes também.
Não tenho medo da morte, mas tenho medo de morrer. Como viverá a minha esposa, não terá ela dificuldades Quero que ela se sinta feliz depois da minha partida Que ela viva a sua vida e não viva só com as saudades.
Ah... se houvesse uma vida depois da morte, invisível. Que essa vida me desse a possibilidade de a proteger. Que ela não me visse, mas que se sentisse protegida E assim mesmo sem mim, ela muito feliz pudesse viver
A. da fonseca
|
Poeta
|
|
|
|
Si la traición a Paula sigue creciendo en todo
un relámpago atrapa al paso unos quince sueños
cada beso es un beso perseguido en la estrella
quizá donde se encuentra como perdido en lodo
el tiempo de los años anidados al techo.
Semejanza que encuentras en los modos afines
es vajilla de veto y te determina rota.
Profunda y muy distinta eres más alta otra vez
de interior alejado en idénticos solares,
y defiende el acierto de un momento otra vez
el sonido empañado al remanso de la vida,
moviendo cumple entrada y persevera otra vez
en los cien mares propios que tus ojos confirman.
|
Poeta
|
|
|
|
Ê tristeza... Não é moleza encarar certas fases da vida.
A vida, às vezes, se torna uma bandida: trai-nos no melhor momento.
O pior do pensamento é o medo... Medo do lado escuro da vida. Medo do lado turbulento. Como medo, entenda-se: tudo que nos aflige.
A.J. Cardiais 23.08.2009
|
Poeta
|
|
|
CULPOSAMENTE
Guardaba la tarde una rendija y lentos péndulos, de viento, desolado y discreto, amarillándose. Las hojas callaban, arrastrando viejos inviernos de plata, en los párpados de la colina azules, y las sillas sentadas dormían un conejo.
Ésas han sido. Ésas han sido las que aplauden al suelo, junto al dolor de las calles afiladas y secan, las paredes agrietando los recuerdos.
Esa tarde el pueblo, con telarañas despedía las carretas, acariciando las alas a los buitres, y pedía la sal de las estatuas. Con las carretas silencias. Las tortugas ocultaban las montañas, entre campos abandonados y lunas de plomo. Los caballos soñaban herraduras pálidos, los últimos camellos cenaban, sumisión empedernidos, como el arado husmea enjuto al luto, y al otoño agonizante, y la fuente congelada del remedio.
Corbatas, caras, uñas ocultas, lenguas, serpiente y más lenguas, gusanos y copas.
El humo prometido encontró la puerta, en la esquina del zapato, en la hiel del pastel boca abajo. Sin vergüenza. Esperanza pegajosa, por encima de las inquietas campanas, muertas en la espuma de un pañuelo, y en el canto de las hienas, desgranando aguas y retinas de las tumbas.
Aceite que busca el perfume del barril, almidonado de los puentes y cristales, en las espinas del cielo con ceniza, que humedece al eclipse desnudando, la sonrisa del anís en las cavernas, con las cáscaras del paisaje enervado, por pulverizar los pétalos de yeso, y sacrificar al vacío tonificado y blando.
Es el aceite que grita, que gritará, opacando los relojes y calendarios, arriba y abajo, en cualquier parte, por hermanarse al carbón de los sapos, inclinados en los caracoles enrojecidos, donde llora el agua de los lavabos, y la madrugada bebe estrellas yertas, como la piedra de rostro impasible, en la carne de las sombras, donde los jugos del fango anidan, derritiendo las raíces del olvido, en la gravedad de un rinoceronte, que ya no vuela ni sabe ni espera.
Solo el rubor del tumor es rumor. Solo la cicuta hiere al salitre, por caminar sonriendo al abismo, y expresar el ínfimo sollozo, con los guantes de madera desteñida.
¡Es por éso y solo ésto y aquéllo!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
|
AMAR A LIBERDADE
Gosto da liberdade mas com respeito. Respeito as leis impostas pelo Estado. Gosto de viver num sistema perfeito Mas não gosto de viver acorrentado.
Não respeito alguma regra da poesia E considero que tenho razão, a minha. Tenho, porque não sou poeta, cabeça vazia Respeitaria fosse poeta em toda a linha.
Mas não sou. E então viva a Liberdade Viva a poesia bem livre como o vento Que atravessa cordilheiras com dignidade, Os Oceanos os prados e o firmamento.
Mas não só na poesia, o povo também. Viver com igualdade das possibilidades Que o mundo lhe dê amor e não desdém Tudo não passa de promessas, de futilidades
Sou como sou, não como queiram que eu seja. Todos têm o direito a viver humanamente. De ter pão sobre a mesa e no mínimo uma sopa, E um teto para viver sem que o calor lhes dê frio.
A. da fonseca
|
Poeta
|
|
|
|
.Me ciento vacía, polvo en el aire, golondrina sin nido. Un nada en el nada que es mi vida. ¿Que hice de mis sueños e esperanzas? Nada. Quien me había de decir que llegaba a este punto de nada querer ni mismo aceptarme. El destino es traicionero, encogida en mi rincón de tristeza, sin llorar, solo respiro e poco más. Nada me alegra, nada me ilusiona, ni los abrazos me dan un poco de paz. Olvido, insensibilidad, es lo que deseo. Tengo que coger los frutos ácidos de mi voluntad de vivir, de hacer de la revuelta, ganancias. Tengo que ser lo que no quería, que vivir como no deseaba, de comer pan duro echado fuera por los demás. Cansancio, desilusión, de casi todo. Me pregunto el porqué, no consigo en verdad dar respuesta válida. Por veces creo que soy yo la causa, ya que mi consciencia me dice, “Ya no tienes derecho de soñar “y no lo acepto. Como vagabundo, camino, sin destino ni finalidad. Como alguien que soy, no me reconozco en nada. Alrededor todo ha cambiado, intenté acompañar los cambios. No lo he logrado. Vengo de otros tiempos, de otra manera de vivir, había de todo, pero de una manera más moderada. Respecto, dignidad, educación, lealtad, amistad, mucho más que ahora. Y no estoy cómoda, insegura diré. Recelos que nunca tuve, como viajar, salir por la noche, mismo creer en los médicos, abogados, hijos e hasta aceptar que soy querida por alguien. Así mismo con las ventanas abiertas no entra el sol, no siento el olor a primavera, no miro el azul del cielo. Soy polvo en el aire, que no posa en parte ninguna para descansar de mis incertidumbres, que no me dejan vivir como lo hice siempre. Si tengo un mañana, que sea mejor, que de polvo de oro sea e no ceniza de la hoguera que era en un pasado que fue el ayer. Tan cercano e tan lejano que lo siento inalcanzable. Con todas las fuerzas que restan en mi corazón, intentaré, lograr alcánzalo. Oporto, 19 de Junio de 2016 Carminha Nieves
|
Poeta
|
|
|
|
Não vivo preocupado com a poética, com a linguagem métrica, ou qualquer outra bobagem...
Estou preocupado com a mensagem: o que foi que eu vi, nesse mundo desligado;
O que foi que eu senti, num momento conturbado... É isso que me deixa preocupado.
A.J. Cardiais 07.10.2015
|
Poeta
|
|
|
|
Andei perdido Em vielas sem saída, Andei esquecido do que era a vida. Sem Norte sem Sul Sem Estrela Polar Eu andei perdido Sem saber por onde andar. Percorri os bares E tabernas imundas Tive mulheres aos pares E a moral nada profunda. Mas que querem que fosse Sem um cêntimo na algibeira Sem ter onde dormir uma noite inteira? Chamam-me sem abrigo Com toda a razão Mas meus amigos, graças ao meu patrão. Trabalhei tantos anos E pergunto hoje para quê Estou velho, sou lixo que ninguém vê. Pontapé para aqui, são só desenganos. Desde a minha juventude Que o meu corpo dei ao manifesto Mas hoje já nem sequer presto Para as ruas varrer. Desprezo! Os meus banhos, são quando chove E ninguém se comove De me ver indefeso. Eu já nem posso votar, Se pudesse eu o faria de bom coração Exigiria a todos os políticos Para que eu pudesse sorrir A economizar dinheiro E de coração inteiro, Construam pontes para podermos dormir!
A. da fonseca A. da fonseca
|
Poeta
|
|
|
|
A DEMOCRACIA, É UM DIAMANTE MAL LAPIDADO
DE ALBERTO DA FONSECA
|
Poeta
|
|
|
|
Ao entrar no hospital Apertei a mão à morte Mas ela não me reconheceu. Passei no momento idéal, Confesso que tive sorte Ela não me arrefeceu.
Toda vestida de negro Com ar de pucos amigos Olhou para mim com desdém. Com um voar de morcego Foi entrar no seu abrigo Sempre a pensar em alguém.
Odiada por nós, os vivos Tem a decisão suprema E uma liberdade invulgar. Consegue seus objetivos Toda a gente a condena Ninguém a consegue matar.
A. da fonseca
|
Poeta
|
|