Llevas una prisa enorme, que recorre tu vida Vas a una velocidad de crucero desconocida Me dejas estancado, de sus enaguas desaparecidas No existe sosiego, te veo y te siento desconocida Voy buscando el atardecer y tú ya vienes de amanecida El pabilo se apaga y aún tu llama continúa encendida Mis risas se las llevó el viento y tus carcajadas son estremecidas Mis emociones te impacientan y ya no son como las tuyas divertidas Pareces un vendaval, que arrecias y acaba destruida Llevas una premura, que tú misma te sientes sorprendida
Vas en una travesía sin darse cuenta, lo bello de la naturaleza Apuras el paso, como si no te alcanzara la trinchera de tu fortaleza Mi sosiego no te da tregua, para compartir un ron y una cerveza Es tanto el afán que llevas, que no hay espacio para la felicidad, ni la tristeza Vas tan de urgencia, que no alcanzo a contemplar, tu figura y tu belleza La parsimonia no existe, proclamando mi torpeza, con tu nobleza
Vas tan rápida por la vida, que no existe sosiego, sino aceleración La moderación de mis latidos, contribuyen al agite de tu corazón Mi sobriedad no tiene cabida en la velocidad de tu imaginación La celeridad lleva vientos huracanados, que no dejan oír la conversación Mi calma es tu gran problema, que te lleva al caos y a tu preocupación No existe paz, ni tranquilidad, sino recelos y desesperación
La velocidad, que llevan tus caminos polvorientos, es de aventura No te dejas palpar y apreciar de cerca tu bella hermosura Llevas un viaje de travesía, sin dejar ver la debilidad de tu armadura Las tardanzas dejan subir las temperaturas, llenándose de pánicos y amarguras Tu impaciencia no deja que te contemple, la desnudez de tu dulzura Como si hubiera echado candado, a tu bella cerradura
“Joreman” Jorge Enrique Mantilla – Bucaramanga agosto 17-2020
He de salir al sol y caminar descalzo. He de pararme sobre la tierra desnudo.. como el árbol. Y habiendo ludido mis dedos con el ardiente suelo. Comprendo con analogía el calor del momento. Y he de repetirlo, si no diario ,Si seguido. He de vivirlo mucho tiempo y no aburrirme, porque conozco mi cuerpo y me convertí en cultivo.
Así los sentimientos vivos Somos humanos y plantas Clorofila par de la sangre No tienes piernas que te carguen Pero mis manos no vuelven a crecer.
Y sólo tú te salvas. Porque la tierra en ti confía, Tanto que te sepulta para darte vida; Y Yo me planto aferrándome a la mía.
Elevóse el silencio cual cometa en la brisa calentando el paisaje divirtiendo el sendero donde corren las ganas del cortejo sin prisa y el amor se contempla como ardiente brasero.
Asercóse la tarde más con ella la risa que se lleva por dentro como fuerte aguacero calentando el deseo donde el amor revisa el perpetúo anhelo de acariciar primero,
al espíritu blanco que a todo ambiente irisa en tonalidad rosa siendo el suave asidero de cientos de colores que a la pasión precisa, y da el color correcto para aquel romancero que canta con el alma de forma muy concisa y al corazón se pega volviéndolo mielero.
Tierra colorada, espejo de las aguas Verde amoroso mimetizado como selva Los hijos de la yerba sudan sin cesar Años tras años, siglos tras siglos La misma explotación Que no hace distinción entre niños, mujeres y hombres Junto a la madera y la cosecha expoliada de la tierra Ultrajada como siempre colorada por la sangre Vertida en ella por sus hijos doctrinados Por los curas misioneros y los otros los del látigo Junto a la afrenta y el miedo que continua Pero ya no hablamos de aquel pasado colonial Sino de la multinacional que opera sin descanso Y los lacayos sumisos del gobierno provincial Buscan por ningún medio molestar En ese norte argentino
Y espacio de la comunidad mbya hoy expulsados Sí, todo oculto y tapado por el éxito turístico
De las cataratas y el yaguareté, las ruinas y lo siguiente Misiones no es Posadas, no es el Paraná Ni tampoco la exquisita pluma de Quiroga Ni siquiera una provincia en un pedazo de República Sino una brutalidad con su despojo Sin Pombero y sin pueblos originarios Sin leyendas ni habitantes Sin espacio en la tierra del espacio.
Es cómplice quien silencia, culpable quien ejecuta y reo de los desmanes, quien aplaude a quien calumnia. Necias voces que susurran, bajo los párpados, ojos, con el odio en las pupilas. Verdugo quien ajusticia.
Espero, espero y espero, soledad de la conciencia, terremotos en los ojos, rayos en la duermevela. El Sol cuajando los órganos, la voz rompiendo la tierra, con el alma atribulada, en una sonata efímera.
La lluvia lava los músculos, de la sangre que la aferra y no se detiene el mar, que brama como una fiera. La vida se ha hecho la dueña, de la corriente maestra. Luz que divide la vida, como centro, la tormenta.
Fuerzas telúricas saltan, mágicas mentes se unen y en las sombras de la noche, sueñan sueños quienes sufren. Soñar, soñar que quisiera, que no haya hermanos que sufren. Líricas voces cantando, corales voces que fluyen.
Hogar de los arrabales, junto a castillos de nobles, de noblezas de hojalata, que con el tiempo se pudren. Suenan trompetas de pánico, entre la podrida herrumbre, se refleja en los cristales, el hambre que la delata.
La nieve cubre la piel, como una manta que encubre, sofocando las pasiones, que en los placeres sucumben. La flor marchita en los ojos, como pétalos de hiel, deshechos como jirones. No hay en la boca aguamiel.
Silencia el trueno el dolor, el amor succiona el miedo, caricia, es una canción, como el beso una reliquia. El sol llenó de color, la oscuridad de aquel día y el amor vibró en la voz, con una bella armonía.
A.L. (ángel l. pérez) NO SOY LO QUE ESCRIBO...SOY, LO QUE TÚ SIENTES AL LEERME (anónimo). NO GUARDO MÉTRICA ALGUNA...SI ASÍ SUCEDE, ES PURA FORTUNA
Después de reflexionar un poco, comenzaremos a reconocer que la mayor pate de nuestro infierno, se encuentra en realidad, dentro de nosotros. Ciertamente nos suceden cosas negativas, la gente actúa mal y el mundo es un lugar imperfecto. Sin embargo, cuando pensamos realmente en ello, descubrimos que nos suceden pocas cosas realmente malas, y cuando lo hacen pasan muy deprisa. Pero tendemos a crear un sufrimiento infinito, a través de nuestra interpretación de los hechos y las personas, y de nuestra visión de los acontecimientos: el problema no es lo que nos sucede, sino como lo interpretamos, y nuestra relación con el sufrimiento.
¡Abrázame amor mío, quédate a mi lado, Que mi piel sea tu piel aunque el mundo Se termine y en derredor no quede nada, Ni siquiera el hichu para cobijarnos!
No me hace falta nada más que tenerte Entre mis brazos para poder ser feliz. Estando tú conmigo, haré que los desérticos Eriales florezcan de la noche al amanecer.
Con tu amor infinito como el amor de Dios, Brotarán los manantiales en medio de los Pedernales, la aridez de estos páramos Yermos, huirá; les infundiremos vida.
Del holocausto nacerán nuevas alegrías Y serás tú, mujer, con tu magnífico poder, Quien llene de flores y verdor los prados Que estaban albergados en tu vientre.
Pero nunca me dejes corazón, que aferrado A ti yo vivo, como a mi tabla de salvación, Por ti lucho, por ti sufro, por ti muero… Y si tuviera que matar, solo por ti, yo mataría.