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Cada imagen, cada forma, cada momento, se plasma en un lienzo.
Cuando llega el momento, de inspirarme en una obra de arte, pienso en cada luna llena, que ilumina un cementerio de almas perdidas.
Un color, un contrate, el oleo se pinta de colores oscuros, donde la noche sirve de paisaje.
Una vez mas, ilumino esta noche, con colores sombríos, con esencias muertas, que llenan de vida esta noche oscura.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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Recuerdos fragmentados, de un pasado sin memoria, silencio absoluto, silencio total.
La memoria falla, todo se nubla, una mente en blanco, se hace cada vez mas fuerte.
Un recordatorio, no olvidar lo que hice, anotarlo en una hoja en blanco, para recordar lo que paso.
La noche sigue aquí, aun sigo sin escribir, no tengo palabras, mi mente esta vacía.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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Hay goteras en su corazón hecho de mentiras. Una triste canción he terminado y comienzan a llover.
Tus silencios me rompen más que tus palabras, aunque estás siempre me lastimen. Quisiera construir un atrapasueños. y atraparte entre mis sueños.
Me arrancaste los suspiros, me has dejado sin aliento.
Hay goteras en su corazón hecho de mentiras. Una triste canción he terminado sin poder sentir. Necesito que me olvides que yo estaré aquí para recordarnos.
Pinto tu rostro sobre el agua, escribo tu nombre en la pared. La pared se desvanece y comienza a llover.
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Poeta
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LASTRE DEL DICTERIO
Enemigo. Ya no duermas, que las tumbas son baratas, y los guantes adobados están en huelga. ¡Qué importa que la luna nada sueñe!. Y que el reloj el tiempo pierda, en la piedra parda pobre, si morimos y vivimos como un hilo, de conchas enroscadas y asustadas.
Las noticias, están desayunando las mentiras, indigestas del escorpión en minifalda. Ya van hacia el pantano. ¡No desmayes!. Camina. Siente. Salta. ¡No mueras!.
Solo hay dolor en el suelo. Y en la memoria sabores olvidados. Borracho el viento atrapa redes, con la dentadura de las mariposas, que ya los fusiles lloran, donde las balas se arrepienten.
Lastre... ¡Sí, lastre, lastre!.
Porque las colinas, los cerros, y todos, los hijos de las montañas, aún ellos viven, envueltos con la bendición de su muerte, gratuita, que estimula la máxima certeza, y su presencia majestuosa. Más allá, de la raíz patrocinada, y el cañón bajo la lengua.
¡Oh, dicterio, delicia culinaria de la noche!.
Las casas tienen su tristeza en servilletas, y la taza del café conversa con la escoba, quitando al tiempo las preocupaciones, y al elixir los muertos ocupados, con la eficiencia de un minuto en la sonrisa, y el jardín automático con huesos.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Lluvia mansa, que moja y no se oye. Lejos en una ventana iluminada con dos velas y flores de Navidad, de bombillas pequeñitas alegraba el edificio. Casi se podía sentir el calor de aquel piso dentro del coche y tan lejano. El balcón tenia luces blancas pequeñitas con adornos verdes de acebo. Intermitentes, no podían pasar desapercibidas. Mientras pude las miré, un calor humano me ha cogido. Gratificante sentir que aún hay personas que viven la Navidad. Imaginé como sería el interior, seguro que también tendría un árbol con lucecitas y adornos. Me acordé de mi chimenea, de otras épocas, de otra vida que ya tuve. Aún tengo restos, aun adorno mi casa, El Niño Jesús, no tiene por qué no tener su fiesta. Mal del mundo sí lo olvidamos. Yo no lo puedo hacer, está dentro de mí y para siempre. Dicen que no se debe vivir de recuerdos, pero vivo el presente bien, con gusto, por poder traerlos para hoy. Mezcla de ayer y hoy. Mezcla de lo que ha pasado y paso. Sin comparaciones, solamente sentir que mucho tuve y que tengo. De otra manera con personas e en casas distintas, sigo mi ritmo de todo coger de lo bueno y sano que la vida contiene. Torbellino, corriendo de un lado para otro, con papeles, desde hacienda hasta bancos. Sin hablar en el que tengo en la casa para tenerla limpia y agradable. Parar es morir, hace falta el frenesí del correr de un lado para otro. Me gusta, hasta el punto de subir las escaleras mecánicas como si no lo fueran, cansa un poco, pero lo hago. En medio de esto todo, aun compro mi agua de colonia una pintura para los ojos un gel perfumado para la ducha, un creme igual para el cuerpo. De reojo miro la ropa y elijo mentalmente lo que iré a comprar al día siguiente. No merece la pena decir que en medio de esto paro una docena de veces para saludar y charlar un poco con las personas que por mi pasan y me conocen hace mucho tiempo. Creo que mi vida es normal y que para todos algo parecido pasará con ellos. En realidad, evito tiempos muertos, parados, el reloj no para, por eso mi esfuerzo en acompañar su puntero al segundo. Antes aun paraba un poco para hablar con mi familia por MSN. Ahora es más difícil. Solo por Skype. Y me hace falta esos momentos de placer, los echo de menos. Pero todo cambia y dejamos de tener cosas a que estábamos acostumbrados. Por mí estoy al día, solo espero que ellos se pongan. Del invierno intento quitar lo mejor que tiene, de sus noches grandes, de los días pequeños. Sentir comodidad en casa. Arropar el cuello con la bufanda, sentir la suavidad del abrigo, las manos calientes dentro de los guantes. Mirar el vaho, que sale de la boca al respirar como jugando con el frio. Sentir los ojos lagrimeando del viento agreste, las gafas del aliento toldadas .El Invierno, es bueno, es distinto, estamos más unidos, pues queremos sentir más calor y se es de alguien a quien queremos mejor. Como naranja, fuera la vida, no podemos desperdiciar su jugo, aprovecharlo todo es lo que debemos hacer por nosotros mismos. Porto, 22 de Noviembre de 2013 Carminha Nieves
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La conocí bailando en una fiesta de pueblo allá en la playa. Ella lucía hermosa, radiante como lucero de noche estrellada.
Con la música volábamos, éramos un hilo suelto en el viento. Flotábamos entre notas melodiosas finas, apacibles, así las sentía cada vez que mis manos rozaban las de ella. Y fascinados bailamos sobre la arena… ¡La noche entera! Hasta que el alba me dijo que estaba bailando sin ella.
Julio Medina 26 de septiembre del 2013
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A la noche se le volcó su perol de luciérnagas, y allí quedó: de bruñida boca para la tierra, salpicadas sus crías de luz en su túnica negra.
¡Menos mal que algunas cayeron a la huerta! Recoge las que guiñan, amor. Y yo, aquellas; que como alcanzables, serían las únicas estrellas.
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ESA NEGRA SUCIA
Salí, Salí, ya anduviste con esa negra mugrienta !...Fue el rechazo espantado de su madre, cuando Carlos, al llegar su casa aquella noche, amagó saludarla con un beso. El olfato de Cesarina, su madre, era uno de los sentidos de los que hacía ostentación. .- Yo debo ser cruza con perro perdiguero. Solía decir. Aunque el perfume que usaba Yoly, era tan agresivo y persistente, que no necesitaba esa cualidad para ser detectado a varios metros de distancia.. Para taparse el olor a rancho. Pensaba, decía y agregaba: .- Andá a bañarte y vení a comer, a ver si se te va esa baranda... .- A negra sucia. Completo Carlos, que ya estaba acostumbrado a las comentarios agresivos y discriminatorios de su madre por su relación con Yoly,. La personalidad de Cesarina era contradictoria, Hablaba con orgullo de su humilde origen, de ser hija de esos inmigrantes analfabetos, padres de siete hijos que habían sido criados en un estado de pobreza lindante con la indigencia. .- Pobres pero honrados. O, pobres pero limpítos. Como parodiaba Carlos, cuando contaba la repetida historia de su infancia. De su conchabo como sirvienta, apenas salida de la niñez, en la estancia de los Reynal Ayerza, donde la patrona, era en oportunidades una cruel explotadora con rasgos sicópatas, para mutar en una sensible mujer que .- Me quería como a una hija. Quien la educó con todas las virtudes de una señorita de la sociedad, de la cual se enamoraron, hombres apuestos, cultos y adinerados que frecuentaban esa casa. .- Porque yo, cuando era joven, era muy bonita, y por mi personalidad me confundían como un miembro de la familia. Fabulaba, ante el asentimiento socarrón de Carlos, que había escuchado esas anécdotas cientos de veces. En realidad Cesarina, Toda su vida había trabajado .- Como una burra. Ejemplificaba. .- Para que vos y tu hermana tengan lo que nosotros no tuvimos. Y era verdad, había logrado que él, hiciera el secundario y comenzara una carrera universitario, " su hijo el doctor "que le abriría las puertas de un ascenso social hacía una clase a la que ella nunca pudo acceder y que conoció como sirvientita en lo de "los Reynal Ayersa", a los que odiaba y admiraba simultaneamente. Esta falsa conciencia de clase, a la cual quería pertenecer, era la que se manifestaba en su repulsión contra Yoly, y todas esas "chirucitas calentonas" de atrás de la vía, tan blancas y descendientes de tanos inmigrantes como ella, pero no eran lo que su hijo y Cesarina, se merecían. Las vías, en los pueblos del interior eran, y son, la frontera que separa a las clases sociales. Las características físicas de un lado y del otro, en este caso, eran similares por su mismo origen europeo. Pero "los de atrás de las vías", son los pobres, son los sucios, o sea, son los negros y esto hace que las personas, adjetivadas como tales, se preocuparan mucho por que el sol no les diera color a su piel, razón por la que se las veía en los calientes veranos, cubiertas de pie a cabeza. Yoly, era la única que lucía un permanente color bronceado, como una provocación a la tilinguería pueblerina. Así era Yoly, Carlos no creía estar enamorado de Yoly, en sus proyectos no figuraba ninguna relación que pudiera, ni a largo plazo, llevarlo al matrimonio, ni por amor ni conveniencia. Pero entre todas las fugaces relaciones que había tenido, esta era la que más se arrimaba a un sentimiento. Yoly tenía algunos atributos que la diferenciaban, aparte de su innegable belleza física, que la convertían en la más bonita y deseada del pueblo, tenía una personalidad equilibrada, inquietudes e ideales similares a los suyos y profundo orgullo por su condición social. El sabía que a ella no le atraía su futuro titulo profesional, ni su posible éxito económico y esto se evidenciaba en como lo estimulaba en las actividades vocacionales, que tenia por las artes. Esa era Yoly, hermosa, espontánea, orgullosa, libre, apasionada. Y esa Yoly le dijo aquella noche, en un breve paréntesis de besos .- Estoy preñada. Después fue la ternura, el abrazo interminable, los besos derramados en las sonrisas, los te quiero…y Carlos caminando hacia su casa con su nombre y su perfume entre los labios Cuando entró, su madre de espaldas a la puerta preparaba la cena, sintió sus manos acariciarle el pelo, un tímido abrazo, el olor a negra y una frase susurrada :.- Vas a ser abuela…. No hubo más palabras, solo un gesto de fastidio, el silencio y luego : Yo sabía que esto me iba a pasar…Se dijo Cesarina resignada.
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Hermosos Chavales de Dieciséis Años, Delgados y Desnudos, con Gargantillas de Pinchos en el Cuello, Pero con unos Pinchos superlargos, de Forma que los chavales no pueden ni abrazarse, ni chuparse, ni besarse entre ellos. En un Salón Gigantesco con las Paredes de Oro y en medio un Perrito de Bronce Gigantesco de Metal Rosa de estos que tienen la Forma de un Globo de Gas Retorcido. Algo exquisito y superbonito. Y divanes de Color verde.
Dulces Luzcrueles con la púa al cuello, Feroces Franciscos prisioneros, Lirios con espinas, lirios bellos, Andalusíes del Mal, Reyes del Eros.
Cuánta espina impide poseeros, Horripilantes Belcebúes lindos, En prisiones de oro, Tamarindos, Llenos de flores y de pinchos fieros.
Os ve la paranoica Globoflexia, El Perro colosal de los payasos, Y no podéis morderos insolentes.
Ángeles de Atlántida y de Grecia, Hacia un Betis de atardecer y ocaso, Esclavos de la sed, la sed ardiente. ................................................................. Francisco Antonio Ruiz Caballero. Tiene un defecto, me ha salido demasiado Bético y hay a quien no le gusta el Betis, Tengo que hacer una Versión más roja. Ja Ja Ja. Y el verso final es para mear y no echar gota.
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Si algunos tuvieran lo que tengo en bienes materiales. Si algunos tuvieran mi salud. Si algunos tuvieran libertad, para viajar sin pensar en gastos. Si algunos pudieran comprar sin mirar el precio. Si algunos tuvieran entrada en los sitios más caros. Si algunos pudieran ser dueños de sus deseos. Si… Muchos sí, pero con todo esto se puede ser infeliz. Sí no existe amor, sí no se tiene sentimientos. Sí no miramos más allá del poder, .sí no sentimos nuestra alma. Sí el egoísmo nos ciega. Lo podemos tener todo, ser millonarios, tener el coche más caro, la mejor e rica casa, andar con chofer, hacer operaciones de estética, cambiar las rugas por piel lisa, pero somos infelices, si somos huecos, sin nada en nuestros corazones. Más allá del cuerpo un sitio hay que no lo alcanzamos, donde está lo que es eterno, sí no elegimos el camino de la verdad y vamos con sencillez junto a él. No se vivir sin sentir algo más que el dinero, imposible. Quiero tanto tener riqueza interior, que cansada estoy de buscar alguien igual a mí. Me gustaría poder hablar de algo que no se ve, cambiar opiniones, charlar abiertamente, sin ser apodada de soñadora o peor, esotérica. Cuantas veces han dicho que estaba haciendo películas, otras que era la pensadora. Quizá estaba mejor entre los budistas, en medio de montañas lejos de la civilización. ¿Por qué somos tan fríos y desinteresados de cosas que hacen falta para tenernos cultura? Sabemos los nombres de los artistas, de los músicos, conocemos el último en tecnología, de futbol, todo. Hasta sabemos más que los entrenadores. Compramos el último en moda, ropa que nos queda fatal, zapatos horribles y incomodos, ¿pero y el otro? Lo que está dentro, que no lo vemos, el libro donde está apuntado lo que hicimos de malo y bueno en la vida, para que al final de esta vida, tengamos o no paz. De filosófica no tengo nada, los pies bien firmes en la tierra, pero tengo en mi algo que no se compra. El destino de ser un poco distinta y rara. Como me comentó alguien en un comentario donde publico lo que escribo soy “chata”. Nuestra manera de ser es nuestra fortuna, el pan del alma, sin esto, seremos miserables mismo que materialmente se tengamos todo. Deseo, de corazón, que nadie pase hambre o sed, que puedan vivir y tener lo que al cuerpo hace falta, pero junto, algo para allá de nuestro vivir. Me gustaría también que las armas fueran herramientas para sembrar, que las guerras terminaran, que el sufrimiento gratis de los pueblos terminara, no más lágrimas de dolor no más refugiados escapando de la muerte. Soñadora me han llamado, no importa, quiero tener confianza en el hombre y pensar que la paz sea realidad en todo el mundo De mí para ti que les mis cosas, un deseo, que de vez en cuando mires hacia dentro de ti y reflexiones un poco. Porto,21 de Noviembre de 2013 Carminha Nieves ”
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