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Marejadas vitales Nacaradas angustias dibujan los mares De la vida qué se afloja y se estira De minerales indolentes y salvajes ¡Nacaradas bordan las aguas, las aves! Las radiantes, playas, adormiladas.
Descansa un recuerdo entre glaciares Con la risa de telares inquietos Con el soplo líquido y el último grano Descansa un sueño entre cobertores Con la madeja, con el nudo... ¡Del último veneno!
Imploro Del pozo el fondo Y de la túnica el hueso postrero Imploro Del invierno el frío Y de la nada, el hueco humillado Imploro Del Caos la cadena Y de la espada el huerto hermanado
Dócil resucita la noche mansa El latido pulido de alcoba enamorada Atractiva caricia de ágata mezcla ¡Suave lágrima de gozo el tesoro agita!
Nacarada La piel del anhelo ondula El amor esmeralda esmaltado Y el corazón acaricia cada cielo...
Mar nacarado Dibujando la vida ¡Atormentado!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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DORMIR ALAMBRADO
Enjambres de sueños cubrieron las nubes De cada niño perdido de hogares De cada noche quemada y almohada Yo mismo, en mi mismo amarillo sahumerio Dormito la siesta provista de sombras La boca que luce polvorientos fantasmas La marcha impaciente con ritmo de muerte La huella que fue la esperanza vagabunda En el ser de un reflejo de boca bermeja En el mundo desgajado indolente infraganti...
Enjambres de alambres tapizan las almas Cansadas exhaustas meciendo amarguras Bebiendo estancados aromas marchitos ¡Las tintas de pálidos lirios degollados! ¡Las casas heridas desnudas del tiempo! ¡Qué cruzan las tardes fabricando imposibles! ¡Qué pintan las noches recortando recuerdos! Las playas secretas de brasas implacables Las nostalgias miedosas de rudas carnes ¡Tapizan las almas enjambres de alambres!
Y la lluvia redonda penetró Agujeros sin fondo Lágrimas perpetuas ¡Campanas de polvo! La lluvia del dormir Alambrado huérfano indefenso En los enjambres de sueños de alambres En los trajes de muertas estatuas En las cenizas de familias y niños En las entrañas desalmadas actualesAutor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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MIS AMIGOS MIS HERMANOS.
Mis amigos mis hermanos, son aquellos que dan luz en mis días nublados en mis noches oscuras de dolor, me acompañan y no me abandonan, hasta que sale el sol. mis amigos, camaleónicos, versátiles, con virtudes y defectos así, los acepto y estarán siempre en mi corazón.
Mis amigos son como las estrellas luminosas que dan luz a mi camino en los días de júbilo, y en los de pesadumbre también. son aquellos, que me han seguido por años, a lo largo de mi vida, a los que se encuentran lejos pero que sin embargo, los siento muy cerca de mí, sin dejar de lado, los que se han quedado a mitad del camino, para irse a descansar, en mis oraciones siempre estarán.
Mis amigos, son la familia que yo misma escogí, la que tal vez hubiera querido tener, para compartir con ellos mi existencia, desde la primera vez, no pueden cambiar mi futuro, ni mi pasado, mucho menos, pueden evitar que tropiece, pero sé que están ahí. son los que me han tendido su mano, cuando la he necesitado, para sujetarme y no dejarme caer.
Los mismos, a los que he prestado mi hombro para que lloren en el, Mis fieles amigos, mis queridos hermanos de tantos años cumplidos, de tantas luchas presentes, de tantos viajes y tiempos compartidos por el peregrinar de la vida A ellos, les pido que no me dejen, qué no me olviden, porque, si algún día despierto, y no los encuentro mas, sabré, que habré partido para siempre, como para siempre, serán mis bendiciones y mi eterna gratitud.
Mónica Lourdes Avilés Sánchez. Der. Reserv.
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Poeta
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Se descuelgan letras mudas en las líneas de mi mano, son contornos del mañana… lindo sueño envenenado.
Dime lo que quiero oír vocalízalo despacio… aliméntame con sueños que broten entre tus brazos.
Llevo sal de un cuerpo herido tristes llagas en mis labios, juramentos escondidos de este mundo imaginario.
Dime tan solo lo que quiero oír…
Vamos corre, bésame… ya clarean los tejados, cielo negro que se ahueca, amarrando nuestras manos.
Amanece cruda el alba diluida en rojos besos robados entre las sombras que abrigaron nuestros huesos.
Escapa a prisa la noche… los momentos sin distancia, ecos sordos de un quejido… desnudez de tu elegancia.
Traspasa firme las letras mudas y dime lo que quiero oír… dime hoy que habrá un mañana, una vida junto a ti…
http://teyalmendras.blogspot.com/
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Poeta
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Hitler.
Hitler empezó a tocar el piano. Acababa de firmar un largo protocolo de colaboración con la España fascista de Franco y le apetecía relajarse. Por la ventana del palacio entraba el débil cosquilleo de la campana de un Iglesia católica. Qué contrariedad, una mosca también entró por la ventana junto con la débil armonía. ¿cómo tocaría ahora su piano, ahora mismo en que le apetecía revisar una melodía de diamantes y rubíes?. La campana de aquella iglesia de Berlin soltaba su débil maravilla de siringas anaranjadas, junto con una miríada de siringas de vencejos locos, que iban de aquí para allá en un cielo violeta y añil. Tres judíos para España a cambio de diez millones de pesetas convertibles en marcos. No estaba mal la carne judía, valía su precio en oro. La gente ya no compraba el Mein Kampf que le hiciera rico, y necesitaba más dinero. Pero qué agobio no poder despellejar tres horrorosos y criminales judíos. La mosca, impertinente, se posó en el piano, y la mató. Empezó a tocar. Primero surgieron pequeñas chispas de luz anaranjada, en las que ardían insectos de jade y turquesa, que se movieron sobre la melodía de un cisne brutal, de ojos profundamente negros e hieráticos, fríos como témpanos de hielo negro, en los que se reflejaba una malaquita de nauseas, y un profundo laberinto escarchado de ostiones de nácar, feos como horribles y estrambóticas piedras, luego las chispas se hicieron más intensas, rojas, tal la sangre, de un bermellón rabioso, y casi negro, en las que ardían pupilas de niños arrancadas de cuajo, y navajas de barbero afiladísimas que cortaban pescuezos de gallos verdes. La habitación se llenó de pavos reales, verdes y azules, y el músico, abstraído, los elevó a la categoría de Dioses, hasta sus deyecciones eran de color azul, y se hicieron de pronto tan pequeños que cupieron en una gota de rocío, que se evaporó. Prosiguió la melodía, todo el mundo sabe que los nazis tocan el piano de una manera apoteósica. Hitler estaba sudando, qué placer, Dios mío, se decía, ante la música que surgía de sus dedos, llena de arabescos de ázucar y jengibre, junto al piano había un pequeñito reloj de arena, regalo de una condesa, sin quitar las manos del piano le dio la vuelta para contemplar la caída de la arena de oro. La música sonaba a Leviatanes marinos, grandes y deformes, llenos de tentáculos, que también se hicieron diminutos hasta caber en una sola gota de rocío, que también se evaporó. Se deslizaban los acordes por prismas de bellísimos arcoiris, en los que flotaban mariposas de ocre, marrones, y llenas de pelo, muy feas, como sucios vagabundos, y Hitler las espantó con un trinar de notas de piano amarillas, en las que había un tenebroso bosque lleno de cocodrilos, un manglar lleno de bueyes , y la cola de un guepardo, cortada en dos. La melodía era naranja, azul, violeta, verde, rosa, sesenta mil arpas tocaban en cada nota del piano de Hitler. Qué perfección, Dios mío, dijo un soldado que escuchaba desde la calle. Trescientos geranios brotaron de golpe sobre una alcantarilla y se derritieron en una llamarada de inciensos. Hitler dejó de tocar el piano. ¿por qué salvar tres horribles judíos?. Tenía el protocolo de colaboración con España sobre el piano, lo cogió con sus bellísimas manos, le echó un vistazo, y lo rompió. Luego, incomodo, se levantó, y cerró la ventana. Seguiría tocando el piano de una manera bellísima. Todo el mundo sabe o debería de saber que Hitler era un magnífico pianista.
.............................................................................. Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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Poeta
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Quiero… te quiero…
Que la fiebre atisba tu lecho me dices y una alarma absoluta me angustia, quiero hacer mía aquella inoportuna, quiero fundirla en el crisol de mi pecho, que me consuman sus secuelas si es preciso y todos los demonios que pretendan abrasarte.
Para enfrentar desde este impotente destierro no me quedan sino, las armas de mis letras que llevar a tu lado pretenden, como abanicos gigantes, todos mis cuidados para refrescarte y apagar sus serpenteantes lenguas, para si es preciso, congelar hasta al mismo astro rey.
Déjame llevarte entonces en el vuelo ágil de mil colibríes, estos renglones como cascada, quiero también el aleteo juguetón de las mariposas para llevarte la brisa de la floresta, que acaricien con devoción tu cara bonita, quiero llevar refrescante a tu memoria nuestros delirios en las frías montañas.
Quiero tus sueños de pajarito libre, mientras busco atesorar tus lindos ojos somnolientos, tus hermosas pestañas volando ligeras, mientras intento humedecer tus labios con los míos, para recuperar tu sonrisa extraviada, para calmar y consolar tu frente agobiada.
Quiero las imágenes de nuestro mar plateado sosteniéndote entre mis brazos, mientras estallan a nuestros pies las locas olas, trayendo en su algarabía la brisa bendita y el vuelo extasiante de las gaviotas, invitando a perdernos en los bordes de sus alas.
Quiero tu imagen juguetona disfrutando del burbujeante refresco del agua, que endulce aún más tu boquita inquietante, quiero que juntes tus manos a las mías, para explorar los misterios de la luna y entrelazarnos con su cómplice compañía.
Quiero que corras conmigo sin fatigarte a recibir y abrazar el alba que con su manto frío nos acerque más quiero que cierres los ojos y recibas las caricias de mis labios para invitarte a seguir soñando que estoy contigo.
Quiero que sepa la odiosa distancia y sus demonios que no puede con la presencia tierna como mar bravío, de nuestro amor y toda la ternura como lluvia humedeciendo nuestra piel y la esperanza, como un beso tuyo, que hace levitar y soñar sin limites, como caricia que ensueña y no termina.
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Poeta
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Volé solo volé
Quiero que sepas que estuve solo, era la máquina, su rugir sonoro y algunas nubes como manada, sueltos a un mismo instante en el infinito, abrazando juntos la inspiración.
Fueron segundos, más bien minutos estaba muy solo y volaba solo no vi. ni una ave y no importaba era mi cielo y lo cruzaba me acompañaba tu bendición.
Me sentía libre, no tuve miedo recibía el viento y el azul pleno, encontraba el medio de mi interior allí en el aire percibí tu voz que me alentaba de corazón.
Quise traerte tan solo un poco de aquella nube o del azul profundo, un algodón etéreo o un poquito del aire que acaricié quise traerte algún testigo, que comulgando allí en el cielo he prometido amarte siempre, llevarte al infinito, y en ese santuario volver a entregarte mi corazón.
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Poeta
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Hecha de momentos, se construye una vida, hecha de anhelos para el día siguiente. Dulce es nuestro nacimiento, mientras, no sentimos el odio, el desamor, el desprecio, la soledad, los momentos de desesperación, la impotencia de decir adiós, a quien amamos y no volveremos a ver jamás. Si pensamos en lo largo que es la vida, nascer y tener dulzura, son segundos, resta, batallar, sufrir y de vez en cuando, sentir una alegría, o un poco de felicidad. No damos cuenta, de estas cosas, al volver del trabajo y nos esperan unos bracitos que abrazan nuestras piernas y dicen ola, si tenemos una vitoria en nuestro querer, si nos acostamos y unos brazos nos estrechan con cariño, si a quien queremos nos besan por la mañana y al llegar por la noche a casa, sentimos que nos esperan con ansiedad y que hacemos falta. Que somos dueño de un mundo nuestro, donde somos la figura principal,. No nos damos cuenta, cuando preocupados, por haber alguien enfermo, buscamos que se curen, si vamos a junto de nuestros Padres a pasar el día, si vamos de viaje, siempre con pequeñas peripecias, que nos hacen reír, si vamos de vacaciones y todo es nuevo, teniendo momentos que no se olvidaran más. No nos damos cuenta, con la prisa de ir a trabajar, de hacer kilómetros, de que hacer todo bien, esperando una felicitación, por nuestro esfuerzo. No nos damos cuenta, cuando un nuevo hijo viene, no notamos el cansancio, en la cara de la madre, ni que ya se ha modificado su cuerpo, nada vemos, solamente queremos tener la certidumbre, que estamos atentos y construimos una familia a quien queremos. No nos damos cuenta, hasta el momento, en que miras tu reflejo al espejo y no reconoces, la foto que en tu casa existe cuando eras solo un futuro. Y a partir de ese momento, nos das cuenta, de tanta cosa! Las habitaciones de nuestros hijos, están silenciosas y desnudas, que ya no tenemos los brazos que nos abrazaban al acostarnos, ni otros pequeñitos que abracen nuestras piernas cuando llegamos al fin del día. Que no podremos ir a pasar un día con nuestros Padres, se murieran. Los viajes ya no las hacemos, solos, no merece la pena. Vacaciones, no tenemos, no podemos, lo que recibimos no da para gastos, nuestros hijos, si que van, pero no nose llevan, ya no servimos, ni para tomar cuenta de los nietos. La dulzura, de nuestro nacimiento, no existe, fue un segundo, en miles de horas de nuestras vida, pero no llores, seguro que lo harás a seco, tus lagrimas, se agotaran, porque sin te dares cuenta, lloraste todos los días de tu vida. Pensarás, sentado en tu sillón, en tu pasado, nunca lo olvides, pero tampoco te lastimes, no odies, no tengas rancor, piensa, que puedes como un ser humano, tienes tu vida para delante, por tu cuenta y eres señor de ti mismo. Vive en pleno, si puedes ama, busca afectos, no en los que marcharan a vivir su viva, pero en otra persona, que sea solitario como tú y como nosotros todos con mucho amor para compartir. Oporto, 15 de Julio, de 2011 Carminha Nieves
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Poeta
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Tómame clavel
Si el Se ha ido Como El sol Se dice Se va y se va por el cielo Siempre El mismo Volverá, volverá mañana Como muchas Otras...
¡Veces, rojas, amarillas!.
Mil pasiones en el corazón Labios lluviosos de lujuria Regresarán, acuarela y tormenta Comenta... Si, él, sea, ido Al pasado con el mismo ¡Sol, del siempre! Cómo a muchos otros Miles, diferentes, invisibles ¡Alumbró tristeza y alegría! De hombres y naturaleza en llamas Qué vuelven fuegos! En la rueda... ¡De claveles!.
Si de frío murió tu pasión ardiente La manera, la forma es siempre el fondo Con el abismo... ¡Un mortal combate! En él.... Rayo... Sonriente... Del ojo... Un furtivo... ¡Amor y piel! Aterciopelado zafiro ¡Qué palpita bajo las venas! Libre, dignidad, del placer sincero.
Venus, del alma, virgen espumosa y ola ¡Enternúrame venturosamente! Con tu rumor hiervo cómo el agua evaporada Aun antes de amarte ya forjabas mi fuego En el monte, tuyo, se hace la belleza calma Si el rostro al claro sol ¡No huye!... Y encuentra de nuevo Al mismo Sol, en la vida mil pasiones Y vuelve, vuelve al mismo ¡Corazón, libre... La pureza! ¡Del placer, digno, sincero!.
Clavel en rueda Clavel acuarela de lujuria Clavel más allá de pecado y perdón El clavel Del Mismo sol ¡De los infinitos! Hombres qué muy antes De mí y de ti A tantos dio calor y luz.
Deja brotarte Y con arte amarte ¡Venus te sueño!.
Rueda en el clavel Si el sol se apaga hoy ¡Enmañáname!.
En este clavel Del alma ¡El mismo sol te doy!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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HIMNO ACUÁTICO
Por un himno de gotas cuantas nubes. ¡Los desiertos lloran!. ¡Los sedientos cantan!. ¡Cuándo húmedos palpitan los vientos!. Por la voz verde de los campos. ¡Himno de relámpagos y rayos!. El mar duerme en cada gota. Vestido de ilusiones y ventanas. ¡El lago en su bautismo!. ¡Reposa libre y venturoso!.
Himno, himno, himno acuático. Imperio acuoso de vegetal sonrisa. La lluvia teje su insólita hermosura. La niña una feliz mañana. Un rocío piadosa luce. ¡Inmensa gota esperanzada!. Engendra el cielo herido. La miel sublime en su bondad. ¡Mil pinceladas enarbolan la vida!. ¡El agua de voz inquieta!.
El himno. Acuoso besa el suelo ardiente. Con el dolor de obedientes nubes. ¡Bellas lágrimas de vida!. La ternura pupila del cielo. ¡Alumbra labrando estrofas!. Música divina de humedades. ¡Las semillas impasibles cambia!. La sed del otoño en primaveras. Himno. Himno acuático.
Himno Que Florece De Inmortal Misterio...
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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