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La maestra estaba triste, aquella breve llamada puso su alma en despiste. Y aunque el corazón resiste a veces viene la nada.
En diez minutos tendría clase de matemáticas, pero darla no podría. Esa tarde no daría ni una clase temática.
En su lugar a los niños les contaría una historia, que le contó con cariño, su padre con muchos guiños, y que guarda en su memoria.
Se la relató aquel día cuando se marchó su hermano. Y la historia describía a un sembrador que elegía para la tierra sus granos.
Teniendo el aula notoria los niños en su interior, sin ninguna moratoria comenzó a contar la historia, la historia del sembrador
"Cada año en primavera sembraba en su campo el trigo con semillas que eligiera del año anterior y hubiera guardado y dado el abrigo.
Solía pensar que tenían tanto fruto en su interior cuando en la tierra caían. ¡Que hermosa espiga darían hermosa espiga de amor!.
Desde el principio cuidaba las semillas al brotar, trigo verde en su alborada, y amarillo cuando estaba su espiga para cortar.
Espigas que con el viento desde lejos se veían ondear sin un lamento, que jugar era el momento mientras hermosas se hacían.
Y cuando aquel mar de trigo era del color del sol, y siendo el sol su testigo, para el sembrador amigo la cosecha era su rol.
Tras la siega era la trilla el trabajo que esperaba, que separar la semilla no era tarea sencilla, que en la era realizaba.
Las espigas desgranadas serían el alimento de domésticas manadas, y al año en cada jornada supondrían su sustento.
Del grano harían la harina, alimento que los hombres en tantos otros combina. Que es oro en ricas cocinas y es el anhelo de pobres.
Pero había otra labor que el sembrador realizaba: con dulzura y gran fervor de cada espiga de amor un grano siempre guardaba.
Eran granos destinados para volver a la tierra, los frutos tan deseados aunque fueran apartados aunque tanta vida encierran"
Los niños con atención a la maestra escuchaban siete años son un don y a un cuento o una canción gran interés le prestaban.
Y luego con su dulzura alguna pregunta hacían: ¿Qué grano con gran premura el sembrador con ternura entre otros elegía?
La maestra no tenía siempre todas las respuestas y contestar no podía, si ella misma sugería aquellas mismas propuestas.
Entonces la directora del colegio, entró en la clase, y en su papel de rectora sin esperar otra hora quería dar un mensaje.
Y el mensaje trataría de un alumno que no estaba. Y hace un mes que no venía. Y a ver su mesa vacía el aula se acostumbraba.
De Manuel era la mesa, de sus padres la llamada que supuso la sorpresa, a la maestra, ahora lesa, al empezar la jornada.
Y la directora hablaba. Y a la mesa de Manuel la profesora miraba. Y sentía ensimismada que se erizaba su piel.
Pequeño y hermoso veía, que en la mesa de Manuel, aquella mesa vacía, un grano de trigo había de un dulce color de miel.
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Poeta
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Yo no te quiero, pero quiero de ti, yo no te amo, amo tener tus manos sobre mí. Yo no te adoro, te pienso y todo en mí es un alboroto. Yo no te quiero, solo te pienso. Con cada luna extraño tus besos, sólo tus besos y el calor de tu cuerpo.
Bajo la luz del sol, no te recuerdo ni te pienso. Bajo la luz de la luna, te veo y te siento.
Cierro mis ojos y veo tu sonrisa y sin querer le sonrío a tu recuerdo. Escucho tu risa, y una ola de calor dibuja la silueta de tu boca en mi cuerpo al compás de la música que sale de ella.
Solo quiero de ti lo que un día tuve, lo quiero sin remordimientos ni lamentos, sin juicios y sin compromisos. Lo quiero con la libertad como expectativa, sin enredos ni tormentos, lo quiero. No entiendo por qué, pero lo quiero.
Yo no te amo, yo tengo amo. Quién me acaricia con ternura en mis momentos de amargura Y susurra a mi oído cuánto me ama. Ese que curó mis heridas y me devolvió la sonrisa. Mi sonrisa que en un pedazo de historia era sólo tuya, Quién me mira con cariño a la luz del sol y bajo la luz de luna.
La misma luna que es testigo de mi locura interior, la que mira con tristeza mi ambigüedad emocional, La misma que es testigo de tu frenesí por la libertad. Esa luna que mira curiosa tus aventuras nocturnas. Te juro que yo no te amo, y sé que tú a mí tampoco, y es perfecto. Yo sólo quiero lo que tuve, amando lo que tengo Yo sólo quiero lo que tuve sin remordimientos ni lamentos, sin juicios y sin compromisos. Yo sólo quiero esas sensaciones, instintos que despiertas en mi cuerpo. Quiero sentir mi corazón acelerado cortar mi respiración, y yo sé que tú también lo quieres, Quieres sentir como me estremezco sobre tu pecho, quieres sentir que por primera vez descubro el placer de ser tuya, Quieres sentir que te miro, como si fuera la primera vez, Y sí, será la primera vez que te mire con lujuria y cariño mas no con amor. La primera vez que camine hacia ti sin desventaja, sin temor. Quieres sentir el palpitar de mi corazón desenfrenado, El frío de mis manos en tu espalda, en tu pecho quieres sentir el frío de mis labios y el calor de mi cuerpo, como mi piel se une a la tuya y exploramos un mundo de sensaciones nuevas, y por un instante nos convertimos en fieras insaciables, que sólo quieren sentir, sólo eso. Quieres oír de mi boca tu nombre, cortando el silencio de la noche, un grito de placer que retumbe en cada rincón.
Llega la despedida, y te miro mientras te alejas una sonrisa adorna mi rostro, y mis ojos no lloran y mi alma no se quiebra, pues yo no te quiero, sólo quiero de ti.
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Poeta
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Ahora, creo que fue mejor... que no hayas conciliado el sueño sobre el lado izquierdo de mi pecho, no lo habrías logrado, por el tropel desaforado, de la taquicardia que logra tu cercanía.
También creo que fue mejor... que haya caído exhausto de tanto amarte, no habría podido velar tu sueño, pues no habrían cesado las caricias y besos, es que inquietas y provocas tanto... que solo pienso en hacerte aún más feliz.
Y claro que fue mejor... que sintieses cómo y cuánto te amo, con todas mis fuerzas, con mi aliento todo y que rendido en tu regazo, sientas que sólo vivo para amarte, para cumplir la promesa de llevarte al cielo y hacer despegar nuevas mariposas en tu vientre.
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Poeta
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Tal vez mis besos no te hicieron vibrar de emoción, penosamente a mi me llevaron a lo más alto del cielo, tus caricias borraron mis inseguridades físicas, el sentirte dentro de mi hizo que mi cuerpo y mente gozarán de un profundo placer, ese que no es sólo un orgasmo, ya que lo que siento por ti llega a más de eso, No me malinterpretes el sexo a tu lado es descollante, Pero al menos para mi llego a otra fase, era bullicioso, jocoso, potente y enérgico. Al momento de partir creí que mis recuerdos estarían en tu mente viajando por varias horas y días, mientras te preguntabas por que me dejaste ir, por que lo que vivimos fue real, infortunadamente para mi lo fue, aunque tu ahora me aclaras que no significó nada y que regresas a ella como en días pasados, se que le dedicaras tu tiempo y le regalaras mas de una vez tu mirada, esa mirada tierna y dulce de esos ojos tan cafés que hacen caer ante ti, intentaras por mas de una vez llevarla al coqueteo y a la seducción tocando su cuerpo como lo hacías conmigo, haciéndole creer que la amas, que no hay nadie mas que ella y sin dudar en tus noches de alcohol la buscaras para decirle más de una vez que odias tu vida, la mayoría de las personas que te rodean y que te sientes tan vacío, que ese llanto no calmara ni cesará y dirás que bebes para olvidar y al mismo tiempo recordar a esa persona que no esta, a la cual deseas ver por primera vez, que necesitas al menos su aliento o una palabra que te haga sentir bien, que vives atormentado al no tenerlo aún lado, terminaras abatido en sus brazos para después besar su boca con esa forma tan clemente y benévola, llegaras al compás de tus manos deslizando hacia sus pechos y ella no podrá parar así que podrás seducirla y guiarla hasta a ti para llegar a ese encuentro al cual yo anhelo, si anhelo que me maltrates en la cama, que uses mi cuerpo, que me estrujes y me hagas tu sumisa, que intentes lastimar mi torso para saciar tu sed, que te excites mientras me haces gemir de goce, por que se que eso tu lo disfrutas, para después terminar en mis nalgas y yo sentiré como te apoderas de mi y rozas mi coño con tanta fuerza, terminarás dándome de tragar lo que bien disfrute y estaré dispuesta a dormir en tus brazos para consolarte por que te amo y se que necesitas mi serenamiento, aunque solo necesitabas que alguien se compareciera, ya que el alcohol te hizo mostrar tu lado fatídico, yo al día siguiente estaré con una sonrisa, Por lo sucedido, tu despertaras y me dirás que te vas para ya no volverme hablar, hasta que el alcohol te regrese de nuevo a ese penar, pero ya no estoy para ti, ya no puedo, no es por que no quiera si no por que en tu camino no me encuentro, ahora está ella y ella tendrá esa dicha, de que tu recorras cada parte de su ser con tu lengua llevándola a ese éxtasis, se que le dirás que la quieres y tal vez planearas una vida con ella, mientras yo muero de dolor al saber que pude ser yo, me doy cuenta que eres un mal amor que no mereces este corazón y que lo has roto, que mi maldita vida es tan vacía al no tenerte, odio sentirme así, odio saber que despertaste un sentimiento tan puro en mi y lo tiraste con tus crueles palabras, destrozando este corazón, tu mi muso, mi niño, mi buen amor.
MirBM
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Poeta
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Llora el árbol, llora el clavel, el ave llora
La yerba mala envuelve el árbol sus raíces mueren, sus hojas secas caen y caen.
La yerba mala ahoga el clavel lo marchita, y sus pétalos desgarrados caen y caen.
La yerba mala crece a lo más alto, y caza al ave que cae y cae.
Caen inexorablemente a la angustia a la nada, los cristales hieren, los barrotes de concreto la arena cubre todo.
Ora perece, ora declina, ora se derrumba.
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Poeta
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Familiares (Soneto) Hay amor incomparable A todos doy mis afectos MI cariño por derecho Mis queridos familiares
No importa en los mares Que ustedes han encausado Si me han querido u odiado Son parte de mis pensares Yo los quiero familiares A pesar de mis pesares Mis afectos yo les dejo
Que no hay cosa más divina Que una familia unida Da ejemplo al mundo entero
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Poeta
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De regreso a verte... y mientras camino o viajo, se me ocurren tantas cosas y recuerdo otras y en ocasiones, me sorprende una vez más, los acordes de los boleros noctámbulos o el deambular de la luna en alguna de sus faces que siempre nos supo a cómplice compañía...
Se me ocurre al llegar, verte preparar café, escuchar los relatos y detalles que me perdí y siempre, extraviarme en cada recodo de tu cara bonita: los bordes de tu provocadora boca, tus expresivos y profundos ojos, tu libre cabellera, tu perfecto cuello... invitando a continuar el viaje.
Y se me ocurre que en ese viaje para refrescar y degustar del paisaje bendito de tu belleza, escuchamos, cómo los acordes de boleros... anegados del aroma de café, se impregnen pronto de nuestros sabores... se me ocurre, que perdamos las partituras, para soñar...
Si amada mía, se me ocurre que sigamos acogiendo la fantástica posibilidad de soñar, para siempre explorar nuestros universos, en las dosis exactas, que mantengan arcanos y ávidos de todas las sorpresas, cada uno de nuestros días, por lo que nos reste de vida.
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Poeta
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La lluvia y el viento eran dos hermanos corriendo furiosos por el terraplén y en un banco oscuro, mojado y mugriento, él se acomodaba su uniforme gris. El viejo Matías duerme en cualquier parte, un fantasma errante le toca la piel, pero cuando llueve sus despojos buscan la estación de chapas de Paso del Rey. Es cuco de niños y de no tan niños su figura triste cruzando el andén, porque nadie ha visto sus ojos cansados la cruz del olvido temblando en sus pies. A veces murmura cosas incoherentes, habla de la guerra, imita al cañón, y otras veces pone en sus ojos un niño y acuna en sus brazos su bolso marrón. Cuando llegan los trenes repletos de obreros se pone contento, brilla su mirar, Gorrión de la tarde, quiere hablar con todos, y después se queda solo en el andén. Se queda mirando las vías vacías, la luz que se pierde del tren que pasó, y después se aleja murmurando cosas, el viejo Matías, ogro del lugar. La lluvia y el viento eran dos hermanos corriendo furiosos por el terraplén y en un banco oscuro, mojado y mugriento, él se acomodaba su uniforma gris.
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Poeta
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Pequeños sapos de ojos tristes saludan a la estrella de la luna, Pero triste sin un manto para secar sus heridas, sin ser capaz de Calvo La arboleda de bambú en la danza suntuosa que corta el viento.
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pequeninos sapos de olhos tristes, saudam o esmero da lua, mas tristes sem um manto para secar suas chagas, sem poder esbaldar o bambuzal na dança suntuosa que corta o vento.
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Poeta
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Un día me embarqué a tu lado, solía ser un pasajero más, hasta que fui un copiloto que amaba viajar.
Más cuando tu indiferencia felicitaba mis vagos argumentos, decreté dibujar y dirigir la ruta -no hay elección.
Desvelos, secretos que lastiman, diálogos truncados -reeditados; engranajes atascados, insolventes...
Aún habitan lágrimas axiomáticas conservadas en mi silencio, en este silencio que seguirá siendo exclusivamente parte del acto final.
Autor: Lilia Quituisaca-Samaniego
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Poeta
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