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Poemas, frases y mensajes sobre Muerte

Selección de poemas, frases y mensajes más populares sobre Muerte


Tiempo de muerte

[youtube=425,350]http://www.youtube.com/watch?v=szOu35GJal4[/youtube]

Tiempo de muerte

En la hora de mi muerte
Quiero oler el perfume de tu pelo
la elevación de la piel
Al tocar mi piel fría y azulada
yo quiero sentirte
mi amada

Quiero disfrutar de este regalo
Al igual que el sonido de una oración
A pesar de que ya no está presente
En este último soplo de vida resta
vai y se aleja de mi corazón

En la hora de mi muerte
En el caos que ha sido un problema
esta lógica absurda
En la ansiedad extrema

Pero ahora era mi muerte
Yo ya no siento dolor
así te das cuenta de esta complejidad
Voy a decir adiós a los barrotes de la prisión
Voy a decir adiós amor

Alexandre Montalvan

Pasaje

Pasaje
[img align=center width=490]http://1.bp.blogspot.com/-ewpGsKGmWD0/TYuZkr_VT5I/AAAAAAAAAQA/Y1hC6hvhrIY/s1600/6%2BMUERTE%2B100%2Bdpi.jpg[/img]
Se rompió el argumento de la vida y su hoja,
camino hacia la otra encrucijada.
Toda ventana quedó abierta hacia adentro.
Ya todo es el fondo de un espejo que se desvanece.
Y quedas errabunda, desprovista de futuros,
sola, con tus morrales de pasados
y las mismas alas ahora rotas, pesándote en la espalda.
Así estática, te imagino intentando cruzar hacia mí,
con tu voz que ya ni es hilos musicales
buscando acompañamiento,
estremecida por las fauces que consiguieron devorar
lo absurdo de tu entorno.
O temiéndole al río que seguro corre detrás de tus ojos inmóviles.
Te confieso, ahora que este tiempo detenido
con sus garras te arregla paciente tus sudarios:
creo que hay verdes y prados al final de ese río.
©Gustavo Larsen, 15/02/2014

Aqualung II

Eras, del Plata, el aire que conjura
el empedrado gris, brutal y añejo,
el Plata del misterio, con un dejo
a cielo roto y a mirada oscura.

El río pestañea, en su premura
de ver al nuevo día, tu bosquejo
de esmog y hormigas en el magro espejo
de la vida, mundana tesitura.

¿Por qué la prisa? Pájaros que miran,
con sus cantos vacíos, son laúdes
en la plaza, y sus cuerdas destrozadas

por la lluvia, mis lágrimas que giran.
Te fuiste como un soplo, en multitudes
de perros y de moscas agitadas.

©Gustavo Larsen, 10 de diciembre de 2018

Rosendo Flores

Rosendo Flores
Puro guapo sin abuela,
era el taita Rosendo Flores.
Fue por dos falsos amores
y andar picao de viruela
que no hubo naifa en Cañuelas
que le diera sus candores.

Y por cruel vuelta ‘e la taba,
la mano de un amigazo
fue un encono y seis viandazos
y el llanto de una garaba.
Se llevó el maula una biaba
y el Rosendo dos puntazos.

Esquina Colón y Roca,
su espalda piantó una rosa.
Y ha de ser nomás de diosa
el nombre que da una boca
cuando el cielo nos convoca
como pebeta celosa.

¡Esquina que cruzás facas!
Cruzaste un taura y un mandria,
y dejaste a una calandria
sin tigre ni malandraca.

[img align=center width=380]http://3.bp.blogspot.com/_XibdNq_pBHw/TTTID2Gt6uI/AAAAAAAAAEY/ZhNYqBBLQuw/s1600/duelo.jpg[/img]

Siempre me han gustado las historias “orilleras”, algo así como el lugar de origen de los “Ángel Gregorio Villoldos” del mundo. Por eso al protagonista lo hago nacer en Cañuelas y morir en Ramos Mejía. La ilustración que acompaña (“Duelo tanguero”) es un concepto de Franco Iturraspe.

Mi Querido Hermano Joe

Hace mas de un año
Te despediste de mi
Te juro jamas he olvidado
El ultimo abrazo que te di.
Perdi mi apoyo, perdi mi fuerza
Perdi gran parte de mi vida
Y he vivido en constante tristeza
Aunque a nadie se lo diga.
Llamo tu nombre, lo grito en vano
Se me hace dificil, no lo concibo
Porque mas que a un buen hermano
He perdido un gran amigo.
Te recuerdo con cariño
Te recuerdo con amor
Porque siempre desde niño
de mis amigos, fuiste el mejor.
He sentido un dolor profundo
Desde tu triste partida
Te me fuiste de este mundo
Pero no de mi vida.
He vivido en agonia
En tortura y sin paz
Deseando cada dia
Poder verte una vez mas.
Se que pasara mucho tiempo
Y con paciencia tendre que esperar
Porque pase rapido o pase lento
A ti mi hermano te volvere a encontrar.
Un fuerte abrazo nos daremos
Y de alegria vamos a llorar
Nuevamente juntos estaremos
Y ya nada nos volvera a separar.

Dedicado a mi hermano Jose Jasad Santiago, el mejor hermano, el mejor amigo que he tenido en mi vida. Descansa en paz mi hermanito, algun dia nos volveremos a encontrar. Te amo un mundo Joe, haces una falta tremenda hermanito. Estes donde estes espero q siempre me puedas escuchar. Gracias por ser el hermano q fuiste....mas q un orgullo fue un honor haber tenido tan gran persona en mi vida...aun duele muchisimo tu partida...nada jamas sera igual....

Ocaso

Ocaso
[img align=center width=470]http://www.fuelyourphotography.com/files/camino-y-niebla.jpg[/img]
No llego, no presencio, no me quedo o me arraigo.
Deambulo como un perro negro sin dueño,
con un pecho que conserva sus viejos nidos de arañas.
Mi pasado es un potpourri de bárbaros derrotados,
sin deseos de arengas ellos, por temor a morir.
Mi niñez me mira desde lejos, con su armadura reluciente,
detrás de las lápidas en sepia que se empeñan en ser mi estela.
¿O es que aún creo que los panes nacen de las madres,
que las guitarras cantan más que un ave,
y que el ave quiere ser sinfonía?
¿O es que quizás creo que el tiempo ya no lame mis heridas,
heridas secas sin lo seco de una cicatriz,
sin un alma alejándolas hacia las fronteras del olvido?
La muerte me contempla junto a su séquito, mis miedos.
Estira sus huesos para verse más grande ante mí,
a veces clavando en mis ojos la fijeza de sus cuencas.
Pero ya he aprendido mucho de ella, sus gustos,
su aullido, su cadencia y sus horarios.
Me pregunto si sabiendo tanto de ella
no es que ya somos uno solo.
©Gustavo Larsen, 20/01/2013

Epitafio (Hoja de Vida)

Epitafio (Hoja de Vida)
[img align=center width=425]http://img.eldefinido.cl/fotos/650/2014-06-03-2881WPK4419.jpg[/img]

Coleccioné las tormentas.
Me ahogué en ellas.

Rapté al ave de su jaula.

Me escapé fácilmente
desde un verso hacia una mujer.

Fui licor sobre la rima,
mastín fiel de mis palabras,
verdugo de indiferencias,
artesano de anocheceres,
ala que siempre clamó un despliegue.

Transité desbordes sagrados
y algún absurdo oprobio.

Fui pantera arrojada
y también mirlo resignado.

Me alcé contra un deificado portal
pero le temí al hielo mundano.

Mi madre me dio un ángel sublime
con una espada bajo el ala.

Mi padre me dejó un orgullo
de pabellón deshilachado en batalla.

Supe narrar con calma todas la pasiones.

Fui esclavo de nada, sino del ardor de vivir.

©Gustavo Larsen, 22/09/2014

Poemas Curvos VI ('Nam)

Poemas Curvos VI ('Nam)
[img align=center width=465]http://www.gnosis.art.pl/iluminatornia/sztuka_o_inspiracji/zdzislaw_beksinski/zdzislaw_beksinski_075.jpg[/img]

Yo recuerdo, ¡sí!, a todos sus padres,
silbando en los caminos de piedra y lodo,
cantándole al músculo de los aserraderos,
en los trenes viejos sobre la trocha generosa,
sin más tiempo
que el de un beso de labios agrietados en la frente,
de un racimo de falanges callosas
ofreciendo el contacto humano de las buenas noches.
Y recuerdo, ¡claro que sí!, a sus madres.
Sus delantales de pan y salsa roja,
esas nodrizas indomables de los barrios,
de las campiñas y su barbecho
siempre hambriento de semilla y sueños de lluvia.
Sus muslos, sus manos, su amor sublevándose
a sus lágrimas, las de sus hombres,
las de esos hijos que ellas esperan.
Y me pregunto qué decirles, cómo explicarles
que esta bandera debe ser lienzo más que suficiente
para secarles todo el llanto, porque así lo piden
esos otros padres y madres de muchos cubiertos,
que algún día tendrán el estipulado privilegio
de ser retratos en las paredes de sus hijos,
y no como ellos, el lado vivo de sus últimos espejos.

©Gustavo Larsen, 04/01/2015

Despertar en el Futuro

Qué triste es despertar en el futuro
Y darse cuenta que el pasado quedo
Tan lejos, que recordarlo no puedo
Ya no están los que estaban, claroscuro

De mi mente, permanente conjuro
Del tiempo, ruidos de cadenas miedo
Que se agiganta con los años, dedo
Que señala el camino, conjeturo

Simples realidades, que juro y juro
No son reales, tal vez aseguro
Mi presente, olvidando yo cedo

A mi vida algunos años, un muro
Se levanta entre la muerte de obscuro
Brazo, que su capricho no concedo.

Por Conrado Augusto Sehmsdorf (Kurt)

[img width=300]https://ovcbosio.files.wordpress.com/2014/06/images-1.jpg?w=696[/img]

La adolescente II

Fue mujer, y la flor precoz
que arrancó un huracán mezquino.
Era un hielo polar su voz,
una tumba castrando un trino

entonando, con aire atroz,
un poema del viejo sino
que lacera, la lid feroz
de quien vive un dolor sanguino.

A la hora en que borde el cielo
sus luceros, verá plumajes
generosos brillar su vida.

Volverá a remontar su vuelo
y dirá que mejores trajes
son aquellos que Cronos cuida.

Las noticias de adolescentes violadas y asesinadas me tienen completamente asqueado y disgustado. Tal vez el potencial consuelo de la vida eterna, en ese verso final, sea todo lo que nos queda.

A Borges

A Borges
[img align=right width=450]https://c2.staticflickr.com/4/3156/2686293745_c19dda4e74.jpg[/img]

¿Cómo ha crecido en silencio esta serpiente
gris, el reptar del aplomado compromiso?
¿Dónde nace, sin el decoro del permiso,
la sordera entre el clarín y el rojo frente,

la duda entre el ayer y el futuro que no es?
¿Dónde ha quedado el fiordo con su porte
de maldita fauce helada, y el Mar del Norte
que huyó indefenso de Marinus, el danés?

¿A dónde, la vaga boca de seda de la monta
de Burgueño y el morral del desertor gallego
que cargaba libertades hacia el desasosiego
de ser padre en exilio y su pesada impronta ?

Mis muertos quisieron de mi maduro camino
hoy percatarse. Desde su terca piedra callada
palpan como el nuevo compañero de morada
sigue el designio de beber el fondo de su vino.

Quizá la fecha que en mi mármol ya agoniza
sea donde los espurios colores de su historia
renazcan, incensándome parábolas de gloria
que el hombre de paso creerá ver en la ceniza.
©Gustavo Larsen, 07/07/2014

Pensaba en Borges hoy antes de ir al trabajo. Sus giros sobre el futuro y el pasado como algo a veces indivisible, las huellas que nos dejan nuestros antepasados y lo distorsionado y atemporal de su influencia sobre quienes somos.

Y con ustedes...¡el show de los vivos!

[img align=center width=420]http://estoespurocuento.files.wordpress.com/2013/05/las-ratas-del-cementerio.jpg?w=753[/img]
Este show llena las iglesias que nos despidieron.
Algunos andan como nosotros,
desvestidos y olvidados, pero honestos.
Su lámpara no se distrae un segundo
en su misión sagrada de consumirse;
son nuestros viejos libros abiertos quemándose.
Testas coloridas, las suyas:
siempre elucubran tonalidades que discriminan,
no como nuestras blancas calvicies.

Se hinchan al sol y al ruido,
edifican recuerdos como ardillas,
crean serpientes con los suyos.
Hacen chillar a las flores
y mueven el agua de los ríos.
Irrisorio es su movimiento perpetuo.
Siempre peleados con su alma ellos
y nosotros aquí, con la nuestra por ahí de juerga.

He aquí la luna con su niebla,
he aquí la sombra y las viejas promesas,
y es solo para ellos nuestro respetuoso silencio:
una misa sin final alguno,
y sin mas propósito que esperarlos.
Somos los únicos que se fijan en ellos
en este infinito espacio desolado.
©Gustavo Larsen, 11/10/2013

A Alfonsina Storni (completo)

A Alfonsina Storni (completo)
[img align=center width=480]http://www.lacapitalmdp.com/contenidos/elgranalbumdemardelplata/imagenes/5142.jpg[/img]

El mar reverdece, casi repica
el mismo susurro que te recuerdo.
¿Se volverá transparente,
lanzando desde el fondo tu imagen
hacia el cielo, para que otra vez
plasmes amor en tu tierra con tus signos?

¿Se habrá ido tu mirada
cuando el mar devoró tus huesos?
¿Se habrá quedado en las rocas de la orilla,
porque el brillo es siempre de la luz?
Es el lumbre de una ausencia cálida,
caricia del aire que tranquiliza,
noches que mueren felices por el alba,
calma de la tormenta que quiere ser enterrada,
una ventisca plateada y el reflejo grato de su muerte,
soles en paz que explican un universo absurdo.

Tal vez aún te miro a los ojos
desde que el agua
con todo su peso atlántico los cerrara.

¿Cómo negar la luz
sobre esas mareas que te esconden?

En ese día, en ese mar sin ponientes
la sudestada febril acallaba amores,
la ola era un helecho, un final de solaz esperándote.
Y si he sentido aires de zondas y pamperos ingratos,
nunca ninguno fue más que ventolina inerme,
nunca este aliento sureño,
una tumba infinita pidiendo besarte.

Quizá por eso eres piedra y brillo,
aunque hoy eres mi carne,
una confusa piel como la mía
donde se repite el saludo letárgico en la mañana.
Es cuando quiero quitar el reflejo de tu rostro
y guardarlo entre el dolor y el ritual final de una cordura.

©Gustavo Larsen, 02/11/2014

Un poema reflexivo y claro, especulativo, del vacío en un hombre romántico que pudiese haber dejado la poetisa. Por supuesto, me he sentado junto a ese monumento en mi ciudad natal que marcar el sitio donde ella se lanzara al mar, en esos amaneceres, luego de andar de trapisondas.

De Héroes y de Mendigos

La vida está llena de héroes y de mendigos,
Mendigos de amor y de miradas simples,
De abrazos fuertes cuando sientes miedo.
De palmadas en la espalda para poder seguir,
Mendigos de promesas y de dioses idos.
De palabras en silencio, de gritos en la obscuridad.
Héroes del futuro, donde el pasado y el presente ya no están Héroes de batallas, de heridas dejadas por el tiempo.
Heridas de una guerra, que deja huella en tu corazón
Que templan la piel y te endurecen el alma
Son la sinrazón que no se entiende, héroes
De lo que ya no existe, mendigos de lo que jamás volverá.

Por Conrad Augusto Sehmsdorf

[img width=300]https://www.ecestaticos.com/imagestatic/clipping/2bf/6c5/2bf6c5d784fe32e019ca75dcb14e67a6/un-sin-techo-dio-el-poco-dinero-que-tenia-a-una-chica-en-apuros-asi-se-lo-pago-ella.jpg?mtime=1511452816[/img]

Eolo

Galope del orbe el viento,
mortal y vital fluido.
Es bálsamo o forajido
que se esfuma en un momento

entre el robusto cemento
o sobre un paño ceñido.
Propietario del olvido
de las tumbas, el aliento

en la hojarasca que danza
por quien fuera y quien no es.
Aire de tigres, las fauces

que devoran sin tardanza
morada, mástil y mies
silencio, sílice y sauces.

© Gustavo Larsen, 27 de marzo de 2019

Mendigo (antipoema)

Mendigo (antipoema)
[img align=center width=400]http://www.fraudefiscal.es/wp-content/uploads/2010/10/Mendigo.jpg[/img]
Nadie lo escuchó quejarse.
El cemento silencia voces más poderosas.
Sus venas eran el sumidero
de todos los dolores conocidos
y su encorvada postura
la genuflexión que los asentía.
Intentó alzar una mano por última vez,
pero no por una migaja de metal.
Un gigantesco viento caliente y negro
le concentró todos sus dolores en un segundo,
y se los llevó en el siguiente.
Pudo mirarse desde unos tres metros de altura,
(es decir, desde la calma y el ingrávido vigor
del pájaro recien nacido)
y se preguntó quien tendría mañana a su esquina.
©Gustavo Larsen, 27/11/2013

Ha nacido la Muerte

Ha nacido la Muerte
Ha nacido la muerte, has peleado
Con ella, no has ganado ni perdido
Tantas veces la muerte es el olvido
Por lo que viviste sin ser amado.

La muerte deja, sin amor soñado
Amantes tristes corazón herido
Luces y sombras, infierno temido
Por vender el alma por un puñado.

A veces el miedo muerte ha llamado
Tocando tu puerta dios olvidado
Cruz de madera de rojo vestido.

Sangran sus venas su amor bendecido
En etérea vida él te ha dejado,
Muertas las gárgolas bajo el tejado.

Por Conrado Augusto Sehmsdorf
(KURT)

[img width=300]https://i.pinimg.com/originals/b0/04/f0/b004f029e46c869891dbe077b661c200.jpg[/img]

Tu Sombra

No hay año que no te recuerde.
No hay mes, semana, día
que no te recuerde y eso gracias a vos
que no sos nadie ahora en mi vida.

Digo gracias a vos porque te fuiste
a "encontrar con vos misma" embozada
en tu velo de alcohol y locura
en un invierno en que el frío quemaba
y me hizo alzarte el cuello del abrigo
y ajustarte los guantes de lana
como última atención y caricia.

Te vi en la ventana del ómnibus
mirándome con desconsuelo
y supe que te estaba condenando
pero no podía más con vos; la vieja garra
de tu vicio recrudeció y te agarró
y no pude soltarte porque vos no podías
ni querías ayudarme.

Igualmente caminé un tiempo a tu lado
alternando psicólogos, médicos, magos, fe
para curarte mientras me pedías perdón
y te reías a mis espaldas, cómplice
del diablo en tu botella.

Por eso, gracias a vos
no sos nadie ahora en mi vida.
Aunque no haya año, mes, semana, día
que no te recuerde con lo mejor tuyo
surgiendo de tu cáscara viciada
y demencial. Vos, que tanto me diste.

Entonces pienso: cómo te dejé ir.
Cómo no te retuve a pesar de todo.
Pobrecita, qué será de vos hoy en la vida.
Se me clava también este remordimiento
de pensar que para 'bien', cuánto mal
hace a veces la coherencia.

No, no debí dejarte ir.
Debí haberte ayudado y ayudarme
a ya no sufrir de la única forma posible:
debí habernos matado por amor
y un poco de paz. En fin, la coherencia.

Safe Creative: 1412222819626

Gozne

Gozne
[img align=center width=420]http://4.bp.blogspot.com/-n7h6EanW-OE/UHMkKGp82II/AAAAAAAAAVQ/6fAdV-0wO5U/s1600/cielo+gris.jpg[/img]
¿Dónde hallar a ese hombre,
el que vive como un gozne,
pegado a la puerta
de una existencia que no quiso traspasar,
ese que el horizonte ciega,
que los labios de la primavera silencian,
que el repique del ave y sus flores
convierten en piedra?

Porque este suelo y cielo mío es uno.
O serán el beso de dos abismos
o dos fauces grises.
El sol ya ha dispensado
todas las cenizas de su pecho.
¿Dónde ese hombre,
que siempre fue inquilino de páramos?
Quiero escuchar su discurso tranquilo,
su sangre dormida
callando el cansancio de la mía.
Él vive con sal en sus heridas
y yo necesito todo eso,
la historia pequeña
y completa de las llagas indolentes.

Mientras,
espérame del otro lado de los escombros.

©Gustavo Larsen

El suicidio del rey (soneto heptadecasilábico)

Sobre una piedra erguida, el monarca vencido reía.
En fiera dignidad, blandió el asta del rojo blasón.
En la derrota cierta, lanza seca cimbrando sería
sobre su quieto ejército impiadosa y mortal redención.

Por algo recordaba lo que entonces jamás moriría:
le aguardaba su reina, en un prado del verde Aragón.
Si bien, pesado el duelo, lo guerrero en su pecho se hundía,
ilesa de mandobles, era el alma un sutil centurión.

“¡Sí, dueña mía!, ¡Náyade, cielo fuere olvidar luz voraz,
liberarme de mí, y abrazarte de nuevo en Teruel,
y vertirte miradas que dibujen destellos de paz,

y en olvidadas lágrimas renacerte en instantes de gloria!”
El velo de la muerte desde el Hades le llamaba cruel.
Fuerzas, de sus entrañas, comenzaron por fin con su historia.

©Gustavo Larsen, 25 de mayo de 2017 (con el ritmo de Rubén Darío)

Con las solas excepciones de los tercetos, y jamás en tema central pero por supuesto en cuenta silábica y acentuación, este soneto no tradicional está basado en uno de Rubén Darío. ¿Cuál?

Propongo siempre esta práctica a modo de entrenamiento, nunca como objectivo final. De otra forma, lo único que hacemos es abofetear a un dinosaurio. Ya se ha extinguido.