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El león falleció ¡triste desgracia! Y van, con la más pura democracia, A nombrar nuevo rey los animales.
Las propagandas hubo electorales, Prometieron la mar los oradores, y… aquí tienen algunos electores:
Aunque les parezca a ustedes bobo Las ovejas votaron por el lobo; Y como son de buenos corazones Por el gato votaron los ratones;
A pesar de su fama de ladinas Por el zorro votaron las gallinas; La paloma inocente, Inocente votó por la serpiente;
Las moscas, nada hurañas, querían que reinaran las arañas; El sapo ansía, y la rana sueña Con el feliz reinar de la cigüeña;
Con un gusano topo Que a votar se encamina por el topo; El topo no se queja, mas da su voto por la comadreja;
Los peces, que sucumben por su boca, Eligieron gustosos a la foca; El caballo y el perro, no les asombre, Ellos votaron por el hombre.
Y con dolor profundo Por no poder encaminarse al trote, arrastrábase un asno moribundo A dar su voto por el zopilote.
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Poeta
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En torno de una mesa de cantina, una noche de invierno, regocijadamente departían seis alegres bohemios.
Los ecos de sus risas escapaban y de aquel barrio quieto iban a interrumpir el imponente y profundo silencio.
El humo de olorosos cigarrillos en espirales se elevaba al cielo, simbolizando al resolverse en nada, la vida de los sueños.
Pero en todos los labios había risas, inspiración en todos los cerebros, y, repartidas en la mesa, copas pletóricas de ron, whisky o ajenjo.
Era curioso ver aquel conjunto, aquel grupo bohemio, del que brotaba la palabra chusca, la que vierte veneno, lo mismo que, melosa y delicada, la música de un verso.
A cada nueva libación, las penas hallábanse más lejos del grupo, y nueva inspiración llegaba a todos los cerebros, con el idilio roto que venía en alas del recuerdo.
Olvidaba decir que aquella noche, aquel grupo bohemio celebraba entre risas, libaciones, chascarrillos y versos, la agonía de un año que amarguras dejó en todos los pechos, y la llegada, consecuencia lógica, del “Feliz Año Nuevo”...
Una voz varonil dijo de pronto: —Las doce, compañeros; Digamos el “requiéscat” por el año que ha pasado a formar entre los muertos. ¡Brindemos por el año que comienza! Porque nos traiga ensueños; porque no sea su equipaje un cúmulo de amargos desconsuelos...
—Brindo, dijo otra voz, por la esperanza que a la vida nos lanza, de vencer los rigores del destino, por la esperanza, nuestra dulce amiga, que las penas mitiga y convierte en vergel nuestro camino.
Brindo porque ya hubiese a mi existencia puesto fin con violencia esgrimiendo en mi frente mi venganza; si en mi cielo de tul limpio y divino no alumbrara mi sino una pálida estrella: Mi esperanza.
—¡Bravo! Dijeron todos, inspirado esta noche has estado y hablaste bueno, breve y sustancioso. El turno es de Raúl; alce su copa Y brinde por... Europa, Ya que su extranjerismo es delicioso...
—Bebo y brindo, clamó el interpelado; brindo por mi pasado, que fue de luz, de amor y de alegría, y en el que hubo mujeres seductoras y frentes soñadoras que se juntaron con la frente mía...
Brindo por el ayer que en la amargura que hoy cubre de negrura mi corazón, esparce sus consuelos trayendo hasta mi mente las dulzuras de goces, de ternuras, de dichas, de deliquios, de desvelos.
—Yo brindo, dijo Juan, porque en mi mente brote un torrente de inspiración divina y seductora, porque vibre en las cuerdas de mi lira el verso que suspira, que sonríe, que canta y que enamora.
Brindo porque mis versos cual saetas Lleguen hasta las grietas Formadas de metal y de granito Del corazón de la mujer ingrata Que a desdenes me mata... ¡pero que tiene un cuerpo muy bonito!
Porque a su corazón llegue mi canto, porque enjuguen mi llanto sus manos que me causan embelesos; porque con creces mi pasión me pague... ¡vamos!, porque me embriague con el divino néctar de sus besos.
Siguió la tempestad de frases vanas, de aquellas tan humanas que hallan en todas partes acomodo, y en cada frase de entusiasmo ardiente, hubo ovación creciente, y libaciones y reír y todo.
Se brindó por la Patria, por las flores, por los castos amores que hacen un valladar de una ventana, y por esas pasiones voluptuosas que el fango del placer llena de rosas y hacen de la mujer la cortesana.
Sólo faltaba un brindis, el de Arturo. El del bohemio puro, De noble corazón y gran cabeza; Aquél que sin ambages declaraba Que solo ambicionaba Robarle inspiración a la tristeza.
Por todos estrechado, alzó la copa Frente a la alegre tropa Desbordante de risas y de contento; Los inundó en la luz de una mirada, Sacudió su melena alborotada Y dijo así, con inspirado acento:
—Brindo por la mujer, mas no por ésa en la que halláis consuelo en la tristeza, rescoldo del placer ¡desventurados!; no por esa que os brinda sus hechizos cuando besáis sus rizos artificiosamente perfumados.
Yo no brindo por ella, compañeros, siento por esta vez no complaceros. Brindo por la mujer, pero por una, por la que me brindó sus embelesos y me envolvió en sus besos: por la mujer que me arrulló en la cuna.
Por la mujer que me enseño de niño lo que vale el cariño exquisito, profundo y verdadero; por la mujer que me arrulló en sus brazos y que me dio en pedazos, uno por uno, el corazón entero.
¡Por mi Madre! Bohemios, por la anciana que piensa en el mañana como en algo muy dulce y muy deseado, porque sueña tal vez, que mi destino me señala el camino por el que volveré pronto a su lado.
Por la anciana adorada y bendecida, por la que con su sangre me dio vida, y ternura y cariño; por la que fue la luz del alma mía, y lloró de alegría, sintiendo mi cabeza en su corpiño.
Por esa brindo yo, dejad que llore, que en lágrimas desflore esta pena letal que me asesina; dejad que brinde por mi madre ausente, por la que llora y siente que mi ausencia es un fuego que calcina.
Por la anciana infeliz que sufre y llora y que del cielo implora que vuelva yo muy pronto a estar con ella; por mi Madre, bohemios, que es dulzura vertida en mi amargura y en esta noche de mi vida, estrella...
El bohemio calló; ningún acento profanó el sentimiento nacido del dolor y la ternura, y pareció que sobre aquel ambiente flotaba inmensamente un poema de amor y de amargura.
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Poeta
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I
¿Contento está el Diablo?... Contento está el Diablo. Prestadme mi lira que voy a cantar. Con Dios no me entiendo, con hombres no hablo; Que vengan mis almas, mis almas; ¡Ja, Ja!
II
Que el trueno refuerce mi ronco rugido; Que vibre mi pecho que roto no está Que no me enternezca del rayo el ronquido, Que el eco lejano repita: ¡Ja, Ja!
III
Luzbel me llamaba; conservo las huellas, De aquella imponente figura real; Mis ojos brillaban con lumbre de estrellas, Hoy dicen que hieren mis ojos... ¡Ja, Ja!
IV
Festejo mis bodas con ecos extraños, Hoy hace un minuto me echaron de allá; Hoy hace mil siglos que vivo mil años; Hoy hace mil años de siglos... ¡Ja, Ja!
V
Ayer esperanzas, recuerdos, delirios; Hoy sólo memorias, ya muertas quizá; Hoy sólo mis ojos parecen dos cirios Que velan mi propio cadáver... ¡Ja, Ja!
VI
¿Te acuerdas, oh Diablo, cuando eras implume? ¿Te acuerdas, demonio, cómo eras allá? Tu voz un arrullo, tu aliento un perfume. ¿Te acuerdas de aquello? te acuerdas... ¡Ja, Ja!
VII
Romped con la mente, del cielo los tules, Dos puros luceros lejanos soñad; Así eran mis ojos, mis azules; ¡Dos puras lejanas estrellas! ¡Ja, Ja!
VIII
Mi faz irradiaba la luces del día; Mis labios se hicieron de rosa coral; Blancura de mármol, mi cuello tenía, ¡Blancura de mármol. mis alas!... ¡Ja, Ja!
IX
Hubiéranme visto cubierto de galas Llegar hasta el trono del mismo Jehová Hubiéranme visto rasgar con mis alas ¡Los puros espacios del cielo!... Ja, Ja!
X
Hubiéranme visto cuando era querube Mi diáfano undoso ropaje llevar De aurora que llega, de cándida nube, De noche de bodas, ¿te acuerdas?... ¡Ja, Ja!
XI
Hubiéranme visto, hubiéranme visto, Más bello que el ángel del huerto quizá, Allá cuando a solas llevárale a Cristo ¡La copa sin fondo y amarga! ¡Ja, Ja!
XII
Mi frente era altiva, mi aspecto era grave, Severas mis formas, grandioso mi andar, Mi pecho guardaba los trinos de ave, ¡Hoy guarda rugidos mi pecho! Ja, Ja!
XIII
De todos los seres fui el mas atrevido, Yo nunca soñaba tan pronto bajar: Yo nunca pesaba que fuera el olvido ¡Tan hondo, tan hondo, tan hondo!... ¡Ja, Ja!
XIV
Yo mando, le dije; y El dijo yo mando, Yo mando en mis Cielos, afuera Satán, De entonces no he vuelto, ni vuelvo, ni hay cuando Reciba su eterna caricia. ¡Ja, Ja!
XV
Por tanto a su trono tornar nunca pienso; No puedo ya nunca su altura escalar; Ni en forma de nube, ni en forma de incienso, Ni en forma de niebla, ¡de nada!... ¡Ja, Ja!
XVI
Ja, ja, de las almas que buscan un Cielo Y llevan un áspid para ellas fatal; Ja, ja de las aves que lanzan su vuelo Sin playas, ni oasis, ni espacio, ¡Ja, Ja!
XVII
En medio del alma lo llevo grabado, Su imagen serena no puedo arrancar; Y nunca pretendo volver a su lado, ¡Y un tiempo lo quise, lo amaba!... ¡Ja, Ja!
XVIII
El sér que a mí llega, por El siempre sufre; Comprende que nunca lo vuelve a encontrar, No hay tales calderas, ni plomo, ni azufre; No hay tales crujidos de dientes. ¡Ja, Ja!
XIX
Tan sólo en la ausencia mi infierno está urdido; Querer mucho y siempre, sin nunca olvidar, Querer mucho y siempre al Sér más querido ¡Sin verlo hace tiempo, ni nunca! ¡Ja, Ja!
XX
La ausencia es mi tema, la ausencia es mi trama, Con ese castigo soy duro y tenaz; Con ese castigo yo alejo al que ama, De todos los seres queridos. ¡Ja, Ja!
XXI
Mi reino es la ausencia sin tregua ni calma, No hay sapos, culebras ni ardiente metal; Mi reino es la ausencia de la luz en el alma, ¡Mi ausencia es la ausencia del alma!... ¡Ja, Ja!
XXII
Al diablo con esos amores malditos, Exclaman aquellos que van a olvidar: La ausencia, la ausencia sin llantos ni gritos ¡Es sólo el castigo que guardo! ¡Ja, Ja!
XXIII
Siniestra es mi danza, siniestra es mi danza: Yo sólo comprendo lo que es el jamás Y el irse por siempre la muerta esperanza ¡Como alma que llevan los diablos! ¡Ja, Ja!
XXIV
El diablo está herido, el diablo está herido, ¡Herido en el alma, no puede olvidar! Qué triste es la ausencia del Sér más querido. ¡Romped esa lira que quiero llorar!
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Poeta
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He aquí, lector, la diminuta llave Que guarda de mis joyas el tesoro; Privanme la modestia y el decoro De que yo te las muestre y las alabe.
Quizás tu lente, escrutador, acabe Por no hallar en mi cofre perlas ni oro Si tal descubres, por tu honor imploro Que no lo digas a quien no lo sabe.
Si no hallas en mis versos poesía, Ni estilo, ni metáforas brillantes, Mis páginas arroja sin leerlas.
Que otro lector, acaso, encontraría En los tipos de imprenta - los diamantes, Y en mis vacías páginas - las perlas.
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Poeta
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Estou aqui lamentando a minha "vidinha", enquanto tem alguém que se tivesse uma vida igual à minha, se sentiria feliz...
Isto é um poema? Não sei... Para mim é um dilema.
A.J. Cardiais imagem: google
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Poeta
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ODA AL TORBELLINO
Sin coraza el aire hirviente bajó nublados en torrentes del océano juntó al relámpago al verde fuego de selva y primavera y brillantes noches y ardores soñadores irresistible al blanco en la flecha en el centro agua de estrella labriego del viento.
En verano inflama la hoguera encanta la pasión contempla la indiferencia manantiales de ira sincera de furia pura tiene su piel de hielo hierro franco hoy quiere los tiempos guardar sedeños los espacios desmanchados los ramajes enlunados vibrando del anverso al reverso en cada verso inverso y beligerante labrando al aire.
Destructor higiénico hoy mañana constructor que quiere anidar tejiendo mis latidos de ígnea tierra de leve aliento de caminar torpe para hacernos compañía en el silencio de la ausencia dónde somos iguales sangres llorando. ¡Iras puras!. Incendiando al desaliento.
Somos iguales volcanes cuando el techo muerde al cielo falso al suelo afilado al hueco grueso. ¡Avivando!. La sangre fundiendo embalsamada por el ayer que va delante que va sembrando más mañanas. ¡Insepultas!. Derritiendo al mismo tiempo el acero con las nubes.
Gladiador de incertidumbres destructor de los muros del olvido de memorias misteriosas indefensas eternidades simultáneas al desamparo del injusto y sonriente encorbatado de la lengua de mil reptiles que ocultan desnudo en las cenizas el aliento infinito con los metales hambrientos con los ínfimos poderes siendo lo que son los escarabajos en el drama de la bruma.
Y tú. ¡Oh, torbellino!. Sigues siendo lo que eres ondulante látigo del cielo sin someterse a su yugo sin la condición de esclavo eres el azote. ¡Del sentir que se rebela!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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No es malo hablar solo, me dicen raro, retrasado mental, pero eso es normal para mi.
Pienso en voz alta, no me importa lo que digan, a ellos no les importa lo que piensen de mi, soy normal como los demás.
Hablar solo, me hará recordar las cosas, me hará mas listo, que los demás sigan juzgándome.
Soy quien soy, y eso se debe aceptar, si dicen que soy inestable, ellos lo serán, por juzgar mi manera de ser.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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Me encuentro solo, en un mundo sobre poblado, en constante movimiento, sin detenerse.
Pienso que todos se alteran, no hay forma de calmar su ira, no hay forma de parar esto, un lugar busco para tranquilizarme.
Quiero un poco de silencio, un poco de soledad, quiero estar alejado de tanto caos, necesito respirar.
Esto me está matando, tanto estrés me asfixia, quiero aislarme por un momento, de todo caos que hay en este mundo.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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Veo con ansias la lluvia caer, veo el atardecer cubierto de nubes, la lluvia viene ya, quiero ver como se moja este mundo.
El día se hace mas largo, ¿cuando vendrá la noche? Cuando saldrá la luna, después de esta tormenta, tan maravillosa y bella, que ya comenzó.
Termina el día ya, las nubes se desvanecen, solo la luna aparece, con sus estrellas fugaces, que el cielo resplandecen.
Veo con quietud al cielo, rodeado de estrellas, seguido de la luna llena, que esta entre el mar de nubes, a punto de salir, es la hora de descansar.
Erick R. R. Torres (Ángel Negro)
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Poeta
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Me emociona aquello de una fiesta de superhéroes, ahora que tus sueños explosionan con alegría y luz, mi vida… fue sembrada en sus raíces con muchos, podría contar decenas de ellos y aun vibrar tanto con las miles de imágenes animadas, llenas de magia… Me ha tomado algunas tardes y noches pensar en… una fiesta de superhéroes, sonrío cada vez de nuevo, habría sido sensacional hacer una así, allá, atrás…
Pero para ti mi niña hermosa, se me ocurre uno, que sangre, llore, que sienta como yo tus angustias, aunque no las vea ni este cerca, que intente… hacer suyas tus penas y dolencias las veces que enfermas, aprisionar tus fiebres y arrojarlas a otro universo donde ya no te acechen más, que multiplique tus sonrisas y te haga volar, sí volar hacia las osas o a jugar con el unicornio de estrellas, que acaricies a manotazos la vía láctea o hércules…
Que tenga por escudo un corazón mortal y sensible que te derroche todo su amor y ése sea tu protección, cuando duermas, cuando flaquees y aun en el miedo, porque sabes que lo tienes, que te amará siempre… que te acaricie hasta cuando te hable, que te arrulle y te inicie en plácido sueño como cuando niña… poco hace de eso, pero es tan grato tenerlo presente para dormir sabiendo que te cuida desde donde esté…
Debería ser perfecto, pero este no, así habría espacio para que crezca contigo, para que viva contigo, disfrute de comer, pasear, reír y hasta discutir de todo y de nada, con pasión, con todas las ganas de hacerlo simplemente porque esa es la vida compartida y a veces hasta a control remoto o a flashes y sueños, porque es posible recorrer también comunes sueños, juntos y felices por el disfrute del caminar acompasados…
O que sea como ese caballero que se le extravió la cordura y que atesora los sueños más descabellados, aunque… quizás no hay sueños descabellados, importa sí, que sean sueños y que te inviten a pensar y caminar hacia nuevos y más profundos horizontes, por sendas que no tienen punto de llegada, no deben tenerlo… que bueno sería un superhéroe así, como más real -no importa si tropieza y se equivoca-, que sea real… y por real tuyo, aunque no sea superhéroe…
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Poeta
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