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Eres apasionada, amante de las sombras, la noche te espera, es hora de reinventarse.
La luna aguarda, eres mi inspiración, eres mi todo, eres mi luna.
Mi fiel compañera de la noche, eres bienvenida, eres mi amor, vestía de encajes negro y sedas.
Mi fiel y amada musa, mi querida Pandora, eres mi sirena, mi tentación y obsesión, probemos el sabor de la noche.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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Olvídame, no vengas más a buscarme, ya nada queda, ya nada existe, se esfumó el amor que te tenía, y tú quedaste triste y vacía.
La vida da la oportunidad de renacer, y eso es lo que pienso hacer...
Olvídame, si entre tú y yo no existen momentos ni ayer.
Mas hoy no te puedo dar lo que dentro de mí dejó de haber. Y desde ahora las horas se alargaran para hacerte sentir el amargo de la hiel.
¡Te sentirás tan sola! Y yo te pido disculpas, pues no sé otra manera de decirte… Olvídame.
Cayó el telón y este amor se queda detrás de las cortinas, varado entre rosas y espinas sin encontrar otra salida hacia tu corazón.
Olvídame, el tiempo me lleva por una insalvable distancia. Las sobras de este amor caen al vacío y allí se pierde confianza.
Olvídame, perdóname el hastío que fulmina tu esperanza.
Julio medina 29 de septiembre del 2013
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Poeta
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Fue un Poema... (Anticuento)
Cuentan los que dicen que cuentan cuentos, de uno en uno, muchas veces cambiando el mismo día esa tarde antes de tres noches, ya seguidas sin sol, al fuego jugando unas flamas entre palabra y sentido, relato seguido ligero, con la musicalidad corriendo sorpresas en la risa entrecortada de una lágrima furtiva de la muerte honda de los ángeles apenas la brasa vencida en la fina resonancia sin trayectoria, como esa vez después de cenar un plato de nuevas letras delgadas, y esquivas, con versos alegres escondidos en la rima perdida, porque se arrimó al rincón erecto bajándose las letras después de las cortinas sigilosas suspirando, al amor encontrado, en unos minutos olvidados, en ese poema. ¡Sí, ése que fue!. El poema que nadie había leído con calma, y cuidado, y por eso sufría atrapado entre las hojas del otoño lector, que a su vez era amigo de nadie, y creía según había imaginado al palacio emocionado, más allá de la botella ocupada, por la mítica ciudad enamorada, en la creación del mundo bajo el ombligo, abertura vaporosa, lluvia de cantos ligados en el transcurso que se fundó sobre la esperanza, donde el tiempo puede ser abolido lentamente, y de nuevo instaurado al fondo de otro sueño en él...
¡Sí, el poema dicho que inmaculado no es absolutamente necesario por ahora!... Así dijeron con ronco acento en la banda enardecida de amor, muerte, dolor, anhelos del espejismo al descubierto como una mágica bebida de papel entintado con esmero, pintando al pecho su vuelo, cada vez que las cosechas están comprometidas, consumido el pasado con desigual relieve, como prueba la primavera cada verano, la suerte que condenan los otoños al pensar con los inviernos, el trance peregrino, de la fiel memoria que fragante humea tanto los grises como verdes y azulados.
Y contaron según dicen, los que oyeron la hoja, hablando en las nubes del polvo que lo cubrieron, un océano de poetas ilusionados en leerse sus espejos, latiendo sus penas curadas, sus sueños hilando al viento, que les respira los días bajo los zapatos que desandan los caminos equivocados, y reparan puentes rotos, labios tiernos dulces jugos en la miel de mariposas rosadas por la tinta que las hace apasionadas, estrofas inquietas esperando ser.
Amadas en aquel momento que lucha por expresar la flor que arranca el suelo, y siembra nubes en los pétalos de carne espigando de una manera natural. Y permanente en el espacio sagrado de los versos que no necesitan ser escritos, por ser más que una vida inaccesible en la existencia laberíntica del año, de los innúmeros meses del desconsuelo sepultado de las campanas del emblema fecundo de los recuerdos.
Matiz de sangre y de oro centellea plegarias de lenguas, ignotas, eclipsadas al prestar su lumbre, de vivos ojos, y de tersa frente como la veleidad del viento narra. Los recuerdos que cuentan uno a uno, los que dicen haberlo oído, al olvidadizo nadie, ese nadie aventurero, que bien puede estar en cualquier parte, y que se sabe bien que sí lo vio, y cuidadosamente leyó, junto al otoño su amigo, y que también dijo que fue un poema que palpita infinitos poetas, que derrama palabras miles, y desconocidas veces inesperadas, pero sobre todo en cada una de sus letras por escribirse, como cataratas de poetas y nubes poetisas, amores, dolores, cantos, llantos, zarandeando infinitas veces al olvido por donde se fue poema a poema en su esencia inmortal.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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CINCO COPLAS PARA EL REGRESO
Cuando vuelva, vendré arriando coplas que hallé en el camino, a la sombra de algún sueño. refrescándose en el río.
Coplas que lunas cantoras me dieron para el regreso. melodías compañeras para no andar en silencio
Cuando se pega la vuelta queda el horizonte atrás el camino se hace largo cuando hay prisa `por llegar
Nostalgias que son profundas, raíces de identidad, recuerdos que cobran vida y ayudan a repechar..
Ida y vuelta del destino que buscamos al andar coplita de cuatro versos del que viene y del que va.
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Poeta
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Siento que cuando deje esta vida, lo haré casi satisfecho: No me pesa la divina suerte que convertí en fracaso, ni mis sueños caducos por incompetencia en adulaciones ni el amor que volví desamor por bonachón y confiado ni el tiempo que invertí luego en decepciones previstas ni mis pocos logros sociales apáticamente gestionados.
Inconclusa mi alegría por errada, me iré con menos pero muerto a gusto y asido a mis tozudas argucias de vivir; trivialidades tan importantes para mí, que me untaría con ellas a ver si me preservan como muestra de que un frustrado logra subsistir igual o más tiempo que un realizado.
Y no habría mejor prueba que yo mismo, de que la idiotez, ni en su tarda iluminación, siente algún remordimiento al advertir su límite definitivo; más bien lo exalta y agasaja con un escrito. A más, redimido de la plácida conducta que elegí; pues no maté, todas mis demás faltas y auto-faltas, al Diablo no le interesan. Así que, (si lo hay): ¡a vagabundear exonerado por todo el edén!
A eso vine a esta vida: a tomarme el jugo que quieren exprimirme. Y donde se hagan los pesados: a vivir tranquilo en un calabozo a expensas de la sociedad, o a morir en mi ley; que es lo dicho. Como sea, a los aprovechados de siempre, me les eché a dormir.
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Poeta
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ODA A UN DESLAVE
En la cadena clava la espina gotas del pasado resbalando, con firmeza trozos rotos del olvido andando como piedras del dormir al despertar abundante tejedor de las campanas palpando el polvo al agua el cabello verde mordiendo la espuma como dura un minuto de silencio... ¡Deslave, clave!.
Ante el trueno enmudecido entre las cosas sudorosa piel del sol telarañas de sal inquieta en las olas negras del otoño en el plumaje. ¡Sílabas pálidas!... ¡Llave, suave!.
¡Deslave árido!. Pintando azul al cielo bajo el bosque que aplana el fuego que desde entonces cambió la vida que desprendió de los rincones las escaleras abandonadas. ¡Alas libres!. Donde se cosechan relámpagos en racimos en cenizas en anhelos... ¡Suave, llave, clave!.
¡Deslave, oh, árido deslave!. Roja semilla sin saberlo la neblina que recuerda el vaivén del callejón solitario donde danzan los suspiros en el pecho que llueven tantas plumas. ¡Aves tintas vuelos bajos!...
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Navegar en la mar de tu piel, y sorber tus suspiros, ver salir de tus labios mi nombre adentrarme en tu cuerpo...
Sentir tu palpitar, sentir bullir mi sangre confundir nuestros mares, dejarnos consumir por nuestro fuego.
Dejar en libre vuelo las horas y el tiempo que ignoramos, obviemos el espacio; que bien te siento atada a mi pecho, me siento enaltecido a tu lado...
Dime amor para que preocuparnos por mañana si por hoy un poderoso amor nos acompaña?
Eddy DavidNavarrete Managua Nicaragua julio 14 de 2013
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Poeta
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En la belleza de un color©
En la belleza de un color
queda escrito el verbo de los sueños,
en ese caudal de anhelos y desengaños
donde ahora me encuentro
arrullado de suspiros y lamentos desconocidos,
sitiado por clamores de justicia.
En la belleza de un color
me pierdo buscando la respuesta,
la justa explicación,
la paz de la tierra arrebatada
por la palabra que hiere el alma;
por el gesto que denigra al hombre
y la mirada perdida en la maldad
que sin tiempo ni causa llega;
En la belleza de un color
equivoqué mi presencia
quedando confundida la emoción,
abiertas las manos sin poder abrazar
mirando este hoy como se marcha
vestido con los harapos y la miseria
del que cree que todo lo tiene.
En la belleza de un color
fue que busqué y no encontré;
en ese instante donde la voz
se quebró dejando su último hálito
donde el alma para siempre fijó su aposento;
… es allí donde te espero.
©Jpellicer2013
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Poeta
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Miro el cielo Y admiro sus colores Que me llenan De placer Y hacen renacer Tus amores Miro el mundo Y veo que es inmenso Y profundo Como tus ojos Que arrebatan Mis antojos Miro el sol Y siento su luz Y su calor Y recuerdo tu cuerpo Que genera mi pasión Y hace que pierda La razón Mi loco corazón ECM 19102013
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Poeta
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