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[size=medium] Todas las mañanas al despuntar el alba, Mi mayor trabajo y ocupación, Es acercarme a la ventana de mi habitación Para abrir las hojas de par en par. Echar unas miradas, calle arriba, calle abajo Mirar si por ahí, algún vecino pasa, O siquiera asoma la cabeza, como hago yo Para tomar un poco de aire fresco, O tal vez dar inicio a una conversación, Un comentario sobre estos momentos Difíciles que nos tocan vivir. Pero nadie pasa, nadie asoma.
Esto es lo más cercano (creo yo), a estar muerto, Tener encerrado el cuerpo y las ganas Libre el alma, mientras el corazón muere, Entre cuatro paredes, extrañando… Prisioneros de un destino que no buscamos, Pero que tal vez, por decidía fabricamos. No lo sé, no lo entiendo, pero pienso que Estamos sirviendo de conejillos de indias, Para algo mayor que aún no avizoramos Y que tal vez nunca sepamos. Quizás nuestros nietos, enterándose de todo Se atrevan a decir: “Eran muy inocentes”. ¿Tú qué opinas?
Delalma 30/03/2020
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Poeta
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Oh noite... "Inverna-me" mais; Encharca-me mais e mais, de amor.
Oh noite... Em seu silêncio, em sua escuridão, oculte o meu tormento, encubra a minha paixão.
Não quero ser demasiado piegas... Mas como não ser, se agora estou?
Noite, quando você for, leve com você a minha dor.
A.J. Cardiais 10.08.1989
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Poeta
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Rictus de tristeza y dolor A mi cara ajada asoman, Mirando mis manos vacías, De épocas idas, de tu piel urgidas.
Cayendo va, el telón de la vida, En estas manos llorosas, cansadas, Las que tus primaveras llenaban, De caricias primeras, tu cuerpo de niña Que ya sabía mujer.
Te dejabas amar sonriente, queriendo, A mis arrestos mostrar, que Experiencia, también tenias Por lo menos, en la ficción.
Recorría tu cuerpo, con alma de niño, Prendido en tu seno, dunas preciosas, El monte de venus y sus aledaños, Encendía la flama de tu gran pasión.
Ebrios de lujuria, en sábanas blancas los cuerpos ardían, sin tregua, sin fin, Locos de ansias y deseos confusos El amor entregaba, su mejor versión.
Cabalgando ligera en total desenfreno, Ceñían mis manos tus muslos tan blancos, Tus senos soberbios, tu vientre caliente, Y ese hermoso delta, de tu espalda baja.
Rienda suelta a tus fantasías, les dabas, En esa montura firme para tus arrebatos, Mientras seseabas con dulces gemidos, Hasta morir juntos en el interludio.
Tus manos, fuego sagrado en mis carnes, Bañadas con efluvios constantes, De placer y agonía, de sueños y besos, Martirologio de un amor sin futuro.
Delalma 28/03/2020
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Poeta
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La tristeza ahora es, compañera mía, Grata alegría quiso darme la razón Ignorando, los secretos de mi corazón, Y solo me dejó, el rictus de una sonrisa fría.
Algo que hace mucho tiempo no sentía, un dolor punzante, hirió mi pecho al mirar tu desnudez, en mi vacío lecho se me nubló la mente, trastabillé en agonía.
Tuve que ordenar ideas, hacer memoria Decirme y entender que, aún no es la hora Que de la que nadie escapa, viene sin premura Detendrá las agujas del reloj y fin de la historia.
Delalma 27/03/2020
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Poeta
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Diferente dos homens perdidos em palavras, sons e símbolos Por eles mesmos Inventados para se envolver e comunicar; Em um processo egocêntrico, Tentam. inutilmente um autoconvencimento uma realização de sabedoria e poder? A semente brota Germina Floresce Frutifica Alimenta Enfeita Protege Anônima perfeita completamente Íntegra.
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Poeta
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Quiera Dios que la noche No te encuentre llorando, La amargura de mi ausencia y, Que tus lágrimas, sean de alegría.
Que tengas un lecho de rosas Donde puedas soñar placentera Con todo lo que un día, yo te diera Creyendo en tus falsas palabras.
Te recordé ahora que acaba el verano, Cuando el viento es más intenso, Gélido, sobre pinos y matorrales, Hiela el alma, el amor y el corazón.
Quiera Dios que tu cuerpo siga siendo Esa lumbre, de pasiones incendiarias, Que te amen tanto, como yo lo hacía, Que no cambies a nadie, por otro nombre.
Delalma 26/03/2020[/size]
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Poeta
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Poeta
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Poema Blanco
Viene como la primavera De vuelta en tu presencia La canción del colibrí Como la canción del alma
Con los rayos del sol Se viste de blanco Olor a flores silvestres Eres un dios, eres nuestro ángel.
Este dios de la paz y la luz. Nos transforma, nos seduce. Tenemos un corazón y un alma llenos de luz.
Si eres tu Eso nos hace soñar despiertos Eres paz y alegría Confío en ti.
Eres mi padre, eres Jesús.
25 de marzo de 2020
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Poeta
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Atrás quedaron las duras cadenas Que ataban la luz de mis deseos, A los recuerdos de tus besos y, Al candente manantial de tu hermosura.
El amor es el perfume que el viento lleva, Pasa vertiendo aromas en los corazones, Ávidos de las esencias y las flores, Así halló el mío, cuando me enamoré.
Errante por las líneas de tus labios Entre ficción y realidad, lloré… Atada mi alma al recuerdo de tu boca, Gracias, por hacerme tan feliz.
Por cobijarme en tu regazo, Darme el fruto maduro de tu pecho, Los azahares de tu vientre fino, El vaivén de tus caderas y, El capullo de la rosa que guardaste para mí.
Delalma 25/03/2020
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Poeta
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Ya era el atardecer, cuando el relinchar de mi caballo, un sobresalto y el ladrido de los perros me hicieron despertar. Habíamos ido como de costumbre a hacer pastar a las ovejas; las dejamos en la hondonada, con dos perros de guardianes, para que pudieran comer y subimos a la colina para vigilar. Le quité los aperos y nos pusimos a descansar, valga mejor decir, yo me puse a descansar porque mi caballo vigilaba. Rato después que mi caballo pastara, vino a sentarse a mi lado. Yo me recosté sobre su lomo y a mi mente se agolparon los recuerdos, cosas ya sin sentido, como suele suceder. Pensaba también en los gratos momentos que pasé con Alejandra, pero ahora todo era un sueño. En la villa más cercana, al fondo se veía que en algunas casas ya encendían sus farolas y las colgaban en la estancia. Así son los pueblos de mi tierra, un poco alejados de la tecnología. Valles verdes en todo su esplendor, pero ya el trinar de los pajarillos se hacía cada vez más débil, pues la tarde caía. Yo miraba el atardecer y cómo el sol se ponía detrás del mar. Desaparecía el azul, el celeste y todo se volvía cobrizo, cosas de la naturaleza.
Mas ese relincho, no era una alarma cualquiera, era la advertencia de una amenaza real. Pude divisar que habían cuatro animales salvajes de pelaje oscuro, tratando de atacar al rebaño, mientras los perros les hacían frente. Mi caballo se paró en dos patas, relinchó de nuevo y se dispuso a partir. Apenas si tuve tiempo de tomar un estribo, pegar un salto y sobre su lomo, asirme a su crin y salir al galope. Eran cuatro lobos hambrientos queriendo devorar mis ovejas. Ni bien llegamos me tiré del caballo y con el estribo, a un animal que me atacaba, le partí la cabeza, ahí quedó tirado, en estertores de muerte. Mi caballo, valiente él, trataba de pisotear a otro que le mordisqueaba las patas, mientras los perros se habían trenzado en una fiera pelea, uno con cada lobo. Di unos pasos y con el mismo estribo le tiré un golpe en el lomo a la bestia que peleaba con mi caballo, fallé y caí al suelo, el lobo se me vino encima, menos mal que traía mi cuchillo de caza al cinto. El lobo saltó sobre mi, mas preciso saqué el arma y se lo clavé en el corazón, su sangre caliente corrió por mi mano y me mojó el pecho. De un buen mordisco, mi caballo lo tiró lejos. Un lobo logró huir, al otro lo mataron los perros. Luego de calmarnos un poco, los perros, el caballo y yo, fuimos a tomar agua al arroyo que por ahí discurría. Luego regresamos a calmar a las ovejas que todavía se hallaban un poco asustadas; después tuve que destazar a dos lobos para que los perros lo comieran, al otro lo dejamos ahí tirado para festín de los animales carroñeros.
Delalma 24/03/2020
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Poeta
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