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POR EL AMOR
Dorado al trono el cenit asciende Un sereno día al copiado brillo Subiendo a la mitad del cielo Rueda luciente que pausa pide A la noche triste calmo sueño A la luz distante un pálido reflejo Que camina de frutos lleno Con la rosada aurora al margen Por El Amor Fantástico Y glacial Y especial A veces ¡Perfume salvaje, arroyo sombrío! A veces Por El Amor Se vive y se muere, se goza y se sufre Entre la sombra y la luz, fuego helado Húmedo al sueño implora el trino. ¡Por el amor, por el amor!.
De la elevada cumbre cuando amanece El hierro oculto al sobornado siervo Que solo escudo de su sombra tuvo Una tempestad de horror en torno Torciendo al dulce y reposado sueño Con aquéllo que la noche encubre Al ruiseñor en las hojas escondido Por el rigor del amoroso llanto. Por El Amor Tal vez Un fulgor Primero De lámpara Virginal signo Una vez intensa Una vez ingenua La mañana En ese momento En ese lugar En esa nube Tentadora En la sagrada memoria. ¡Por el amor, por el amor! El fanatismo impío la tierra inflama Con la faz marchita del dolor nublada El mar esconde y borra su verde espuma Entre la pena su soledad sublime y seria Al escuchar los ecos del humo frágil Al deseo del ensueño delicioso amor Al sembrar el encanto descontento. Por El Amor... Por el amor...
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Cuando la injuria
Cuando la injuria ofende aquel que es justo, el que protegió al débil y abatido; sin fuerzas se abandona en el olvido y pierde del vivir incluso el gusto.
Aquel que es ofendido, al ser adusto, exige de si mismo ser excluido, dejando totalmente aquel regusto que queda de un valiente entrometido.
Y a golpes de disgustos percibido, se excusa de no estar uno a la altura de defender a aquel que es sometido.
Quien debiendo de ser jamás ha sido valioso acusador de la impostura; y ahora es sometido cruel tortura.
24/5/14 j.ll.folch Licencia Creative Commons Cuando la injuria por j.ll.folch se distribuye bajo una Licencia Creative Common
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Poeta
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ODA AL FUEGO
Que no quema al mar con la cintura ni los muslos de miel ni los sueños ardientes como una guitarra de arena abajo, arriba, de lado, en la ceniza renace más allá del amor innumerables veces de los labios de la tierra de la madera en el mundo del alma única en la carne del aliento por el agua del vientre y la luna encendida.
¡Oh, fuego!. Juego. Del destino. Hoy como siempre, alimentas la vida verde del amarillo la muerte azul del rojo invierno triste del cielo abandonado con sus estrellas.
Llama canto ígneo. Del hielo alegre, en la boca triste en el viento en la mirada sorda y muda de la noche a la mañana.
Del hogar del tiempo. De la familia del espacio. De la soledad. Del hogar, tu casa de arcilla de carne humana.
Te llama flama del origen de la chispa del ser celeste porque respiras pasiones vivaces pasiones jugosas presiones desbordantes presiones pródigas.
De aquí y más allá, de las cenizas, de las pupilas, de los huesos, de los cuerpos.
Del polvo viviente. ¡Oh, fuego del aliento!. ¡Oh, fuego del sustento!. ¡Oh, fuego del portento!.
De las cenizas que viven. Del vigor invencible. Del calor pétreo, que camina, duerme y despierta, levanta y cobija.
Que sucede, solamente. De mil formas. Infinitas. Más allá del dolor. Más acá del recuerdo. Afuera y adentro. ¡Animoso, brioso!. Sangre de los soles. Aliento de las vidas. ¡Hoy este canto te recuerda!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Cuando me querías, yo llegaba sereno y desde lejos, me sonreían tú y tu casa.
Llegaba al atardecer: Rescoldos por la calle, mi cigarro y el sol entre las cañas.
Comenzaba noviembre y el amor me henchía las venas con turbulencia de parra.
Entonces, a pasional labor y férvida cadencia, vendimiaste, racimo y zumo, mis ansias.
Divisé, cuando me dejaste, guarecida tu sonrisa desde lejos. Tu casa: ¡como tapiada!
Entonces libré mi otoño y el tedio de tu amor desfallecido, ¡barrí envuelto en hojarasca!
Y me fui como no vine: Rescoldos por la pena, mi fracaso y el sol entre nostalgias.
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Poeta
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Cada vez aparece el fin de semana y con él es casi segura la llegada de la tristeza que inalterable me espera frente a la casa parada.
De lunes a viernes estás tú presente en los mensajes y en las llamadas, haciéndote no sentir ausente cuando sale el sentimiento en replicadas.
Pero sábado y domingo no te tengo; ¡ni contar con esos días feriados! Solitario a todas partes voy y vengo pensando en ti y escribiendo un diario.
Advierto la salida de la musa quien se olvida de mi verso despuntado, nada tiene para inspirarme y siempre usa ese lápiz bolo y desgastado.
Y es así como en cada fin de semana el aroma de la nostalgia proviene de una rosa que marchitada viene metiéndose por la ventana.
Julio Medina 21 de mayo del 2014
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Poeta
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ANFRACTUOSIDADES
_____ ¡Anfractuosa! _____ Por la voz que a la pupila sigue, un relámpago en la sonrisa, brota un cielo extraño, a la tibia farola de la noche, del frío anudado en la ventana, del grano desnudo en la cocina, del pié inquieto de la silla.
_____ ¡Anfractuosa! _____ La voz sencilla está en la arena, con la soledad relampagueante, la voz siembra su lluvia, con la silencia tumba, la voz serena respira, con la sorpresa invisible, la voz sopesa cada labio.
_____ ¡Anfractuoso! _____ Porque ya nadie llueve llaves llenas, ni hay pudor pálido peinado, ni ya queda duda dable debida, ni hay simple muerte magra medida, ni ya fuera nueva nave negada, ni hay dentro suelo sano sedoso. Porque ya nadie turba tanto tendido.
_____ ¡Anfractuoso! _____ El bosque el árbol la rama, sobrecogida sobrelleva sobresaltos. El mar el lago la charca, diminuta discurre disgregando. El camello el caballo la cabra, contempla corredores cosechando. Ésto éso aquéllo insufrible sinuoso.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Oh Alma que estas desesperada que caes por un abismo sin fin la soledad está por donde miras y mina cada día que pasa tu ímpetu.
Oh Alma siento tú agonía tú llanto como los ríos bravos desbocados.
Oh Alma con frenesí arañas ido, como si estuvieras enterrado en vida la más terrible sensación ahogo, ira, frustración.
Oh Alma eximirte quisiera de todo este sufrimiento.
Oh Alma eximirte quisiera de todo esta desventura.
Oh Alma eximirte quisiera de toda estas cadenas.
Oh Alma no podemos.
Oh Alma todo hay que entregarlo.
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Poeta
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TU VOZ por kiN. Tu voz tan suave, tierna y seductora, rumor de mar, de brisa anocheciendo, sueño de amor, pasión que va surgiendo, sonido luminoso que enamora.
Destrozas el silencio que aquí aflora, y llenas los espacios como unciendo, tu voz, gorrión de fuego siempre abriendo esa alegría inmóvil que atesora.
Tu voz, vino que sube por mi mente embriaga de misterio lentamente, anunciada canción de dos amantes.
Tu palabra cargada de emociones, se reparte por varias direcciones, como si fuesen besos incesantes.
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Poeta
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A Anorkinda Neide O teu olhar de tão distante a me vigiar...
O teu saber de tão longe veio me envolver...
Nos encontramos numa tela. A poesia (sempre ela) é o nosso cordão umbilical.
O que nos une não são os costumes. São coisas por demais:
É o amor de um amor dos laços espirituais.
A.J. Cardiais imagem: google
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Poeta
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ODA AL OLVIDO
Ya No recuerdo... ¿Dónde estás?. No recuerdo cuando nací fuera del tiempo del polvo donde estabas del pantano que corta corriendo los años en la piel arrugada, de los libros no leídos, entre las arenas del desierto de la niebla sal y abeja mar y miel lejanos, añejos, vinagres luchando sin bandera fuiste vestido de pasado seco, desangrado, borrado, alegre al frente, de espaldas.
Te escondiste en el blanco pelo en blanco como pétalo, perdido, seco, temible en la frescura del reloj de arena que rebrota, fuego, de la ceniza, en fragmentos, de obscuridad teñida en el molino cruel de la historia indefensa sepultando lo más exquisito del dolor recién lavado en la noche que sacude las estrellas de corbata y aplausos con monedas y billetes y nebulosas y balas.
Te vuelvo a encontrar perdido en las esquinas de rodillas lágrimas rodando en la sangre de nubes que pesan, espesas, pesadas, que no pasan ni se secan solo esperan la escritura de la verdad del sueño imposible en el aire inmóvil de las campanas que callan de los lutos decorados sumergidos en las islas de las lápidas del fracaso.
Olvido olvidarte cuando no quiero aceptar el fruto del futuro en el pasado de herradura y cicatriz de telarañas repetidas, perennes en el polvo, las cenizas, el viento en los latidos salvajes de la espina solitaria extraviada dulce y débil, dolor negado en la punta de cada retina de tanta ventana rota.
Dime, olvido, acaso, me he olvidado a mi mismo, recordándote, Qué sería del silencio!... Sin escucharlo. Encadenado a las cosas. Sin esperanza. Del regreso. Del tiempo azul. En el cielo invisible, incierto, borrado. En la gris memoria que lo alimenta yerta...
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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