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EMPEREJILADOS VENENARES
Porvolar Alasajen Asbuenas
Donde Los muertos....Duermen, pastos suntuosos pasando, sedas envolturas día con día. ¡Embelesándose!. Una noche de hierba.
Entre. Tres lagos, enervados, hieráticos. De invectiva vituperio enaltecer. Largas madejas palpitando las fachadas. ¡Qué los dedos impávidos regalan!.Alservir destorbo alsincer arsénico. Al beberse un día una copa enarbolada. En la frente esclava del recuerdo. Entre fulgores hilados a los mirtos. Entre reproche y alabanza orquídea. Al ramo temerario de las palabras. Atormentado mármol de los claveles. En la púrpura playa encaracolados.Venen Ares Emperejilados Porquealto Se oculta. El primer comienzo. Alas, velas, inmensas, blancas, patuletas. Del vestíbulo hinchado desbocado tirador. Entre Los Dignos pájaros del cobre extremo Al reclinar el pedestal en pliegues Despierta. La noche. ¡Mágica!. Fuente. Fogosa.Pasando muertos. ¡Los sueños, a la vida, envuelto el sol!. Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Lavagem cerebral: sombras sobre as existências, luzes sobre os cenários do falso, renascer em terra de propósitos alheios.
Guru Evald
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Mujer o cómplice o compañera del viaje sin boletos: te hablo desde el filo de este día que brilla en los tejados, desde la orilla temblorosa del mismo pájaro sin rama.
Y digo: dame a plazo indefinido la risa y la sonrisa que te habita, extiende tu rayo de luz en dirección de mi sueño, vuelca en mí la voz y todo su torrente: sólo así logrará apaciguarse el potro cerrero que galopa en mi pecho. Porque si busco la sombra de un alero que sea recuerdo, todo se me vuelve presagio y la ausencia de tu milagro me atraviesa y la dimensión de tu lejanía me pesa y el instante de tu sombra me hunde y nada hay que me permita una ventana hacia febrero o una puerta cerrada hacia el sexto mes del asombro.
Y agrego: permíteme ser el único inquilino de tu duda, haz que yo pueda ser la desmesura o el bárbaro que estropea tu lenguaje cotidiano. No me quites el sortilegio del ojo que entristece ni la carencia de susurros que almibara a tu oído. Concédeme la libertad de llevar el artificio que amuralla mi fatiga.
No me dejes naufragar en el asombro.
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Poeta
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¡Como es bueno estar sentada en la hierba, junto al rio, haciendo caricias en sus aguas! Dejando volar el pensamiento, recordando lo bueno que ya pasamos, en la lejanía de nuestra vida, en algún sitio parecido. Sonidos mezclados nos envuelven, desde el murmurio de pájaros buscando en el suelo una migaja hasta la música del agua besando los márgenes. Las hojas, bailando entre ellas al sabor del viento, como faldas de seda en un salón de baile, rosando con sus volantes, otras faldas. Murmurios, hablas que no entendemos, que dicen cosas tan importantes, pero que solo con nuestros sentidos, las oímos. Son sonidos que despiertan recuerdos, lo mejor que vivimos, la felicidad que sentimos por instantes en algún sitio, o con alguien. En el horizonte detrás de los montes de nuestro pasado nubes que cubren sus cumes, nos envuelven extrañamente e solo las podemos mirar e nada más. En ellas como niños en su cuna, inocentes e lejanos de sentir o saber, flotamos con nuestros amores perdidos, con sueños desechos, con despedidas sin regreso. El agua pasa besando mis manos, la quiero coger, pero ella resbala por mis dedos e se marcha, así son muchos de nuestros deseos, por mucho que las aprietes, nada queda, solo tus uñas marcadas en la palma de las manos. Se sufre con recuerdos, se estremece, se desea volver atrás, quizá sea la penitencia de habernos sido cobardes, por no coger lo que queríamos, con el corazón e no con las manos que no cierran totalmente. Como un cesto de manzana, con olor apetecible de color rojo e naranja, la diferencia está en su interior, unas están oscuras, otras sanas, así es la vida, el exterior no dice lo que cada uno ha sufrido, solo olor, pues aun tienen esperanza, de no quedar podrido, por el desgaste de una lucha constante, de tener su lugar en algún sitio. Aprendí mucho, con los demás, si los criticaba, al mismo tiempo, reconocía, que por veces, también tendría que serlo. Aprendí a ver el cierto e el errado. Aprendí que cada uno es distinto, aprendí que solo cuando la madurez nos coge, entendemos muchas cosas. Nunca, me he callado, tuve coraje de enfrentar a todos. Limpia por dentro en mí pensar, siempre lista para cualquier trabajo, pero ya no tengo un rio, para acariciar, ni tiempo para sentada en la hierba, volver atrás, buscar mis mascotas, mis juguetes, mi cocinita, con los potitos de jugar, donde hacia comida cruda. Tampoco puedo montar en la bici de mi hermana con los neumáticos sin aire e andar a tropezones en la avenida de la finca. Hoy otras cosas me ocupan, lo principal es la juventud, chicas guapas, vestidas con trapajos por cierto caros, en tres palabras dos son palabrones, será por falta de atención de sus Padres, quieren sobresalir en cualquier sitio, sin lo mínimo pudor o educación. Mi signo es tierra, pero soy llama por dentro, les llamo la atención, al principio, una revuelta viene a sus ojos me traspasan, pero al final quedan amigas me dan razón e algo les enseñado. Veinte años de hoy son quince de mi tiempo, la mayoridad, para ellas es la libertad de ser incorrectas e no respectar ni el sitio donde están, ni las personas a su alrededor. No tienen culpa, los culpables son los ejemplos, que desde sus casas pasando por las escuelas, las coge. Un día no tendrán la felicidad un poco triste de recordar como yo, momentos que son inolvidables. De lejos vengo, para lejos voy, pero sé que algunos se acordaran de mí. Mucha semilla, eh lanzado al viento, en algún sitio quedaran, florecerán a su tiempo. Por lo menos no moriré algo quedara de mí en extraños en tierras distantes, en los que al principio de su caminata, o al final, algo que dije los harán pensar en una mujer, que ha luchado por ellos. Siento el frio del agua del rio, en mis manos, no está pero en mi recuerdo la tengo. Oporto, 12 de Octubre de 2012. Carminha Nieves
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Poeta
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Aquí estoy a pocos días de cumplir una edad que creía inalcanzable cuando mi única ilusión era la mañana del domingo, cuando mi idea de viejo eran los de más de veinte, cuando no creía que mi pelo también seria blanco, cuando no entendía porque los padres eran sabios y algunos tenían hijos muy malcriados.
Soñé no cometer errores, ser un hombre sin malas caras por días difíciles, no trabajar tanto y darle a mis hijos compañía, salir de paseo todos los días y reír sin preocuparme del mañana.
He querido, he soñado, he amado, he sufrido, he engañado, he llorado como un niño aun cuando mis años han pasado. Aprendí a no mentir cuando ya había olvidado cuantas veces mis mentiras fueron causa de dolores en el alma a amores que perdí por robarle sabiduría a mis errores.
disfrute el poder mirar sin esforzar mis ojos, sin estirar mis brazos, sin arrugar mi frente, corrí millas enteras y nunca sentí el cansancio que ahora siento por estar parado frente a mi ventana esperando que llegue la mañana, ame días enteros y soñé noches compartidas que el tiempo transformo en noches de soledades incontables.
Pasaron por mi vida todas la A... Una que otra M... Algunas B... E incontables otras que ya olvido, a algunas las ame, a otras las quise, otras no se han querido ir de mis recuerdos y olvide completamente si por lo menos otras me gustaron.
Trabaje y sigo dando lo que puedo, más lento con mejores resultados, sin pensar más allá de lo que hago y entendiendo que me falta media vida de estirada de brazos, de arrugar la frente, de errores que me enseñen, de llegadas y partidas, de tristezas y alegrías y seguro más A... Mas B... y algunas Z... Hasta el día que llegue la hora de escribir que en pocos días, cumpliré noventa y ocho.
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Poeta
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Te quiero, detrás de las cortinas, donde el sol se haya ido, donde huela a ti donde no huela a mundo. Te quiero, de entre cada hoja, desde cada boca desde todo el cielo Te quiero con ansias animales de devorarte. Te quiero abismal y perdido. Te quiero renunciar De bolso y tacones, y las jodidas pasiones. Te quiero desde las nubes, de hilos, de hemos y fuimos, de hacer y de quedarse Te quiero desde ayer, desde ya, desde yo. Te quiero desde una ola rompiente, errada de erres de ramos y rimas Te quiero con la verdad de cada segundo, de lo innombrable, inaccesible, innato Te quiero aquí de donde huyes, aquí de lo que huele, hiede Te quiero donde has dejado el alma, donde te quedas dormida, desde la antesala desde la cobija y la saliva Te quiero por tus lunas en mi almohada, por las mías en tu mirada Te quiero por necio, negativo y necesario Te quiero desde el sueño que no dejas que sea mío Te quiero por las orejas y tus matices, por lo aferrante que fuiste Te quiero un centavo y te quiero deveritas de cerquita a tu carita Te quiero cerca, como de tener tus pies fríos en mi sillón, como de sentir que vive un fantasma en mi casa de espejos y charlitas, de tardes, como siempre, de tardes. En resumen Te quiero sin necesidad de decir te quiero
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Poeta
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BRECHA VOLÁTIL
Partirá Del Pasado En la audacia intempestiva bajo el zapato Porqué.......¡Estaba decidido abandonar la nada! De los sueños mecidos de la noche Saliendo alrededor la voz estridente En las cuerdas qué cuelgan las estrellas Volátiles. Las lunas pálidas Brechas palpitantes y después tal vez nunca Entre relojes asustados pendulares ¡Incorpóreos los rostros!. A la puerta herida antorcha reblandece enlagrimada. Por Ser Maltratada. La incertidumbre alumbrando. La lucha gris de las baldosas. Brecha volátil, volátil brecha. Entre ambulancias amortajadas. Las llaves últimas, cerraduras de labios tiernos. Conocido el miedo grave fuerza del triclinario ligero, fuelle fuente y desenfreno, enterrado. Cuyo furor habíase calmado poco a poco olvidado ¡Bajo la tierra también, destino, al cielo!. Muchos hay, muchos, que no suspiran.
Ni respiran, ni son del cuerpo. El alquiler del alquitrán del alacrán. ¡De los años el disfraz!. Millonario reciclar los mil mensajes. Las esquinas caminando. Los andamios sepultando. Las esperanzas fosilizando. Los espectros coleccionando.
Bre Cha Vol Átil.... Donde la nada nueva del pasado nada. Oculto en la cadena clavada. Hay colgajos de los sueños Mo-li-dos. En Las Manos Temblorosas de los porqués de brechas volátiles. ¡Meciendo sueños colgados de las noches sin estrellas, siendo del polvo ahora sin presente!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Corre pra mim... Talvez eu ainda não saiba o que é o amor; Não tenha decifrado esta cifra, mas... Corre pra mim.
Corre pra mim com toda a incerteza de qual caminho tomar num labirinto; Com toda insegurança de quem tateia no escuro...
Corre pra mim, que eu também estarei correndo pra você, com as mesmas dúvidas... Quem sabe junto a gente consiga resolver esta equação???
A.J. Cardiais imagem: google
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POBRE ZOROLLO
(Experimental) Me dices, que no lo diga, cuando callas Y Me asomo a la inmensidad ágil Tan lentamente Como Estar lamentándose las araduras Blandas, en la seda blanca vuela un pez gris ¡Pobre zorollo!, me dices, verdeándome amarillar a medias yerto de las olas quietas, de los valles por la inútil riqueza condenado el fasto de otoño infausto. El pobre zorollo. En los espacios alados, en las nebulosas purificadas, en la profundidad de la memoria el pobre tallo de la escarcha, escucha. Con el alba de los lirios abanicos. Más la piedra del telar cosecha, escucha, me dices, ciego y sordo el aire corre bajo el mar discreto, es callar. Los collares Las arpas y laúdes paralizados En la profundidad, más elevada de los ecos llenos, El canto del zaguanete imaginaria decrepitud en descenso, en lo brazos, me dices, qué te diga mudo en muletas cada minuto transformándome fugaz leña.
En La Imagen del mañana impreciso En los bosques claros De las miradas discretas De las íntimas pobrezas. Zorollo del viejo campo
Al sol del techo colgante Quedan Los mayordomos hebras de miserias avenas y maizales del atrevimiento arriscamiento... Son Las Insatisfechas comprometidas convenciones En la botella un rodar de asfixias nulas Pobre zorollo En el camino de las hojas caídas Al decir, de la nube de la mano húmeda Antes de ser, cada párpado de brisa curiosa Pestañas de primordiales noches Las calles cabalgando los adoquines En las olas de tímidas paredes Al frente de la mirada Allá por el corazón del sonido extinto del abismo, del secreto evidente, en la punta, me dices que no lo diga. Pobre zorollo. Allá por el acortado tiempo, por el espejo amargo, por el abanico nuevo. Está tembloroso el perfume ¡Mil voces de la madera!. En los musgos profundos despertares del acero.
La tímida hierba ¡Recortando! Los corceles amarillos de las ciruelas. Me dices, pobre zorollo, que no lo diga, por las olas quietas ágil... Alba escarcha de los lirios en penuria. El campo solo suma un silencio más otro restando al pobre zorollo.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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