Cuántas veces te lloré cuántas veces saliste por la puerta despidiéndote para no volver diciendo que no me querías y que tenías a otra mujer...
Cuántas veces volviste y te perdoné porque tu amor afloraba en mi alma haciéndome creer que cambiarías que yo era lo único en tu mundo y que recuperándome volvía tu calma
Vaya... fueron interminables las mentiras que creí infinitas las heridas que marcaste en un corazón fibrilado y casi muerto por el insoportable dolor que poco a poco acrecentaste
No se lo pedí a nadie pero así como te perdoné tantas veces el cadáver de nuestro amor se hizo presente y te hizo ver como el culpable... logró lo que ambos creíamos imposible que pasara un borrador sobre tu nombre y te hicieras invisible para mi mente
No me alegra saberte triste y ver que ahora eres tu quien llora pero la vida se encargó de cobrarte lo que me hiciste y ese sufrimiento que llevas a cuestas será tu cruz hasta que me dejes libre
Sácame de tu corazón así como yo lo hice para que recuerdes que hace un tiempo yo también te quise sin que se deforme tu sonrisa porque estas al lado de una bella dama que te cuida y te sustenta pero no cometas el mismo error dos veces porque ya te pudiste dar cuenta que el que la hace la paga siempre
"auris"
de "PARA TI MÍ COLOBRÍ"
enero 2011
Una vuelta por el foro que ya estoy terminado de publicar los poemas de auris, se lo prometí. Muchas gracias por sus amables lecturas y comentarios.
Este soneto tiene el mérito de haber sido compuesto con catorce versos que fueron tomados cada uno de diferente autor. El 1o. es de Herrera, el 2do. de Quintana, el 3o. de Saturnino Martínez, el 4to. de José Cadalso, el 5to. de Ramón Palma, el 6to. de Manuel Ma. Arjona, el 7mo. de Lope de Vega, 8vo. Anónimo, 9no. de Francisco de la Torre, el 10mo. de José de Espronceda, 11vo. de Zorrilla, el 12vo. de José Roldán,13o. de Francisco Martínez de la Rosa y el último de Luzán.
Cándida luna, que con luz serena del espacio los ámbitos dominas y el horizonte lóbrega iluminas, de pompa, majestad y gloria llena.
¿Sientes, acaso, la amorosa pena, y a la mansa piedad dulce te inclinas, y en busca de un amado te encaminas que a eterna desventura te condena?
¡Parece que me escuchas y parece que en gloria y paz y amor y venturanza, tibia, modesta, fugitiva luna,
tu faz en dulce lumbre resplandece, y entre el vago temor y la esperanza constante dura sin mudanza alguna!.
Marinero sin barco, sentado en una roca, mira la infinidad del mar. Ojos azules que se mezclan con el color de del agua. Cuanto le gustaría navegar ir sin destino, absorbiendo el viento, con olor a sal. Marinero sin barco, en tierra, con sus sueños, sintiendo que nunca podrá realizarlos. Barcos podridos e abandonados sin dueño, en una playa cualquiera. Labradores, mirando los campos sin poder sementarlos, acariciar la tierra, sentirla caliente mojada por la lluvia con so olor inolvidable. Pintor que sueña con dolor no poder pintar cuadros, con los colores de la naturaleza, pues no tiene pincel ni tela. Músico que imagina como seria correr sus dedos por un piano con bellas melodías. Siempre habrá alguien, que nunca ha podido ser lo que deseaba. Extraño es el destino, se vive deseando lo que amamos, sin poder hacerlo. La vida es incomoda, por obligación nos sujetamos a lo que nos reserva. Se vive, por vivir, no se llora por vergüenza, tragamos nuestras frustraciones, con sonrisas falsas, caminamos automáticamente, haciendo lo que no queremos. Solo tenemos que tener pan en la mesa, por el dejamos nuestros sueños, que son la realidad. Así vamos andando, parados, nuestros anhelos los guardamos bien en el fondo del alma. Haciendo de cuenta que somos felices, mirando nuestros hijos, nuestra pareja, la casa, el coche, el armario con ropa. Fingiendo que estamos viviendo, pensamos en el barco, en el campo, en un piano negro e brillante con sus teclas blancas o color marfil, sin poder tener nada, a no ser nuestro empleo, familia e una mesa con pan. Gritando en silencio, llorando sin lágrimas al final de este vivir, soñamos que somos jóvenes e que tenemos todo el tiempo para aun poder ser lo que queremos. Será por eso que cuando se muere, tenemos un semblante sereno, casi una sonrisa, quizá estamos a ser la verdad, que queríamos ser. Vuelan los pájaros, con sus alas, entre sol e lluvia, van e vienen al mismo sitio de año en año. El ciclo de la vida tiene reglas, el hombre no tiene más que nascer e empezar a envejecer de inmediato. Sin voluntad propia ni por instinto, cogemos en nuestras manos lo que somos e deseamos. Tú que navegaste sin barco, que pintaste bellos cuadros sin tela, que sembraste la tierra e que llenaste el aire con los acordes de tu piano con tu imaginación, fuiste mas feliz que muchos que nunca supieran en soledad tener lo que querían e fuera del tiempo sin nadie solo tú e tu pensar soñando de alguna manera, navegaste, sembraste. Pintaste, tocaste tus músicas en tu piano negro e brillante, haz vivido eres un vencedor. Ha valido la pena seres un soñador. Como yo. Si, tuve todo lo que quise, aislada en mis sueños, solitaria, he tenido todo, sin saberlo- E continuo teniendo, la fantasía es mi pan sobre una mesa donde pocas veces como. Quiero antes dar alimento a mi ser, a mi interior, ser lo que soy sin mentir. Soñadora, dueña del mar, del cielo de los campos, de mis cuadros e de mi piano negro e brillante donde toco mis melodías bellas, dulces, que los pájaros que año tras año vuelven al mismo sitio las oyen, arriba en las nubes, oliendo el olor de la tierra caliente mojada por la lluvia en la primavera. Oporto, 19 de Noviembre de 2012 Carminha Nieves
Ven a mí cariño, siente mis labios, lo que haces por mí, lo que siento por tí.
No puedo pensar, que no puedes actuar, de la manera que solías ser, quedó más remedio que irnos.
Sólo tu voz melódica me arrulla, a través del techo, soy un desastre, confieso que es por tu culpa, me sacudió con tanta rapidez tus caricias, que me golpeó como una brisa suave.
Buscando privacidad, poco a poco, seguimos viéndonos a escondidas, seguimos enamorados.
Eres suave como el aire que acaricia mi piel, eres todo lo que anhela permanecer en mi interior, en lo profundo de mi corazón, al igual que el aire que está en el cielo.
Cada vez que pienso en ti, recibo un disparo dentro de mi, una ráfaga de tristeza, no es mi problema, pero es un problema que encontré viviendo la vida que no puedo dejar atrás.
Cada segundo que pienso en ti, cada noche que pasé contigo, enamorado estuve de ti, no lo puedo negar, no dejo de pensar en ti.
Cada vez que te veo alejarte, me arrodillo y rezo, esperando ese momento final, en que digas las palabras que yo no puedo decir.
En verdad te amo tanto mi niña, no ha pasado mucho tiempo, desde que te conocí, desde que nos encontramos, al caer el sol en su hermoso atardecer.