Después de ti solo me queda el silencio Que es la única manera que yo tengo de Recordarte. Tú fuiste mi alma, mi sol, mi luna Mi estrella; pero ya se acabó. Lo sabes bien.
¡Vuelve, te suplico amor, vuelve! Que sin ti no Podré más vivir, te lo imploro; ven y dime que sí. Yo te estoy esperando para darte mi calor. No, esas palabras jamás de mis labios oirás.
Tal vez en algún momento de mi vida te recuerde, Más no será por tu amor que me haga falta, mejores He conocido y el tuyo, hace tiempo que ya pasó Al olvido. No pienses que volveré para rogarte.
Sin embargo debo ser agradecido por los años que Me diste, por eso te digo que esto no es un juego, Ahora lejos de ti, tengo la claridad del día para Ver todo mejor y no veo que tú estés ahí.
¡Cómo quisiera que estuvieras conmigo… Para volver a ese nacimiento de agua, al pie De la montaña, donde pájaros en alegre vergel, Odas al amor trinan, del alba al atardecer!
Tu cuerpo impregnado de olor a montaña, A hierbas del campo y flores silvestres, Con tu vestido floreado y tu dulce sonrisa, eran Propicios para que te rondaran los pajarillos.
Con tu exótica belleza la naturaleza palidecía, Tus ojos verdes, tu piel blanca, tus labios rojos Tu pelo negro; lucias un cromatismo raro que Empequeñecía la pradera, las flores y la noche.
Y te amé con ese amor infinito que te lleva a Conocer la luz del cielo y la hoguera del infierno, Más allá de todo poder y de la razón que, ser Prudente en el amor aconsejaba.
Yo me quedé soñando extasiado con tu efluvio, Sin darme cuenta que te ibas desdibujando, Diluyendo en el tiempo, en la espera de vivir Juntos, lo que tanto querías y nunca llegó.
Delalma 16/08/2020
Volver al romanticismo luego de muchas lunas pasadas.
Fuiste un deseo, te cruzaste dejando mirada con tus ojos mortales, que en buena canción ni triste ni amarga, arden letras y acordes en mis orillas de hierbas infinitas, sabes de mi sangre y llanto que vierto por ti en el camino de tu encanto, aunque nunca fue para mi aquel verso de tu roja poesía sin el rubor del manantial sonoro lo vislumbre por la ventana y me adueñe de su suave fulgor.
Sigues mi huella con una leyenda “Hoy eres pasión” huelo el perfume de tus poemas y adivinas mis carnales deseos, dormidos desde siglos ajenos sin la grandeza ni gloria de tus frenéticas fantasías, mañana cuando suene la campana en los rincones de tu aldea seré la carne de tu ensueño y tu el ritmo de mi respiración.
Los recuerdos hoy duelen más Que los clavos de Cristo, ¡ay! Más que una corona de espinas Y mucho más, que 40 latigazos.
No hay sufrimiento más vil e infame, Que sufrir por un amor que se dejó morir. No son tres días de duro padecer, son ya Diez años y aún tú me causas dolor, abeja.
Yo mismo me condené a quererte, por la Eternidad y fiel a mi palabra cumplo con Lo prometido. ¿Qué brazos rodearán tu cuerpo? Mas yo aquí, solo, vivo cumpliendo mí condena.
Tú volaste en busca de la miel, porque de mí Solo conseguiste beber hiel, te comprendo Y me resigno. ¡Qué caro estoy pagando por Ofrecerte el corazón y no habértelo cumplido!
Cuando te hayas ido, sellaré mis ojos Para que no escapen de ellos ni una sola Lagrima por ti, porque a pesar de todo Voy a sufrir cuando te vea partir.
En mi garganta morirá un grito desgarrado Pidiéndote que no te vayas, Y se ahogará mi llanto en su propio llanto, Para que no sepas que te sigo amando.
¡Ay amor!… ¡amarte en esta vida quién pudiera! Y no sentir jamás el frío del adiós, Que llega al alma inesperadamente, Dolor mortal, cuando uno se enamora.
Muchos años juntos en la fronda y en la fragua, De la efervescencia de la juventud Al reposo de la madurez, Cada etapa una vida y en cada vida Mil historias que contar.
Parece que fue ayer cuando apenas si empezaba, Mi historia a escribir, con la mirada fija, Desafiaba el porvenir. Pero ahora, en ésta parte del camino Me dio caza el que venía. ¡ja!
Como un loco corrí en busca de algo que no pude Alcanzar, lo peor de todo es que nunca supe, Tras de qué corría, pues todo lo tuve. Mil cosas en mi vida aprendí Pero de nada me valen ahora.
Como la espuma de cerveza se fueron los años, Entre amigos, amores y jaranas. La vida para mí siempre fue un juego. “Si el dinero no te da felicidad… ¿Para qué trabajas?”
Yo no le debo nada a Dios, ni a la gente, todo lo Gané con mi esfuerzo y si lo gasté… “No hay mal que dure cien años…” Y hoy menos que nunca. “Disfruta de tu esfuerzo u otro lo hará por ti”.
Hace mucho que nuestros cómplices de antaño Nos abandonaron, El sol dejó en el cielo densos nubarrones Y en los ojos, aguacero.
Esa luna llena del milagroso mes de Octubre, Que presta nos acompañó, Hasta la alcoba de mi casa para contemplar, Tu fase de niña a mujer, se ha ido.
La noche está vacía, sin estrellas en el firmamento, Solo Venus de nosotros no se olvida, A la distancia brilla el astro Con una sonrisa roja, igual que tus sublimes labios.
Un día más a tu lado para poder amarte, para poder mirarme En tus grandes ojos tiernos, Para seguir de ti enamorado, acariciando la plata Fina de tu larga cabellera.