Al escribir estas líneas una lágrima brotó espontánea con pesar, gran lástima, por más que intenté no la pude contener, élla fue el triste producto de mi padecer.
Amor, tú eres el principal de mis motivos, sin ti . . . corazón ya no tiene latidos, ahora sé lo que es estar solo a la deriva cual náufrago sin retorno, sin partida.
Aciagamente me perdiste la confianza, propios errores me dejan sin esperanza te he suplicado por Dios que me perdones, que reconozcas que también tengo dones.
Mas, no das una positiva respuesta, así con esta cruz subiré la cuesta; creí que tu querer no se acabaría jamás y hoy, que pena, sin esfuerzo lo dejas sin más.
Siento algo muy raro atorado entre pecho el ser para siempre ha quedado desecho, esta vida, en fin, carece de sentido para mi desgracia . . . ¡ha muerto cupido!
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda México, D. F., . . . el día en que, por mi culpa, la perdí. Reg. SEP Indautor No. 03-2011-0909133538000-14
Un corazón que no late, una sonrisa de hielo, un pensamiento que yace, una mirada de acero, los ojos entrecerrados, como rendijas, sin brillo, y un cerebro como ido, labios, como un fino hilo.
Cuando el corazón se ensancha, nace el sentimiento auténtico, aunque sea la realidad, poco menos que un infierno. El necio a sus anchas campa, ausente de lo que pasa, y ante nada se detiene, si tiene llena la panza.
Mira a su ombligo el cobarde, el estulto mira al suelo, mientras miran de soslayo, el necio y el embustero, se creen sobrados de ciencia, de poder van presumiendo, pero su rostro rebela, el vacío que va por dentro.
Amantes quiere el poeta, amores que lleguen lejos, que no se enrarezca el aire, que no se pudra el aliento, que la mirada sea grande, que mire al fondo de todo, que sea libre el pensamiento, no amarrado a otros deseos.
Bruñir de esencias las notas, de su atrevido talento, que el corazón lata fuerte, que la sonrisa sea un gesto, que alivie el dolor ajeno, con los ojos bien abiertos, y que no miren tan solo, que vean más allá del tiempo.
Cascabeles en los labios, bellos sonidos sinceros, que emitan palabras sabias, que suenen como sonetos, que surja la carcajada, si va la risa a su encuentro, y nazca en el corazón, el amor que abarque todo.
El fin no se justifica, con el sacrificio de otros, y tan solo la nobleza, mejora al sabio y al tonto. Que el vértigo no se aferre, ni a la vida ni a los órganos, y no se rindan los buenos, ante el verdugo y el bobo.
Amor quieren las entrañas, el corazón y los ojos, y que se infiltre en las venas, como en su caverna el topo, no se doblegue el poeta, ni al poder ni al poderoso.
Te he visto bajar serena En mis tardes solariegas, Mojándome lentamente El rostro y el abrigo. En otras sin embargo, Con vertida en aguacero, Torrencial, arrasadora, Te has llevado los sueños y la vida De aquellos que ansiosos te esperaban: ¡Lluvia! Mas tu fuerza creadora Ha limpiado las larvas de los campos, Los hierbajos del camino; Has regado las sedientas tierras Con tus lágrimas de vida, Y has abiertos surcos, Como las heridas de mi alma Donde el trigo ha crecido, Como mis esperanzas crecen. ¡Lluvia!
Un maremoto, en un dedal de agua, estruendosa catarata, de lágrimas en los ojos, de un microbio una gran plaga, ventisca de un solo soplo, un huracán de agua y viento, en un aguacero solo.
La voz, como un luengo trueno, que brama de horror y gozo, de ideas un terremoto, en la corriente de un pozo. Una cascada de besos, en un beso intenso y corto, y en un suspiro tan solo, un aliento del dios Eolo.
Si el destino adivinara, ajustaría los antojos, correría mil peligros, más laxo sería el andar, más gozaría del reposo, y en las artes del amar, sería más meticuloso. Iría mas lento o más rápido, dependiendo del amar.
Tromba de agua, en un reducido vaso, torrente en un parpadeo, un berrinche en un solo ojo, de una lágrima un manantial, de una mirada, un sollozo. De una tos un terremoto, de una risa un carnaval.
De un pálpito un mar de fondo, y de tan solo un enojo, el bramido de un volcán. De una letra una pasión, un verso como un ciclón, y en el vórtice de todo, un amor que abarque todo, un ciclópeo corazón.
Un mundo en solo un jarrón, y un universo en un bote, toda una orquesta en un solo, y en solo un dedo el amor, en todo el inmenso espacio. Y así, en tan solo una mirada, amar la vida , que no es poco.
Una rosa solitaria de gran esplendor ha crecido en mi jardín En su delicada anatomía presenta formas perfectas que deleitan mi mirar Rosa solitaria que en sus pétalos quedó atrapado el color del magestuoso sol Rosa solitaria de belleza excepcional Que engalana con su forma la belleza terrenal Rosa solitaria en su fragancia excepcional lleva el mensaje de la pasión celestial Rosa solitaria que adorna mi jardín y hace brotar la pasión De donde brotan los sueños EnriqueCanchola 2021 01
Pretendí ignorar el riesgo y conviví en el mismo espacio, fue como quemarse únicamente hasta calentarse la piel, ¿cómo, qué tiempo, hasta cuándo?… así fue tenerte, sentirte, tan cerca.
Es que el suplicio más desafiante, fue tu boca, tu sediciosa boca, que cuántas y tantas veces… besé, con la mirada… con mis ansias de recorrerla y sentirla cierta, en toda su jugosa carnosidad.
Lo hice en vehemente silencio, con pasión, lascivia, con ternura, muy lentamente, hasta soñar y despertar sin tu presencia… creo que hasta podría, sin esfuerzo, recorrer de memoria, cada palmo de tus labios, dientes, tu lengua…
Ojalá hayan llegado al menos uno de tantos de esos besos evocados, los ansiados y a ratos desesperados; tengo la absoluta certeza, que muy, muy adentro, habrán estremecido, hasta la última fibra de tu alma…
Pero que te besé… te besé, desde el anonimato, sin compasión, habría desgastado tu boca, habría… bebido tu saliva, tu esencia, tu ser; si esto acusa algún nivel de demencia, bienvenida la locura, por recorrer, desde mis ojos esa exquisita gruta, de belleza, de delicias, de delirios…
El verso nace y se hace, vive la rima cautiva, que para ser liberada, apela a la melodía. La estrofa camina erecta, desgranando sus teorías, así, transforma el poema, así, canta la poesía.
El duende sueña y trasciende, mientras el mago cautiva, sus pases mágicos sienten, el soñar de quien le mira. La magia así se transforma, por mor de la fantasía, en un delirio constante, que atraviesa sueño y vida.
Verso que sabe a canción, rima que al tiempo cautiva, palabras que profundizan, bordadas de alma y reliquias. Verso que habla y enajena, que reaviva el corazón, rima cual acordeón, que se acorta o que se estira.
El verso, es como un halcón, que ve el mundo desde arriba, oteando cada partícula, cada hoja, cada esquina, cada escondido rincón, ojos de sabiduría. Despliega su majestad, más allá de las colinas.
Verso que crece naciendo, del corazón que respira, mente y órganos unidos, para sangrar por la herida, de las vivencias pasadas, del caminar día a día. Como hoja en la brisa vibra, como un brote va creciendo.
El tiempo espera a la rima, que va brillando a su encuentro, rima y tiempo se acompasan, para dar al verso acento. Se queda en trance la voz, entre los labios latiendo, unos labios con sordina, late el pulso, nace el día.