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Estrellado Polar...
¡Antes de nacer!.
Dicen que le dijeron, más allá del cansancio. ESTE Un poco más que pésimo, si fuera el primero, algo más que excelso, si fuera el último. OESTE ¡Genial!. Hasta haber escrito la primera letra. NORTE De la ofensa y el disgusto, que con sutileza de gusano, vierte... Nada preocupa, antes bien, debe verse con cuidado, si de ahí proviene, un solo gusto, por una sola letra. SUR ¡Pobre de ti, estando, allí desorientada, toda brújula, se esconde!. El aborto. Del jumento. Aún respira... ¡Míralo!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Fueron los dos meses quietos de los jazmines (en mi inmovilidad de polen). Escuchando a tus manos aprendí los rezos que diré cuando caiga. Pero estás ausente ahora. Entre la madera y la piedra del pecho, un liquen hundió sus pesares. Mis manos serenas sacaron del piano melodías de teclas desvencijadas. Fue sorbo de lluvias de Enero, aceites de jazmines grises enmarañados en mi cabello.
Pero en vez de tanta letra emperifollada, no sería mejor pregonar…
Te fuiste. ¿ Y qué ? ¡ Hay que pulverizar la ortografía del poema, borrarle el número al pasaporte, desetiquetarse en la próxima tertulia, crearle amaneceres hippies al aposento, burlarse del comisario gordo y usar zapatos de tan cómodos, payasescos !
Pero conozco algunos, que lustran con fruición sus trajes (nada payasescos, de etiqueta) mantienen precisiones caligráficas, reprochan los errores (endo- y exo-) y ante la duda, contemplan con gesto adusto el poniente, no sea cosa de inventarle colores raros. Son los que te esperarían. Están cuerdamente amargados.
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Poeta
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Para olvidarme de ti navegaré el ancho mar donde no pueda mirar tus ojos cerca de mí.
Ya la luna está avisada en el cielo, y en sus rayos ha enviado el consuelo de no verte en su reflejar.
Para olvidarme de ti haré que no puedas llegar hasta la barca a deshojar el amor quedado aquí.
La marea ha subido los niveles, y llegar hasta la playa ahora no puedes, si lo intentas, la oleada te va a llevar.
Para olvidarme de ti navegaré el ancho mar donde no pueda mirar tus ojos cerca de mí.
Julio Medina 20 de octubre del 2013
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lety te amo de amor y corazon porque eres mi esperanza porque eres mi pasion en tu boca de deseo en tus manos de amarte bien tanto amor tanto deseo tanta pasion en tus ojos y en tu piel que es deseo te quiero amor te amo mi amor amor de pareja amor de un deseo que brinda por los dos que es copa del deseo, que es amor de amor por tu hecho de amarte bien de amarte mas
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EL FUTURO DE ESPAÑA. LO QUE NO QUEREMOS ES DARNOS CUENTA DE QUE HAY MUCHOS MÁS ROJOS QUE PERSONAS DECENTES. QUE LAS PERSONAS DECENTES SON UNA MINORÍA. ADEMAS LAS PRÓXIMAS ELECCIONES OS PONGAIS COMO OS PONGAIS LAS GANARÁN LOS ROJOS. LAS GANARÁN LOS ROJOS Y ESPAÑA DESAPARECERÁ. AUNQUE NO SÉ CUANTOS MUERTOS HABRÁ. EN ESPAÑA DESAPARECERÁN LOS TOROS Y LAS IGLESIAS Y NADA MÁS QUE HABRÁ CHINOS, MOROS, NEGROS, Y PIOJOS. NOS COMERÁ LA MIERDA. POR LO MENOS EN ANDALUCÍA.
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¡¡¡¡¡QUÉ DIRÍAN LOS ROJOS¡¡¡¡¡ SI LA GUARDIA CIVIL EN EL ESTRECHO DE GIBRALTAR TIRARA A MATAR CONTRA LAS LANCHAS QUE TRAFICAN CON DROGA. ¡¡¡¡¡¡QUÉ ESCÁNDALO MONTARÍAN LOS ROJOS¡¡¡¡¡¡¡¡. SOBRE TODO LOS ROJOS DE EUROPA, SIEMPRE DISPUESTOS A HACER DAÑO A ESPAÑA. Y SIN EMBARGO EN VENEZUELA LA GENDARMERÍA VENEZOLANA DERRIBA AVIONES CON DROGA. ¡¡¡Y NI UN SOLO ROJO HA PROTESTADO¡¡¡¡¡¡¡. CUÁNTO MÁS CONOZCO A LOS ROJOS MÁS ASCO ME DAN. .......................................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
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Revenir vacuo
Ahí donde estuvo bebiendo la sequía sus noches resentidas, del color caídas, por la vieja escena de lo nuevo, al culebrear, la oficiosidad evadiendo, las mañanas distanciando, las fatigas disgustando, las entradas desfigurando, las salidas desgastando.
¡Por el mayor menos!.
Cualquier idea, impertinente amargamente, en la carencia de abundantes espirales, belicosamente, empedernidas de apuro, de pendones basculantes alarde. ¡Del desamistarse impunemente!. Fastidiosos cicateros de parvo seso. Embelesados insufribles de parca testa. Con infinita determinación superflua y gris.
¡Por la trepidante caninez!.
Con el grito enrojecido un conejo vuela lejos, del agua sorprendida, en el amarillento éxito, de la sirena en huelga, por los meses ineptos, exclusivo,s de las pobres, crisis radicales, al saltar el río, el trémulo ramaje pertinaz, de la tarde indulgente, que al furor irrita, en el vergel arrepentido, del pincel mártir. ¡En la oleosa resistencia y la acuarela despistada!
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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WINSTON CHURCHILL. LAS COMETAS SE ELEVAN MÁS CONTRA EL VIENTO, NO A SU FAVOR.
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MI PUEBLO
Mi pueblo es un collage de árboles y casas pegado a un horizonte de atardeceres rojos, donde las nubes pintan un cambiante paisaje sobre una alfombra verde, amarilla en otoño. Mi pueblo fue mi infancia, de familia y amigos, la escuela, la maestra y las tortitas negras. La pelota de trapo pateada en los recreos, las bolitas .perdidas debajo de la arena. Mi pueblo son recuerdos prologando mi vida un intento imposible de volver al pasado, de un tiempo en el que fuimos distintos pero iguales, con el orgullo ingenuo , de pobres pero honrados Hoy no tiene sentido el volver a mi pueblo, las bolitas perdidas duermen bajo el asfalto, tal ves no queda nadie que recuerde mi nombre. Hoy soy un forastero … Solo un ave de paso.
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Yo soy una piedra que vive rodando. Una piedra errante que arrojan a diario: Ruedo por la vida y cuando me canso, me arrojan de nuevo y así me desgasto, siendo que fui roca de grueso tamaño; puerta de la cueva del Cíclope aciago Polifemo, el mismo al que, amenazado, Ulises, hiciera caer en engaño.
Sin gloria ni pena, fui contra Goliat, la piedra certera que David lanzara y el triunfo le diera.
Conmigo han herido y han edificado lo que deshicieron. Y me han desechado y me han requerido; de nuevo la mano construyó afanada lo muy codiciado y otra vez la sangre me dejó su rastro.
Yo no tengo amor presente en mi vida, pero sí recuerdo de volcán que ardía, que mi buena madre, era roca viva. Mi padre: montaña, Rey de ignota cima. Mi hermano: arrecife, temible en sus iras de triunfo salado por naves hundidas.
Yo pude ser risco, pedregullo, arena... pero sin embargo, por la vida rueda mi suerte a los tumbos. Yo soy una piedra, una piedra simple que comprometieran y no entendió nunca, por más que viviera, la crueldad humana tan ingrata y fiera para con mi ser y su ánima terca.
Sin ira ninguna soy piedra serena y ansiosa de paz. Una piedra suelta que descansó sólo la ocasión aquella en que Cristo dijo (estando yo presta a herir nuevamente por la mano artera) más o menos esto que mi alma festeja: "Aquel que esté libre (y aquí me liberan) de culpas, que arroje la primera piedra".
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Poeta
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