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La florescencia del cerezo, Embellece la primavera, Los matices del otoño, Se escriben en pergaminos.
Pergaminos del otoño, Mensajeros del corazón, Amigos del viento, Lleva pronto mi mensaje de amor.
Quiero tenerte a mi lado, Quiero verte sonreír, Quiero sentir tus palpitaciones, Quiero que el tiempo corra rápido, Para tenerte aquí.
Antar feb14/2014
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Poeta
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Esta noche con ojo de buey lunar, al que el viento le corre nubloso cortinaje, yo, marino noctívago, me quedo sin la iridiscente lumbrera que, aun fútil consuelo, me inspire los primeros depresivos versos a tu desamor.
¿Habrá juzgado el viento que tu indiferencia sideral y mi numen de melancólico albur, son incompatibles? ¿Vio lo tuyo un firme desdén y lo mío un desperdicio lírico? Seguramente... ¡Pero qué lástima que la noche sea tuerta!
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Poeta
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ENLAGUNADO...
Acompañado con frecuencia iba por la noche indiferente a la soledad pensando con espinas, dulces, transparentes algodones, inquietos, los árboles corrían junto al río recostado sobre un verde rápido y amarillo triste.
Lagunas lagunas iban...
Saliendo las puertas por una cerrada ventana aserrada por el becerro que ve al cerro entrando por el hambre.
Por el hambre que llueve las cucharas abandonando los confines del apetito sinfín de alambres en el hombre que parece natural sin verle saltar los tornillos en el vientre de las tuercas ilusionadas con el canto adivinando el vuelo de un encino dudoso de su sino vegetal por los fierros que rechinan reclamando raíces calmas menos hojas acariciando otoños en los retoños al primaverear invernales pedernales sin sandalias que obligan a olvidar que comen las mañanas la misma luna confundida con un queso, tirando las cáscaras a la laguna.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Soledad es un montón de frases locas, llenas de estridencias que se agolpan en el cerebro sin que nadie sepa que existen, es esa canilla que pierde gotas monocordemente y que a pesar de volverte loco no llamas al plomero para hacerla arreglar, ya que entonces el silencio te embargaría como el estallido de una bomba nuclear dejándote muerto pero vivo. Soledad es la quietud amalgamada del invierno en una choza de madera frente al mar, el viento viajando sobre los eucaliptos, el egoísmo que deja cumbres de letanías sobre la almohada, el miedo a caminar por la casa para no sentir tus suspiros, la prisión sin rejas en el tumulto del alma, el sepulcro donde existes alucinando esa libertad que no se ansía, el reflejo cabriolando de tu propia sombra en la pared, el fuego crepitando en la estufa haciendo que parezca que somos miles y está todo despoblado. Soledad es sentir la calidez de un rayo de sol aguijoneando tu espalda como cuchillos de hielo, es creer que ha pasado un siglo y apenas fueron dos horas, es la tortura hecha verso en el papiro de tu mente, un idioma que no existe pero que todos conocemos, es la esperanza cautiva de la naturaleza humana para matar al ave del amor convirtiéndola en la mejor y más fiel de las amantes. Soledad es el fantasma que se sienta a tu lado en el café logrando que el whisky sepa a veneno dulce, abrazando tu garganta, quemando hasta la última cuerda vocal, es el arroz que queda regado en la acera luego de una boda, la sonrisa estúpida en el trabajo cuando te preguntan ¿Cómo estás? Son las píldoras verdes, blancas y azules que te receta el psicólogo diciendo que te van a ayudar. Soledad es un escenario vacío con el postrero cigarrillo consumido en los dedos, es mirar al cielo puteando a Dios, es sentir tus cenizas evaporándose entre las manos y los latidos corazón acelerándose cuando piensas que has encontrado la cura apoyando el cañón de la pistola sobre tu sien. Soledad son los malditos recuerdos y tú que no estás a mi lado acariciando mi pelo, reventando letras en el rincón del espejo, en tanto, después de un largo abrazo al almohadón el cual aún guarda la moldura de tu cabeza, las cascadas se van desprendiendo de los ojos dibujando en glaciales y saladas gotas el detestable infierno al que me ha condenado tu ausencia. Soledad es la bala que nunca salió observando tu foto.
Autor: Daniel Borrell Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento 3.0 Unported. País: Uruguay Fecha: 23/01/2014
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lety tu amor me salva contra toda tempestad venciendo al desamor por vos mi amor primero por tus besos carismaticos que son deseo y realidad te amo por sobre todo por tu amor que es accion sera por eso que te quiero sera por eso que te tengo en tu sed de milagros en tu cuerpo que es hoy ahora aqui y siempre te quiero,te amo,te necesito amor sideral amor mio
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Poeta
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Un día más. Lluvioso, una cortina de niebla no deja ver para lejos. Tengo que salir e no me apetece, al mismo tiempo lo tengo que hacer. La consulta en el dentista ya está marcada hace ocho días. Ayer vino el masajista a estirar los muslos que estaban un poco atascados de tanto andar. Por eso mi relax hoy, siempre me pasa igual. Sé que cuando esté arreglada y dentro del taxi, ya estoy bien e sin esta pereza que me da ganas de acostarme y quedar así toda la tarde. Pongo las culpas a lo que no la tiene. Pues lo que pasa es que estoy un poco incomoda por la situación en que estoy sin quererlo, con mi familia. La mente comanda el cuerpo, no puedo tener la alegría que deseo. Si todo estuviera bien, seguro que ni masajes tendría que hacer. Pero así lo quieren, yo pago por eso. Solo deseo que se den cuenta a tiempo y que cambien su rara manera de comportarse conmigo. Mismo que a pies juntos, jure que no me importa otra cosa tengo en mi corazón. Conozco mi manera de ser, nunca me han gustado complicaciones y mucho menos discutir, con razón. Lo evito de todas formas, ni contesto a insultos, ni provocaciones, callada siempre. Ya tendré tiempo para analizar lo que con espanto me han dicho. No olvido jamás, ni perdono, el único que lo puede hacer es Dios, e yo soy una sencilla mortal, no tengo ese poder. Ya es la una de la tarde, tengo que parar y con ligereza hacer lo que tengo entre manos. Poner la mesa, bañarme y sonreír cuando llegue mi compañero para comer. En la vida he aprendido, que si podemos, mejor guardar lo que nos lastima continuamente, a los demás, provoca cansancio. Pasa de un lamento a obsesión. Elegir como si fuera la última moneda, en que la vamos a gastar. Sí queremos tener compañía y sentir que nos quieren, sí queremos quedar solos, sin nada para engañar el tiempo triste de nuestro por del sol. Por experiencia, traumas terribles por situaciones que se nos deparan, por poca memoria que tengamos, nunca nos dejan. Lo digo no por mí, lo sé por alguien que conozco t estoy por veces tres horas oyendo lo mismo, como es por teléfono, lo pongo en alta voz y la dejo hablar. Intento cuando para un poco, distraerla y llevarla a otros recuerdos que fueran de felicidad. La honestidad, me obliga a saber que no seamos nada, que a cualquiera le puede pasar. Oporto, 16 de Enero de 2014 Carminha Nieves
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AÉREAS (Acróstico doble con palíndromos)
A.É.R.E.A.S.
¡Ama, avivA! EsE RecoceR EjE Ara, asa, ama, atA ¡SereS!
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Agarrado de sus alas me llevaba a disfrutar la fragancia de las flores, con cada pétalo el corazón aromaba de alegría, de gratificantes olores.
Viviendo aquel momento quería seguir… ¡Y que no acabara ese día! Para nada abría los ojos porque podría ocurrir que terminara la fantasía.
Me cedía la luna, y me ofrendaba un mar de pasiones desbordado dentro del paraíso celestial, detenía el tiempo sin titubear, en aquella dicha no cabía el final.
No era sirena ni salió de las estrellas, pero a cada instante me llenaba de su inolvidable amor, entre su alma tomó la mía, apoderándose de ella; haciéndome sentir el más grande soñador.
Julio Medina 11 de febrero del 2014
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El único papiro permitido.
Ordenando el paisaje prodigioso destierra la angostura el pescador invita con un guiño a esa belleza loca de la esperanza abraza árboles, elige con su abrazo y a escondidas.
Diariamente aconseja y lo prepara, escribe con soltura idealizada componiendo los bálsamos antiguos, quiere guardar vacío con su esencia.
José Pómez
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ÍNFIMO CATACLISMO
Antes de ésto, ni las piedras piensan, en ser agua que planta fuego, ni el humo ignora bajar, desconociendo la escalera, después del futuro que olvidó, en la tala de la tela de la pala, acústica, rústica y lejana.
Ínfimo... ¡Cataclismo!. En los cielos de una ausencia. En los mares de una ola. ¡Qué al sol sale solitaria!. ¡Qué la sal sube agrupada!. Por la sombra de sus obscuridades. Del pasado que lento viene. ¡En la estoica ceniza que vive!.
¡Qué vuela el vuelo sin una pluma!. ¡Qué siente lo que nunca pensó!. En el plomo perdido. En la juventud que respiraba. Tocada por el anhelo. ¡Helo allá que ni al hielo hila!. Ni al silencio las pestañas oyen. Ni huyen a ninguna parte.
¡Por ser un buen olvido que se siente!. Antes de saberlo, por no encontrarlo. Tan cerca de lo que nunca será. ¡En la verdad inexistente!. Un Ínfimo Cataclismo Antes. ínfimo, ínfimo, cataclismo real.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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