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EL OMBLIGO DE LOS LIMBOS Autor : Antonin Artaud Francia 1896-1948 De ¨L´ombilic des limbes¨ Versión L. S.
El ombligo de los limbos
Allí donde otros exponen su obra yo sólo pretendo mostrar mi espíritu. Vivir no es otra cosa que arder en preguntas. No concibo la obra al margen de la vida. No amo en sí misma a la creación. Tampoco entiendo el espíritu en sí mismo. Cada una de mis obras, cada uno de los proyectos de mí mismo, cada uno de los brotes gélidos de mi vida interior expulsa sobre mí su baba. Estoy en una carta escrita para dar a entender el estrujamiento íntimo de mi ser, tanto como estoy en un ensayo exterior a mí mismo y que se me presenta como una indiferente incubación de mi espíritu. Sufro que el Espíritu no halle lugar en la vida y que la vida no se encuentre en el Espíritu, sufro del Espíritu-órgano, del Espíritu-traducción o del Espírítu-atemorizante-de-las-cosas para hacerlas ingresar en el Espíritu. Yo dejo este libro colgado de la vida, deseo que sea masticado por las cosas exteriores y en primer término por todos los estremecimientos acuciantes, todas las vacilaciones de mi yo por venir. Todas estas páginas se arrastran en el espíritu como témpanos. Perdón por mi total libertad. Me niego a hacer diferencias entre cada minuto de mí mismo. No acepto el espíritu planeado.
Es preciso acabar con el Espíritu como con la literatura. Quiero decir que el Espíritu y la vida se encuentran en todos los grados. Yo quisiera hacer un libro que altere a los hombres, que sea como una puerta abierta que los lleve a un lugar al que nadie hubiera consentido en ir, una puerta simplemente ligada con la realidad. Y esto no es el prefacio de un libro, como tampoco lo son los poemas que lo indican en la lista de todas las furias del malestar.
Esto no es más que un témpano atragantado. Una gran pasión razonadora y superpoblada arrastraba a mi yo como un puro abismo. Resoplaba un viento carnal y sonoro, y el azufre también era denso. Y pequeñas raíces diminutas llenaban ese viento como un enjambre de venas y su entrelazamiento fulguraba. El espacio sin forma penetrable era calculable y crujiente. Y el centro era un mosaico de trozos como una especie de rígido martillo cósmico, de una pesadez deformada y que sin parar cae como un muro en el espacio con un estruendo destilado. Y la cubierta algodonosa del estruendo tenia la opción obtusa y una viva mirada que lo penetraba. Sí, el espacio entregaba su puro algodón mental donde ningún pensamiento era todavía claro ni devolvía su descarga de objetos. Pero paulatinamente la masa dio vueltas como una náusea potente y fangosa, una especie de fuerte flujo de sangre vegetal y detonante. Y las ínfimas raíces trémulas en el filo de mi ojo mental se arrancaban de la masa erizada del viento a una velocidad vertiginosa. Y todo el espacio como un sexo saqueado por el vacío ardiente del cielo, se estremeció. Y algo como un pico de paloma real socavó la masa turbada de los estados, todo el pensamiento más hondo se diversificaba, se disipaba, se volvía claro y reducido. Entonces era preciso que una mano se transformara en el órgano mismo de la aprehensión. Y aún dos o tres veces giró la masa artificial y cada vez, mi ojo se enfocaba sobre un sitio más exacto. La oscuridad misma se hacía más densa y sin objeto. Todo el hielo ganaba la claridad.
Dios-el-perro contigo y su lengua que atraviesa la costra como una saeta del doble morrión abovedado de la tierra que le causa ardor.
Y aquí está el triángulo de agua que se aproxima con paso de chinche pero que bajo la chinche ardiente se transforma en cuchillada.
Bajo los senos de la espantosa tierra dios-la-perra se ha marchado, de los senos de la tierra y de agua congelada que pudren los agujeros de su lengua.
Y aquí está la virgen-del-martillo para masticar las cuevas de la tierra donde la calavera del perro del cielo siente crecer el horroroso nivel.
Doctor,
Hay un asunto sobre el cual hubiera querido insistir: es el de la relevancia de la cosa sobre la cual operan sus inyecciones; esta especie de languidecimiento esencial de mi ser, esta disminución de mi estiaje mental, que no quiere decir, como podría creerse, un rebajamiento cualquiera de mi moralidad (de mi alma moral) o ni siquiera de mi inteligencia, sino más bien de mi intelectualidad servible, de mis recursos razonantes, y que se relaciona más con el sentimiento que tengo yo mismo de mí mismo yo, que con lo que pongo de manifiesto a los demás de él. Esta vitrificación sorda y polimorfa del pensamiento que en cierto momento elige su forma. Hay una vitrificación inmediata y llana del yo en el centro de todas las posibles formas, de todos los modos posibles del pensamiento. Y, señor Doctor, ahora que usted está bien enterado de lo que puede ser alcanzado en mí (y curado por las drogas), de la zona de conflicto de mi vida, espero que sabrá suministrarme la cantidad suficiente de líquidos sutiles, de reactores especiosos, de morfina mental, capaces de sobreponer mi abatimiento, de enderezar lo que cae, de juntar lo que está separado, de reparar lo que está destruido.
Le saluda mi pensamiento
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Poeta
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OFICIOSIDAD Y ESCOZOR (Texto Neosurrealista)
En esta tarde que mastica una luna en el lago del eco en la mañana ¡Vuelve en polvo la experiencia!.
Este proceso es el medio para aquietar el miedo, en la tortuga que se agita viajando en una carroza tirada por una cabra disgustada que trata de fijar en el reflejo un sólo espejo... Uno de los modelos del propósito versátil, es dejar el cabello hermoso y
saludable, situado aproximadamente a tres metros de la placa magnética de corto alcance, para ver, desarrollar, construir y lanzar una sonrisa con las uñas. Pero los orangutanes no son animales huraños. Así que utilize las gafas que vienen en este ejemplar, y mire de cerca el mural para examinar los rasgos más distintivos de las letras, las palabras se verán, y se encuentran devolviendo la atención a los pocos homínidos con solo unos microgramos grises de la materia en cincuenta años a la redonda...
A medida que se procesan las imágenes ocupadas, tratando de hacer ajustes independientes al clima vertical, permanente e inapropiado para las pobres confidencias de cada estatua indefensa y austera. ¡Y con solo el escozor en la punta de un cabello!. Dejando atrás las huellas de sus seis pies en la nube de la primera roca que utiliza gafas, y que vienen caminando junto al gran cráter guiado a control remoto con una especie de pelota cuadrada.
A partir de estos elementos, el sentimiento sufre las transformaciones electrónicas en la distancia más sencilla, sujeta al cautiverio, y lograda por la perfecta armonía, entre el asombroso espacio del hambre, y el trabajo con el sistema de frenos grises antibloqueo de color más bien crema, y alegando que pudo haberse hecho mucho más... Por otro lado, en tiempos de escasez, se muelen los pecados en unos graciosos morteros preparando un sabroso alimento capaz de atrapar todo apetito.
Es posible, no obstante, que la fotografía sea menos cuidadosa que una escultura, y ahora piense más que las ocasiones por venir, y también que se haya comprado un libro para divertirse por cien años que no saben la verdadera fórmula de la paz. Por lo que el primer paso es una caída del tres por ciento en el producto interno bruto, a pesar de ser ilegalmente inteligente en las servilletas con ropa de fábrica, y en los edificios jubilados con una parrilla eléctrica y galletas .
La pregunta fundamental es un golpe atronador como el más absoluto silencio, en la población de las ballenas dentro de un paquete de cambios en el chasis, y la suspensión tan densa, que no puede verse más allá de unos cuantos centímetros en las parejas de turistas. A pesar de la oficiosidad, los invitados golpean con los palillos las manzanas arrepentidas casi seis veces de su extensión original, y todavía soñar en la selva tropical empleando la expresión ...sería usted tan amable... con las mismas características de un gato comiendo su automóvil , con los pájaros paseando ociosamente en el jardín de los huesos personalizados, y con su vanidad elaborada, independientemente de la opinión de los geólogos, y de las ranas con cualquier grado de envidia... ¡Vaya escozor!. Y de la oficiosidad ni qué...
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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TEMERIDAD CONSPICUA (Neosurrealista)
Llegó. De pronto desvestida. En la noche color de olvido trajo en los ojos los recuerdos de selvas y caminos de pinos repitiendo con su aroma las ventanas.
¡Por estar forzando al fondo!. Una taberna taciturna taladrando trepando. ¡Antes que forzare la campana el silencio!. Un saqueo secular sediento sentimental. ¡Aunque fuerce suavemente latigueando!. Al jardín jovial juguete juntando juramentos.
En la puerta vigorosa de un latido sin coraza relámpago magnético lluvia láctea en los hechos y las hachas labrándome un suspiro infatigable alguna vez, profundo inmóvil envejeciendo al sol.
¡Con la mirada anaranjada en un limón!.
Arrojando marmórea las cadenas, de lujuria, por las mejillas verdes, y haya plata, en las pestañas, seca, cuando lloran al candado lascivo, los ebrios vasos, de la fe perdida. ¡Al mirar ciego al espejo!. Al caminar acostado el sol, con la nieve triste, al insensible ruego, en los extremos de lo eterno. ¡De cada instante escoltado por un momento!. ¡Por el placer indecible del mañana!.
En La Delicia Inefable Del futuro Cuando llegó. De pronto desvestida en la noche color de olvido. ¡En la temeridad... Conspicua!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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I
[center] I
Dora, tu oro leve que mece la brisa es el abanderado cabello que fascina a este triste que en el alba declina y que lanza hechizos que no hehiza
a su variada suerte para domarla y hacerla un poco de su forma Dora, fuiste fiesta, juicio y norma la que sus ojos de cielo me hacia amarla
la que su nombre dorado derramaba sobre el atento oido halagado por ese sonido en que encontraba
todo lo que Dios me ha regalado Dora, yo te juro que jamas un hombre venero mas la ambrosia de un nombre
II
Alejandra, mujer morena de clara luna entallada en tus ojos color madera nuestras almas cual arbol y enredadera fusionabanse intimas, plural y una
Alejandra, mi dulce amor postrimero en el jardin de tu idilio cuatro años vivi, mas gelido llego el desengaño cuando te fuiste a pesar de tantos te quiero
Dora y Alejandra, en mi pecho no hay rencor sabran estas mujeres que en el alba pienso en ellas sueño de mis sueños soy, mas el amor
que en ellas verti, me hizo real. Bella mi vida puedo decir que ha sido Dora y alejandra, por haberlas conocido
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Poeta
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[center] I
Dora, tu oro leve que mece la brisa es el abanderado cabello que fascina a este triste que en el alba declina y que lanza hechizos que no hehiza
a su variada suerte para domarla y hacerla un poco de su forma Dora, fuiste fiesta, juicio y norma la que sus ojos de cielo me hacia amarla
la que su nombre dorado derramaba sobre el atento oido halagado por ese sonido en que encontraba
todo lo que Dios me ha regalado Dora, yo te juro que jamas un hombre venero mas la ambrosia de un nombre
II
Alejandra, mujer morena de clara luna entallada en tus ojos color madera nuestras almas cual arbol y enredadera fusionabanse intimas, plural y una
Alejandra, mi dulce amor postrimero en el jardin de tu idilio cuatro años vivi, mas gelido llego el desengaño cuando te fuiste a pesar de tantos te quiero
Dora y Alejandra, en mi pecho no hay rencor sabran estas mujeres que en el alba pienso en ellas sueño de mis sueños soy, mas el amor
que en ellas verti, me hizo real. Bella mi vida puedo decir que ha sido Dora y alejandra, por haberlas conocido
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Poeta
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[center] I
Dora, tu oro leve que mece la brisa es el abanderado cabello que fascina a este triste que en el alba declina y que lanza hechizos que no hehiza
a su variada suerte para domarla y hacerla un poco de su forma Dora, fuiste fiesta, juicio y norma la que sus ojos de cielo me hacia amarla
la que su nombre dorado derramaba sobre el atento oido halagado por ese sonido en que encontraba
todo lo que Dios me ha regalado Dora, yo te juro que jamas un hombre venero mas la ambrosia de un nombre
II
Alejandra, mujer morena de clara luna entallada en tus ojos color madera nuestras almas cual arbol y enredadera fusionabanse intimas, plural y una
Alejandra, mi dulce amor postrimero en el jardin de tu idilio cuatro años vivi, mas gelido llego el desengaño cuando te fuiste a pesar de tantos te quiero
Dora y Alejandra, en mi pecho no hay rencor sabran estas mujeres que en el alba pienso en ellas sueño de mis sueños soy, mas el amor
que en ellas verti, me hizo real. Bella mi vida puedo decir que ha sido Dora y alejandra, por haberlas conocido
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Poeta
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Dora, tu oro leve que mece la brisa es el abanderado cabello que fascina a este triste que en el alba declina y que lanza hechizos que no hehiza
a su variada suerte para domarla y hacerla un poco de su forma Dora, fuiste fiesta, juicio y norma la que sus ojos de cielo me hacia amarla
la que su nombre dorado derramaba sobre el atento oido halagado por ese sonido en que encontraba
todo lo que Dios me ha regalado Dora, yo te juro que jamas un hombre venero mas la ambrosia de un nombre
II
Alejandra, mujer morena de clara luna entallada en tus ojos color madera nuestras almas cual arbol y enredadera fusionabanse intimas, plural y una
Alejandra, mi dulce amor postrimero en el jardin de tu idilio cuatro años vivi, mas gelido llego el desengaño cuando te fuiste a pesar de tantos te quiero
Dora y Alejandra, en mi pecho no hay rencor sabran estas mujeres que en el alba pienso en ellas sueño de mis sueños soy, mas el amor
que en ellas verti, me hizo real. Bella mi vida puedo decir que ha sido Dora y alejandra, por haberlas conocido
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Poeta
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Dora, tu oro leve que mece la brisa es el abanderado cabello que fascina a este triste que en el alba declina y que lanza hechizos que no hehiza
a su variada suerte para domarla y hacerla un poco de su forma Dora, fuiste fiesta, juicio y norma la que sus ojos de cielo me hacia amarla
la que su nombre dorado derramaba sobre el atento oido halagado por ese sonido en que encontraba
todo lo que Dios me ha regalado Dora, yo te juro que jamas un hombre venero mas la ambrosia de un nombre
II
Alejandra, mujer morena de clara luna entallada en tus ojos color madera nuestras almas cual arbol y enredadera fusionabanse intimas, plural y una
Alejandra, mi dulce amor postrimero en el jardin de tu idilio cuatro años vivi, mas gelido llego el desengaño cuando te fuiste a pesar de tantos te quiero
Dora y Alejandra, en mi pecho no hay rencor sabran estas mujeres que en el alba pienso en ellas sueño de mis sueños soy, mas el amor
que en ellas verti, me hizo real. Bella mi vida puedo decir que ha sido Dora y alejandra, por haberlas conocido
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Poeta
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[youtube=425,350]http://www.youtube.com/watch?v=qGbB3z3a-XQ[/youtube]
"feliz navidad a todos los amigos y poetas de poemas latinos"
El agua que cae de los ojos empapar mis sentimientos y el llenar en mi corazón.
Y muerto de miedo corre por la cara rodando en el aire y caer en mi mano.
Caliente y salado, la agua me recuerda a la mar.
Un mar de olas caer rugiendo en la noche en la oscuridad burbujeante, virgen barrer el viento en la cara, su pelo
Goteando lentamente su tristeza.
Alexandre Montalvan
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Poeta
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De ti, joven hermano que avizoras meditabundo, tu ocaso aún lejano, bajo la esmeralda marejada de tu parra, pienso: ¡Qué estéril tu vino y qué fértil tu injusto desvelo! Yo, que entrado ya en crepuscular ciclo, y en tal actitud te veo, inspirado en Omar Kheyyam, el persa, te digo:
¡Canta y baila bajo tu parra, mientras puedas, hermano! Organiza fiestas con mucho vino y guitarras y muchachas. A ellas, antes que te falten, róbales disfrutadas, a pura mente, sus rosas rojas de la sombra entre sus vértices, para así, inspirado en su evocación, humectar sentimental, las gasas de tus futuras noches vacías.
Confía en mí, que prudente hoy ante tales lozanías, y sin la propia, aun desde mi noche desdeñosa de pétalos vivos, solo, recupero la piel de tantas flores que más de uno jamás tuvo, y, que fertilizan mi sonrisa en cada surco de mi rostro, por haberme ocupado en su momento de acopiar, para mi sementera la semilla.
No empobrezcas tu riquísimo presente juvenil, sé muy bien de qué te hablo: sufre en vano y a tus venas le vendrán anticipadamente sus tiempos de sequía y soplará tu soledad hasta desprender tu corazón, que seco, rodará como un vencido más, entre los corazones secos de la parra.
¡Canta y baila bajo tu parra mientras puedas, hermano!: Con todo tu vigor, explota al máximo la aurífera veta del amor, antes que tu música final, en cada noche insomne tuya, sea tan sólo la del inexorable tren de tu nostalgia y su estela de recuerdos adoloridos, plañideros como perros.
Noches de triste fundamento, y tú, con tu madurez exorbitada, fija en el pasado vacío, sin la más leve señal de estío presente ni futuro. Entonces sí, sin siquiera el recurso de una quimera mendicante, seguro lamentarás tu caviloso desperdicio de estos días.
¡Canta y baila bajo tu parra mientras puedas, hermano! Travieso remolino de emociones que un día asentará la muerte, y, disuelto por las lágrimas de quienes te han amado, te harás barro para hechura de otro. ¡Perfúmate en la vid, riégate de vida, hermano! ¡Canta y baila bajo tu parra mientras puedas!
¡Salud!
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Poeta
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