Salvando las distancias, el poderoso salta, con las alas forjadas, con la sangre de otros, en su poder cabalga, y en la hambruna se sacia, arrebatando todo, lo que su vista alcanza.
Una música se oye, en un remoto silencio , donde el corazón es puro, donde es puro el talento, el silencio que te abraza, la muda nota que atrapa, el silencio que se siente, en lo profundo del alma.
Si el viento supiera el tono, que sale de las entrañas, lo llevaría al infinito, para que el tiempo cantara. La cosecha sería nuestra, serían nuestras las palabras, y el yantar sería de todos, fuere cual fuese su raza.
Que no se rompan los puentes, que a la libertad conducen, y que se partan las penas, por la mitad si es posible. Que no se callen los pobres, y que el silencio no calle, que no se esfume la vida, como el aliento en el aire.
Figuras de porcelana, frágiles manos sin nombre, esqueletos que deambulan, ojos tallados en bronce, semblante que de hambre habla, boca que entreabierta llama, con el silencio cuajado, de la pena que arde y clama.
Una tonada se oye, allende la mar salada, y los nervios se desgarran, cuando la corriente arrastra, la fuerza del poder hunde, el empuje no descansa, y se quedan en silencio, en el estío las cigarras.
El sol se ha vuelto de espaldas, y entre las nubes la luna, se asoma, más no es de plata. Los ojos miran al cielo, y en el suelo la mirada, encorvada la cerviz, por el fardo que la aplasta, cae rendido el infeliz.
Amor que anida en el hambre, amor que no tiene nombre, amor, que aún entre las herrumbres, se eleva entre las desgracias, amor entre las miserias, que a su pesar, se levanta.
La mujer cual dulce aurora, se despierta en la mañana, su rostro fresca manzana, de la razón, precursora del amor es difusora, de la familia un baluarte sus cuidados estandarte, son protectoras sus manos, sus sentimientos humanos, toda ella es fina obra de arte.
Ella debe ser amada, con palabras y con tratos Sin que intervengan contratos, ha de ser bien estimada, nunca su alma destrozada, con golpes y moretones, porque no existen razones para querer maltratarla ni tampoco mutilarla de sueños ni aspiraciones.
Copyright Milye Florian
En ocasión del día internacional de la lucha contra la no violencia hacia la mujer.
Novena de aguinaldos, que alegran a rabiar las navidades Novena de rezos, de ruidos de estallidos de pólvora, que despiertan las soledades Sonidos de panderetas, que fisgonean a los amanecidos de curiosidades Repicar de campanas en las iglesias, que acaban sosiegos y tranquilidades Novena de aguinaldos en las madrugadas con café, que espantan las intimidades Con rebosos y mantillas, las matronas y señoras, orondas de sus vanidades Trasnochadas y madrugadas, las bancas de los templos esperan a feligreses y vecindades Novena de aguinaldos, rezos con esmero y devoción, con todas las solemnidades Piadosos y rezanderos, acuden a las iglesias, dando el diezmo de sus generosidades Cánticos de villancicos, que alegran las madrugadas, del nacimiento de Jesús con sus finalidades
Cuenta la historia, desde el siglo dieciocho, las novenas de aguinaldos siguen sus tradiciones El monje Francisco Jesús Larrea, vino de Quito al nuevo reino de Granada con nobles intenciones Creó la novena de aguinaldos con sus rezos, las melodías de sus bellas canciones En honor a los nueve meses de gestación del niño Jesús en María, la Virgen de su adoración Colombianos y ecuatorianos, con sus emociones hermosas la conversación de sus ocasiones Con fe y júbilo, nos trasporta al pasado, llenos de entusiasmo y satisfacciones Tradición arraigada en el pueblo colombiano, llena de amor y de consideraciones Los santandereanos, son los únicos que madrugan a las 4 de la mañana, a los templos con ahínco y reflexiones Son nueve días de madrugadas, de la novena de aguinaldos con sus adorables bendiciones
En México y Centroamérica, las novenas de aguinaldos se llaman posadas En honor a los nueve días de travesía, de la Virgen y San José de sus caminatas recordadas Buscando refugio y posada para el alumbramiento de María, de dolores y llantos escuchadas Las novenas de aguinaldos y las posadas, de villancicos con sus rezos exclamadas Novenas que invitan a la reflexión, a la identidad de ser cristiano de alegrías despertadas Preludio de oración a la llegada del nacimiento de Jesús, de tradiciones de siglos de iglesias visitadas Del 16 al 24 de diciembre, finalizando con la nochebuena, de alegrías y regalos, de abrazos y cenas, de pavos y vinos de calores y fulgores rodeadas
Novena de aguinaldos, época de rezar y divertirse y dar agradecimientos Época de jugar, apostando al amor, al júbilo y al jolgorio, alejando y espantando aburrimientos Fiesta decembrina de citadinos y parroquianos, llenos de felicidad y razonamientos Actividad dinámica y sana de divertirse en familia con sus entretenimientos Los aguinaldos se remota a la costumbre de dar y recibir regalos de alegrías y gritos con sus espavientos Imitando a los tres reyes magos, con juegos salidos del alma y sus encantamientos
Gritando con alegría y fuerte pasión, que retumbe, el eco ¡gané mis aguinaldos! Jugando al sí y al no, las respuestas despistadas de sus olvidos Pajita en boca, pidiendo al contrincante, que le muestre el hilo en la boca permanecido Tres pies, manteniendo los pies juntos, evitando ser en un descuido sorprendido Beso robado, se empieza como un juego entre amigos y vecinos conocidos Y se termina enamorados, robando el amor de plegarias insistidos Dar y recibir, sin descuidar al oponente de recibir regalos, de cartas y obsequios compartidos El mudo, el que habla pierde, dejando de hablarle al oponente, de despedidas resistidos Palmada en la espalda, estar en guardia y al distraído la palmada de gritos y dolores confundidos Festejando, ¡gané mis aguinaldos!, apostando con los dedos meñiques, el juramento de aguinaldos de tradiciones y juegos divertidos
Juegos y apuestas de aguinaldos entre familiares, allegados y vecinos Entre novios, amistades que surcan caminos de olvidos repentinos En torno a las fiestas decembrinas, fortaleciendo los amores vespertinos Recordando anécdotas del pasado y del ayer, siendo los aguinaldos siempre genuinos Revivamos esta bella tradición entre nietos, taitas, suegros y sobrinos Juegos de aguinaldos, que nos hacen revivir aquella hermosa juventud, sin avatares ni pergaminos Vivamos alegres las fiestas de navidad y juguemos a los aguinaldos con emociones y con aquellos amores clandestinos
“Joreman” Jorge Enrique Mantilla – Bucaramanga diciembre 13-2020
Sorprende la mañana, cuando el sueño termina, entre brumas dormida, perezosa desgana, desperezando el verbo, de su inquieta soñada, en la mental inercia, que te abduce y arrastra.
En el rostro se refleja, en el gesto se concreta, y la mirada es el alma, que habita bajo las cejas. La voz, el mudo secreto, del corazón que palpita, y los labios son las puertas, hacia el deseo que se agita.
Corazones a destiempo, latiendo al ritmo que obliga, el aire que hinchando el pecho, el poder se magnifica. Amor entre las costillas, escribiendo sus secretos, y un corazón a medida, de la pasión que le excita.
Secretos entre tinieblas, cincelados en acero, forjados entre las vidas, que se esconden en los hechos. Burlando la misma vida, baila alrededor el tiempo, clandestinamente incierto, acechando entre los huecos.
Queda entre medias la luz, que parpadea ente los sueños, retrepada en el alud, del torrente de deseos, así, vive el corazón, derramándose en anhelos, descompasada ilusión, que va diluyendo el tiempo.
Amor de múltiples ecos, tatuado de deseos, a golpe de tiempo frágil, fuerte si es libre y sincero, grabado sobre la piel, la impronta que lleva dentro, la verdad que le hace cierto, el tiempo, que se abraza a él.
Háblame no me dejes así, por favor escríbeme Háblame dame una señal, para seguir ilusionándome Háblame como si fuera la primera vez, como aquel día Te acuerdas tu le hablaste a este introvertido niño.
Háblame como le hablarías a cualquier persona Háblame como si me vieras todos los días Háblale aquel chico que viste por primera vez Háblale aquel chico que no sabía que se enamoró de ti.
Háblame como si me conocieras de toda la vida Háblame como si fuéramos dos niños Háblame como si me quisieras conocer Háblale aquel chico que no sabia que hacer Cuando te vio por primera vez.
Háblame como si habláramos todos los días Háblame como si no tuvieras con quien hablar Háblame con ese gusto de hablarme Háblale a ese niño introvertido Que se muere por ti Nadia.
“Tierna edad que ni se nota, primaveras . . . gota a gota.”
De antaño su nacimiento de amor eterno sustento le cantamos a la vida que, en Lupita, sí se anida.
Noventa y nueve años, entera, en lucha que se reitera, que tiene muchas vertientes y del rumbo son cimientes.
Su esposo se adelantó con llanto la pasión ahogó, ayer el cielo nublado hoy de nubes despejado.
Héctor, Cristina, su esencia, Roberto de harta querencia, un Raúl que la incentiva es “bombón” y la cautiva.
Gran guardián de ese pasado constancia que Dios le ha dado dentro de un cuerpo pequeño que, hace tiempo, fue de ensueño.
Que tiene hermosa presencia, magna memoria, excelencia de un pensar muy suculento, le admiramos el talento.
Recítenos cien poemas, díganos frases, mil lemas, vislumbre el bello camino que le dicta fiel destino.
Ya casi, muy cerca el siglo bien vivido sin remilgo, con decencia sin excesos balances y contrapesos.
Ha tenido en la consciencia de tal existir paciencia, se ha gastado así los años de los múltiples cumpleaños.
Doña Lupita Molina me falta voz, mas, me anima ser parte de este presente el estar entre su gente.
Que la quiere, la respeta, ¿me puede dar la receta?; no se nos quiebre bonita nuestra alma la necesita.
Son preciosos los dos nueves, lindo el blanco de sus nieves las canas en tersa sien a un puntito están del cien.
Sensata altiva cabeza de luz, razón y entereza, ¡Jesucristo la bendiga!, mi admiración . . . ni se diga.
Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda Ciudad de México, a 12 de diciembre del 2009 Dedicado a la eterna Bella Dama, Doña Guadalupe Molina de Barrenechea Reg. SEP Indautor No. (en trámite)