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DENTRO DE TI por kin
Escucho tus sollozos y gemidos, cuando penetro todas tus fronteras, y se van atizando mis hogueras, cuando los dos estamos bien cogidos.
Pongo en amarte mis cinco sentidos, voy destruyendo todas las barreras, y percibo el vaivén de tus caderas, causando la salida de fluído,
Y lluvia de pasión moja tus senos, en tu interior relámpagos y truenos, van invadiendo toda intimidad.
Gran precipitación de mi desciende, va regando tu margen y te enciende cual un rosal en busca de humedad.
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Poeta
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CORAZON DE FLOR
Lo conoció, no era el mismo ya, y mucho menos, ningún otro, el color de clorofila, entre los latidos. Pétalos de tiempo, olor, olvidos en espirales, ahí. Tan cerca del círculo, pálido y triangular de lejos. Leía entre las pupilas, lilas, las lunas, los meses, meciendo, a veces, suaves terciopelos puntiagudos. Y muchos soles, corrían bajo su suelo. Esa vez. Al colgar del techo las estrellas que soñaba. La noche, corriendo las cortinas lentamente, adornadas, entre una montaña doblada. Florecía, marchito del alto fondo. Palpitando. Pero no era el mismo, y lo sabía el reflejo al salir del agua, seco. Más, ahora, que estaba, ausente. Solo, como una vieja sombra, fantasma, tan dulcemente ácido filtraba el color castaño. ¡Quién lo dijera!. Tras el cristal...
Esa vez. Paladeaba la tristeza, su piel, empapelada, vegetal, plástica y vieja tinta de una memoria, que salta en la ventana de tiempos idos, de tiempos que regresan, unos cuantos. Recuerdos, de relojes olvidados en el tiempo amarillento, de las tardes, anudadas en aquéllos años. Tal vez, se soñaba jardinero, en el fondo solo clavel, admiraba, sintiendo palpitar, en las faldas nocturnas de las almohadas, una afilada sonrisa. No obstante, al margen, la depresión teñía, sus hojas y las ramas escribían, los recuerdos, del tallo, del polen, día tras día... Pero, ahora... ¡No era lo mismo!. ¡Claro que no!... En el cuarto, en una esquina arrugada, donde la vieja plancha, detuvo la marcha, del calor, evaporado, al cortar las humedades, las sequías del día. Su corazón. ¡De flor!. Redondo y superficial, el horizonte nada tenía. El jardín de instantes era solo, ese momento, un descanso bajo la puerta, un trabajo sobre la ventana y nada más. De nuevo, el espacio se cerraba, deteniendo al tiempo, al abrigo venidero de la calle. Y él, corazón de flor, cultivó jardines en los desiertos. Y tormentas en una gota. Esa vez, con el eco en cada pétalo, un latido un día, tal vez perdido, cuando el tiempo lo detuvo. Y lo dejó, cristalizado. Siendo lo que era, flor del desierto. ¡Petrificada al sol!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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En mi soledad escuchó susurros de amor con ecos que llegan del alma deseando tenerte aquí a mi lado susurros que me convierten en anima para llegar a ti ecos que sonorizan la luz y vibran los ambientes moviendo en cadencias en el baile de las almas magias blancas que hacen mas hermosas a las rosas de este jardín primaveral todo esta perfecto pero falta algo mis sentidos compungidos dan un giro al alba de la noche serena y el día claro el sentir que me oprime y una voz seca que me da murmullos al oído sin saber que me espera sin haber escuchado lo que dijo sabiendo yo, que es un manifiesto de amor que entrara tímido, para hacerse grande.
Mira mi blog http://hectormaxx-mipoesia.blogspot.com/
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Poeta
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Y COMODUR MIENTE...
En la penumbra un pasadizo subterráneo, el túnel, había pasado, sobre las vías, el pasajero. Comodur, el diario, arrugado, bajo la nuca, el hueco, tirando pedazos de tiempo, desocupado, escondiéndose, también bajo las vías. Comodur. Un párpado abriendo y otro cerrando, en las pestañas, años de tren en tren. ¡Y pensaba, en pensar sin mentirse!.
De pronto, ese día, en la madera tratada, árboles en otros tiempos, verdes... Verdes de otros, tiempos, ramas de meses, raíces de noches, bosques nublados, aceites semanales, afeites diarios. Y de pronto. ¡De pronto!. Sin mentirse. La tarde saltó la barda bajo la mirada de aquel árbol, entre las piedras, cargado de rayos. Ante Comodur. Un salto alto, atigrado, por nubarrones como cerrojos, parpadeantes, después de llover, lagos, escuálidos, los relámpagos en la superficie, al fondo del callejón. Desierto. Cierto, cierto. ¡Tal vez demasiado desierto!. Lo dijo. ¡De verdad!. En un grano de arena. El reloj tenía el tiempo. -Un humilde y sencillo grano-. Así pensó Comodur. De cierto día, al caer, lento el sol, areneándose. ¡Saltando como tigre nubes arboladas!. Sin nada. Al fondo desierto de la noche, acercándose, relampagueando viejas callejas felinas, amarilleando.
Esa tarde arenosa, vio todo un desierto. ¡En un humilde grano!. Al reloj, al sol saltando lagos con sus rayos en la mirada, en él. Árbol de otro tiempo. Pero ahora... ¿Quién podría creerle?. Tal vez, sólo él, sin mentirse. Pues. ¡Quién estaba también durmiendo!. Y vaya que si lo hacía. pensaba, lo imaginaba, despierto. Porqué. Bueno, porque solo soñaba, desde varias horas atrás, porque, recostado, soñaba. Y él bien lo sabía. Y además. Y quién y porqué. ¡Eran sordos!. Ambos, mudos, y ahora dormidos. Y a él, Comodur, lo dejó el tren. Bajo la vía.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Aquella mirada produjo sensación, Y esa simpatía unió nuestro corazón; como la fresca brisa, como una pasión, grita el corazón: ¡¡¡No sólo los versos son!!!
Y tan extraña y tan mágica es mi prisión; solo el tiempo se vuelve desesperación, Querida niña, de mi amor ten compasión; ¿Estaré enamorado? ¡¡¡Oh Dios qué versos son!!!
Suertudo el sol, la lluvia, el aire, que te toca, Tu cabello, tu piel, y la miel de tu boca; me hablan de Ti los latidos; ¡¡¡Qué loco estoy!!! ¡¡¡Pensé que era San Valentín el día de hoy!!!
Versos son verdades, que aumentan mi razón, no comprendo como brotan con tal emoción. Me enreda mi afán por Ti, ¡¡¡esta dulce fusión!!! Más que tentación Amo tu nombre, ¡¡¡mi obsesión!!!
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Poeta
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Quisiera murmurarte en el oído y decirte cositas sin temor, que al tus labios besar hayas leído en cada beso la palabra amor.
Quisiera de tu afecto esté extraído el instante que tiene ese rumor, y concluir este sueño sustraído el tiempo no se deja al desamor.
Quisiera ver la duda despejada vivir este romance al suspirar, no volver a sentir la encrucijada.
Quisiera en gracia de tu alma mirar la fantasía para mí alojada, vuelve así el corazón a respirar.
Julio Medina 27 de abril del 2012
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Poeta
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O bom da crônica é isto: A liberdade de escrever sobre qualquer assunto. Pode ser o assunto mais sério ou o mais bobo, mais vulgar. Tudo serve para comentar... Até a falta de cometário. Dizem que palavra "crônica" deriva da palavra grega "chronos", que significa tempo. Então, se a crônica significa tempo, ela está com tudo: Com o passado, o presente, o futuro, as horas, as eras, o sol (tempo bom), a chuva (tempo ruim)... E acontecendo o tempo todo. O tempo é tudo. Talvez seja por isso que tudo é um motivo para uma crônica.
Eu já li crônicas que, nas suas palavras, não queriam dizer nada. Mas no seu bojo trazia uma infinidade de ideias que só quem gosta de ficar observando a vida, é que é capaz de entender. Então os que não têm essa "visão especial" devem achar uma besteira. Mas isso é bem da crônica. Tem tantas "bobagens" acontecendo por aí, que as pessoas nem percebem... O próprio tempo, por exemplo. O sol surge, passa por cima de nós e vai embora. As pessoas já estão tão acostumadas com essa besteira, que só notam quando precisam dele e ele não está lá para servi-las. Caso contrário nem notariam sua presença ou ausência.
As pessoas vivem muito preocupadas com os seus afazeres, sonhando em ganhar dinheiro ou procurando esquecer-se das mazelas da vida. Então não têm tempo de ficar observando essas "besteiras de tempo". Afinal, isso serve para quê? As pessoas só querem saber de coisas úteis, de coisas que possam vender ou, no mínimo, servir para um debate numa roda de amigos. É por isso que assistem os BBBs da vida: Para não ficarem por fora do bate papo. O importante é participar. Não interessa a importância do assunto. Aí, quem não gosta de ficar debatendo "BBBesteiras", fica de fora observando as besteiras do tempo e aproveitando para escrever uma crônica besta.
A.J. Cardiais
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Poeta
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Eu fico aqui sonhando que alguém está lendo meu poema, e se encontrando...
Mas EU não me encontrei... Estou perdido entre os poemas e minhas indagações. Meus erros são sem soluções.
Meus versos buscam razões, que não é qualquer rima que pode responder. Se minha busca é um prazer ou uma obrigação, não sei...
Só sei o que me dei, o que me dou e o que tento. Agora, neste momento, estou tentando escrever... Dá para entender?
A.J. Cardiais
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Poeta
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Yace en esta tierra fría, digna de toda crianza, la vieja cuya alabanza tantas plumas merecía.
No quiso en el cielo entrar a gozar de las estrellas, por no estar entre doncellas que no pudiese manchar.
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Poeta
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[ I ]
Con tres estilos alanos quiero asirte de la oreja, porque te tenga mi queja ya que no pueden mis manos. La habla de los cristianos es lenguaje de ramplón; por eso va la razón de un circunloquio discreto en retruécano y concepto, como en calzas y en jubón.
[ II ]
Amar y no merecer, temer y desconfiar, dichas son para obligar, penas son para ofender. Acobardar el querer, cuando más valor aplique, es hacer que multiplique el miedo su calidad , para más seguridad. (¡Tómate este tique-mique!)
Lágrimas desconsoladas son descanso sin sosiego, y diligencias del fuego, más vivas cuando anegadas. Las memorias olvidadas en la voluntad sencilla son golfo que miente orilla, son tormenta lisonjera, en donde expira el que espera. (¡Qué linda recancanilla!)
El tener desconfianza es tener y presumir, y apetecer el morir mucho de grosero alcanza. Quien osa tener mudanza, se culpa en el bien que asiste; y quien se precia de triste, goza con satisfacción la pena por galardón. (¡Pues pápate aqueste chiste!)
[ III ]
Pero, siendo tú en la villa dama de demanda y trote, bien puede ser que del mote no hayas visto la cartilla. Va del estilo, que brilla en la culterana prosa, grecizante y latinosa: mucho será si me entiendes. Yo vacío piras, y asciendes: culto va, señora hermosa.
[ IV ]
Si bien el palor ligustre desfallece los candores, cuando muchos esplendores, conduce a poco palustre. Construye el aroma ilustre víctima de tanto culto, presintiendo de tu bulto que rayos fulmina horrendo. me entiendes, ni te entiendo: pues cátate que soy culto.)
[ V ]
No me va bien con lenguaje tan de grados y corona: hablemos prosa fregona que en las orejas se encaje. Yo no escribo con plumaje, sino con pluma; pues ya tanto bien barbado da en escribir al revés, óyeme tu dos por tres lo que digo de pe a pa.
[ VI ]
Digo, pues, que yo te quiero, y que quiero que me quieras, sin dineros, ni dineras, ni resabios de tendero. De muy mala gana espero: date prisa, que si no, luego me cansaré yo y perderás este lance. (¡Bien haya tan buen romance, y el padre que le engendró!)
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Poeta
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