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Ámame no te detengas Nuestros cuerpos hoy son uno solo Tu mirada con la mía En el placer se pierden Nuestras manos se atan En busca de la armonía Que en un incansable ritmo Nuestros corazones Bajo un mismo tono suenen fuertes Ámame como me has amado siempre Disfrutemos este instante Que a los dos nos pertenece Dejemos que sea el cielo Nuestro único testigo No te detengas ámame Deja que el rió de tu pasión Trace su cauce Como lo ha trazado siempre cuando decides amarme Ámame amor ámame Que yo a ti te amare como nunca…
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Poeta
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El vigoroso desaliento
Es como el aire si lo leyeras____sacaría sus letras secas de polvo__húmedo del fuego del hielo del hilo hiel hoguera con la espina que rebana el lirio transparente, el ópalo orgulloso tímido maíz, trigo temeroso.
Por aquella cumbre amante de los ecos, donde la puerta descubre a las ventanas, el fondo del espejo escondido en las rocas, paredes, indemnes, entre un sabor verdoso, como la espuma anaranjada del primer sol.
El vigoroso desaliento es. Esto, eso, y otro tanto más.
Ahora que el vino se fue y regresó solo, el lino fino con el llanto vano, sin encontrar dados en la mano, sin encuadrar círculos en el triángulo, sin encubrir obscuridades en la noche, desnudando sombras temerosas rosas, desnudando nudos mudos rudos.
Como el aire es, si lo escucharas_______voz de polvos, de tiempos perdidos___ momentaniedad, mil veces____ ¡Manto de oro!. Trémulo invisible cuando el color resbala, allá en el fondo de los valles enardecido, el aliento florecido es un cisne destruido, por el vigor de marioneta consumido.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Ayer, 10 de febrero y por inminente e inaplazable desalojo, me mudé justo al edificio donde mi espíritu ansiaba vivir desde que llegué a este barrio. Y, porque me enteré que Horacio Ferrer, mi compatriota y poeta, había vivido en esta misma calle y escrito, entre otras cosas, “Balada para un loco”, desde su legendario “nido de gorrión”; una especie de buhardilla sobre un último piso. Así que por eso de la bohemia, encaré de una y ligué nada más ni nada menos que la punta de la noche de éste injustamente descuidado edificio, hoy en la tradicional como honrosa categoría de conventillo: Un ‘nido de paloma’, me conseguí. Primer vuelo, para el día de mañana, y a mucho mérito literario rioplatense, ver si puedo ganarme el de “gorrión”.
Así que por admiración a mi nuevo “bulín” de romántica arquitectura y ornamental mampostería, y por el hecho de ser visitado éste, creo, más asiduamente que otros edificios, por las palomas, bauticé a tan hospitalario nido: “El Palomar”. Nombre que certificaron al amanecer de mi primera noche, sentimentalmente borrascosa y con ventanas abiertas al firmamento, dos o tres palomas al lado de mi cama, picoteando rumorosas las migajas de mi cena y brindis conmigo mismo de ‘alcoholírico’ naufragio.
El Palomar, da justo y en diagonal pero cuatro pisos más arriba, al departamento que alquilé durante catorce años y que nunca tuvo culpa de ser ajeno. Nos quisimos, lo sé bien. También sé que pudo ser mío; pero la noche, mi noche al menos, siempre requirió lo suyo, y para todo no alcanzaba. Si no, ¿cuándo vivir de veras esa única etapa vital, realmente útil que tiene la vida? (Con yapa en mi caso). Por tanto, hoy, ya definitivamente ubicado en El Palomar, yo mismo me hice el honor de permitirme asistir plácidamente a mi infructuoso (1)“verdugueo” de desalojo. Así que, bien apoltronado y con mi mejor pipa y mi Fernet-cola bien servido, me dispuse entonces, redundo, a presenciar mi propio derrocamiento ‘locativo-sentimental’.
Un oficial de justicia, un cerrajero, dos policías, un fletero y sus dos peones, una ambulancia por si me ‘descomponía’ y mi ex portero mequetrefe, y más (2)“botón” que todos juntos, acordonaron en semicírculo la entrada de mi supuesto aguantadero. En fin, todo un mini despliegue legal de voraz como indiferente materialismo. Aunque, reconozco que el ingenuo responsable de su propio desalojo, fui yo. ¿Pero quién iba a pensar que en el país de los (3)“pollos en los árboles”, su propio sistema le negaría mérito a mí esfuerzo y trabajo de toda la vida. Únicas armas que puede blandir sin más condena que la de sus propias carencias, el obrero (bohemio en mi caso) y de las cuales se ve desarmado y neutralizado como cualquier delincuente, que quién sabe éste, no haya sido obrero también, inducido luego al (4)choreo por falta de (5)laburo. Cuántos como yo, condenados a las medrosas rejas y reglas de un hogar de alquiler, ¡por Dios!
De todos modos, no puedo negar que íntimamente, mi noble egolatría se regocijó al preguntarse: ‘¿Y todo este batifondo sólo por mí?’. Épico consuelo. Entonces, me dediqué una opípara pipada, cuatro tragos del susodicho “Fernando” casero, y una sonrisa cuyo destello rebotó en el vítreo ventanal de mi ex (6)ñericompa hábitat; aposento, madriguera, cueva... ¡Con cuántos halagüeños nombres más quisiera nombrarlo, carajo!
La cosa, es que en el momento en que me levanto a proveerme de papel y pluma, a fin de documentar mi peculiar anécdota, descubro que desde esta generosa flamante altura esquinera, con su balcón de artística baranda Art Nouveau semi-circular, como semejando la proa de un gran navío, se divisa perfectamente... ¡el Río de la Plata! Vista que jamás tuve desde mi bien amado hogar recién perdido. Ahora díganme, bohemios colegas: ¿A qué más puede aspirar un bohemio de ley?
Además, puedo asegurar con toda propiedad, que yo sí, “me fui para arriba”. ¡Ah!, y esta noche, imagínense a la luna timón de mi balcón artesanal, y (7)atroden, clásica luz de velas (de las baratas) ambientando El Palomar para alguien bella y franca con quién, entre versos, generosamente brindar, mientras con suave oleaje musical como romántico fondo al ambivalente sentimiento, ‘navegamos’, departimos y nos amarnos hasta mucho después que las velas no ardan. ¡Vamos todavía!
(1) Verdugueo: Maltrato. (2) Botón: Policía. (3) Pollos en los árboles: Abundancia. (4) Choreo: Robo. (5) Laburo: Trabajo. (6) Ñericompa: Compañero. (7) Atroden: Adentro.
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UN TÍTULO PARA UNA PELÍCULA DE PEDRO ALMODOVAR.
"QUINCE MARICONES ASQUEROSOS".
Aunque bien pensado ¿habrá algo en este mundo más asqueroso y más repugnante que el mismo Pedro Almodovar?.
PUES MIRA, AHORA QUE LO PIENSO, SE PODRÍA HACER LA SIGUIENTE PELÍCULA:
"UNA MIERDA MÁS GRANDE QUE ALMODOVAR".
O "UNA MIERDA MÁS GRANDE QUE SEVILLA".
PEDRO ALMODOVAR, EL MAYOR PERRO, EL MAYOR CANALLA, Y EL MAYOR HIJO DE PUTA, Y EL MAYOR ASESINO QUE HA NACIDO EN ESPAÑA. ................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
NIÑO, ALEX DE LA IGLESIA, CACA.
LO MÁS MALO QUE HAY PA UN MARICÓN ES OTRO MARICÓN.
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Poeta
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Qué lo parió, hoy sí que le he sacado provecho a internet, particularmente debo agradecer a Google y a los usuarios que han subido el video que me ha dado el cocimiento tan ansiado. Todo pasa por que yo soy un aficionado a la cocina, para hablar con propiedad, aclaro, me gusta cocinar. Es decir elaborar comidas. Las recetas te dan ingredientes, cantidad, preparación y tiempo de cocción, pero hay algo que es lo que debe aportar uno, buen gusto, experiencia y técnicas. En los dos primeros tengo un nivel aceptable, por no chapear de gourmet. Por lo menos algunos de mis platos reciben buenos elogios No estoy hablando del demagógico “Un aplauso para el asador “, sino por la cantidad del consumo de los invitados, que comen como si fuera la última cena y lamen el plato para que María Magdalena no tenga que lavarlos. Me gusta experimentar y poner el sello propio en las preparaciones que pueda decir “ Hecho a lo Neco.” . Aún a riesgo de un fracaso, que si conocés la razón, siempre te enseña algo. Pero lo que me molesta, es perder tiempo y no saber porqué , a veces sí y a veces nó. Que en realidad son problemas técnicos, en los que ando medio flojo. Lo que más me rompe los huevos, y valga la redundancia, son los huevos. Sí, LOS HUEVOS ¡…. Que las claras para el merengue, una vez se monten y otras nó. Que se me peguen o rompan al sacarlos cuando están fritos, que se corten en una crema y el que me pone, o ponía porque Google me enseñó, es pelar los huevos duros sin que queden pedazos de clara pegado a la cascara o lo que es peor, que queden esquirlas de cascaras que recién detectas al masticar-
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DESHECHOS EVIDENTES
Por aquí, muy aquí, como en muchos otros, iguales. Hemos y Somos Deshechos Evidentes. ¡Hechos y solo hechos!. Embalsamadores embalsados emborrascados. ¡Sí, sí, solo míralo si puedes, si te dejan, vivo!. Pues... Ni en este hueco, ése vacío, cabe fácil. Ni en este río, lleno de ausencias, corre el olvido con el pasado, de la mano menos mancillada, suave vuelo triste color del silencio, derrama raíces deshojando, castañas pestañas de tintos ayeres, pestañas, de tintos ayeres, de quienes con atención ya no respiran, ya no son ya no están ya se ocultan, se dispersan se distraen se niegan.
Por El encadenamiento de las secuencias, de los limones ingenuos, y las naranjas, jugosas de carpa, de tiburón, de molusco, con el mínimo carácter del canguro, del buitre, del roedor acomplejado y afónico.
Porque... Las ausencias vinieron de arriba, y allá fueron mandadas maniatadas, manipuladas maneadas meneadas, minutos menudos. ¡A diario!.
Evidentes desechos hechos, deshechos, hechos. ¡Sólo eso menos que indefensos!.
¡Delirio colirio martirio!. Río de ausencias en todas partes. Y garras y colmillos lloviendo como nubes, quebradas fragantes porcelanas mieles enemigas.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Se trata de ti, siempre de ti. Aquí, allá, como suspiro incandescente que suspira, como tú, destilando amor en gotas de sudor.
Qué más puedo hacer sino tatuarme entre renglones, espacios salados que alimentan tus fantasmas.
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Poeta
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Después de terminar las hojas del cuaderno donde escribía un poco de mis días, lo he cerrado. Una pequeña pausa, para empezar un nuevo. De mí mucho comentan, sin saber ni conocer el porqué de mis actitudes y mis actos. Como todos también tengo varias maneras de calificar personas, pero espero siempre tener certidumbres para opinar. No nos damos cuenta que cambiamos en segundos lo que pensamos, mientras no conocemos la realidad. Obsesión, de querer tener siempre razón, es mala, dar espacio a cada uno es lo correcto. A toda pasa tener momentos en que el enfado ciega un poco, esperar un casi nada nos devuelve la razón y se vuelve a tener la virtud de aceptarnos la manera de ser de cada uno. En este momento que vivo, todo tengo, quizá nunca lo he tenido en mi larga vida, ni sabía cómo era. Por ironía del destino, me ha tocado un naco del cielo en la tierra. Sin avidez, lo gozo, sin pensar que terminará tampoco, solo lo saboreo, con toda mi alma. No son grandes acontecimientos, ni bienes materiales, a los ojos de los demás desapercibido pasa. Mejor así, no lo entenderían, seguro. Aunque quisiera calificar el amor, no lo conseguiría, es tan grande su variedad, que no me importa su nombre o calidad. Solo este pedazo del cielo que me ha tocado lo vivo con gratitud. Mi mundo, es compartido, por alguien, que nada pide, pero regala todo lo que con sencillez tiene. Maguas, sí tengo y muchas, pues una parte de mi vida no entra, otros la tienen, como nube cargada de tormenta, lista a fulminarme con sus rayos perversos. Me abrigo lo más que puedo, callada en mi rincón, viviendo el mejor momento de mi vida. Todos los improperios. Mentiras, jocosidad, nada me afecta. Tres años he llevado para conseguir ignóralos e lo he conseguido. Batalla dura, sin treguas, desgastante, como salmón subiendo el rio contra la corriente, he llegado a su naciente y estoy feliz. Empieza el nuevo año, yo quiero despedirme cuando termine, quiero vivir, más ahora que tanto tengo para ser feliz. Así lo quiera Dios, con toda mi Fe le pido un poco más de tiempo. Cambie palacios por un caseta, alegre llena de sol y luz, antigüedades, por cosas sencillas, ostentación por modestia. Y soy feliz. Fijo los ojos de quien en ella entra y veo que le gusta e lo comentan. Es casi una casa de muñecas e yo una niña con lazos grandes en el cabello y calcetines del mismo color. Siento que los cielos castigan alguien al darme esta harmoniosa vivencia con mi compañero. Remocé mi cuerpo y alma, sané heridas, por lo menos no sangran, casi invisibles están. Por fin, me he levantado del lodo de tanta trampa que intentaran e casi me ha ahogaran. Como diosa del agua, irrumpí y subí bien alto a camino del azul del cielo. Si fuera una figura mitológica así me calificaría. Pecan los que mal piensan, pecan los que ofenden, pecan los que por envidia no aceptan, pecan los que apodan almas buenas de falsedad. Mi corazón te agradece, amigo, mi alma te quiere con suave ternura, te he aceptado como eres en todo lo que eres, sin seres más que un sencillo hombre, sin maldad ni falsedad. Gracias, por todo, por darme tu mano y no me dejares caer en la tristeza que no mata, pero hace morir la esperanza. Oporto 14 de Enero de 2024 Carminha Nieves
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lety,te amo en tu deseo y en tu razon de ser que es tenerte y sentirte cuando estamos juntos cuando somos una sola piel de tenerte de amarte de besarte sobre todo letycia amor real de tenerte de pensarte mia de sentirte mia en tu fuego y tu pasion el dia mejor es cuando estas ami lado el sensual deseo de tu mirada y de tu boca
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Aquellos, los que nos vamos sentimiento en contra de la omnipotencia que nos limita el pan y a favor de los sueños que prometen oro o por lo menos oportunidad; aquellos: los soñadores de ciudad, campo o pueblo, los extranjeros a dos puntas, los de una ida y pocas vueltas, los apátridas sociales, los añorados rompe entrañas (pobres madres) los “vendidos” los que nunca deberíamos volver a la avaricia nacional, sin haber “hecho plata”, sin tener “algo” y sin amor. Porque los amores juveniles ya no están; y si están son ajenos. Menos mal que nuestros amores, se dormirán a veces, pienso, en común reminiscencia de aquellos tiempos de besos semirobados, manotones a lo tabú tras calzón y mejillas como brasas. Y sus dueños, conocidos, ex amigos, algunos, lo saben. Pero el ser usurpadores del sentimiento ajeno, cornudos de conciencia, carroñeros del amor, poco afecta a sus intereses egoístas y rastreros.
Los amigos; algunos están, pero a medias. O a pedazos: Desmemoriados, acomplejados, casados con la de siempre o cualquiera. Y los que no, están muertos como los casados. Y sus hijos son, tan, tan jóvenes que humillan; hieren a pura presencia a quienes ayer fuimos ‘ellos’.
Los cuervos de siempre, los ‘dueños’ de ciudad, campo o pueblo, como coronación pérfida a su “hijodeputismo”, encima terminaron de triunfar. Los cuervos más viejos, algunos, se arruinaron o quedaron en el tiempo. Pero igual, trasmutados en sapos escuerzos, hinchando sus papadas, nos miran sin envidia, plácidos, sobrándonos. Es su desquite por nuestra hazaña extranjera, aventurera, liberal. Todos hemos madurado pero ellos tienen “la plata”. La que siempre superó nuestro traje en cuotas, como su auto a nuestra bicicleta. Aunque nunca a nuestra arrogancia por ilusa ni a aquella nuestra sana, gallarda, invaluable inocencia adolescente, contra la cual, “pelo a pelo, perdían como en la guerra”.
Hermano, cuando vuelvas de visita a tu pueblo, si es que vuelves, procura que esté dormido. Aun así, sentirás cómo sus luces te palpan recelosas. Transítalo en silencio; no lo despiertes porque si no te reconoce, puede morderte. O peor: puede bostezar y dormirse de nuevo, anfitrión indiferente, desilusionado del insecto reconocido.
Y tú, inseguro astronauta, forastero en tu propio mundo, como Heston en “El planeta de los simios”, oculto a la vista, de androides ahora, hostiles y sabios, tú, si no tienes el orgullo en los talones y pisándolo, te quedas solitario y resignado a la desubicación eterna, volverás a partir: con el corazón carente de pasado, mediocre de presente y corto de futuro, pero fiel; ¡puteando lo iluso de haber vuelto! Amando para siempre lo que te perdiste de ti en tu pueblo.
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