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Me pides.. que te olvide, que con tu recuerdo, no sufra.. que borre de mi mente.. las noches de locura, que, busque en otros labios.. otra clase de ternura.. que mire en el cielo.. y vea.. otra luna, que piense, en otras manos.. abrazando mi cintura, que el amor, se acaba.. que cien años.. no, dura.
Y no, puedo olvidarte.. tu recuerdo, me tortura.. solo veo en mi mente.. aquellas noches, de locura.. y aunque busque en otros labios.. otra clase.. de ternura, cuando miro al cielo.. veo, nuestra luna.. y pienso en tus manos.. abrazando mi cintura, porque, el amor no se acaba.. si se ama.. más.. de cien años, dura.
Téura
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Poeta
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Algunas veces cuando despertamos creemos que no es fácil proseguir, quizás la nostalgia nos atrapa justo cuando tenemos las ganas de recomenzar. Pues, la fragilidad de un sentimiento suele apoderarse de los recuerdos y así como la distancia se adueña del tiempo perdido, la fragilidad pretende quitar de tus objetivos la meta prioritaria.
Mi principal inquietud -siempre- fue saber ¿qué relación tiene la vida con el destino?
Coincidencias determinadas, circunstancias predestinadas y hasta teorías de voluntad pueden surgir en esta discusión; sin embargo, consecuentemente la vida se encarga de resolver algunos dilemas, la vida es quien se encarga de encajar y reconocer el presente.
Sí, la vida es tiempo presente que digiere la historia y le resta importancia a los condicionamientos que el destino pudo haberle puesto a tu camino.
La única fuerza que nos permitirá cumplir con los retos y metas establecidas es el miedo a fracasar, si esa fuerza que nos sorprende cada vez que frente a un espejo suele gritarnos con sabiduría: avanza que la casualidad no es una elección, avanza que la decisión es el estímulo real para continuar, avanza que la vida no es el destino obligado, avanza que la vida no es la herencia de contextos inusuales o inclinaciones conceptuales.
Como ley mandatoria debes saber que la vida sigue con o sin destino prefabricado, la vida sigue porque la confianza interna jamás te deja como un ser abandonado.
Finalmente, somos responsables de nuestra propia historia.
Posdata: Inspirado y dedicado en quien tiene ese don de recordarte que la transparencia del alma no sólo es de un niño...
Autor: Lilia Quituisaca-Samaniego
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Poeta
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Hay en el bosque un niño dormido, de pies suaves y ojos caídos, descansa en sus manos un violín con su musa que toca en su pecho tambores con rosas Hay en el bosque un misterio pagano, una silente voz que todos presienten en el trino del ave que despide la noche iluminando sonidos con cantos y arrullo de torcazas y alondras. Hay en el bosque la luz y las sombras, la orquídea perdida, la manzana mordida. Hay en el bosque un niño cansado, se encuentra perdido buscando la senda que guien sus pasos, sus ojos cerrados pacíficos yertos, ven volar de sus manos mariposas y anhelos... El tambor se ha callado llamando a silencio, sobre un ciervo dorado se escapan los sueños
creado 10/07/2017 Catriel Cuestas Acosta
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Poeta
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Los años pasan como deben pasar y cada vez duran menos mis días, pero esta bien, porque nunca me importaron todas las horas que tiene un día sino las horas en que te podía mirar.
Ahora pasan horas en que no te miro, pero está bien, no me importa más, porque sé que al despertar y voltear la mirada tú silueta dormida a mi lado estará.
Héctor H. García [img align=right width=300]file:///C:/Users/win7/Desktop/beso%20en%20la%20cama.jpg[/img]
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Poeta
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Te amo así.. como la gota de rocío.. ama el pétalo de la rosa.. como las noches en las que me abrazas.. y yo, me vuelvo loca, como el alma.. que necesita un regazo, como me acaricias.. cuando estoy a tu lado.
Así, como el mar ama la playa.. en la que mueren sus olas.. como la luna en el estanque.. espera la madrugada.. para estar con un lucero a solas, como un paraguas.. espera la lluvia, como tus manos, atrapan mi cintura.
Así, con la pasión galopando.. entre el deseo, y tu boca, con el corazón al descubierto.. y mi cuerpo sin ropa, como el silencio.. que guarda un secreto, como tus labios.. cuando me dicen, te quiero.
Así, como el que espera la muerte.. para encontrar el descanso, como el que abre los brazos.. esperando un abrazo, como el invierno desea la primavera.. como cuando te entregas.. y yo, te doy mi vida.
Te amo así.. lo sabes.. y no, necesitas.. que te lo diga.
Téura
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Poeta
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Tú..
Mi único, eterno y gran amor.. que llenas mi pensamiento.. mi alma, mi vida.. y las dos mitades de mi corazón.. tan grande, que para vestir tu piel.. me faltan besos, que extiendo los brazos.. y no logro alcanzar tu cuello, que, quiero quererte.. y amarte más, no puedo.
Tú..
Mi amanecer.. mi último y primer destello, la sombra de mi árbol.. mi mar, sereno.. mi cárcel, mi libertad.. mi realidad, mi sueño.. la luna, que trato de conquistar.. las estrellas, que iluminan mi cielo.
Tú..
Mi poesía y mi prosa.. mi antes, mi después.. mi luego, las caricias que me llevan a la pasión.. la mirada, en la que conocí el deseo, el cuerpo, en el que he pecado.. y, en el que quiero morir de nuevo, la ternura, que visita mis labios.. cuando mis lágrimas salen de paseo, la brisa, que acaricia mi rostro.. y.. despeina mi pelo, mi primavera, mi otoño.. mi cálido invierno.
Tú..
Mi amor, mi gran amor.. mi eterno, y único amor.. al que quiero querer.. y amarle más, no puedo.
Téura
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Poeta
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¿Qué le pasa a tu piel.. que cuando se acercan mis caricias.. parece huir de ellas, qué le pasa a tu voz.. que entre un te quiero.. y un te echo de menos.. tiembla.. por qué tu mirada se ausenta.. cuando mi mirada la reta, y, cuando mi cuerpo te solicita.. tu cuerpo, no acepta la apuesta.
De qué, me sirve quererte.. si tu corazón, a mi corazón.. no alimenta, si pasa de largo por sus latidos.. sin llamar a la puerta, para qué, estás a mi lado.. sino te siento cerca, si tus abrazos son un invierno.. en el que siempre nieva.
Para qué, quiero tus labios.. si a mi labios no los besan, para qué quiero.. un pasado lleno de promesas, por qué no me hablas de futuro.. a qué excusa te aferras.. dónde está tu pasión.. que ya mi cama no calienta, y esas manos nerviosas.. que con prisa, buscaban mi cremallera.
Déjate de mentiras.. acaso, no te das cuenta.. que tus manos pasan por mi piel.. y, ni siquiera se acercan?.
Téura
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Poeta
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Prefiero no creerlo así... Esa madrugada, una vez más Rodrigo despertó sudoroso, completamente sobresaltado y con sus ojos desorbitados, tenía miedo, se notaba y tardaba su tiempo en recuperar el control, para luego burlarse de sí mismo y ese sueño repetitivo, que no atinaba a recordar y mucho menos a superar. Entre los pocos detalles que consiguió recordar, podía relatar... ...Que se encontraba en medio de una noche muy cargada de neblina, sentía que caía a un gran abismo, pero sin terminar de caer… allí, en ese período, es que despertaba, creyendo que el sudor, era sangre... Rodrigo, había contraído matrimonio pocas semanas hace y Maritza su joven esposa, se mostraba muy alarmada por este suceso tan fuera de lo normal, conocía de muchos años a Rodrigo, quien era unos diez años mayor y que por su caballerosidad, seriedad y ser muy trabajador, la había conquistado en contra del rechazo de su madre, que como todas las madres, esperaba un mejor partido para su hija. Rodrigo a fuerza de mucho trabajo había conseguido levantar un modesto negocio, tenía un almacén de insumos agropecuarios y avícolas, y parte de sus actividades, las complementaba con visitas a las fincas de las parroquias cercanas, para lo que disponía de una camioneta grande, que la mantenía en buenas condiciones. Maritza, que había confirmado su primer embarazo, en una mezcla de alegría y preocupación, le pidió a Rodrigo que visitaran al párroco para pedir su consejo, o a un médico, a alguien; no podía imaginar siquiera, que pudiera faltarle el padre de su bebé. Rodrigo eufórico de felicidad, no hizo mucho caso al desasosiego de Maritza y salió a visitar una hacienda, pero en su mente se habrían nuevos espacios e inquietudes: venía su hijo y tenía que trabajar más, apuró el paso, porque debía subir a la montaña y no quería hacerse tarde… Ayudó a parir a una yegua y eso le llevó más tiempo de lo que creía, estaba muy cansado, pero se sentía tan feliz; tanto que no reparó en que la noche estaba cayendo y con ella una impresionante espesa neblina, ya inundaba la montaña… mientras conducía muy rápidamente, pensando en nombres para su hijo, las compras, la casa, otro vehículo más cómodo, perdió contacto con la carretera y cayó al vacío… Ese exacto instante, se recriminó por no haber prestado atención a la repetida advertencia... En medio de una reacción muy lenta de su cuerpo y las borrosas imágenes que de a poco fueron tomando forma, buscó auscultar su frente que la sentía anegada de sudor... todo su ser, sintió un infinito terror, es que ahora, era sangre y junto a su cuerpo, Maritza lloraba desconsolada…
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Poeta
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No puedo negar, que te quise.. que trocitos de mi vida.. han quedado pegados a la tuya, que quisiera ignorar.. que soñé, vivir a tu lado.. paseando por la calles.. cogidos de la mano.. que mi pensamiento, llegó tan.. lejos, tan.. lejos, que algo tuyo, quedaba.. en mi vientre sembrado. que lloré, cuando deseaba abrazarte.. grite tu nombre, en un grito callado.. que nadie escuchó... porque nadie, estaba a mi lado.
No negaré.. que conocerte.. fue un milagro, que me sentí.. niña, mujer.. deseada, idolatrada, amada.. como nadie, me había amado.
No niego.. que maldecí al destino.. por haber tardado tanto.. que perderte, era decir adiós.. a la felicidad, y qué, en ese adiós.. mi corazón moriría.. sin que nadie, lo pudiera resucitar.
No puedo negar, que te quise.. y que alejarme de ti.. es el precio, que debo pagar.
Téura
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Poeta
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Tengo los días contados llamarada Que quema el corazón dejando fluida La sangre, casi como agua fundida Con el tiempo, que no te deja nada.
Que recorre distancias disfrazadas Con traje de relojes, que sumida En reproches de noches precedida De días si vida, muerte fatigada.
Por la suerte de algunos, puñalada Trapera que se hunde descarnada En la piel matando, dejando herida.
Que solo un dios puede curar, anida En los cielos como sendero caída Va la esperanza perdida, llorada.
Por Conrado Augusto Sehmsdorf (Kurt)
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Poeta
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