|
|
|
Caricia de las gotas cayendo desde el cielo lavando los pecados del fraudulento suelo así la lluvia viva renueva los ocasos cubriendo con sus aguas las rocas, los terrones.
Y llegan cenagales vestidos de agua turbia para calmar la sed de tierras arenosas y llegan los fangales pletóricos de charcas para bañar desiertos de áridas dolencias.
Y todo se renueva con verdes y floridos colores que reanudan sonrisas forestales Y todo es magia bella y luces de arcoiris y toda vida expresa sus cantos de alegría
Y toda vida baila al son de algarabía.
|
Poeta
|
|
|
|
Ella es muy bonita, preciosa más bien y es tan cariñosa que evoca al edén.
Me lame la cara, me lame los brazos, restriega su cuerpo en suave vaivén y así me acaricia todito mi ser, la muy descarada, alegre, jocosa, fluvial, deliciosa, linda y apreciada.
Se acuesta en mi pecho mirándome fijo, me guiña los ojos oliendo mi piel, y cuando camina mueve su trasero como una modelo: la muy condenada lo hace tan bien.
Por eso la quiero, la abrazo, acaricio, la mezo en mis brazos, negrita, mimada y algo migrada: mi gata Pelusa, es hermosa es muy fiel.
Los engañé hasta el final ¿no?, jeje
|
Poeta
|
|
|
|
Este artículo o categoría puede incluir contenido sensible. ¿Seguro que quieres leer?
Quise ver un nuevo ocaso en el alba mañanera quise estar en tu regazo como un niño sin espera.
Quise serte pan y vino, y decirte en un suspiro que mi vida sin tu aliento es desierto sin frontera.
Quise atarme a tus caricias, con mi voz en tus silencios y que todas tus miradas encontraran mis pupilas. Quise hacerme con tus senos una cuna de laureles y que todos tus deseos en mi piel desembocaran.
Quise amarte vida mía como se ama ciegamente con amores de un demente que ha perdido la cordura.
También quise que la dura roca casi diamantina se llenara con la sangre que te llueve de mi ausencia. Y la ciencia diera paso al regreso de los sueños que, vertiéndose en mi mente ya me anuncian tu regreso.
Nueva vida llegará con la muerte y su tardanza y tal vez regresarás convertida en otro cuerpo otro cuerpo, otra cara, y la misma luminosa claridad que te engalana. Tu sonrisa manifiesta mi tesoro y mi delirio, mi delirio y mi tesoro escondido en las rendijas de pupilas prisioneras.
|
Poeta
|
|
|
|
Las sombras del ayer que tiñen el mañana de equívocos y errores no son sólo rencores envidias o tristezas, no son sólo perezas trajeadas de apatías o falsas alegrías con muecas por sonrisa.
Son todo eso y más son llantos contenidos por rabias infinitas, a veces son las culpas, el miedo, la vergüenza, a veces decepciones con su profunda huella, a veces ilusiones perdidas en fangales de engaños eficientes.
Las sombras del ayer que curten el mañana de equívocos y errores son esas experiencias que no debieron ser dejándonos heridas heridas que no sangran mas siguen palpitando doliendo confundiendo presentes con pasados.
|
Poeta
|
|
|
|
Quiero serte brisa tibia y ligera que acariciando va, tus mejillas hálito quiero serte que refresque tu rostro y en mi mirada quiero plasmar tu vuelo de golondrina que regresa después de cada invierno.
|
Poeta
|
|
|
|
Soy un alma que busca la certeza de Dios, nada queda en el mundo que me pueda agradar ni me siento ya oriundo de este basto lugar y me irrita y me ofusca lo que tarda mi adiós.
Soy la sombra pardusca, denodada y en pos de un saber más profundo que el saber escolar; y segundo a segundo ya me acerco a un altar que el pecado chamusca, que acrisola mi tos.
Soy mi vana sentencia, mi latido final una llama ya extinta desde un fuego servil; solo pido licencia para un vuelo jovial
que no sea falsa finta sino viaje gentil hacia sitios distantes, hacia orbes serenos con aromas fragantes y con cantos amenos.
Ya no aguanto más frenos: Solo ruego al edén que reciba mi andanza y deshaga el vaivén que al infierno me lanza.
|
Poeta
|
|
|
|
Yo que abrazo mis penas y el dolor que las viste, te regalo un acaso, te prometo un quizás, porque llueve en mi ocaso tu fulgor; además que me enciendes las venas y me quitas lo triste.
En mis ansias resuenas como brisa que asiste al silencio Pegaso con su suave compás y en su vuelo repaso lo que no callarás cuando las cantilenas me retiren su alpiste.
Me dirás: ¿no comiste ya bastantes engaños? Te diré: ¡solo pido la pasión que me das!, el amor forajido que me ofreces sin más
y el fragor que escondiste en mis huesos huraños. Te diré que mi duelo se consume en tu alteza y no hay verde en mi suelo sin tu gracia y belleza.
|
Poeta
|
|
|
|
¿Qué obliga a que me desangre? La sangre.
¿Qué hace mis días añejos? Espejos.
¿Con qué cambiará mi suerte? La muerte.
Por eso me siento fuerte entre brujas y vampiros, pues siempre cambian sus giros la sangre, espejos, la muerte.
|
Poeta
|
|
|
|
Sus garras de tigresa, sus ojos de coral; cenizas en su lengua sin nada de moral, colmillos de vampiro y la marca del infierno en cada su palabra y en cada gesto tierno.
Mujer más voluptuosa jamás encontrarás; espinas de una rosa, se abraza a Satanás. Le hierve hasta el cabello, le bulle hasta la piel sus besos son destellos de sangre y no de miel.
Caricia deliciosa, su aliento encantador te lanza en una fosa de llamas y fervor; se mueve contorneando su cuerpo apasionado y luego estás reptando, tu honor ha sido hurtado.
Arcanos de lamentos sellaron su desquite; sus llantos y tormentos llamaron al convite… Se entrega vaporosa y amable y tan servil y hechiza…poderosa mirada de reptil.
Tal vez si doy mi vida, ¿podría salvarle el alma? Tal vez no esté perdida, quizás la breve calma de un toque de cuidado y de un sincero amor devuélvanle el dorado conjuro del candor.
Si disolviera su odio, si apago su dolor: ¿Devolvería las risas? ¿Destronaría el rencor? ¿Podría una sonrisa llenarla de alegría; salvarla del averno, librarla de su orgía?
|
Poeta
|
|
|
|
La blusa apolillada cubre los senos del mundo, desesperado por renacer de entre las cenizas y del cieno forjados por hiel y veneno.
El pantalón arratonado tapa las nalgas moradas del despelote que se hincha en medio del mar, por sobre sus algas.
El mundo es un tonel de inmundicia tumba astros y soles con su fuerte hedor; las constelaciones vomitan y las galaxias están nauseadas.
El ácido sulfúrico es parte de la lluvia: ¡es la lluvia misma! No hay playa sin latas y picos de botella ¡no es playa sin ellas! El ozono, rey de la estratosfera clama piedad ante la guillotina que implacable se avecina.
Miles de cadáveres pisciformes flotan en la mar, miles de pájaros multicolores dejan de trinar. Venden los seres vivos del mundo sus almas al diablo.
¿Pero, quién es el diablo?
Siento una cola brotar de mi espalda siento dos cuernos brotar de mi frente y entre mis manos, siento un tridente
¡siento un tridente!...
|
Poeta
|
|