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Millones de versos con tiernas palabras y cálidas frases de amor, para ti las he escrito tratando de abrazar tu cuerpo entero, mimándote, de la cabeza a los pies.
Le escribí a tu cabello y a su castaño brillo claro, sedoso... perfumado cuando mi aliento sus hebras tocaban… como enjambre de mariposas, tu pelo volaba.
Le escribí a tu cara color de manzana… a los destellos de luna,en tus ojos a las perlas cultivadas de tu boca, y al carmesí de tus labios.
Le escribí a tus grandes ojos negros de pestañas rizadas y travieso mirar, a la bondad que emanan y a la luz que me dan.
Le escribí a la sinuosidad de tu cuerpo a sus tornadizos médanos, a las voluptuosas colinas y al secreto delta que tu valle guarda.
Le escribí al soplo de hacer el amor a la entrega de ternura infinita, a la tersura de tu desnudez y a esas lágrimas, que en mi alma guardé.
Le escribí a las flores, a su belleza, a su aroma al esplendor de los campos a los puquiales, a los manantiales y a los crecientes y hermosos ríos.
Le escribí al sol, a la luna, a las estrellas a lo infinito del amor de Dios, pero todo fue poco, para decirte… ¡Te amo mi amor!
Delalma
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Poeta
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Mi perro olfateó el aire y me previno: “¡La Muerte está cerca!”
Yo, tuve apenas tiempo de sacar el cuchillo y afianzarme a la vida.
Entonces, tu amor se puso a mi lado y la Muerte retrocedió y se fue, gritándome: “¡Volveré, volveré!”
Y yo pensé: Pobre de mí, si esta bestia me encuentra sin perro, sin coraje y sin ti, la próxima vez.
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Poeta
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La noche está presente, sentada en aquella terraza estás, observas la luna llena, observas las estrellas.
Te veo ahí sola, sin nadie mas, se lo que es la soledad. es un privilegio, pero también una maldición.
A tu lado estaré querida ninfa, eres mi musa, mi enamorada, no dejaré que esta soledad nos aparte.
Somos íntimos ahora, somos parte de la noche, juntos hasta el final, a partir de esta noche querida.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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El frío llegó al fin, la oscuridad brilla, la nieve cubre este mundo acelerado, la luna resplandece.
Es la noche perfecta, para salir a caminar, para encontrarte amada mía, donde quiera que estés.
Mi ángel de la noche blanca, estás por llegar, eres mi musa, eres mi doncella de la muerte fría.
Una noche de frío, un amor que perdura, un beso de tus labios, que ansío tener.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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Se acerca el final, la hora está por comenzar, cinco días mas, para que acabe este año.
Oscuridad se va, la luna resplandece, el frío invade este mundo, es hora de salir.
El fin de año, comenzará, las doce campanadas, están por sonar.
El último mes, se acaba pronto, el tiempo acelera, la noche surge.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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Cuando el corazón es destrozado, mejor olvidarlo, seguir aunque este dolor, sea insoportable.
No puedes mas, con este dolor y sufrimiento, estas desesperada, buscas consuelo, en los brazos de alguien mas.
Ni una palabra has dicho, estas empapada, con la lluvia tus lagrimas ocultas, aún así, estas abrazándome.
Entiendo tu dolor, tu alma fue apuñalada, por un amor falso y vil, que nunca te supo apreciar.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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Un regalo busco, es el amor de una mujer, de vestimenta negra y roja, de encajes y labios de oscuridad.
Es lo único que busco, es el amor de una mujer, solo eso y nada mas, es mi mas grande anhelo.
Belleza mortal, que resplandece en el invierno, en este infierno helado, solo eso busco en ella.
Oscuridad total, noche invernal, dulce frío agonizante, cubres este mundo, completamente avanzado.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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El alambrado caído, varillas quebradas, cansados los postes de vientos y soles, la tranquera inclinada clavada en la tierra, sus tablas resecas pidiendo clemencia, malezas que cubren la senda olvidada, debajo del alero susurran ventanas, el revoque caído, las chapas voladas y alguna alimaña que busca morada. El tiempo paso fabricando tapera, solo persiste una marca en la pared manchada Una mancha amorfa, un poco oxidada, es igual a la marca que yo llevo en el alma la mente me juega bromas macabras, veo tu rostro, que grita en mi cara, aun recuerdo el momento donde entre a otro mundo, aun recuerdo el momento donde perdí el rumbo las manos me tiemblan, me pesa el arma, ¿quizás olvide cargarle las balas? Hoy vuelvo a pagar, lo que no tiene precio, hoy con mi sangre, lavaré mi conciencia El estampido habla, el refucilo ilumina, una mancha carmesí que borra tu dolor, aquí me quedare, como una sombra, sin Dios, sin alma ...sin dolor...
creado 27/12/2013 Catriel Cuestas Acosta
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Poeta
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Predator y los Pavos Reales.
En la nave marciana, equidistante de los dodecaedros, geométricamente imposible, de oro y cristal y níquel, de vidrio azul y rosa y naranja, con formas contrahechas y deformes, prismas y cubos y escaleras sin fin hacia el vacío, el guerrero Predator y sus compañeros de cara de cangrejo, atléticos como gallos de pelea y feos como arañas, se pasean. Están rodeados de pavos reales de cuello azul y copete irisado, majestuosos y silentes, aves de diez grados bajo cero, extásicas como ponientes sevillanos, verdes sus colas que esconden ojos de tigres, altezas imperiales de lo onírico, que recrean con sus bellas plumas un extraño jardín sin flores, entre los cubos y los prismas de cristal violeta y rosa, en las escaleras sin fin hacia el vacío que se despeñan sobre extraños abismos de luz y música de órgano soberbias. Los guerreros, horrorosos y bellos, con sus asquerosas caras y sus cuerpos sublimes, parecen estatuas con extrañas lanzas de oro, y los pavos reales los observan galardonados de electricidad, mientras pasa el minutero del reloj atómico y la nave, catedral y laberinto de topacios y oros, se pasea entre raros mundos de hielo y de fuego, Caribdis y Escilas múltiples, donde llueven los diamantes y las esmeraldas, donde reinan las llamas criminales y las tormentas de luz y de odio, entre soles verdes, naranjas o rojos, entre satélites azules llenos de agua purísima o Hidrógeno o Helio, entre estrellas de neutrones que se tragan la luz y expelen rayos X cancerígenos, entre mundos de mármol negro o rosa, entre lunas de nieve refulgente, entre asteroides de granito destrozados, lentamente poseídos por demonios de mirada roja que juegan a estrellarlos unos contra otros, entre planetas con exóticas vegetaciones y exóticas faunas. Entre planetas nubosos en los que eternamente llueve, o entre planetas desérticos y amarillos en los que sólo hay escorpiones rojos. Los Predatores charlan levemente, musitan leves palabras de amor y de odio, cargando la cruz a cuestas de ser bellísimos de cuerpo y terroríficos de rostro, híbridos de cangrejo y arcángel, productos de la mente de un psicópata, y los pavos reales alzan sus colas y soberbios levantan las orgullosas cabezas azules, inalterables al horror, fríos como el hielo, dolorosos como astillas en las uñas, igual a pellizcos en la carne viva, deliciosos, en toda su sorprendente hermosura, como un premio a la soberbia dionisíaca de sus dueños, desposeídos para siempre de la belleza en sus rostros, pero bellos y musculosos como sublimes panteras. Nunca trémulas las soberbias aves resisten al pavor de la fealdad criminal de sus dueños, hermosos de cuerpo, igual a arcángeles. Guardianes de los secretos del universo, que hacen girar la nave en el espacio entre mundos de acero y cristal, duros como corazones sin Amor, eléctricos como alternadores de Tesla, volcánicos, o desérticos. Suenan las alarmas en la astronave, se encienden la luces rosas y amarillas, aúllan las sirenas como lobos y los Espantos de belleza se despiertan de su letargo y los pavos reales se turban levemente recogiendo sus colas verdes, escondiendo los ojos cíclopes de los tigres de plumas y dejando de picotear las cristalinas losas del suelo de la nave. Son exquisitos los dueños de los pavos, mantienen conversaciones en secreto con la Muerte, hoy tienen que visitar un extraño planeta en el que está castigada la música, y en el que sus moradores se fustigan y se ametrallan y se odian y se estragan, eternamente en Guerra desde su Génesis. ........................................................................ Francisco Antonio Ruiz Caballero. Yo hasta que no vea a Sir Anthony Hopkins haciendo de Hannibal Lecter rodeado de Pavos Reales no voy a parar. Por los Clavos de Cristo. Es malísimo este relato pero es que a parte de mediocre no tengo ningún sentido del Humor.
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Poeta
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LAPSO ATEMPERADO
Tiempo donde el recuerdo con los colores alterna, un suave aroma de campanas por las nubes, que están siguiendo las claras huellas de los sueños, de los púdicos amores de incógnitos viajeros, en las pestañas de las noches, con sabor a décadas alegres, que aparecen a diferentes profundidades, como peces nadando por el cielo, y los remolinos del tacto tibio, que se cubre de olores brillantes en la diversidad de suspiros y latidos, liberando una descarga explosiva, en las profundidades de las grietas caprichosas del sentimiento. Y recordándolo la muerte cambia de traje y muda todo en polvo en horror del tumulto adentro con alfileres aquí, aquí y aquí de miedo negro allá y por allá rosa espera ondulando la fragancia paso a paso ciego deslumbrado lapso. ¡Atemperado después!.
Del brumoso pasado, y el incierto porvenir, con vuelo presto, con el dulce fruto en la hermosa cumbre, que nunca verá en la tierra, encerrada en las verdades del mundo ausente, por el boscaje umbrío de una serena mano, por las flamas caudalosas, y cúpulas de frío, enredando a las consciencias la razón vana de las protestas el primer cometa de breves días, de ritmos arrulladores, y el lenguaje denso de los pretéritos abrojos, ciego de afanes y amarga sonrisa.
Cronificada al descrucificarse por el fondo de la piel te sigo cerca te siento en todas partes te rompo con los días donde vayas viviendo me encuentras acompañándote muriéndote separado del reloj temible... ¡Al recrucificar el instante perdido!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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