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Escrevo o que penso, o que sou e o que acho. Do jeito que vem, encaixo.
A.J. Cardiais
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Poeta
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Alma sincera nunca fala "brincando", é tudo à vera.
A.J. Cardiais
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Poeta
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Mesmo com toda dificuldade, com todo aperto, o poeta que é poeta faz poesia...
Se não fizer de alegria para enganar sua vida, derrama sua dor, o seu desacerto.
A.J. Cardiais 18.11.2010
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Poeta
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Quem não faz poesia não sabe como é a alegria de chegar de manhã, ao abrir a janela pra vida, ser agraciado com a poesia...
A poesia está no olhar de quem vê o dia com poesia. A poesia está no verbo Amar e em toda sua filosofia.
A poesia está no ar, está na vida, está no prazer...
A poesia não se esconde. E só a vê, que tem olhos para ver.
A.J. Cardiais 18.11.2010
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Poeta
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Cada dia eu procuro uma alegria.
Procuro uma coisinha que me faça acreditar que viver vale a pena...
Cada dia eu recorro à poesia.
Procuro acreditar que ela pode mudar o sistema...
Que cada dia seja um bom dia...
Que cada dia seja uma poesia.
A.J Cardiais 18.11.2010
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Poeta
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Hay una sábana de melancolía atrapada por la fárfara nocturna de tu respiración un cobertor de líquenes suspirantes amoldado al influjo remolino de ondas lúbricas
Ceñido bajo el limo fragante de una túnica tu cuerpo destila la tersura de un pulsar malherido decanta en el cedazo acrisolado de tu sexo los néctares de luz en las ráfagas del tacto pendular.
Hay sobre tu albura de equinoccio cósmico la nostalgia del insomnio cautivado por tus hálitos la noche extendida en alcores baldíos el cálido gemido prendado a tu floresta de astro líquido.
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Poeta
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ACORRALADO
El caballito tenía por el viernes, un especial sabor de lunes, lento ligero, al entrar en la semana, los inquietos y líquidos pasos. Después, con la disminución veloz, del frío, en combinación con las argollas, aún esperaba el regreso del viejo empleo, conforme oía callar las hojas. Revistas entre sus ramas, casi empapeladas hojas en sus ojos de pasado, en ayeres de sueños acolchonados, sábanas húmedas, y sobre el escritorio, dejó la camisa. ¡Así, como en su viejo caballito, la madera lo recordaba!.
Así. Ilusionado, en la oscuridad, eléctrica parecía la noche, al vapor de chimenea entre cuentos olvidados, en alfombras insomnes y señalados renglones, llenos de recuerdos. Pasaba, y pasaba a veces, puentes, montañas extrañas, entre las ranas, descubriendo océanos entre los charcos.
Y pasaba, todo apenas, un instante, en cielos almendrados, en finales sin principio, en sonrisas de nubes nuevas. En un corral, dorados sueños de mañanas, interminables, en el corral amigo, de otros suelos, fértiles anhelos cumplidos.
¡Todo pasaba!. Y pasaba, descubriendo flamas, velas, vapores optimistas en la temblorosa, alucinación de los minutos. Salía. De la cama, oliendo sueños nuevos, sueños cumplidos, y las pesadillas clavadas, entre sonrisas ingenuas. Salía luego, un castillo a lo lejos inquieto, y una rodilla en apariencia, descansaba, en el pantalón inevitablemente entretenido.
Aunque, apenas cuatro pesos crueles, de afán azuzándolo saltaban, inútilmente, inadaptados al hambre, en las conversaciones agrias, avivando el consuelo del día. Ruidoso al último momento. Ahora bien:___ ¿Qué puede comprar el hambre de firmar el usurero, y el empleo de cuatro pesos?. Y... Pensándolo, sintiéndolo, tan cercano bajo la piel del horizonte. Estuvo. ¡Pensando en efectivo la esperanza, hecha demonios confundidos!. Índices de fisonomía de auténticos descaros, pintorescos velos. Las bambalinas, dubitativos acordeones, pianolas y tambores.
Estuvo. En el corral de sueños, hechos del telar, y pesadillas desatadas, en unos presentes infinitamente desiguales, abundantes de ahoras bajo el suelo. Y estuvo aguardando en la mesa demasiado, imprevista, largas planillas. Y solicitud de bonos, abonos de huertas secas, manojos de recibos. Y el derecho al postrer esfuerzo del fracaso dispuesto al desayuno.
¿De dónde sacaré?. ¡El café tiene!. Sí, el café tiene la culpa concentrada en pequeños puntos dormidos, y la misma taza escamoteaba, pausas, gestos en la situación tapada, gris,pálida comparsa a su manera. Y en el martes, sucumbía cada jueves, inmediatos los secos miércoles de la mañana, porqué aceptaban allí cualquier fin de semana, tintas, broches, plásticos, remedos de jinetes, monturas de barro tejido, en pajas viejas y... Los músculos en los asientos. ¿Porqué?. Y ahora, en el corral estaban muchos, monederos cultivando insomnios dobles.¡Nunca lo supo!. Creo, dicen, me dijeron acaso sus memorias destempladas. Porqué el mismo se aplastó, el mismo se cayó encima, perdido en un espejo, dejó de reflejarse al fin, un día de tantos otros. ¡Por el alma extraída, del bolsillo ajeno, donde el pueblo, nada sabía decir, nada podía hacer, solo morirse igual, decrépito, absoluto, dueño de las llaves del cementerio, omnipotente, también de ausentarse, algún día de la faz del mundo, y que aún conservaba, su crédito de finalizar el fin.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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HUMANITARIA DESTRUCCIÓN
Con toda la insignificancia del pequeño
mundo vienen haciendo las conjeturas, innumerables quebrantos, pétreos, en las playas de paz, el arco iris que nimba, metas magnánimas. (Subterráneos escombros). Decían, conservadores, más allá del vencimiento, creían ser, omnis-sapienteserpentinos.
¡Humanitarios anhelos, paralelos, desastres!. A Lo lejos, de quienes no lo tienen cerca. Lejos, a las siete de la tarde, se aproximó el invisible trópico, entre las costillas, del gnomo, saliendo nada más. Saliendo un poco. Saliendo del hueco frágil cubierto de secas hojas vidriosas, por encima del mimbre blanco.
Callaban, metódicos, el triunfo del fracaso. ¡Sin saberlo, lo sentían, los retornos afilando!.
La época, opaca, brilla en la turbiedad. Tardía, la siguiente campanada, esperaba, añorando el suceso intrigando al aire, lastimero otra vez, sutil resorte. ¡Empleado de la incredulidad!. En la destrucción, desoladoramente ocultando imposibles evidencias.
La superficie a pintar, libre de polvo, con un trapo que se escurre. ¡De la válvula tapada, el color vertical del aspersor, y la letra en lápidas anémicas!. ¡Sí, sí!.
Había algo menos que una voz, una casi letra, pálida vereda temerosa, escuchando ausentes los pasajeros, silenciosos, acumulando, dispersos, gestos, el muro triunfal, coronado de atropellos.
Decorando, cada detalle, álgido, patético.
Respiraba impregnando lapiceros, oficinas enlatadas, sillones escandalosos. ¡Calles, calles del coraje y antebrazo!.
La humanitaria Des Truc Ccción... Los ventiladores despeinados observan, las armas extremistas del pañuelo en pedazos. ¡Cada uno, prolongando su cada cual!.(Ya verán).
Y En el fondo, al vértice de la sinrazón. ¡Sonreía!. Graciosa, en la blusa equivocada, la brisa víctima, del viejo, desvelo, la opinión de la luna juzgando, tranquilamente.
¡Humanitaria!. (Ella, la destrucción ofendida). Quedó. Anunciando una llamada telefónica, el frente mercantil, el elixir del fracaso mismo. Y sin tacha, justamente, bajo la ley. de los malvados, productos del ozono que no dañan. En la destrucción. Huma-nita-ria. Para entonces, la sopa se puso fría, con tanta ligereza en camarones,
sin dentadura, no cabían en la cubeta de mejillas, las monedas de cuello blanco. La revista mirada con el filo asomando por la ventana, desnuda, al jugo del primer indómito quejido.
¿Lo ves?___Decía con frecuencia al anochecer rompiendo la manera, extrañamente, fuera de tiempo. En la esquina, súbita, anudó el silencio adherido, las uñas recién cortadas, el farol entre bugambilias, sentía, reseco, como cabeza de alfiler, el grupo palabreando, desgraciado (sin saberlo). Solo arrastrando la inconsciencia abundante, la multitud ciega y sorda. ¡Azotada!. Teñida. Por los pesares enormes, entre los rápidos acrílicos, resueltos firmemente, en las tres capas delgadas, perforando las chispas y quemando las llamas, al tacto seco en latas secas.
¡Humanitaria destrucción!. Soledad programada en los dientes del bolsillo, en el hambre inerme de cada poro ajeno, en las ambiciones insaciables del apetito espeso, en las salidas intermitentes del exterminio. ¡Con los ecos en spray, y silicones del no se ingiera, en aerosol en la consciencia!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Yo ya fui feliz señora El día que la conocí. Y no voy, no porque no quiero Si no, porque no debo… ¡Quédese con mi corazón!... Adew.
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El tuyo… es un querer De nido recién formado El mío… ya no podrá ser Porque el amor ha volado. Pero llevamos el mismo camino En veredas opuestas A ti… te seguirán amando Yo seguiré soñando. No escarbemos en las raíces De un árbol que no dio frutos “Agüita que no has de beber Mejor dejarla correr”. Yo… no quiero más decepciones Toca vivir de ilusiones Tocando tu cuerpo en las olas del mar Y abrazando tu calor, en los rayos del sol. Tú… anda a tu hogar Sé feliz, y haz feliz a quién desposaste Seguro estoy que te espera Ansioso… para poderte amar. ¡Enciérrate, como monja en un convento Tras la verja de tu casa!... ¡Y pon de guardia cuatro mastines Por si me vieras llegar! Delalma Sábado, 10 de marzo de 2012
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Aqui es donde la cordura se rinde, y el amor comienza, aqui es donde la locura llega, y la oscuridad comienza. La forma mas dulce de morir, se encuentra en el interior, se encuentra en el alma, lo mas dulce de agonizar. Cuando la sangre se seca, estoy paralizado, se comera mi mente, estoy fuera de mi mismo. Aqui es donde la soledad comienza, y la noche comienza, el dolor se hace mas y mas fuerte, es lo mas triste de vivir, en este tormento de mi mente. Erick R. R. Torres (Angel Negro)
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