El ser humano, tiene la edad de la persona que ama... Un copo de nieve, rara vez suele caer en un lugar equivocado. De que sirve, poner una lámpara en la mano a un ciego!!.. Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas. Eso es tan cierto, como lo es, que cada árbol ha estado sacudido por el viento, en más de una ocasión. El ser humano que desee estar tranquilo, para lograrlo, ha de ser sordo, mudo y ciego. Os recomiendo, que jamás intentéis poner recta la sombra que proyecta un bastón torcido. De lo que nunca he estado convencido, es de saber, si por las noches las mariposas pueden sentir frío!!.
Viaja el miedo entre los huecos, donde vive la esperanza, y va ocupando lugares, lugares entre los huesos, el miedo atenaza el nervio, que titila cual estrella, centelleando en el Universo, como un suspiro de viento.
Una ráfaga en el aire, un temblor entre los dedos, y la erección de las pieles, que se encogen como arrugas, como arrugas en la hiel, en la hiel de los adentros. Pálpito que se hace el dueño, de temblores venideros.
El miedo asombra y abduce, un insondable agujero, un abismo que seduce, si al fondo se mira atento. La voz cuajada de espinas, de palabras sin acento, y una pálida sonrisa, fantasmal como en un sueño.
Temblores de indignación, sembrados de sentimientos, que atenazan lo que falta, lo que arrebató el temor, dejando al aire los huesos, helando las coyunturas, que agrietan el corazón, dando pábulo al desprecio.
Amor que al miedo acompaña, vistiéndole de valor, cicatrizando las grietas, restañando el corazón. Se burla del miedo el tiempo, ya no es de miedo el temblor, si es de amor el sentimiento, si es de nobleza el temor.
Rimeros ruedan sin pausa, de las sanadoras lágrimas, de la furtiva esperanza, que se eclipsa y que se asoma, que mira observa y se va, o de repente se plasma, en los ojos que perdonan, entre los pliegues del alma.
Miedo que engrilleta y faja, como un fibroso dogal, que solo el amor desata, que solo el valor vital, deshace el terror que mata.
Han pasado muchos años, me refugio en tus recuerdos, ha pasado tanto tiempo… y siento tu aroma en nuestro lecho, mi almohada conserva hilos de tus cabellos y la sábana el calor de nuestros cuerpos.
Tiernos momentos arrullaron mi sueño, un dormir muy hermoso, me acompañó ésta noche de invierno… desperté… y te busqué en mi aposento, el murmullo del viento contestó mi pensamiento… escuché a mi corazón y observé en tu retrato esos hermosos ojos y tus dulces labios rojos.
Miraba el reloj y éste marcaba el tiempo al tic tac de un paso lento… pasaban los minutos… y el calendario como un espejo…
OH!! amor mió me refugio en mis pensamientos… donde nuestra juventud se apasionaba con cada encuentro.
Sergio Antonio…Antar octubre/2020
Poema, dedicado a mi difunta esposa en su decimo aniversario, mi Gigi hermosa, Doris Gilma Escobar Lopez 1960-2010
La corrupción La corrupción es un mal antiguo, desde épocas muy lejanas Ha acompañado por siempre a la raza humana Es un flagelo del diario vivir y del trasegar cotidiano Le rinden pleitesía y es el rey de los gobiernos únicos y soberanos La corrupción, es una lacra de podredumbres y de olores mundana
Las malas prácticas sin ética, llevan siglos y siglos de historia Se volvieron inherentes a la ciudadanía, sin pudores ni escapatoria Es una peste, que se anido en carne viva, como una vulgar escoria Desfachatez del robo del erario público, sin leyes y con puerta giratoria
La corrupción, es un acto delictivo, de funcionarios y autoridades Es el abuso del poder público, cercenando conciencias y voluntades Violación infame de la transparencia, que carcome libertades Sobornos de lacras putrefactas, que los llenan de felicidades Dejando al pueblo humilde, llorando en sus horribles soledades Evasión fiscal, extorciones y fraudes por cantidades Se llenan los bolsillos, dejando al ser honesto sin oportunidades La corrupción marcha rauda, como huracanes con extremas velocidades Maldita descomposición social, en todos los círculos de las sociedades Corrompe la mente y el corazón, de las altas esferas y dignidades Se llenan de dineros, adquiriendo lujosas y grandes propiedades De la noche a la mañana, los funcionarios públicos, se convierten en todas unas majestades Corruptos llenos de cinismos, la frialdad de sus crueldades Gobernantes deshonestos, llenando sus almas de barbaridades
Peste maldita, desvergüenza, vertederos en fermentación Desde Judas iscariote, que vendió a Jesús, crucificándolo en su pasión José vendido por sus hermanos, por un puñado de lentejas en su desesperación Unos que decían, que había que robar un poco, para su satisfacción Desde épocas remotas y desde la antigüedad, con su horrible tradición Depravación y deshonestidad, la corrupción es un monstruo de profesión Totalitarismos, fascismos, comunismos, democracias sin excepción Corrupción, cloaca desagüe y vertederos, de robos sin compasión Políticos sin valores, la desfachatez, que corroe el engendro de su maldición
Dicen, que la corrupción es una más en las profesiones Llena de riquezas, de lujos y de ambiciones Dicen, que es el único medio de aligerar las diligencias y sus ejecuciones Es un sumidero al descaro, desagüe de las administraciones Dicen, que los honestos son grises, aburridos llenos de razones Los corruptos son más vivos y locuaces en sus relaciones Llenando las entidades públicas, de amigos y familiares por montones Dicen, que la corrupción es un cáncer, difícil de extirpar por sus raíces y condiciones Es una melodía, que se escucha a diario, el hedor de sus reuniones Malditos gobernantes, que se llenan de insolencia, el fragor de sus satisfacciones Corruptos, con causa y carencia de conciencias sociales Falta de educación, cultura y valores morales y personales Impunidad reinante, sin justicia, sin cárceles, ni penales Concentración de poderes del gobernante, sin leyes, ni tribunales Bajos salarios de los funcionarios, el azote de los criminales Casa por cárcel para el corrupto, lleno de comodidades Para el pobre miserable, los barrotes oxidados de las cárceles con sus ventanales La corrupción permea hasta el alma, de esos seres atroces e infernales “Joreman” Jorge Enrique Mantilla – Bucaramanga nov 10-2020
Una tristeza entró en mí. Un no querer nada, hacer algo. Segura contra la pared miro sin ver mi salón, como alegría al moblada. Miro por la ventana, las nubes blancas donde antes soñaba que tenía alas y bajaría junto a ti a coger tu abrazo, hoy no quiero ni volar, ni bajar ni abrazar-te. Soy sombra en la noche desnuda de gente, soy la incerteza si tengo mañana. Nascí en medio de un monte, quizá muera en otro pero sola, sin nadie o solo oscuridad. No ando como antes, arrastro mis pies, pues no se para onde ir. Con tanta voluntad de vivir de correr de ser feliz, me acorralaran en mi piso, por miedo. Que triste, tener vida desahogada dulce e como un tifón, todo desecho por un parasita invisible, sin mucha esperanza que termine. Una tristeza entro en mí. Yo que soy lo que sobra del pasado y que tanto gusto tenia de ser ejemplo, para los más jóvenes, ahora ni junto a ellos puedo estar. Egoísta mucho, sé que millones están sofriendo, otros ya macharan de este mundo, solos, sin un hijo a coger sus manos. Lloro por Ellos e quizá esta tristeza que vive dentro de mi sea por los que sufren e por los abandonados. Para todas (os) mi abrazo de corazón y que tengamos la suerte de escribir en estas páginas. Que la mano de Dios nos proteja. Oporto, 19 de noviembre 2020 Carinha Nieves (secreet50)
Amigos míos, entiendo que somos muchos los que sabemos querer, pero muy pocos los que sabemos amar. El motivo es, que ambas cosas son muy distintas...amar en cierto modo es sufrir, y querer es gozar. El que ama de verdad, puede llegar a dar su vida, pero el que quiere, tan solo pretende vivir. El querer puede acabar, en cambio el amor verdadero, no conoce final. El amar es la luz en total plenitud, es el mar que no tiene final, es la gloria y la paz. ¡El querer es la carne y la flor la pasión,!!.
Una fina línea los separa, dolor y amor reunidos, inestable equilibrio que levita, cimiento firme a veces, otras, leve pluma al socaire, de tiempos y de embates. Así, por fin unidos, en un anochecer, de vigor renacen.
Sempiterna canción, que el viento acerca, a oídos de ilusión que se recrean, plegadas las pestañas a los ojos, sin ver, que por latir el corazón, en ocasiones, al sentir no piensa. Un vaivén de temores y sospechas, una locura que arrastra la razón, un vendaval que abraza y que se aleja.
El mar sin compasión te abduce, en su vientre te acoge y te desangra. Pasión, que cual tifón arrasa, que seduce, que liba y desfallece, que zarandea sin piedad y sin plegarias. Un torbellino, que atrae y desmadeja, un polvorín pendiente de la brasa, una pasión que explota y que despeja.
En la frontera de la carne se aposenta, bailando entre los surcos de la mente, tejida la pasión de los amantes, en la urdimbre de los hilos que la cosen. Frontera de deseos y caricias, en las lindes del amor que se desea. La fina línea, que la ilusión traspasa, buscando la esperanza que la impele.
Busca insaciable el norte el caminante, perdido en las burbujas de su encierro, cárcel y prisión de sus anhelos, en las jaulas mortales que le cercan. No se cansa el amor de estar presente, tozudo, pertinaz y resistente, flotando sobre el mundo penitente, en el viento sutil que le desea.
Amores y pasiones siempre amantes, de dolores y pesares revestidos, de locuras y aventuras recubiertos, en las frágiles neuronas de sus mentes.