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La noche perfecta, la hora indicada, un romance, un amor que se vuelve realidad. La luna brilla, es el momento, tomados de la mano, bailando bajo la oscuridad. El vals de las sombras, el vals prefecto, para una noche tranquila, una noche para enamorarse. Romance en las sombras, el vals continuo, la noche será eterna, nuestro amor durara. Erick R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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Algunas veces, quieres destruirlo, manchar de sangre tu alma, por las cosas horribles, que has pasado. Algunas veces, deseas matarlo, por ser un infeliz, un miserable que te engaño, con mentiras e ilusiones. La piedad es de debiles, la venganza, es tu unica salida, para castigarlo por sus mentiras y engaños. El alma pide su sangre, derramada por doquier, hasta que muera el bastardo, por ser un insensato contigo, por jugar con tus sentimientos. Erick R. Torres (Angel Negro)
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Poeta
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Algunas veces, quiero estar solo, solo con tus labios, con tus caricias.
Sentirme aislado, de todo lo demas, de todo lo que me distrae, de toda esta monotonia.
Quiero sentirme bien, comodo en tu regazo, quiero besarte, quiero amarte.
Esta noche quiero estar a tu lado, sentir tus abrazos, sentirme solo contigo, olvidandome de todo lo aburrido, estar contigo quiero, mi amada niña.
Erick R. R. Torres (Angel Negro)
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Poeta
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En todo momento, pienso cada segundo, de lo que hacemos juntos, tu y yo esperando el momento.
Algunas noches, no puedo dejar de pensar en ti, no puedo vivir sin tu corazón, no se lo que haré.
Sentirme atraído por tu belleza, por tu sinceridad, por tu romance, por tu esencia.
Momentos así, no se olvidan, se viven, y se quedan en mis recuerdos.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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Cuando dos pasos valen más que cualquier cosa Cuando tus pulmones, agonizando, se vuelven tan frágiles como el cristal Cuando el miedo paraliza cada gota de sangre que recorre tu cuerpo Cuando te das cuenta que el ritmo que marca la vida no depende de ningún instrumento Y aprendes a bailar las sorpresas que se presentan cual títere, cual marioneta que juega en el casino de las experiencias. Inclemencia de la vida que no mira a quien le regala una canasta llena de los frutos que brinda el árbol de los dolores y remordimientos Pasaje de ida al país de la reflexión, donde nos arrepentimos de todo luego de chocar contra el auto de los hechos inesperados Tantas metáforas se podrían inventar, tantas veces podría decir que te amo, tantas veces te llamaría para saber simplemente como estas No valoramos, no sabemos vivir, no aceptamos los cambios, no queremos sufrir, nos falta amor Cuando caemos en una cascada de desilusiones, que nos lleva al rio de la pobreza del espíritu donde hay peces que se alimentan de dinero, recién ahí, cuando nos ahogamos en la miseria mental que es afrontar los obstáculos que no teníamos previstos, solo ahí, aprendemos que en dos minutos la vida puede transformarse casi tan extrañamente como las orugas que al salir de su capullo son coloridas mariposas. No esperes a ser mariposa, no mires el reloj aguardando que la vida te sorprenda tristemente para valorarla, valórala siendo oruga antes de que te pase algo que no esperas y recién ahí seas capaz de apreciar su belleza. No pretendo dar una lección de vida, solo intento expresar lo que pienso a través de la escritura.
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Poeta
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En un monte, quemado, el hombre, conformado, miraba su viejo coche, hecho hierros torcidos, los arboles, de donde quitaba el corcho que vendía, un poco de tierra que era su huerta, todo negro y muerto. Su cabaña, por suerte no fue tragada por el fuego, el periodista, le preguntaba, cual era la paga de jubilación, él decía, doscientos e cuarenta euros, no iba a llegar para nada, pues no podía cambiar a otro sitio, tenia su Madre con el e era ya mui mayor. El también no podía trabajar en otro oficio, pues su vida la pasó en el monte. Alrededor aun salía humo, las otras casitas, ya no existían, escombros, desolación, treinta mil hectáreas, muertas, un perro apareció, arrestándose por encima de las brasas, tenia las patas quemadas, el hombre en medio de su desgracia lo cogió y lo llevo junto a los bomberos para que lo trataran. Esto es verdad, lo he visto en el noticiario, en este País ha pasado. Sin darme cuenta estaba llorando, sufriendo por lo que había visto. ¿Y ahora? ¿Cómo va a sobrevivir este Hombre y su vieja Madre? ¿Que comerán? ¿Por qué pasan estas cosas a inocentes y buenas personas? Son estos momentos que me hacen tener remordimientos de quejarme, de no ser rica, de ser impotente, para ayudar. ¿Como es posible tanta serenidad en su cara, con la tragedia que tubo este hombre? Quizá acostumbrado a una vida dura y triste, casi ya no siente que no tiene como vivir. Ejemplo, de conformidad, de aceptación de su destino, su alma debe ser enorme de bondad, no sabe lo que es ser malo, no, es un ser puro y alguien lo tendrá que ayudar. Tantos ricos, tantos mecenas, ahora es hora se dar algo, seguro que no le hará falta. Esto paso en una villa, que en la UE ni saben que existe. Si mandara pondría el castigo mas duro, a los incendiarios de los montes. El ganado, el corcho, los pinos, la naturaleza no tiene culpa de ser el provenir de los más pobres e olvidados. Sí estoy indignada, casi quería ser fuego e quemar a los que por maldad hace tanto daño. Deseo de corazón que manos amigas ayuden estos seres en tantas partes que quedan sin nada, los ayude. Oporto, 23 de Julio de 2012 Carminha Nieves
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Poeta
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Nazco del hombre, de la aurora y de la noche, nazco de mí, traductor criminal de mi propio guión, forense de mis restos y mis lágrimas espantado en la ceguera, dibujando a lápiz esperanzas y cicatrices para desdoblar la vida con mis ojos de piedra,
nazco del hombre y de la lluvia, y de una tormenta en vano que se estrelló en las congojas, aniquilando estrellas empedradas de almas, nazco del silencio con mi corazón perdido entre los lechos, nazco del perdón haciendo encrucijadas en tu cuerpo,
nazco del hombre mientras envejece el mundo y el tiempo de la noche con su codicia al hombro arrebata el vagido de aquél danzarín suspiro, nazco en la mañana cuando la aurora peina con reflejos la orilla vacía y mis pies carretean por el muslo de las dunas,
nazco del hombre que no es nada ni nadie, nazco desde este interior mío sin amor ni sensaciones, escritor de mi estúpida fábula, girando con el viento que ni siquiera respira por creerme, pues la infancia en mí, ha pesado más que mis años de vivencias,
nazco del hombre y su calamidad, y en un silencio ahogado lucho contra el olvido envejeciendo rápidamente, nazco de un tiempo fugitivo en su corteza, y desde una hirsuta semilla en su grieta hasta la vida narraré esas tercas palabras en su sinsabor,
nazco del hombre de hambres arañando una reliquia, de aquél reflejo cruzado por cordeles de alambre con finas y sensuales prendas tendidas en los párpados, nazco de los sexos del sol y de la luna, y de sus hijos vivientes cincelados en el gozo,
nazco del hombre de la biblia y de aquella primera costilla engendrando un nuevo ser, habían ido en pos de la renovada carne relatando un diluvio que devorara el pecado, nazco de la música de dios aunque no le importe si aún vivo entre sus hijos,
nazco del hombre de las llamas que inhumara aquél frágil puente al edén, nazco de mí, de mi estrategia adormecida, de un ciclón sin arco iris y sin mi familia literaria en un paraíso inhabitado, nazco de mi estero y de mi nácar por alguna fugaz razón que no tengo el coraje de entender,
nazco del hombre y sus principios, nazco de mi hija y de su pecho adolescente y humilde cuando la tomo por amiga y hermana de mis años diminutos entre las palabras del día, nazco de su mente y de sus manos cuando duerme sobre un inmaculado manto, su sonrisa,
nazco del hombre y de las cavernas con ecos, y de los años pasados y presentes buceando en sus tramas fronterizas, acaso mis ancestros de barro surjan de sus urnas recitando genealógicas suicidas, nazco de la cumbre de mi madre y de mi padre y de los cerros cercenados por la naturaleza sapiente,
nazco del hombre que vive y muere en su líquido mundo a horcajadas de su lengua insípida, nazco en la verdad transformándome en mentira desde la creencia suburbana que atruena en el interior de mi tumba,
nazco del hombre y de la tierra, y de la leyenda olvidada del profeta soñoliento, nazco cada mañana por doquier entre llanto y carcajadas y entre estas cuatro paredes blancas que protegen mi brío soñador,
nazco del hombre del hogar con intrépida impaciencia en sus hombros de crepúsculo, nazco de mí, de esta cuerda locura en esta enorme noche maltrecha y sin sentido, nazco de la flor y de la tumba, y de la mujer demonio pintada en mis espaldas, y aún cuando su estremecido cuerpo se me niegue dormiré entre sus caderas,
nazco del hombre y de mis huesos inhumanos, desde el interior vacío de las ciudades flotantes, nazco del aliento que naufraga en un poniente, del beso destruido y predestinado por la intensión de su creador, nazco de los navíos corroídos donde parece fallecer la voz de dios,
nazco del hombre y en la derruida época en que alguna violenta hembra asesina a su hijo dentro de su vientre, nazco de las aguas y ventiscas donde el mar y su memoria agudizan un clamoreo de gaviotas cuando por fin su alimento brinca hacia la libertad,
nazco del hombre y sus bemoles, y de la sombra sigilosa del iris de la flor, nazco de los blancos y los negros y del color de tu rostro, y de las palomas volando entre las naves cuando el sol en tus cabellos forma un verso en su atavío,
nazco del hombre y de la vida, y de los jirones, secuelas del adiós donde hundida en la carne viaja la última nostalgia, nazco de mí y de ti, centelleante mariposa que llevas el nombre y las vestiduras de mi amada, donde un noble trino vuela convirtiéndose en caricia,
nazco del hombre y de la luz, del anochecer primero dominado por el brillo de la luna, nazco de la creencia y del relámpago, y desde el llanto contenido cuando con lascivos movimientos aumenta la fiebre del amante después de cuatro copas,
nazco del hombre y de mis sueños, y de aquél que quise ser y no supe, y del prodigio que ha muerto en el camino, nazco de mí, desafiando al tiempo y a la vida, nazco por mí y por los míos, nazco porque solo naciendo, vivo y me contento,
nazco del hombre y sus milagros de amor entre un sudor de muerte en mi ciudad de rascacielos, bajo el párpado del diablo aún existen las promesas sin talones de que fuera yo lo que soñaban los hipócritas, nazco de mi feliz estupidez sin que nada me importe porque solo soy yo y nada ni nadie más,
nazco del hombre de cenizas y desde la muerte misma, y del deseo de pintar sobre las olas este bello óleo ensangrentado en la caricia y en el beso, nazco de la sombra cuando con antiguo sabor la lengua precipita hasta tu boca este génesis soñado,
nazco del hombre y sobrevivo, con el derecho y la opción de la eutanasia, nazco del afuera y del adentro, nazco del amor tuyo y mío, de un incendiado viento a través del horizonte, de un huracanado beso en las alas de la tarde, he soñado con la fusión de la verdad sin un después si nosotros somos las naciones de una tierra sin mapas,
nazco del hombre de piernas largas como lluvia, del campo y los ombúes donde el pájaro anida y se procrea, nazco bajo un duelo de pulgares que a par navegan por tu espalda y desde una poesía sin úteros mi cuerpo adormecido muere cuando agoniza la suave magia sobre tu piel de pergamino.
Jorge Rosso
Me pueden visitar también en...
http://www.flickr.com/photos/conejo721/
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Aquí hay un pescador sin red esta varado en tierra sus ilusiones murieron y ahora vaga sin sentido lamentando el tiempo vivido y llora sin consuelo donde se confunden sus lágrimas con el agua de mar. Inmenso es su penar perdió todo sin jugar mil intentos, hizo para que vivir y lo sobrecogió la angustia Que lo abraza y no lo deja respirar. Se fue el amor perdió su barca quedo solo frente al mar. Justo era ahora lo castiga el mar inmenso lo juzga tantas lágrimas ha recibido que confundido calla la sentencia. ah de ti pescador sin amor, ni consuelo la vida te cobrará y ahora a tantas penas; te premiara con la muerte.
Mira mi blog http://hectormaxx-mipoesia.blogspot.com/
http://articulospolemicosdelmundo.blogspot.com/
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Vuelan los sueños urbi et orbi humo o polvo.
delalma 22/07/2012
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Perto de você o momento é eterno... Eu não me governo e nem tento entender.
Perto de você eu estou no paraíso. E de nada mais preciso a não ser de você.
Perto de você, eu sou eu, e não sou... Eu sou só desejos.
Perto de você eu fui, eu vim, eu vou... Viajo nos seus beijos.
A.J. Cardiais imagem: google
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