El apego procede de la necesidad humana de hallar asideros en un mundo siempre cambiante. Esto hace, que nos aferremos a personas y cosas, de manera a menudo enfermiza. Hay quien acumula en su casa montañas de recuerdos-ropa, revistas, libros, fotografías y otros objetos que no necesita- , que no se atreve a tirar, porque les otorga algún tipo de significado; como si al perder esos referentes, pudiera borrarse una parte de la propia experiencia. Se trata de una clara confusión entre el tener y el ser. Este tipo de actitudes, niegan un hecho esencial: que la vida no es una roca sólida, sino un magma en constante formación, donde no hay nada definitivo.
Ya sé que te hubiera gustado otro lugar, más lejos, donde nadie te conociera, pero aquí, como en cualquier otro sitio nos empiezan a conocer en el momento en que nos topamos con otro y nos estudiamos con la mirada durante unos momentos, pero no te preocupes, aquí, como en cualquier otro lugar, en realidad no nos importa quién se cruza en nuestro camino, muchos no somos más que otra cara de las miles que a diario vemos; para ti al menos ya no serán miles, de hecho serán muy pocas y por fortuna estarán tan fuera de tu vida como tú de la de ellos. Te adaptarás, aquí hay espacio, silencio y por la noche también oscuridad, espacio para caminar, yo sé que sólo eso harás, y si acaso corres como en otros tiempos te da por correr tus carreras serán cortas, hay espacio suficiente para oírte tu mismo y escuchar tu voz recién desprendida como algo ajeno a tu cuerpo, tu voz cuyo timbre te identifica y que verás trepar los muros, reptar entre las copas de los árboles, buscar un escondrijo entre la ranura entre las rocas o diluirse en los charcos que dejó la lluvia, quizá se deslice por alguna puerta, pero todos aquí están acostumbrados y a ti seguramente te dará gusto verla libre, dirás, que por lo menos ella lo es y eso te animará, podrán salir más si así lo deseas, más de esa voz medrosa tantas veces reprimida , la irás sacando hasta quedar vacío,tanto como un globo desinflado; pero no te preocupes,respirarás muy a tu pesar para reiniciar el ciclo. No es tan malo, aquí tienes espacio para que esa voz siga brotando como la hierba mala, solo que ya no tratarán de arrancarla y serás solo tú quien le de forma, color e intensidad, quizá te ataque sólo por diversión, con sus odiosas e inoportunas preguntas, no importa, no las necesitas ahora, ni siquiera la que te trajo aquí; por fin te has dado cuenta de que ni siquiera tú las puedes responder, tienes toda una madeja revuelta en tu cabeza llena de ellas así que tienes tiempo suficiente para desenredarlas o simplemente desecharlas como se sesazolva la suciedad de un drenaje y si eso no funciona ya se te ocurrirá otra estrategia, lo importante es que ya no tendrás que dedicarte a otra cosa. Aquí puedes formular todas las preguntas que quieras y asignarles así mismo una respuesta, ¿Qué más da? existen infinitas posibilidades para combinar si alguna no te satisface simplemente la sueltas, a lo mejor te deja herido mientras la manipulas,a lo mejor trata de aferrarse como una lapa y tratas de alejarla con desesperación, si te pones violento no te preocupes, alguien vendrá a tranquilizarte y te hundirás en la inconsciencia aunque tu cuerpo todavía sufra espasmos, pasará porque ahora tu mente no está estancada en la realidad que antes te exigían, solo tienes que recordar, recordar esas imágenes que te cautivaron hace mucho tiempo, los paisajes donde tus ojos se clavaron con tristeza, las personas que tuvieron contigo un gesto amable, los libros que devorabas y a los que te aferrabas para no ver lo que a tu alrededor te deprimía; te mantendrán ocupado, porque aquí solo existe lo que tú creas, eres desde ahora dueño y señor de tu espacio.
Ay amor si supieras que estoy enamorado de ti Que te sueño a cada instante, que te necesito Ay amor anhelo tanto verte de nuevo Aunque sea por un instante, poder ver tus lindos ojos.
Ay amor nada hará cambiar mi amor por ti Aunque nuestro camino sea difícil Ay amor tu serás mi estrella Que me guiara de vuelta a ti.
Ay amor se que no soy el mejor Pero si me das la oportunidad de conocerme, te sorprenderás Ay amor eres la única de mi vida, la que me gusta a mi Y es que me gusta todo de ti, eres la dueña de mi corazón.
Ay amor si pudiera frente de ti, y poder hablar contigo Te diría todos mis versos, te cantaría como un canario Ay amor si pudiera estar frente de ti, te robaría un beso Te abrazaría, te tomaría de la mano y nunca te soltaría Porque tu eres mi mas grande amor, Nadia.
Toronjita . . . falleció se fue al cielo de las ranas, en un charquito flotante ya trova por las mañanas.
Con una orquesta de grillos y un coro de cochinillas afina bien su garganta tarareando tonadillas.
Ha puesto lindo nidito en la nube algodonada, no comerá ni un mosquito tendrá la panza delgada.
La Ranita Toronjita canta, canta, sin parar, canta tangos, sus boleros, con un refinado croar.
Le acompaña fiel mariachi al son de rancheras bellas, con tal dieta entona más melodías a las estrellas.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Ciudad de México, a 02 de octubre del 2018 Dedicado a mi Chalita, ¡te amo a ti! . . . Reg. SEP Indautor No. (en trámite)
Mermelada de huesos y licor de sombra, manos de pan y bocadillos de ojos, pucheros de antojos, recetas de miedo. En caldero de cobre y de plomo fundido en la suerte pobre de animal herido... Huele a col podrida con polvos de helecho tuétanos de lo hecho con clavo y orín... Con ojos de mosca y sal de sudores subiendo en los olores de manteca hostil... Dos vueltas cucharas de la miel de viento de caldo servido en hostal de muertos... Al módico precio de sangre cuajada para cenar....
¿Quién te crees que eres tú, para Irrumpir así en mi vida? Para llegar y querer arrancar De un tirón, este pedazo de cielo, Que sin ti he conseguido?,
Mascullando mi dolor y mi tristeza Al borde de la agonía! He superado la desdicha de haberte Conocido: pero ahora tú, Vuelves cuando ya no te esperaba.
¿Acaso de cómo te busqué, tienes idea? ¡Cuántas veces hice el viaje Por ver si te encontraba! Dibujada en mis líneas te veía Pero tú, tú no estabas…
¿Sabes cuántas lágrimas por ti yo derramé? No había verano, no había invierno, Que de mis ojos no cayeran lágrimas Como el aguacero de un cielo roto ¡Esperando que volvieras tus ojos a mí!
¿Piensas que lo tuyo fue sufrir? ¡A mí Me condenaste a andar muerto por la vida! Extrañando como un loco tu sonrisa, morí. Pero volví, Porque muy lejos fui a apagar Ese fuego tuyo que me calcinaba.
¿Desnudando tu alma ahora vienes a que te Perdone?… Yo no soy Dios, él es quien Perdona o quien condena, yo solo soy Como tú me hiciste, un ser humano, Que aprendió a amar, pero no a perdonar.
Lejos queda el corazón, si la lágrima es de cera, mano que no agarra vuela, como alas de un halcón. Beso que en el aire queda, en pro de otros labios besa, vacío de aliento y amor, caricia que no se acerca.
Mil años en un segundo, cuando un instante es eterno, un momento que es pequeño, una fracción es un mundo, un latido una pasión, perder la vida un silbido, un suspiro una canción, amar un soplo infinito.
Pasa sin ruido, sin prisa, en su lento caminar, deshoja la margarita, piensa, razona y medita, en la calma se arrebuja, en su interior se cobija, dando al pensamiento cita, para volar y volar.
Risas con sabor a miel y sonrisas de amargura, como miradas de hiel, que no ven, pero torturan. Mente abierta a la locura, en un corazón infiel. El rostro como el papel, delgado y lleno de arrugas.
Lejos queda la razón, que en la mentira se olvida, fatigada singladura, que el corazón acelera, dolorosa la partida, que deja el alma abatida, sumida en la desazón, veloz se escapa la vida.
Unas luces al final, donde la verdad respira. Un suspiro se avecina, un destello cenital, que tenuemente ilumina, una lejana colina, henchida de claridad, de sensaciones ahíta.
Amor que vive y palpita, que renace entre las ruinas, cuando la brasa se aviva. Un susurro que cautiva, en un feroz vendaval.