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Manos del viento: Manos barre-mundo. Resignadas manos labriegas y del diezmado pulmón forestal. Manos colosales de impuesta caricia temeraria, o próvida. Pájaros manos. Manos difusoras del iracundo hálito de Dios, o el aliviado. Mentoras manos de nombres pasados y ausentes y venideros. Manos cata-techos y tendederos y banderas y velámenes. ¡Insobornables manos! Manos del pan, molineras. Dolientes manos del lamento mineral del socavón. Sanadoras manos de llagada arena y pícaras permutantes de sus jorobas. Manos coreógrafas de follaje y prado y fuego y mar. Manos pizcadoras de nieve y flores del cardal. Manos arrieras de nubes, y orientadoras de humo de chimeneas y cometas de papel. Músicas manos intérpretes de flautas de cañaveral y oquedades de lo arcaico. Manos tañedoras de alambrados y lluvia y ramazón de cipreses de cementerio. Manos expansivas de sinfónica tronazón e imperiosa batuta de relámpago la noche en que nací. Manos sustitutas en mi faz, del amor sin igual de las manos de mi madre, inocente de la ingrata ausencia mía. Manos del viento, les escribí para halagarlas y pedirles: acarícienla por mí, acaricien a mi madre, ansiosa, venerablemente, allá, en el Uruguay.
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PROSOPOPEYA PEDESTRE (Texto Neosurrealista)
Por el olor que mece, al silencio con la cabeza, clavando cuchillos al ruido, en las madrugadas del escondrijo, por la sangre del crepúsculo.
¡Apagando las tempestades con pestañas!.
Por ser la experimentación excesiva, las últimas palomas ahora son puristas, rigurosas con la escritura hermética de los cuervos acomplejados, consagrándose a la longitud de los sonidos azules, inclementes por la reflexión sin selección, dulce con la crítica menos generosa, y más enfática en ostentar la ignorancia decantada, en su trascendencia virtual, por la memoria fragmentada en la cadena preocupada con la oportunidad del empate, como una gran promesa del boxeo, en el departamento de los venados, que agradecen las enseñanzas al mejor postor. Con la falta de identidad acentuada.
La reseña podría también llegar al duelo, después de recuperarse la lesión muscular suspendida del techo, en los trabajos de madera, según los vaivenes de la ambición expansiva, y la estrecha franja costera. Así las cosas, deben considerarse los diez pasos para un maquillaje natural, con las brochas especiales, y la vitalidad de su cultura en los acantilados rocosos. Esta forma de entender la existencia, es para lograr el efecto, de acuerdo a los especialistas, sin retoques digitales, y dispuestos a someterse a pruebas de ADN, mientras se consigue la independencia de los nómadas, entre las lagartijas pigmeas, y las hormigas tímidas del ámbar, enchufadas en la pared, con una especulación fantasiosa de veinte centímetros, más allá de lo que se ve o lo que se toca, entre una falla geológica.
Si bien, al confesar los tractores, sufren el asalto de la industria turística con el gorro rojo y emplumado, llevando a cabo muchos actos contra la supervivencia de las camisetas, que se hubieran podido cosechar con las termitas en tono disparejo. Aquí debe hacerse una distinción entre la fabricación del amor con rayos lasser, y los arados que quitan las hojas de una ramita, por los viajes invernales colocados en el fondo de los ríos, dónde puedan ser amenizados por una sensacional orquesta, creada para consentir el gusto en sólo cinco minutos, y en la cena de inauguración de cualquier desayuno refrigerado.
De manera que, la marca universal de tolerancia y angustia pertenece a las casas abandonadas, que dulcemente bañan su tristeza por las lluvias piadosas del último verano, en vez de ver el televisor apagado, y las enfermedades del jardín que marcha a la retaguardia, cuando el sistema eléctrico se vuelve errático, por enamorarse de las dudas en pequeñas dosis. Así que... ¡Basta de dudas!... Los estudios revelan que se debe ignorar el exceso de preguntas, cual ave infeliz junto a una puerta, y las lágrimas de cristal del mismo color del olvido, con el mayor engrosamiento de las uñas cubiertas de barro y sol.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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POR IMBRICAR LO ESCARPADO (Neosurrealista)
Así van los hogares hermanos, al cielo silencio de flores, con el llanto moribundos, diluyendo toda aurora, por el eco sembrado.
¡Con alas, acodadas las rodillas!.
Antes de explorar lo que no debe ser dicho, ni suficientemente valorado, es necesario aclarar brevemente el equívoco como nadie lo ha descrito, en manos de los ataques más compasivos y adversivos, que concuerdan en forma respectiva con la coloración ligera de la paz bioeléctrica del último cadáver en dulces sueños, cobrando por el empleo de unas viejas urnas, y la estructuración que puede instalarse sin causa aparente alguna.
¡Por lo imbricado!. También lleva lejos la exánime certeza del arrobo de cada ratón, y por desobstruir al retroceso, implícita la fuerza de la interpretación incómoda, una propulsión hacia los lados con lodo, por el futuro que yace en la escala cultural más alta, con la imagen emotiva de la escultura más penetrante.
Indudablemente, con la plena garantía de las preguntas sin respuesta, cómodamente alejadas del sombrero más cercano, al organismo que jamás olvida los recuerdos invasores en la fábrica de anticuerpos, como un acto de equilibrio de hábil malabarismo del profano anónimo, y la red sincronizadora de los efectos de la quinina.
Por el mérito de haber descubierto los efectos ligeros, se dan a conocer las causas de la represión, que se eliminan con un jugo fresco, y azúcar en las sopas, de la frontera interior, en el punto menos autónomo de la caja de sorpresas. A pesar de la continuas declaraciones, que son tabú para los toros y las uvas, que levantan sus brillantes espadas, a causa de la neutralidad de los círculos rectangulares, en la punta del malestar de las paredes con trigo, calabazas y algunos guisantes, como ciudadanos del pantano.
Una característica notable de este tipo de vida, es el remedio elocuente menos falso con el mismo apoyo de los buitres con calentura, que no tienen nada de simbióticos con las arenas camufladas del desierto. No obstante, con ocasión de fallecimientos desesperados por la gran flexibilidad de los puntos de referencia, los observadores salen perdiendo la integridad más íntima en el pelo o en las plumas, como lo demuestran los ojos sonrojados el el polvo de las cabras monocromáticas, desde las formas lineales hasta las flotantes, en el periodo de mayor florecimiento de la exclusiva sequía, en los suntuosos biombos pintados.
De todas maneras, nada es absolutamente claro, cuando se habla de las esperanzas obsesivas, y de la función noble y sintetizadora de cementerios con amor, de cartones que odian cepillos dentales, y la justicia se vende en frascos de plástico verdaderamente metálico, como un líquido exigente, miel asfixiante, que en caso de pérdida, puede ser amablemente indescriptible en la fotografía más borrosa, donde los caballos culpables, solo acuden como invitados para matar mosquitos.
En fin, lo escarpado es lo de menos al principio, pues existen excesivas cantidades de tranquilidad en las boticas, y en unos cuantos abarrotes carbonizados, que es factible el abuso crónico de la paz en gotas, con un alto concentrado de seguridad encapsulada con gasolina en las almohadas, que ya se ha hecho una adicción la extinción de la violencia que por sí misma no hay, y solo es cosa de películas irresponsables que muestran sólo la parte oculta más cierta, y el sexo de las viudas entre los campos de las tortugas inadvertidas por pecar con alguna que otra lagartija, por los rincones del lago más creativo.De tal manera, que imbricar es lo más acertado de lo escarpado.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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UN ENCARNADO FANTASMAGÓRICO
Caminando corre fugaz. sólido blando vaporoso. Cuando uno de cena siente al desayunar. Desesperado despacio destrozando al hambre. Ballenas mil elefantes cien camellos. Diez sedientos cinco ahogados. Enormes medianos y pequeños. ¡Tan solos y sólo acompañándose!. Trece horas catorce minutos. Del instante más mínimo. Del silencio menos melódico.
¡Sí!. Sin serlo a pesar de ello.
Encarnadamente sutil fantasmal. En la estancia inconstante perenne. Con la mirada hojeando el otoño. ¡Qué retoña veraniego invernal!. Frío caminando corriendo volando. Duramente reblandecido al vapor. ¡Satisfecho derecho al hecho!. De pajas adobes y vigas. Muchas noches pocas tardes una mañana. Del hombre que del hambre come. Solo alambres en lumbre y poca carne.
¡No!. Y no solo eso además.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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amor a lety,deseo de tu amor que es aqui y ahora con tus ojos y tu luz con tu boca clandestina juntos los dos somos el amor en tu piel y mi piel que sos vos y soy yo que es tu cielo de estrellas que nos lleva a otro mundo donde arde la llama de nuestros corazones vos y yo somos el mundo de amarnos y sentirte cerca junto a mi sentirte con tu sonrisa y tus besos
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A Carlitos, un humilde vendedor ambulante de láminas argentino de sesenta y tantos años, quien por un tiempo me brindó el sincero halago de su amistad y desapareció misteriosamente en 1978, año del mundial de fútbol con sede en Argentina.
“La camino hermanito, la camino”, era su dicho referido a la calle, o "yeca”, según su chamuyo arrabalero.
Llueve, y en sucesivo y “botón” relevo, brillan en la noche esos tres fasos esquineros: sangre, oro y menta del semáforo.
La Avenida Corrientes, refleja la ciudad patas arriba, y haciendo equilibrio en sus pretiles invertidos, Carlitos, de lluvia no se moja; viene mojado de unos “blanquitos” de antes.
Así, acoda su pinta de Quijote taita, sin yelmo de Mambrino ni gacho Gardeliano, en la barra del bar y pizzería Marín, y hecho un cuatro llovido pero digno, sumisamente, espera que lo atiendan.
Pide “uno” y le sirven un vino que atesora y respeta: Por código, saluda al líquido con una ceja y en voz baja, le advierte sobre algo. Disimulado, cada tanto se distancia de él, le pone un leve alto con la mano, lo mide como a un ñeri de avería, y en esporádicos tragos, se lo bebe cautamente.
Rumia Carlitos su vino, como un tungo cansino su piadosa ración. "La merca” bajo el brazo: Láminas baratas, que a veces contempla y sonríe. Una vez, con media reverencia, me obsequió una y me dijo, “Pa tu vieja, en su día”.
Afuera, se deslizan felinos los presagios. De puro guapo, un relámpago sedicioso, desafía al Obelisco y, omnipotente éste, le tira un puntazo. Lo yerra. Se lo pone a... ¡Carlitos! ¡Huydióooo! ¿Y qué querés? ¡Siempre por el aire ese corazón!
Indiferente la esperanza y sin remordimientos, (como su suerte de casi toda la vida) contempla el paso vacilante de Carlitos por Corrientes, con su dicho de lastre que le pesa un montón: “La camino hermanito, la camino”.
La lluvia para de improviso. Ahorra lágrimas por si tiene que llorarlo. Viéndolo así, herido, perdiendo láminas, condolida, la noche hurga en su bolsillo acribillado, y rascando una luna para un vino, se la baja despacito hasta la mano que no pide. Y encima, en cada esquina liga un faso: sangre, oro y menta del semáforo.
¡Seguro que lo quieren!... Pero lo dejan ir, desaparecer. A Carlitos, ¡nada menos! Yo fui uno más de los que vio todo, y como se hace, tampoco hice nada. Apenas rescato hoy, un boceto burlón de su porte desgarbado hecho a bolígrafo sobre una servilleta de papel. Ah, y esta fulería de versos. ¿Versos? ¡Nada! Perdoname, Carlitos.
Aunque a veces, en ocasiones como esta en que me pregunto si seguiremos siendo amigos, siento que vos, de algún lugar me respondés: “¡Pero claro, claro, macho! ¡Cómo no!”
¡Gracias viejo! Me sarpo otariamente otro cacho y te pregunto emocionado: ¿Y, cómo andás ahora en esa...¿nube, podríamos decir?
“La camino hermanito..., la camino”.
Nota: Glosario del Lunfardo ('dialecto Porteño') del Buenos Aires arrabalero.
Yeca: Calle. Chamuyo: Conversación. Botón: Policía. Faso: Cigarrillo. Blanquitos: Vinos blancos. Taita: Padre, matón. Bacía de azófar: Recipiente metálico tomado por Don Quijote de la Mancha como el Yelmo de Mambrino. Tungo: Maturrango, caballo viejo. Gacho: Sombrero. Guapo: Valiente. Ñeri: Compañero. Merca: Mercadería. Yerra: Erra. Fulería: Ordinariez. Me sarpo: Me paso de la raya. Otariamente. Tontamente.
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Entramos en el último mes del año. Diciembre, lo más ornamentado, con luces de mil colores, música en las calles, jardines con árboles navideñas piscando sus bombillitas, ventanas con adornos navideñas. Los niños escribiendo a los Reyes a pedir un montón de cosas. De lejos vendrán los emigrantes, con sacrificio por veces, a pasar la Noche Buena junto a sus familiares. Cansados sin dormir, conduciendo horas por carreteras llenas de nieve y peligrosas. Aquí, los que están cerca quizá no lo hagan. Es la diferencia entre sentir falta de la Familia y tenerla cuando quieren. Me gusta Diciembre. Su frío es distinto, nuestros corazones sin saber el por qué están felices, las personas son más atentas a los demás. Saludan al pasar, sin conocernos. En realidad es una fecha de paz. Por mucha crisis y falta de dinero que se tenga, una fuerza extraña nos toma la voluntad e cambiamos un poco la tristeza por esperanza, sin explicación. Andamos agobiados en un ir y venir constante entrando en comercios, comprando lo que podemos para regalar. Viene la voluntad de visitar o llamar por teléfono a alguien que casi está olvidado. Queremos regalar un poco de cariño, sin importar si lo merecen. Es Navidad. Nasce Jesús. Tengamos la religión que tengamos, somos cogidos por el entorno en que se transforma solamente por un mes la humanidad. Hace bien a nuestra alma esta diferencia, remozamos, paramos sin querer y pensamos en muchas cosas que ni siquiera sabíamos poder sentir en nuestro interior. Es el único mes en que salgo por la noche llueva o corte el viento frío e pongo una bufanda alrededor de mi pescuezo. No me acuerdo de coger catarro o resfriado. En cambio por mucho menos lo tengo en otras épocas. Cuanto daría por poder tener un almacén lleno de juguetes para regalar a los pequeñitos, un roscón un bolso con comida, un árbol de Navidad y un Belén. Calentar humildes casas heladas, ¡cuánto haría si pudiera! Pero no puedo. Eso es la realidad, un poco por algunos distribuiré, al acaso, sin elegir. No me sabría bien la cena si no lo hiciera. Verdad que todo el año intento no ser egoísta y repartir un poco lo que por veces me hace falta, me gusta regalar. Es tiempo de andar por las calles, en medio de la multitud, es tiempo de agradecer lo que tengo, dando algo del mío, a quien necesita. Las campanas sonarán a la media noche del veinte e cuatro, llamando para la misa del gallo, aquí en este país es costumbre y me gusta. Después de la misa besaré el Niño Jesús en el Belén. Solo una vez al año lo puedo hacer y si puedo lo haré siempre. Una tregua tenía que ser hecha para que por lo menos nadie sufriera con atentados, guerras o violencia. Así lo quieran los hombres. Ellos lo pueden hacer, ellos lo pueden conseguir, si son mínimamente humanos. En paz, con nuestras creencias, seamos en este mes, uno más a sentir la belleza de Diciembre y la Navidad. Porto 1 de Diciembre de 2013 Carminha Nieves
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Resulta brillante la necedad de la necesidad de ti, acompañado por brotes psicóticos de camas e interiores húmedos, despejas el horizonte con tus senos de tertulia, añadiendo el desenfreno a toda una piel de vívidos colores. La muerte niega conocerte cuando estás desnuda, apostando siempre por tus muecas, niña de alucinantes ojos verdes, secuelas de un instinto sucedáneo de melancolía y sequedad. Todos lo que tocas se vuelve erguido, saliva de vientre, sustos de noches encerradas y las visitas del adultero de esta cara que ya te conoce. Cuando todo acabe viviré dentro de ti, sembraré las dudas que se yerguen con el frio de tus movimientos prematuros, y así sin que la nada se dé cuenta, haré de tu sombra otra mujer a la que acuda sin prisa.
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VAHARADA VALETUDINARIA (Texto Neosurrealista)
El silencio crudo ya no espera enrojecer más el aire en el cielo está desnudo ¡Qué gotea la muerte alegre! Polvo que sólo siente Hambre por la eternidad___ ¡Estéril!
Conmovedor como el sol del indigente, cuyas huellas son más profundas en la cosmología, cinco años más tarde, después de rastrear los suspiros espirales, con la rapidez de los primeros instantes bajo la sombra del olvido, que lo mismo puede ocurrir en cualquier parte del cabello. Como si los amores venenosos, comunes y ligeros, corrientes y ardientes, humos pasajeros, no fueran suficientes para angustiar las salamadras; más allá dónde una bala muere de pena. Y una pistola se suicida por quedar abandonada por el crimen.
Porque esta vaharada valetudinaria ya está aquí. Los ingredientes de su cóctel incluyen, cáncer en gotas, jarabes desnutridos, hambre de dinero y maldad subcutánea, con mil cajas de ampolletas de silencio para protegerse de las toxinas de un bostezo, y de las muelas expertas en asesinatos de galletas que huyen por las tiernas miradas.
Aunque la muerte en pequeñas cantidades, y tomada durante largos periodos, llega a producir debilidad, confusión y parálisis púbica. El dolor es real, a pesar de ser incoloro, insípido e inodoro en la consciencia de las camisas blancas, los aplausos, y la sonrisa de los batracios, que deberán tomar decisiones difíciles, como ir al baño sin ser vistos, ingerir agua como los mortales, y derrochar inmisericordes su honestidad.
Si bien, la muerte en vida es útil, para curar úlceras al durazno, cuando cae en una alcantarilla envenenado por un suspiro del papel tapiz, en una aventura amorosa. A muchos ha horrorizado esta noticia, a pesar de la luz y de la evidencia que sigue acumulándose en el techo. De no ser así, las ondulaciones remanentes de las arañas, y de las sospechas de una grapadora, podrían retener la evidencia directa del momento fugaz. ¡Cuándo dejó de ser culpable el dinero de la pobreza!.
Por lo que se piensa, que todas estas nuevas unidades, son infinitas, y existen millones de formas de ilustrar la ignorancia de las grutas bajo el sillón y la corbata. Todos estos elementos contribuyen a una ecuación que resulta de multiplicar las mascotas, y mandarlas a reclamarles a sus ancestros comunes, las pequeñas diferencias fortuitas entre los gusanos, y los aviadores respecto a sus diversos hábitats, en los sueños angostos.
Actualmente, las oportunidades de trabajo para los muertos, están disminuyendo drásticamente en los panteones, debido a que las cosas complicadas se están resolviendo con una excesiva rapidez, y los indicadores han dejado de ser falsas apreciaciones, debido a la participación de los anarquistas en las bodegas de los bancos y las mesas perseguidas por desinfectar el dinero, que tiende a desaparecer para buscar una mejor suerte, cuando se siente amenazado por el mal clima de los pobres, o por los peces rosas opulentos que se acercan a curiosear, y luego se ríen, y se desinflan para convertirse en pequeñas esferas de espinas. Y como buen futuro, esto sigue pasando ayer como un complejo vaho benéfico, y mañana es otra cosa, enferma en el cáncer de la consciencia.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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TENGO QUE FOLLAR UN POCO MÁS QUE SE ME ESTÁ AGRIANDO EL CARÁCTER. PERO TENGO QUE TENER MUCHO CUIDADO PORQUE LA ÚLTIMA VEZ QUE FOLLÉ UN VIEJO ASQUEROSO ME CLAVÓ UNA AGUJA EN EL GLANDE. POR ESO TENGO TAN MAL CARÁCTER, porque me chupó la polla pero me clavó una aguja y me corrí con dolor. ADEMÁS NO QUIERO MASTURBARME. ADEMÁS, QUE IR AL SEX SHOP ME CUESTA TRABAJO PORQUE SOY MUY FLOJO Y TENGO UN ESPOLÓN EN EL CALCÁNEO. Y SE ME QUITAN LAS GANAS, PREFIERO HACERME UNA PAJA QUE ES MENOS CANSADO, LO MALO ES QUE SI ME MASTURBO SE ME AGRIA EL CARÁCTER PORQUE NO VENZO, TAN SOLO ME VENZO, PERO NO VENZO. Y ADEMÁS NO HAGO AMIGOS Y ME QUEDO SOLO. MAÑANA TENGO QUE IR AL CENTRO DE SEVILLA A COMPRARLE EL REGALO DEL DIA DE LA INMACULADA A MI HERMANA CONCHITA. PERO MAÑANA NO VOY A IR A FOLLAR.
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