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La renovación, Hoy renuevo mis letras Y renuevo mi cantar Para reparar mi avanzar Y mi corazón de poeta
Dejo detrás los dolores Dejo también la rabia Recupero mi alma Y mis otros amores
Por fin me decidí a avanzar Y cambiar mi camino Hoy decido mi destino Y lo que me va a deparar
Estoy en un lugar bullicioso Y también lleno de gente Pero lo que pasa por mi mente Aleja de mi lo ansioso
Mi mente esta tranquila Aunque mi al rededor es un desastre Y mientras menos me siento un lastre Menos gente me vigila
Me siento mas a gusto Y paso desapercibido Me siento desaparecido Pero en mi mente luzco
Encontré una paz interior Que pocos pueden conseguir Y mientras busco a donde ir Me siento mejor que en tiempo anterior
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Poeta
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Quiero soñar
Y aunque sea terrible despertar sin los destellos hermosos de tu sonrisa, ¿porqué no soñar?, si al hacerlo mi alma se fuga al mágico espacio que más se parece a nuestro tiempo, sin cansancio, plenamente explotado.
Encontrar allí los espacios desconocidos y explorarlos incesantemente, como si fueran nuestros cuerpos los que ansiáramos conocer, disfrutar, fundir en nuestras piel y recuerdos hasta extasiarnos sin que importe despertar.
Morar en los espacios de Morfeo abre aún más el universo que quiero para ti, para entregártelo y pasar el resto del sueño de la vida, del camino y la cordura encontrando más y más recodos, oasis, que se parezcan a ti, que me hablen de ti.
¿Porqué no abandonarme al sueño?, si acorta distancias y acelera intenciones si recrea la vida toda y la multiplica, si es allí donde la fantasía explosiona, emerge, inunda como fuente cantarina y arrolla como catarata, como tsunami,… como sueño.
Como poder renunciar a alimento más frugal si me trae como un te quiero tuyo, toda la intensidad y esencia de la inspiración, de las ansias de vivir, si me eleva, me convierte en dueño del tiempo de la distancia y puedo volar a ti.
Quisiera sobre todo… soñar que sueñas conmigo, que cerraste tus hermosos ojos y estás conmigo levitando, explorando y amándonos, soñando que la distancia es una falacia, soñando que tenerte no es un sueño.
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Poeta
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No quiero dormir,…
No quiero dormir, no quiero soñarte, es que despertar y no poder estrecharte es una tortura inenarrable, es recibir el alba sin abrigo, sin luz, es que la fantasía de tenerte es sólo comparable a la de soñar amándote y despertar contigo, allí, la continuidad de sueño y realidad se convierte en un indescriptible regalo divino.
No quiero dormir, no quiero soñar tu invades mi subconsciente y allí, eres también mi ama y señora perfecta magia que deleita y cautiva hasta que el despertar llega y entonces se rompe el encanto de los paisajes fantásticos, de los ambientes sugerentes, de la inquietud galopante de amarte sin control
No, no quiero dormir para no desencantarme, es que cuando los amaneceres llegan lejos de casa, hincan de nostalgia y soledad mis retinas quebrantan las expectativas de mis sentidos, congelan este calor en mi cuerpo que ebulliciona buscando el tuyo, quiebra la alegría de sentirte y termina arrojándome a la desolación de no tenerte.
No quiero dormir, no quiero siquiera cerrar los ojos, quiero todos los espacios para saborear en mi memoria, las imágenes y sensaciones tangibles de los exquisitos momentos compartidos, quiero encontrar en sus adentros los ensoñadores encuentros al volver a casa, de vivir reflejando en la mirada esa alegría única, de ser feliz amándote.
No quiero despertar y extraviarme a plena luz, lúcido y sano, delirando a ese pesar, porque era otro espacio el que nos acogía y embelezaba hace apenas instantes, era tu calidez y ternura la que me cobijaba y embriagaba éramos allí, los dueños del tiempo, del agua, de las estrellas y todos los deseos.
No quiero soñar sin ti a mi lado, tendría que despertar con cruel orfandad en mi piel y manos, de tus caricias y candor, tendría que sacudir los ojos, secos de tus formas, llenos en un instante de miradas distantes, buscando en el horizonte rastros del sueño y en el viento alguna imagen tuya para perseguirla como sombra.
Quiero estar despierto y no soñar, es que quiero buscar en el firmamento entre estrellas, luceros y la misma luna, todos los destellos y senderos que me lleven a ti, a la vida, a la razón, quiero viajar en el más fugaz cometa hasta el hogar y recibir en tus hermosos ojos el amanecer que con tantas ansias esperamos.
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Poeta
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Quiero tu voz
Desde hace mucho mi mundo se complementa contigo y entre las sensaciones infinitamente multiplicadas, que agigantan mi horizonte, la profundidad de mis sueños y ganas de vivir, me llega la dulce tesitura de tu voz, que es ternura hecha sonidos, que acaricia y cautiva, como en un hermoso sueño con pinceladas de realidad.
Me llega tu voz, inquietante y delirante también, en los gemidos que encienden aun más la hoguera serpenteante de la pasión represada, de los gritos de urgencia sin volumen, por recibir la ambrosia, en el tiempo detenido que se escapa y en los lazos que anhelantes, juntan satisfacción, suspiros y más deseos.
Me llega tu voz incluso a través de tu sonrisa, cómplice, aprobadora, inquietante, mientras tu mirada me desnuda y desarma mientras ondulante también embruja la exquisita arquitectura de tu boca, me llega tu voz en la distancia y hasta después del insomnio, para conciliar fantasías con sueños, para conciliar sueños con realidad...
Y por eso quiero tu voz ahora mismo, mientras la mía se quiebra de toda la emoción y plenitud de sentirte mía, quiero tu voz para volar, para que mi mente encuentre en su ritmo trazos que ayuden a dibujar lo que el alma siente, mientras la inspiración se fugue en el infinito y pierda noción de las proporciones, del tiempo, del espacio y la cordura… quiero tu voz aquí...
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Poeta
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Ultimo Pase de Modelos de John Galiano.
Empezaron a desfilar por la pasarela. Eran delgadas y bellísimas, no excesivamente esqueléticas, pero sin un gramo de grasa. Llevaban trajes fastuosos, con arabescos y alamares taurinos, de una candelería naranja, violeta, cristal, rosa, verde. Se movían suavemente lujuriosas, al compás de una maravillosa música técno. Los rostros estaban pintados de azul y dorado, con antifaces, en los ojos, de purpurina. Los maravillosos trajes brillaban como rabiosos capotes de torero. Pero en las manos, con el brazo derecho alzado, llevaban un corazón palpitante y sanguinolento. La víscera, roja, aún palpitaba en las manos cuando empezaron a desfilar sobre la pasarela. Aquellos moluscos carnosos y sanguinolentos goteaban sangre, que caía sobre la blanca superficie como un reguero. Sujetaban en las manos aquellos coágulos de carne, gordos moluscos extraídos directamente de un pecho, arrancados de cuajo como en un sacrificio azteca. Brillaban las hojas de acanto doradas en los vestidos, las plumas negras o rosas con las que se adornaban, y la purpurina de los antifaces en los ojos. Y chorreaban sangre sobre los brazos, con las manos ensangrentadas, que sostenían en alto, aquellos moluscos de carne maciza, aquellas bombas pulsátiles de músculo. Cuando salió del fondo de la inexistencia la primera y bellísima muchacha, contoneando su cadera, con el corazón en la mano, y una candelería sublime en los vestidos, la gente gritó un OH de admiración y asco. Cuando terminó de desfilar la última muchacha la pasarela estaba teñida de sangre y la gente aplaudía a rabiar. Tuvieron que volver a salir, para saludar al publico, con el brazo derecho empapado en sangre, y un corazón repugnante en la mano, gordo y carnoso como un bicho.
................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Ultimo Pase de Modelos de John Galiano II.
Cien Cabezas de Holofernes de Plástico. Con el mismo rictus de dolor en la boca que la que se muestra en la película “El Silencio de los Corderos”. Cien cabezas humanas de goma para el último desfile de John Galiano. Ellas saldrán con las cabezas agarradas de los cabellos, moviendo sus caderas y sus culos con voluptuosidad. Llevarán los bellísimos trajes del diseñador, candelerías naranjas y violetas, azules y celestes glamurosos, únicos, rosas fúlgidos y guantes blancos. Un pequeño receptáculo de sangre en cada cabeza hará que dichas cabezas goteen el licor sanguinolento sobre la pasarela. Cada Judith se contoneará como una serpiente de rectas formas, dejando la esbeltez sublime de sus cuerpos el regusto a Victoria de la bella judía, las cabezas, con la boca semiabierta y la lengua casi saliendo de la boca, parecerán que están gritando de espanto. Los Focos iluminarán los brillantes dorados de los tejidos, los capotes de torero de las faldas y los alamares rabiosos en los pechos. Alguna que otra muchacha llevará una orquídea en el cabello, alguna que otra llevará zarcillos de rubíes, alguna que otra tendrá un antifaz de purpurina roja en los ojos. Y todas portarán la horrorosa cabeza cortada y goteante, agarrada de los cabellos, recién noqueada por un espantoso golpe, en un rictus de dolor cochambroso y temible, como la testa de un borracho asqueroso. Los hermosos cisnes llevarán capotes azules de torero envolviendo el bombón escultural del cuerpo. Serán diosas macabras deudoras sanguinolentas de Huitxilopxli. Otras, sin embargo, llevarán trajes de charol negro y reluciente, y antifaces negros o azules en los ojos, y, agarrando de los cabellos la sanguinolenta cabeza de plástico, que parecerá verdaderamente humana, se pasearán sobre la blanca pasarela como panteras temibles, como asesinas horripilantes, recién surgidas de una noche de veneno. Las habrá de trajes naranjas voluptuosos, con bucles de fantasía, o de trajes ajustados al cuerpo, tan ceñidos como la propia piel, azulísimos o rosas. Pero todas llevarán la espantosa cabeza del Bautista, arrancada de un torso. Estarán totalmente serias, sin pestañear, magnificas y sensuales, dignísimas, bellísimas y espectrales, como de ultratumba. Oh , Hannibal Lecter, verás a tu amada Clarisse con la terrible cabeza, como un Teodoto femenino y lascivo, que se contonea suavemente, bajo unos focos irascibles, que despeñan la luz sobre el negro del charol con la rabia de un millón de estrellas. Cuánto horror y cuánta belleza en los malévolos y preciosísimos cisnes. En cada pantera habrá un orco decapitado. En cada rosa habrá la cabeza de un orco. Y en el traje de la última doncella, un fastuoso rojo rubí bellísimo, una gota de sangre capitalina saltará de la grotesca y beoda cabeza.
....................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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Poeta
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Fósforo del cielo
Un instante le contempló, con sus sonidos blandos. ¡Derramados blandamente deshojados!. En... Esa llamarada de segundos. ¡Aurora inmensa!. Cauce ennoblecido. ¡De íntimos anhelos!. Del ideal en pos, en vuelo. ¡Como un velo al viento!. Bebiendo de la libertad. ¡El espíritu!. Inmortal cuerda plateada. ¡Prodigioso himno!. Clavando la mirada. ¡Más allá del sol!.
En El ¡Rostro silencio de la tarde!. Cazador de sueños años. En la sombra desgarrada. ¡De una red!. En la arena errante. ¡De un rubí!.
Instante arrollado por eternidades. ¡Rugido ahogado del sosiego!. Enjambre de lamentos celestiales. Palpaba. ¡Con la pluma!. ¡La...Neblina!.
Y los símbolos inciertos. Y los desiertos sacudidos. Y los hachazos asesinos.
Solemnes. ¡Las promesas ambiciosas!. Al vibrar... ¡De lúgubre música!. ¡Réquiem!. ¡Sólo uno, y patético!.
¡Réquiem patético extranjero!. En Ese... ¡Fosfórico momento!. De ternuras cadavéricas. Un Instante... Le... Le...
¡Le contempló... Viviendo! Su último... Instante.Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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*** MANUAL DE AMOR ***
En las manos vacías están mejores. Los peces que los dedos tejen. Las redes que los aires atrapan. Las ausencias destruidas.¡Sin jaulas!.
Inocentes conciertos en gotas urgentes. Pueden con la lluvia de cien espejos. Dejar las ausencias de las nubes. Paisajes inmemoriales, túneles, túnicas. Mientras bordadas alfombran las lágrimas. ¡Secan relojes esféricos al alba!.
Creo amor, amarte y en Venus bañarte. Escultural y musical pintura escrita. En la lira de los años. ¡Qué no importan!.
Creo de corazón a corazón. ¡Un nuevo rubí!. Con el espacio insaciable de distancias. Con el jardín enjoyado. ¡Caricia y latido!. Sitio sin pretexto. ¡Campo qué ondula infinitos!. Amor, amor. ¡Sin retórica cadera!. Solo latidos, encuadernados, de libro abierto. ¡Al tiempo de péndulas ediciones!.
En las manos el tiempo se escurre. Amor, sin amarte. ¡Inexorables burbujas!. Los siglos cierran las puertas. De signos, sierras y valles. Amor, amándonos. ¡Las cadenas son libres!. Corazón, corazón. ¡Qué nada traiciona!. Amor. ¡Amando la cáscara y el fruto!. El terciopelo sinfónico. ¡De un momento!.
Momento transparente. ¡Eco palpitante cultivado entre dioses!. Amor... Amor... Amor... ¡Amor más allá de la muerte!. Amor que... ¡En las manos tenemos!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Santos digitales Atrapados, los dígitos quedaron. Electrónicos-Bellos vidrios ¡Por la sangre divina!. De los cables. Sin órbita. ¡Fieros!. Fierros Caos-¡Pastores de arañas!. Muy atrapados-Sí-¡Señor deshilachado!. Señor-De los natales-¡Males navales!. ¡Perdónales las plásticas tarjetas!. La danza-¡Estranguladoramente libre!. Solo son piratas-¡Huérfana alabanza!.
Cada diciembre-¡Empinados!. La dicha-Plena-¡Les huye!. Dígita.¡Esclava en la muñeca!. ¡Maternal estalactita!-¡Corrosiva ave!. Nadie-Ni vegetal ni desierto. Los quiere-¡Atrapados delirios!. Aroma inconsciente. ¡Los dígitos de bolsillos colmillos!. Cada mañana-¡Sedienta diadema!. Nidos vacíos-¡Dobles jaulas amargas!.
¡Quedaron atrapados!. Los corderos anzuelos.¡Armados peces!. Los encristalados.¡Unicornios verdes!. Empinados.Muy electrónicos y vacíos. Las pesadillas retoñan.¡Fríos biberones!. La muerte exige-¡Todo es inútil!.
¡Estas letras son demasiado pequeñas!. Y No Hay Dios. ¡Qué use lentes ni lupas!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Marinero a tus zapatos Están en el océano. Como pájaros dormidos, en las islas, bajo el veneno de las plásticas tarjetas, en la piel, con el exceso. Y si no hoy, serán mañana... Los delfines enlatados.
Las migajas rotas entre cables.
¡Oh, pobreza del criterio deshilado!. ¡Oh, negro panorama de un café!. Sin la ceniza del cigarro.
Solo las iguanas huelen hules.
¡Aleluya!. En las rodillas anidan los perdones. Y mañana. Millones de alientos. En banderolas. Gemirán. ¡Azula qué azula cada sangre!.
La luz de las protestas estará. Muy clorofila, y en los campos anidarán las hienas. En la calle, la luna quema. Los recuerdos, las alas sin descanso. ¡La cuna quieta!.
Y en la cabaña- Hijos míos- El olor del hambre. Y en la mesa- Hijos míos- ¡Platos y cuchillos!. Por los niños. Sin muñecas. Sin canicas. ¡Correr al tiempo y remendar zapatos!. Los hombres- Poco huelen- ¡La humanidad!. Están en las historias sepultados.
Mejor atiende ése mensaje ocioso. ¡Busca esa llamada perdida!. ¡Organiza cada tiempo qué fue!.
La vida. Viene del océano. ¡Del vivir las olas!. ¡Del nadar en sus burbujas!. Y De ¡Hacernos. Una gota de existencia!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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{EL CRECIMIENTO INTERIOR}
Espiga La joven ¡Qué en el alma trae la luz! Reina del corazón Reina de los recuerdos sin fin ¡Qué respira serenos amores ! ¡Qué espiga el fuego ! Por el verde vientre... ¡Tibio lecho! Dulce y dichoso... ¡Fin! ¡Del inevitable destino!... Espiga
Espiga, espigando, espigas...
Bien lo sabe la esencia ¡Qué anida en su noble pecho! ¡Qué alimenta en sus sueños! Y al caminar... ¡Siembra arcoiris! Bien lo sabe la memoria ¡De cada reloj por el tiempo! ¡Qué fue--- Un campesino! Y campesino fue... También el grano ¡Sembrado en amor! Con el destino elegido... Espiga
Espiga, espigando, espigas...
Espiga La sabiduría prudente Sin oropel--- En armonía perenne Con los años--- De vivencias teñidos En la realidad--- Del existir--- ¡Verdadero! En la paz... Interior... De la mente... ¡Libre, libre, libre! En el camino qué construye puentes En el surco qué siembra vidas Con las palabras... Del agua... Y oro... ¡Por ello !
La Joven Luz en la esperanza ¡Obscura brilla! Y Espiga Espigando Espigas, espigas... Si en el interior se deja crecer...
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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