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De la rosa de tu amor, sólo tengo las espinas. Y le doy gracias a Dios; Seguiré esperando el día en que me toque la flor. - . -
Tus labios son el tormento que traen mi melancolía. No les niegues el momento en que un solo movimiento me darían la alegría
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Cada día que despierto es regalo para verte. Tesoro será la noche que sea para tenerte.
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Yo veo el mar en tus ojos, por eso los miro así. Y tú sonríes y dices: no hay un mar, hay frenesí.
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Ven junto a mí en el camino, que llego a una encrucijada. Y quiero que tú me digas, ¿Cuál es camino de ortigas? ¿Cuál es camino de hadas?
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Poeta
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Tu cielo es mi divino descanso; recinto de iluminada belleza; tu nobleza es una mar cereza, y tu velero dice: no me canso.
Nobleza es lo que guardas en tu alma, las palabras ardientes que salen de tu boca, tus caricias y tus mimos que provocan, son espejos de nobleza en la mar en calma.
Nobleza son tus besos apasionados; tus lamentos que llegan al corazón; las rosas que dan enamoradas, que estrecho en mis manos con pasión.
De la aurora me llevas a mirar sus placeres; y tu amar me brinda la matutina estrella; me miras y me llenas de una ilusión bella; y en tus brazos, vencido, miro amaneceres.
Nobleza no es jamás un devaneo; eso no es coquetería culta; es noble la mujer que oculta, las pasiones mórbidas y el deseo.
Nobleza es tu gallarda presencia; espero sentirte en noche sosegada; darte a tí la dicha tan deseada, deseo verter en ti toda mi esencia.
Palpita el corazón llevado hacia el umbral; eterno trono de tristeza huída; pero en el bosque encantado de la vida, yo anonadado sueño con el mal.
Tu brillo enaltece el lindo cielo; y tu amor llega de noche y besa; para así entregar mí puro velo, entre mis brazos sentirte como presa.
Mi cerebro está hecho mieles por saber la noticia más dulce y más feliz; la muerte no puede llegar hacia a ti, porque tienes capa mágica de piel.
Te amaré hasta que el Sol se ausente; y nuestras almas serán confidentes; nos bañaremos de la luna, de su luz hermosa,
Sin embargo, también tengo nobleza; mientras vivo de amor y de contento por las bellas acciones que sostengo, tú, radiante, luces feliz con tu belleza.
Tu nobleza me halaga de lindos placeres; desde mi corazón volar quiero contigo; no dejaré que de mis deseos huyeres, y nuestras almas gozarán por siempre.
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Poeta
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Instantaniedades
Por allá donde la realidad se enreda Al sol estando sangrando embalado Entre lágrimas prestadas La cara cubierta de los abrigos baratos Flotan los pañuelos inocencias En los guantes importados en un bote En la pasión de la magnolia Novedosa novela del absurdo en vela Un tulipán teje su nido El barco perdido entre los focos ¿Qué a las aves viste de nuevo?. Me dices... Sin oírme De Lo ¡Que congelado de pronto el pulso guarda! En la constancia del balcón La importancia del poco tiempo Las amapolas son, serenatas fantasmales Inaugurando las excusas equivocadas ¡Con el esplendor leonino!. Horquillas de sorpresa, cinco minutos De la rima y la caoba En la puerta qué emanan los techos En la medianoche nácar Las cándidas paredes enhorabuena ¡Que soñaba sus naranjas! ¡Que donaba sus limones! ¡Que adoraba el piano! El último instante Distante, constante, inminente. Por aquéllo. Del pino hojarasca ruina. De la primera eternidad. ¡Que a los retratos ampara!. Por Eso Del ¡Añejo pestañear de los castaños!. ¡Qué en la neblina se deshacen! Como Ladrillos caninos Como Amarillos caminos Los ojos de cera el molde suplica ¡Desenlagrimando! La inocencia de los pañuelos. Sirviendo al agua sus colores y sabores. Al tiempo entre las ventana.s Pacífico progenitor del abismo estéril. Anticipada oscilación a obscuras. De La Semana trastornada en pocos mese. ¡Que se mecen trastornando los pañuelos opacando!. Los anhelos vivamente acuosos. Almacenes de precios inseguros. Del honor exangüe. Del temblar sereno al bastón. Un tulipán. Una magnolia. Instantes, distantes, constantes, del antes. ¡De la realidad que enreda!. El tiempo que al pulso guarda. ¡De pronto! En El Esplendor Rima leonina El bastón bajo el agua tiembla... Cada instante.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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FRIOLENTA PRESUNCIÓN
El frío del alma. Duele nieve al alba de los copos rojos. Refugios de tempestades. Atrincheradas en golondrinas. Hilos vástagos de orugas. Las madrugadas hogar de soles. ¡Solo lejanías avenan los trigales!.
El frío agitando entre las hojas. Del alba alma. ¡Vigorosa orquídea!. Del copo fénix joven. Alma desnuda del polvo. Humano Sueño Pálido Inquieta seda Sosegada Traducción de los reflejos.
Un Poco Más Presunción Menos que friolenta, la nieve alba arroja enrojecida, hielos azulados. Entre La Profusa página luminosa entre vaivenes.
Fríos del árbol. Nieve de la vida. ¡Fruta prohibida de mil métricas cadenas fáciles!.
La Libertad herida. La creatividad cercena, la inteligencia menguando en toda la presión de la piel, desesperada entre las pestañas, de las noches meciendo las tardes, en las horas lentas, y los difíciles decires agudos. Friolenta herida. El alma escribe de la ruptura.
Presunción, del durazno por la cereza. Del plátano por morderse una manzana jugosa, es a veces friolenta la espera esperanzada. En la sonrisa escondida palpitante. ¡Presunción!. De la piel inesperada. Deambulando en los círculos relucientes. De la memoria fragmentada entre fusiones. Será seguro. ¡El ocaso!. Yerto frío del alba sin alma.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Será cama de trigo la luna en mi sueño cuando despierte el campo en un bello suspiro destramando el rocío en cálido respiro y la brisa serena el esencial isleño
Convocando al espíritu en verso dormido, el éxtasis vendrá floreciendo simiente, al crecer la dulzura en tonos de poniente, junto al sol sentirémos bailar el latído.
Tu vientre encenderé con fogones y canto, me verás estallar, templando la guitarra, sonriendo mirarás con amor mis delirios.
Te traeré los perfumes de rosas y lirios, trinará el ruiseñor, cantará la cigarra, las noches estrelladas nos darán su manto.
El río lento, manso todo un bello encanto, veremos recostados debajo la parra, mientras discutirán las nubes como Tirios.
Iremos hasta el santo, prenderemos cirios, se hará mágica noche donde sin tabarra, nos ha de regalar su brillo, el Alicanto.
Tu cuerpo irá cambiando, indócil, fluído, muy sedosa y rosada, tu piel impaciente en flor se tornará, un retoño indolente y el parto de este niño todo un colorido
Cuando tu viento nazca el aire irá conmigo las montañas trocadas en tiernos capullos la gente no tendrá estúpidos orgullos y este hijo crecerá de este mundo al abrigo
[img width=300]http://blog.dentalinternacional.es/wp-content/uploads/2012/05/mujer-embarazada-reiki-manzionereiki-20101.jpg[/img]
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Poeta
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Que jueguen a inventar la noche o a desarmar la realidad en un espacio imposible, es lo de menos. Que asciendan al milagro por escalas invisibles o que vuelen en extrañas naves sostenidas en la mano y visiten remotos e ignorados planetas sin siquiera moverse del rincón del patio, es lo de menos. Incluso poco importa que edifiquen una ciudad sin fronteras en el andén de la casa. Lo que urtica y de veras es que en la danza del sueño me invadan con sus uñas afiladas, que insistan en traspasar mi pecho y colocar mi cabeza en el tronco de los condenados, que me desgarren, que me descoyunten, que me amputen brazos y piernas y se vayan saltando al son de un materile mientras quedo suspendido de un delgado hilo de sangre.
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Poeta
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Não quero viver ao Deus dará... Sei que aqui, em se plantando tudo dá.
Mas também não quero ficar sem dormir, sem sonhar... Preocupado com a queda na bolsa, com a alta no mercado;
Com a inflação com a deflação a crítica a política a linguística...
Quero viver minha vida artística. E nada mais.
A.J. Cardiais
imagem: google
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Poeta
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CLAUDICANTE CLAROR
Entre los techos que caminan Y nos dirán como fuimos Bajo el zapato Y dirán por lo dicho Los dolores qué nos buscan Por de pronto antigüedad Incrustando mariposas en el fuego. ¡Antiquísima novedad!. De la nieve musitando al vacío Paisaje transparente qué abriga piedras Del milenio en el misterio. Ya veremos proseguir las cosas. Que no se hicieron queriéndolas olvidar.
En la magra carne quel humo alumbra Del momento duro del viento quieto Claudica Ante El calor claror claudicante... Porqué Muere al vivir en el recuerdo Del morirse a diario Del recuadro. Del sentirse sólo acompañado. ¡Al desolar la misma noche!.
Claudicante Al enlunar amaneceres claror ¡Qué mueve de máscaras al ayer en la mañana sin llegar! Por estarse medio muriendo Temerosamente yerto. Alargando cien gramos cada cuadro ¡Como esférico es un triángulo, sacado al cubo helado sin destino!.
Por Estarse desviviendo claudicante En lo qué muriese fácil claror Si lo viviere dificultoso Son cantares silencio son.
Del claror claudicante Las aves del cantar triste midiendo de la tormenta las pulsaciones tembladoras cuevas de conchas mansas tristes llevan las hojas los otoños infinitos consigo al amarillento desencanto ¡Entre los techos que caminan!Bajo el zapato los dolores qué nos buscan incrustando mariposas en el fuego de la nieve musitando al vacío
paisaje que abriga piedras del claror claudicante al cantar el desencanto al enlunar amaneceres.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Se canso de esperar, conmigo, el agua de la fuente. Se confundió, su cristal claro, con lo oscuro de la noche. Creo que estas ahí, aunque no la veo, porque oigo su lamento, que me acompañaba.
Pero, ya no la veo, como en la tarde. Ha partido, creo, con los colores del patio. Pasaron muchas gentes, por el camino, y se movían rápido, como si las esperaban, como si eran esperados, por otros, otros, como yo, en mi espera por ti. Al menos, esos otros, tendrán el consuelo, de una llegada, de algún amor que llegaría y habría de consolarlos, sus manos llenas de amor. Y, ¿que tengo yo en mis manos? solo las horas que llegan vacías; el tiempo que apremia, y se acumula en mi, sin ti a mi lado. *** **** *** ****
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Poeta
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(Fragmento de un poema-zaga titulado “Allegro andante para el caminante” que hace parte del libro “SINFONIA DE LA ERRANCIA” – Editorial Etcétera-1987)
…alguien sigue golpeando en la roca en busca del milagro que no es preciso demostrar ahora. Alguien quiere despojarse del bullicio y sigue empeñado en conducir hacia ninguna parte un rebaño inevitablemente solitario.
¿Eres tú, Le-unam?
Ya que posees el don de la nostalgia, déjame que arroje un poco de púrpura sobre tu hombro. A cambio sólo pido que abras tu alforja y saques para mí el amuleto que da protección contra el olvido. Bien sabes que mi gozo -mi único gozo- es habitar este paisaje y contenerme en el río y su murmullo y en ese caos de verdes y semillas que se prolongan más allá del horizonte.
¿Oyes crepitar el tallo de la cebolla cuando crece?
El relincho de la yegua recién preñada es un sueño de mi infancia galopando a llano abierto.
¿Sientes el temblor de la rama al contacto con la lluvia?
el silbo de los mirlos a punto de emboscarse es la señal de alerta que me va indicando prudencia.
Mírame como soy aquí: pleno de la serenidad que otorgan los crepúsculos, abierto a la calma que impone la brisa detenida en una fruta, tercamente aferrado a la tierra, exageradamente esquivo al alboroto de las máquinas y al chirrido de las ruedas engranadas pero nunca indiferente al perfil de los tiempos que se comportan según las leyes del cuarzo.
¿Adviertes esa rebelión de insectos en la punta de la espiga?
Pero alguien sigue golpeando con su vara aunque ya no sea posible arrancarle milagros a la roca que hace poco mitigó la sed de todo un pueblo. Y sigue aguardando a que retorne la señal que emprendió el vuelo hacia deseos demasiado altos sin preocuparse por grabar la ruta del regreso.
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Poeta
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