|
|
|
Gato criado com mordomia não conhece o mundo da gataria. Não sobe nos telhados pra fazer cantoria, não come camundongos só come ração, nem sai com outros gatos pra fazer confusão...
Ele toma até banho e frequenta salão! Gato criado como se fosse humano, é um pobre coitado. na minha opinião.
A.J. Cardiais imagem: a.j. cardiais
|
Poeta
|
|
|
|
El Lirio entre los Cardos.
Entre los cardos, barroco, estaba el lirio, Y era la flor curiosa fantasía, Y espléndido en su bella altanería La espina permitía en su delirio.
Brotó flor en el cardo de martirio Y era la flor del cardo felonía Pues para cardo tan malo y porquería Era la flor tan bella como el lirio.
Y eran las flores hermosamente hermanas Y era aquella belleza extraña, insana, Un amor con demencia en las espinas.
Y era el cardo agresivo y malo Y era su flor la belleza del escualo Amada por un lirio, más divina. ............................................................ Francisco Antonio Ruiz Caballero. (La cursilada del día).
|
Poeta
|
|
|
ESCARAPELA DEL EFUGIO
La infancia recorría las calles vestida en sus asfálticas antorchas con el vientre azul dejando huellas purpúreas sobre la alfombra de granito deslizándose por el lago en sangre, esclavo de los bosques sigilosos, y enredados en las lianas del hombre-mono contando la historia de las ovejas.
A las mismas abejas que lucían sus espadas de miel cazando la cera ascética con el desdén hecho un baluarte de suculentas viandas a nombre de los ausentes, soplos helados de las suaves ironías. ¡No lo creerías!. Sí, sí, de seguro ni lo imaginas. Nadie en todo el cosmos conocido tenía la menor idea de la fantasmagórica importancia de su obra y, sólo cuando el tiempo agrietado en una embriaguez encontró la evidencia que lo impuso, le dedicaron una fabulosa caverna. Sangre en la mirada, tirano y burlón, eco que más nadie desea escuchar, febril amenaza para cualquiera en la nueva edad de la vehemencia.
En síntesis, enfermo indecible después de lo pasado, carne campanosa hermana de las tumbas, ceniza de las canteras mientras calla el pozo su sed fiel al rebaño.
A lo lejos, el calor caduco nacía en las orugas, enredadas en el cielo que sepultaba los espejos en la cara de los pétalos secos del cáñamo de penas dónde sólo vive la tristeza, y el amor divino se compra con tarjetas en el alma, de las águilas altivas, de los días que ya no hablan, del nido que fabrica montañas bajo las rosas petrificadas, y vende las cadenas con el tono de esperanza en el subsuelo...
Nubes, nubes. claras transparencias! Eufemismo sin tapujo, desperdigamiento engrescado, con todo lo cetrino taciturno, y la poltronería premiada en la zafiedad acumulada en el engolillado letargo pomposo y embetunado. Esto pasaba. Cuando escuchó el canto rojo, y blando del elefente, que solo acentuó su certeza, hasta que el canto se trocó en una sinfonía ahogada y gelatinosa que lo convenció de que no era algo fruto de una pesadilla, sino un monstruo más que real.
No obstante, nadie supo como, aunque hoy que te lo cuento ya son miles de millones que lo sospechan irremediablemente, y pese a que se tomaron todas las medidas de seguridad, voló como un espectral gusano, y se estremeció al sentir que nacía en su interior un sentimiento blindado de infraculpabilidad semiperdonada, sobre todo, considerando el más mínimo ultramomento apenas imaginado en el desenfreno y la desvergüenza, vergelero de la arrogancia con el escarabajear pulcro, inopinado en la inmundicia pavoneándose de inmune... Pues confiaba que no sería cierto el reproche directo al pedir comida con el alboroto respectivo al cuidado finísimo de los barrotes en la manada satisfecha haciendo un ademán triunfal.
Hoy esponja el aire acribillado, los buches de pichones en el pañuelo, y llegan de puntitas los recuerdos hechos lágrimas del polvo, en las palabras al claro desengaño con la aurora de la noche y sus pesatañas. ¡Creo que lo creerás... algún día en las cumbres marmóreas del bullicio de la congoja!. En caso contario... Para que seguir contándolo. En otra ocasión será, en otras calles, en otras infancias que vistan con asfalto las ovejas de improviso sin aliento.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
PRO SENECTUTE __Miguel Antonio Caro ( Colombiano )
PRO SENECTUTE ( Soneto )
Tú, que emprendiste bajo albor temprano la áspera senda con ardiente brío, y ahora, inclinado y con andar tardío, rigiendo vas el báculo de anciano; torpe el sentido y el cabello cano no te acobarden; ni el sepulcro frío contemples con doliente desvarío, de rápido descenso el fin cercano. Fúlgida luz la vista te oscurece; argentó tu cabeza nieve pura; cesas de oir, porque el silencio crece; te encorvas, porque vences la fragura; anhelas, porque el aire se enrarece; llegando vas a coronar la altura.
|
Poeta
|
|
|
|
Passo o meu tempo estudando coisas desnecessárias. Coisas esquecidas, como a terra, por exemplo.
As pessoas esquecem que na terra tem vida, que a terra respira e que é alimento...
E o que fazem? Sufocam ela com cimento. É tão grande a necessidade humana, que se esquece das outras formas de vida.
Se na vida tudo está entrelaçado, quando matamos um lado, morremos em seguida.
A.J. Cardiais imagem: google
|
Poeta
|
|
|
ODA A LA BIBLIOTECA (I)
Ella en el tiempo hojas del silencio pergamino, papiro, madera, palpitante lejana arcilla cuneiforme se mueve entre retinas navegando con velas y manantiales meciendo de las cunas alas, leyendas, sueños, verdades, seres invisibles gotas de campanas por las palabras muertas tintas sin leerse derribando siglos de peligros idos por el polvo húmedo del fuego en la profundidad máquinas del tiempo desatando frescuras márgenes turbulentos ensueños en vasijas que dejan sus ropas que cultivan la luz que las sombras decoran que ennoblece al vacío si sangra tejiendo al frágil humo alambres juveniles espadas al zapato encuadernado a veces encuerado gastado, deshojado, dañado, por los párpados de nieve latidos enredados cuando amanece la mina.
Libro tras libro en la isla fiel compañera inquebrantable cruzando lingotes de renglones, relatores, libreros amigos en eso que talla y labra el sombrero plateando los caballos que gozan sus viajes dorados por las ventanas al pasado de muchos mañanas hojeadas en la copa del inmenso árbol en la minúscula copa que se bebe solitaria la pupila del espíritu cautivo en la inocencia perdida en la espuma gris de sangre sandalia que dice si el pecho repite si al mar seca por aquietarse el frío convencido entre las pastas doblado el año en un minuto siglos, épocas, mundos, dioses, amores, libertades extraviadas, imperios perversos de sal y ruinas libros libres y quemados, por sus semillas de viento eterno hierro como nadie puede hacerlo como tú en la vida que me lee escribiéndola y que guardas encarnizada. Más allá del tiempo librero.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
|
Este artículo o categoría puede incluir contenido sensible. ¿Seguro que quieres leer?
mi amor por lety causa astral en tu sed de deseo en tu mirada pendiente que es hoy y es luz del beso redentor del amor dado te amo te siento te extraño te tengo pese a todo porque estas cada dia mejor en tu sed de sentir en tu causa de dar todo lo que sientes todo lo que tienes por nuestra puerta del corazon que es hoy y es luz
|
Poeta
|
|
|
ODA AL SIGLO
En El Siglo tejedor nacen los años hojas calendarios en el bosque sangrando los años rotos gotas desiertas pajas invisibles que fecundan muriendo los suspiros de pobreza de latidos obscuros en su raíz sin que cambien los trozos de otoño en algún sitio de luna hirviente por la sombra que suena que vaga de nube a nube las campanas cayendo entre los ríos espinas, de carne salpicando el granito encendiendo periódicas guerras delirando monedas del camaleón en la bandera salvaje...
No del cielo para ellos son años inclementes años inventados sin memoria entre los hombres los muertos del alma del aroma agua desnuda nacida en la arena tejiendo meses con años mesas con hambre casas sin hogares vidriosas enlagrimadas en la tierra sin derecho sin seguro en el siglo flor del tiempo perdida la memoria con toda la voluntad año tras año que naciere ciego a la evidencia del calendario.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
|
Poeta
|
|
|
Minha maior preocupação é escrever textos que tenham “utilidades”. Textos que sirvam para despertar alguma coisa no leitor. Não estou tão preocupado com a “qualidade”. Preocupo-me sim, com a gramática, pois escrever corretamente é muito importante. Mas infelizmente parece que até isto está sendo deixado para trás por alguns escritores, porque tenho lido alguns livros e textos em que não há esta preocupação com a pontuação etc. Mas como não tenho nada com a vida dos outros, sigo o meu ideal.
O que é preciso dentro da literatura (e das artes em geral) é acabar com a “discriminação”. O que é que faz um livro ser “bom”? É o número de vendagem ou a informação? E o que é que faz um livro vender muito? É a estratégia de marketing ou o conteúdo? Tem gente que fica à cata de best-sellers, simplesmente para comentar que já leu, e não para adquirir algum conhecimento. Sinceramente, eu só leio o que me interessa. Não leio algo só para “dizer que já li”. Quando, por acaso, algum “best-seller” chega às minhas mãos (eu sou difícil comprar. Já não compro os que me interessam, por falta de grana), eu leio a primeira página, a segunda... Se não der para “engolir”, abandono a leitura. Eu gosto de ler o que me dá prazer em ler. Algo que, de alguma forma, me satisfaz. Já li livros difíceis de serem “digeridos”, mas eram assuntos que me interessavam. Às vezes eu tinha que ficar “ruminando” um assunto, para ser bem digerido. Não estava lendo simplesmente para ficar comentando na internet etc.
Vou dar um exemplo: eu comprava muito livro “do balaio”. Quando eu passava pela porta das livrarias e via aquele monte de livros no balaio, a preço de banana, eu tinha que dar uma olhada para ver se algum me interessava (são meus objetos de consumo: discos e livros). Numa dessas “investidas”, comprei um livro intitulado “A Cidade de Alfredo Souza”, de José Angeli. Quando comecei a ler, não consegui passar da segunda página. Foram várias tentativas e desistências. Resultado: deixei o livro de lado. Oito anos depois, não tendo nada o que ler, resolvi enfrentá-lo: forcei a barra. Quando consegui passar da segunda página, a história ficou maravilhosa... A leitura estava tão boa, que resolvi levar o livro para o trabalho para devorá-lo. Quando estava voltando para casa, encontrei com um amigo, o poeta Figueiredo. Vendo o livro, ele falou: rapaz, eu tenho um livro desse. Já tentei ler, mas nunca consigo passar de segunda página. Então eu falei: tem uns oito anos que comprei este livro, e também não conseguia passar da segunda página. Ontem resolvi forçar a barra e descobri uma leitura deliciosa. Agora estou devorando-o. Hoje mesmo acabo de lê-lo. Resultado: depois de devorar o romance, fiquei querendo outro que tivesse “o mesmo sabor”.
A.J. Cardiais imagem: a.j. cardiais
|
Poeta
|
|
|
|
PUEDO
Puedo escribir los mejores versos, puedo bajar una estrella del cielo, puedo romper el cerebro. Puedo cabalgar sin frenos, puedo ser el maestro, puedo descubrir los secretos. Pero, ¿para qué hacerlo, si tú no estás en ellos?.
Autor: José A. Monnin Limpio-Paraguay Derechos reservados. 08/06/2013
|
Poeta
|
|