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Pequeño Cuento Comunista. Tercera Versión.
Francisco Ruiz y Jacinto Pérez ganan lo mismo, tienen los dos un sueldo de 800 euros. Durante diez años Francisco ha estado comprando periódicamente videos en un Centro Comercial de su ciudad, mientras que Jacinto Pérez se ha gastado el mismo dinero en Marihuana. La casa de Francisco Ruiz, al tener tantos videos, todos ordenaditos, parece la de un rico. La casa de Jacinto Pérez, en cambio, parece una cochiquera llena de mugre y piojos. Resulta que las casas de ambos personajes están muy deterioradas por el tiempo por lo cual tanto Francisco Ruiz como Jacinto Pérez deciden pedir un crédito al ayuntamiento para reparar los tejados. Los servicios sociales del ayuntamiento, regentado por comunistas, deciden visitar ambas casas. Cuando visitan la casa de Francisco Ruiz ven que parece la casa de un rico. Y se niegan a darle el crédito porque suponen que Francisco tiene dinero. En cambio cuando los servicios sociales visitan la casa de Jacinto Pérez ven que es una cochiquera e inmediatamente deciden concederle el crédito. Con el paso del Invierno las goteras caen sobre el salón de la casa de Francisco Ruiz. Una gotera cae sobre el aparato de video de Francisco Ruiz y al ir a enchufarlo Francisco Ruiz se electrocuta y se muere. En cambio Jacinto Pérez es superfeliz con toda su casa nueva recién rehabilitada y sigue fumando Marihuana. Además como Francisco Ruiz no deja herederos los servicios sociales comunistas deciden dar sus videos a Jacinto Pérez. A Francisco Ruiz lo entierran en un botijo porque no tenía dinero ni para la tumba. Y Jacinto Pérez se queda con una casa nueva, La Marihuana, y los Videos, y además aclamado como el mejor ciudadano del barrio. Un ciudadano modélico comunista. ................................................................. Francisco Antonio Ruiz Caballero. Puto comunismo de mierda, hacen daño hasta cuando hacen las cosas bien. Hoy están los hijos de puta jodiendo al Betis de mala manera, pero en tercera, en segunda, o en primera, Bético hasta que me muera.
JOSE LUIS MORENO. LOS ROJOS VAN A POR JOSE LUIS MORENO, El ventrilocuo. LOS ROJOS DE MIERDA, ASESINANDO COMO SIEMPRE, QUE ES LO UNICO QUE SABEN HACER, ASESINAR. AHORA VUELVEN A ENTRAR EN EL CHALET DE JOSE LUIS MORENO Y LE QUIEREN VOLVER A DAR LA PALIZA QUE LE DIERON AL POBRE HOMBRE PARA QUITARLE LOS MILLONES. COMO LAS RATAS DE CLOACA, LOS COMUNISTAS SON COMO LAS RATAS DE CLOACA. ...................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero. HAN PEDIDO LA IMPUTACION DE JOSE LUIS MORENO EN EL CASO BARCENAS. LOS ROJOS ASQUEROSOS, SON RATAS DE CLOACA, SON RATAS ASQUEROSAS COMO LAS QUE ENTRARON EN EL CHALET DE NOCHE Y LE DIERON LA PALIZA. AHORA VUELVEN A ENTRAR PERO CON LA MALA LECHE DE LOS ABOGADOS. QUÉ COSA MÁS IMPUDICA DE HIJOS DE PUTA COMUNISTAS ASQUEROSOS. CUANTO MAS CONOZCO A LOS COMUNISTAS MAS ASCO ME DAN. QUE DESVERGUENZA. EL DIA QUE ENTRE UN ROJO EN MI CASA LE ECHO VENENO EN LA COMIDA.
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Me preguntaron una vez, ¿cuál sería la mejor sonrisa? Respondió que la mejor sonrisa es gratis.
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CÍCLICA DESMAÑANADA
Eterna vuelve cada mañana, en la esperanza dormida en la noche, como cambia el verde en las hojas, el afán amarillento del otoño, donde se pierde cada verano. ¡En la blancura de la nieve áurea!. ¡En el rumor que corre en el agua!. ¡En el valle de calles de lunas crecientes!.
Cíclica desmañanada cíclica. Desmañanada cíclica desmañanada. Cíclica. Desmañanada. Cíclica.
Por la sonrisa de espumas de brisas. De olvidos de llamas de pianos. De gotas de campos de vientos. Agobiante desahogo indignante. Revivificante extrínseco núcleo. Diligente trajín y pigricia. En lo ingrávido con largueza regio. En lo efectista hinchado espiritoso.
Cíclica. Desmañanada. Cíclica. Desmañanada desmañanada. Cíclica cíclica.
Derramando al espejo reflejos vacíos, en la tarde magra y fría del detalle. ¡Soñador destello de extraña entraña!. Por la mirada temblorosa del embeleso, en las cúpulas sin límites de pájaro,s voraces, volátiles, fabricantes de pobreza, en racimos de palomas lavando ropas, por los aires de las culpas colectivas.
¡Cíclica desmañanada cíclica desmañanada!.
En los trenes repletos de preguntas, de panes acuñados con el hambre, con el vientre de los ojos lleno, en las manos que se decuelgan del suelo, del cielo poblado de serpientes y gusanos, de la oquedad mas cercana y purpurina, por la obscuridad que frenéticos cultivan, por la mañana incesante del agua seca.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Cuando en Ciudad Babel, (Buenos Aires) y desde la inconmensurable altura de tu desdén, arrojaste mi corazón por el morisco ventano a nuestra luna, (bajo cuya complaciente iridiscencia tantas noches hicimos los dos las mil y una) impelida mi arteria, palpitante aún por ti, doy fe, ¡cayó como plomo! (no tanto por su peso, sino por su pesar). Rozó y se rebanó una pizca de su melosa humanidad en la crispada moldura de una gárgola gótica, y otra, en una hoja del floral enredo metálico Art Nouveau de un panzón balcón francés.
Atravesó tres toldos de filigrana oriental y el alto techo vidriado de una marquesina americana de neón. Se desgarró de refilón en la punta de lanza de una verja de hierro estilo inglés, impactó finalmente en la calle de adoquines, colonial, rebotó... ¡y se ensartó! en cuatro clavos de una cama de faquir, que un cambalache, a falta de Biblia y calefón, exhibía como “gancho” de capción en la vereda.
Y ya asediado por tres gatos y dos perros callejeros de irresoluto pedigrí, (aviesos por famélicos, a más) al oír tu taconeo singular, indiferente tú a su suerte, y vanidosa, luciendo tu último modelo Christian Dior y difundiendo, tu fragante Chanel “number…” ¡ya ni sé!; apócrifo todo, trillado y baladí como tu sentimiento; mi maltrecho corazón, emitió, pobre, el último ‘tun’ de un Shakespiriano latido de amor... y feneció.
¿Lo puedes creer?
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Huele a vino nuevo, a uva prensada, a sudor de cuerpos, tiznados bajo sol, se oye las espaldas gimiendo de tanto andar curvado cortando los cachos dorados de uvas para los cestos. Huele a otoño, las castañas aun dentro de sus casullos espinosos, en letargia miran el afán de las vendimias esperando el momento de abrirse y caer al suelo para que las cojan. El maíz estirado en mantas secando, con pereza ni se mueven. Ya llegará el día en que lo llevaran para hacer el pan. Junto al mar las playas, descansan de tanto haber sido pisadas, por pies pequeñitos y otros más pesados. Ahora solo siente las cosquillas de las patitas de gaviotas que por fin ya pueden andar en paz y silencio. Cada estación tiene su olor, su color, todas distintas, todas con su belleza. Llegará la nieve blanca, que todos los pasos ahoga en su blandura. La naturaleza es auto suficiente, nosotros ponemos perfumes, modelitos, calentamos las casas, desnudándonos, si hace calor. No pertenecemos a la naturaleza, la gastamos, estropeamos, la usamos para nuestro querer. Arrancamos árboles y ponemos hormigón. Quemamos florestas, montes, sin castigo cambiamos su color verde por el negro y ceniza. Si tuviéramos el don de saber absorber los olores y colores de las estaciones, con respecto y admiración, era una bendición, para la humanidad. Cuando ando por carreteras en coche, miro como todo se transforma de estación para estación. Por la ventana siento sus fragancias y me siento feliz, purificada, dentro de, mí me siento naturaleza. La diferencia de atravesar un túnel en la autopista, oh andar por medio de pinares es inconmensurable la diferencia. Puedo subir a un rascacielos y mirar el horizonte, pero si subo una montaña y hago lo mismo, no tiene comparación. Mirando la ciudad, me siento metida en un panteón, no muerta pero sin vida a mi alrededor. Si por cada árbol abatido, fuera obligatorio, plantar dos. Si por cada monte perforado por un túnel, fueran obligados a respirar por unos días el olor de los carburantes, seguro que dejarían los montes verdes y en paz. En nombre de la modernidad, estropease, lo que de bello y bueno tenemos, la naturaleza para nuestra salud. Tengo aun el olor del vino dulce en mi nariz, mezclado con el forraje para el ganado, salido de los campos de maíz. Con mi edad, aun quiero descalza meter los pies en la tierra mojada de haber sido regada en verano, estirar los brazos y coger fruta del árbol, descansar en la hierba bajo los imponentes arboles de albaricoque y sentir su olor. Es algo de maravilloso. Todo esto me hace falta, para relajar, mismo que cuando veo, lo que estropean por dinero, me agobia. Mientras haiga algo aun que pueda darme placer sin cargos, la bondad de la naturaleza lo cojo con agradecimiento y corazón. Porto, 18 de Setiembre de 2013 Carminha Nieves
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He soñado esta mañana que Dios me castigaba por mis pecados. Y que tenía al fín un hijo, pero me salía mongolito. Pero no era un mongolito bueno, era un mongolito feo, malo, con cara de mala leche, y al final el niño me clavaba un cuchillo en la barriga. Me gastaba millones en educarle pero el niño no prosperaba y al final me clavaba un cuchillo en toda la barriga. Ozú qué sueño más malo. Hoy me he levantado con mal pie y con dolores y con un sueño muy malo, Dios me castigaba por mi soberbia y me daba un hijo monstruoso.
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BELDAD EN MALDAD
Eran solo amarillas, las fantasías de las noches rojas de sangres, verdes en la brisa miel goteando. Aquellas olas muslosas como el enjambre fragante, en el temblor del verano y la luna de pinos. ¡Donde las sirenas se pierden serenas!. En los paisajes de los lentos rebaños, por los tibios besos de nadie.
Pues si no. Si no. Aquéllo de otra manera. Se hubiere erguido. Legible y flexible. En el púdico regazo. En la caverna audaz. ¡Beldad en Maldad!.
¡Atrás de las paredes blancas!. El silencio tiene un sabor alegre. ¡Bajo los claveles de las alfombras!. El agua hace pájaros de plata. En la luz fatigada de las flores. En la paz perdida de los caminos. En la voz apagada de las consciencias. ¡En la tierra de los nuevos escombros!.
En Aquéllo Que si Quisiésemos irguiésemos De Otra Manera ¡Más allá de éste astronómico fracaso!.
Por el amarillo fúnebre atigrado. Por el sangriento fino almidonado. Entre las noches que gotean los techos, en las mesas de mil espectros, en los peces de mil perdones. ¡Las mieles reparten los ataúdes!. En los enjambres del hambre alambres. Por los silencios con fiebre fríos.
Y No Que Solo Se irga La Impotencia... ¡En la enclenque y desmirriada razón.
Con esta beldad en maldad. Por estar ahí. ¡Cuando ellos yergan solo el fracaso!. En la quietud que al horror da miedo. Por las sendas enlutadas. ¡Prócer de lo borrascoso!. ¡Expolio de lo legítimo!. En las últimas razones donde solo lo sinuoso brilla.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Ámame este día Ámame esta noche Ámame a cada instante Ámame aunque este distante Ámame en tus tormentos Ámame en el decir De tus silencios Ámame con tu mirar Ámame con la pasión Que brota de tu corazón Ámame hasta que tu memoria Pierda la razón Ámame con tu recuerdo Ámame con tu deseo Hasta que se acaben Las letras que te dicen Que te amo con todo El fuego de mi ser Ámame pues sin tu amor Siento enloquecer ECM18092013
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MALA LECHE.
Estaba yo en Madrid, hace veinte años, y una noche salí a ver una película en el cine. Salgo, veo la película, y luego quise cenar. Así que entré en un Pans & Company. Me pongo en la cola del Pan and Company para comprarme el bocadillo y un chaval, un tio, se pone a mi lado y me dice: Me haces un favor, entrega este ticket y te darán dos bocadillos. Voy yo y le hago el favor, pago un bocadillo, una bandeja, y me dan dos bandejas, dos bocadillos. Entonces el tio va, coge una bandeja con el bocadillo, y en vez de sentarse conmigo a cenar va y se sienta con otro tio que también estaba cenando allí. Me sentó de mal como si me hubiesen pegado. Porque yo estaba solo y me sentí utilizado como una fregona. Yo ponía la cara y ellos me ponían los cuernos. No me costó más dinero, pero me sentí como una mierda porque estaba solo y ya me había hecho a la idea de que iba a cenar con alguien. Cuando lo vi coger la bandeja e irse a la otra mesa me entraron hasta ardores de estómago. Comí solo y luego estuve solo toda la noche. Vaya mierda de trabajo que tenía yo en Madrid. Un trabajo en el que no se hacían ni amigos siquiera. Una vergüenza el Hospital Doce de Octubre de Madrid. ............................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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cami sueño contigo y tu deseo es hoy amor y realidad en tus ojos y en tu piel que es deseo y pasio9n deseo mio amor mio de tus manos de tu boca de tu luz que es todo el amor que me diste que es amor de hoy y siempre pelirroja mia chica mia que guarde tu eterna mirada teen te amo mi cami love que es desejo y paixao te espero como siempre como hoy que espero por ti y por mi
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