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cami tu desicion es de amor mi dewseo es amarte en tu sentido en tus ojos y en tu sed la decision nos une por amarte mas por quererte mas siempre vas a mas siempre me tenes por sentirte en tu deseo por darte mi amor de sentirte por tenerte por amarte en tu deseo que es hoy aqui y ahora te quiero mucho
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Poeta
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lety deseo y pasion en tus ojos y en tu piel deseo que nace de nos sentido de tu amor y mi amor que es sentido de la realidad que me dan tus besos que me da tu amor siempre volves porque nuestro amor es fuerte sentido de lo unico privilegio de amarte te vas pero volves siempre a nuestras raices que sos vos soy yo en tus ojos mi deseo en tu mente mi pasion
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Poeta
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PARSIMONIOSO PARÉNTESIS (Texto Neosurrealista)
El cadáver del tiempo yace en el silencio sin pena ni pan de olvido de pana en las perplejas telarañas del espacio perdido en la luz.
Por la esencia de la sombra, que su pensamiento esconde, entre el brillo de los imposibles tejiendo a la eternidad sus mejillas. Allá donde las flores sueñan impacientes los jardines, en mapas de par en par, las paredes a todo color, durante un año de segundos diminutos, entre los viejos relojes que viajan por carretera, con el crédito de una pisada publicada, con las botas de alta definición.
Con la calma que duele al verde por ser rojo con el olor de presente y el pesar renovado en cada pasado reciente.
Por la derrota que olvida su recompensa en la orilla, de añales de observación, y en la especulación ligera, que compra en las esquinas de un suspiro influido, por las variables constantes, del alcohol lleno de frío. Por el pasado que ha ocultado su rostro, en el retorno perdido que conmueve, dibujando a las noches estrellas, en cuatro supremas ilusiones azules, mediante la fuerza del exterminio, del cielo que sueña enrojecido.
Por la manzana que devora serpientes virtuosas corriendo en la luz envenenada con la ignorancia condenada en los días dibujados de noche.
En las ciudades y los anaqueles, que se pandean por miles de curalotodo, en los anuncios de cualquier cosa, y la candidez de los compradores de los indómitos ríos, que levantan un arpón, mientras los pescados escuchan un águila durante el deshielo, que se resquebraja por las nubes traicioneras en las cabañas de vanguardia, metidas en problemas con los sicomoros y las linternas de pollos, para aliviar el bárbaro destino, de la sinceridad en el techo.
Parsimonioso paréntesis incauto del caballete de perfil fino que abarata las madrugadas por el exquisito fenecer de la estadística audaz.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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AL SUEÑO Autor : Lupercio Leonardo de Argensola ( 1559-1613) Selección de Menéndez y Pelayo en : Las cien mejores poesías (líricas) de la lengua castellana. Biblioteca Mundial Sopena. Editorial Sopena Argentina, S.R.L.
AL SUEÑO
Imagen espantosa de la muerte, Sueño crüel, no turbes más mi pecho, Mostrándome cortado el nudo estrecho, Consuelo solo de mi adversa suerte.
Busca de algún tirano el muro fuerte, De jaspe las peredes, de oro el techo, O el rico avaro en el angosto lecho Haz que temblando con sudor despierte.
El uno vea el popular tumulto Romper con furia las herradas puertas, O al sobornado siervo el hierro oculto.
El otro sus riquezas, descubiertas Con llave falsa o con violento insulto, Y déjale al amor sus glorias ciertas.
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Poeta
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OBNUBILACIÓN LUBRICADA
Neblina pura irresistible muro de matorrales muslos del horno de las plantas a las palmas pies de leña manos herreras de rincones relampagueando junto al aliento ardiente junto al silencio hoguera, higuera, horizontal, húmedo, huerto.
De tantas mieles de golondrinas, de luz cambiante mustia, en la más infeliz de sus regiones, paladar del alfiler salado, donde se traza la semirrecta, que forma el ángulo agudo, en el perímetro tibio, de las diagonales del eneágono frígido, por la demostración maravillosa, que no cabía en la estrechez del óleo incorporado, tan ácido yodhídrico, por el anverso y el reverso, siendo una misma y única reacción bajo el ombligo.
Del topacio que se derrama en la escalera del humo frágil oveja enredadera con tantas ganas en el fondo verde complicado contigo revive la luz que muerde al olvido escondido ensortijado en la humedad del monte, maquinal, manipulado.
Por la pupila del incauto molino, que trina por la mudanza del grano, a la noche bruna, que reclama las estrellas en el lecho, sin espuma, que apremia láctea la distancia del cobalto tenue, por la ilusión del tronco trémula, la falda y el sombrero péndulo, azulado ensueño del nido, y los sonrojos, al pedir que llueva oro, por las súplicas fervientes del zapato, que destella el orgullo vano, ¡Más allá de los estímulos multilaterales obligados!. Sin aceite.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Retorna embarcaciones el mal tiempo. En su bohemia, feliz y confortado, escribe el poeta sus rachas inspiradas, a mano, prestos, la botella y el tabaco. En su desván, reducto vista al puerto, insomne lámpara se sueña un faro y una monótona gota discurriendo en gris arpegio de acoso milenario, declama oculta de creación y desafía la concordancia del reloj a lo inexacto.
Bocas abiertas de los bodegones cual crematorios de pesares burdos piden su prosa, a más de perniciosa, esa que jura sobre 'amores puros' (los defraudados bajo cien banderas). Y escribe el poeta con previsto triunfo donde le erijan entre aplausos beodos, pipas y habanos, pedestales de humo por bien tirado como la cerveza, barra embebiendo, cada verso suyo.
Diluvia y pendular el alumbrado, destila raudas esquirlas de diamante. El bardo, ama su entorno, lo disfruta. En él madura la sustancia de su arte. Todo transita con la prisa de su pulso; El tiempo cierto tan sólo se rehace, si merma el paso riguroso de su musa. Pero su genio sagaz, no le da chance: como al amor, la esperanza, la fortuna, la pierde y la conquista delirante.
Ya se disipa la tormenta presumiendo del adoquín lloroso, su quebranto. Hijo dilecto de la noche, el vate, halla sustento de materno amparo en lunar seno magullado y lírico. Pero si un alba de realismo impávido captura su trovar entre sus redes o repentina sirena de algún barco y a la deriva en el río la abandona para probar si su motivo es válido,
entonces, rema, ¡rema el poeta! ¡Arpón tenaz, su pluma de utopías! Y si la pesca, festeja con un trago el épico rescate de su estigma. Es joven el poeta, viejo el puerto. Sensible uno, rudo el otro, su rutina. Puerto severo como padre adusto pero dichoso del crío que se inspira en su cántico de proas imperiosas y su fanfarria de gritos en la estiba.
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Mas éste poeta en realidad concibe, las loas que ansía su falaz quimera: Nadie lo aguarda. Ni los bodegones. Noche ni puerto su versar festejan. La vida ignora su afán, impasible, porque su poema, feliz o con pena, es yuyo de grieta del bastión retórico. Y él, como bizarro juglar sin escuela: 'Si no soy poeta, -se pregunta terco- ¡¿de qué flojedades, se forja un poeta?!'
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Poeta
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(Fotografía de la Colección “Joyas de emoción” que se puede ver en: www.jpellicer.com)
Mirando al cielo encuentro la belleza que la tierra – noches y días huérfanos de color- me roba; sus silencios, los de aquellos cielos escondidos, son los mismos que se ofrecen a perdidos y vencidos, los que siempre están por llegar los que sueña el enamorado en su afligida noche -maldita condena- ni querer ni poder escapar. Entre los árboles, como entre los días, pierdo mis pasos que parecen no llevarme, inventándose las preguntas unas tras otras quedando amontonadas las respuestas en las cunetas de ningún camino conocido sin importar a nadie, como los restos desfigurados de cualquier sin nombre, como alma errante que perdió su sombra, como la propia vida que por vivir murió de amor. Es la razón esclava de una ilusión, el hombre travestido de anacoreta por un día, por un segundo, aquél que se escapa confundido entre lamentos, el que se sabe desposeído de su ayer mirándose sin llegarse a entender. Mirando al cielo, que sin ver sé que está, gozo la paz que me hace sentir la grandeza de poder mirar y la importancia de saber decir ahora… …aquí de nuevo me siento junto a ti. ©Jpellicer
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Poeta
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Rudy, el palomo, vive en “Congreso”. Barrio de cúpulas, ornatos y gárgolas con bocas que engullen palomas al vuelo. Rudy, resiste impasible la cruel intemperie entre una cornisa que le hace de techo y una claraboya que oficia de piso. Por ella transita “marcando terreno”; ahuyentando invasores machos enemigos. Rudy “se la banca” ¡fiero y pendenciero! A veces, elige pareja, que arrulla y seduce hasta la lujuria, con piquitos-besos. La despluma un tanto, la acicala un poco, y después la echa, suave y satisfecho. A veces, irrumpe en mi balcón letárgico, como quién visita a un “colega de hecho”. Me da sus colores gris-tornasolados y yo, unas migajas de atención y afecto. Y después se va, sopapeando el aire. Yo no lo visito porque yo no vuelo, ni lo haría en forma tan riesgosa y ágil; a no ser, en simples poemas y anhelos. Así estamos con Rudy: entendidos y en común historia de sobrio respeto. Sabemos que yo, nunca seré ángel. No tendré alas, gloria, y aureola ¡menos! Ni él, representará jamás su mítico, burlado, símbolo emplumado de la paz, terreno.
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Poeta
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Egregio congeniar
Mudas las sombras dicen: O sigues igual ¡Qué esa luz! ciega al grito ¡Qué no ve! deslumbrado Sin voz Sin pez Tal vez Mudo De escamas Acolchonadas ¡Nudo! De albas ennegrecidas intimidades intimidadas interfoliadas interjección... Intermitente.
¡Oh, vaya! Egregio Congeniar Tornasolado engendro... ¡De la nueva luz!.
Mudo nudo Desnudo Al callar O cambio Al desnudo ruido Al mudarse en voz ¡Palabreando, ladrando, nadeando! Por El nudo de lengua y silencio.
¿Mudo o sigo igual? Sordo, dices que te preguntas. Hablando del silencio a otros peores sordos, ciegos y mudos. ¡Camarero sin cámara ni recámara! En El acuario... ¡Camarones!. De Los Camaleones Sin sábanas Sin almohadas Sin rones Sin leones ¡Callados, aún con callos! Del Caos Provocado Bajo Una Claridad De estrellas destilando cadavéricas letras ¡Sin sonido! ¡He ahí hermandad hipócrita! Hilo homicida Honorable horror Hoy Huésped.
Y mañana ¡Mudo! ¿O sigo igual? Dices : ¡Qué me pregunto! Si te preguntas. ¡Nada sé!... Y si lo sé... ¿Mudo acaso mi silencio en palabra? ¿Cómo, cómo, cómo? Letra... ¡Ni alfa, ni omega! Soy analfabeto... Como una letra Sin sonido... Herido hoy, he hervido hielos, humeando, hostiles.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Tiene los cabellos blancos. Camina apoyada a la pared de su vieja casona de ladrillos. Oye pasos detrás, por la vereda. Se detiene, y en su mismo sitio, da un metódico giro cauteloso de cuatro pasitos abreviados... y ya está lista para ver quién viene.
Saluda gentilmente al que pasa. Si retribuida, le pregunta adónde va. Algunos le contestan, otros no. Entonces, al imperioso llamado de sus tres hibiscos en flor, orienta su marcha hacia éstos y todo desaire languidece.
Por su achacosa disposición, le dicen: “La Prudencia”. Así la bautizó alguien, que luego se estrelló en su motocicleta y quedó lisiado de por vida. La Prudencia, nunca se enteró; ni de su mote ni del infortunio que sufrió su joven burlón.
Ella lo saluda cuando él pasa hostigando su silla de ruedas, y él, agacha levemente la cabeza. La Prudencia le pregunta adónde va, y él le responde: “¡A la mierda!” Entonces, ella se ruboriza al igual que el hibisco rojo que recién visitara por sus propios lentísimos medios.
Excusada “tamaña irreverencia”, hace su pedido al todopoderoso, por la reparación de la desgracia y la pronta mesura de modales de tan desnaturalizado mozo. "Al cual -piensa- de tornarse ella joven, milagro de volver a caminar y léxico florido, se le obrarían solos".
¡Porque miren que fue linda!
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