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Siempre dices que me quieres que por mi amor lucharás, pero al no estar conmigo me hieres aunque digas que nunca me dejarás.
Tu manera de amar me entristece porque me tienes en último lugar, si jugar es lo que te apetece no estoy dispuesto el hacerme rogar.
Prefieres vivir en otro lado simulando que todo está bien, sin embargo estoy desesperado porque te alejas y yo no sé con quien.
Quizás has ignorado que mi amor por ti es verdadero, a solas en las noches he pensado que lo que dices sentir no es sincero.
Partiré a tierras extrañas donde el amor quedará en la distancia y será el tiempo quien dirá si empaña a un sentimiento que te entregué con ansias.
Siguen los días pasando en la letanía de mi pesar, el amor se está olvidando porque me tienes en último lugar.
Julio Medina 25 de junio del 2010
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Poeta
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Ella es el alma en mis poesías ella es el éxtasis fugaz, inofensivo fuego voraz de las dulces melodías.
Ella es la canción melodiosa cuando alegra al corazón, que conmueve a la pasión, ella es de mi amor la diosa.
Ella es mi inspiración en las horas de tristeza, ella es la belleza que yo exalto en mi canción.
Ella es la lágrima de mi llanto, la alegría que está en mi sonrisa, ella vive en las notas de mi canto, es el aire que respiro de la brisa.
Ella es mi pensamiento, mi amor, mi fe, mi desvelo la mujer que añoro con esmero, la inspiración de mi sentimiento.
Ella es el cielo, la tierra, el mar es la bendición de mi vida, ella es la mujer querida, ella es a quien yo quiero amar.
Julio Medina 1971
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Poeta
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Mientras la cálida y fugaz lluvia caía jugaba con la perla cristalina, en la lluvia danzaba allá en la esquina me mojaba y me mojaba, gritaba y reía.
Gotas suaves acariciando tu piel toda empapada bajo el árbol seco, aquel suave sonido se une al eco de un tierno beso dulce como la miel.
Esas manos arrullo, humedecidas transmiten a mi cuerpo fuerte calor, que estremece y eriza todo mi ser.
Esas mejillas frías, enrojecidas de frío tiemblan y se sonríen del dolor al sentir esa copiosa lluvia caer.
Julio Medina 10 de julio del 2010
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Poeta
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¡Cómo puedo decirte que no te amo que llegado el momento podrás irte! ¡Cómo puedo decirte sin herirte que se murió la rosa de aquel ramo!
Lágrimas dentro de mi alma derramo que no dejan al desamor sentirte, solo quiero con mi dolor decirte que olvides para siempre mi reclamo.
¡Cómo te puedo decir sin mentir que fue tu abandono y la indiferencia las que nos dejaron sin el amor!
¡Cómo amarte si dejó de existir! ¡Cómo puedo decirte que es la ausencia causante de tu pena y tu dolor!
Julio Medina 24 de julio del 2010
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Poeta
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Cuando el fracaso abruma en el alma esta adversidad alimenta el dolor que deploro, esa angustia donde no existe calma y en el eterno silencio sin lágrimas lloro.
A solas he estado los últimos años no importa si la realidad parece ser otra, realidad con una magnitud de daños, la causante del desdén que me postra.
Desprecio percibido en carne propia llegando a lo más profundo del corazón, perturba mis pensamientos como a una hostia que me roba el sosiego hasta perder la razón.
Sufriendo la cruel decepción de perderte y nuevamente vuelvo a sentir la soledad, cruel amiga, jamás he de quererte has llenado mi vida de infelicidad.
Humillado, herido y desesperado intenté comenzar de nuevo. ¡Qué error! me encuentro atrapado y no puedo levantar raudo vuelo.
¿Será la vida tan implacable que me ha fijado un rudo destino? La felicidad para mí es inalcanzable y la desdicha es la virtud del camino.
Julio Medina 28 de julio del 2010
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Poeta
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Palavras, rouba-as o vento...
O giz é pó nuvem mutável se o vento lhe toca as cordas venais. os olhos não vêm o vento: vêm as nuvens que têm dentro.
(palavras, rouba-as o vento as tintas, come-as o tempo)
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Poeta
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Dois-a-fio
Meu amor, não sou poeta, Porque escrever não consigo A paixão que me aquece Sempre que sonho contigo...
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Amado, se vate fosses, Meus olhos incendiarias Sempre que lesse teus versos Que por paixão me farias!
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Poeta
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Caminaba por la vereda oscura de una noche fría y lluviosa, escuché ruidos extraños, habían grises mariposas llenándome de espanto, de locura.
Me detuve a mirar, con el bastón agarrado, a una imagen, en la densa niebla flotaba dentro, vestía un atuendo blanco, desgarrado y venía veloz a mi encuentro.
El miedo se apoderó de mis sentidos, mientras ese espíritu fugaz me arrollaba, dejándome incapaz, me lanzaba contra el suelo, estaba abatido.
¡Grité tanto!... Lamentos confundidos con el silencio eterno, agitado respiraba el aroma de tu perfume, mientras suplicaba para que te esfumaras sentía en mi interior que estaba entrando al mismo infierno.
Julio Medina 12 de septiembre del 2010
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Poeta
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Dejen a los niños jugar blancos, negros, su color no ha de importar. Hay un hombre causándome terror que me obliga a trabajar.
Mis amiguitos y yo ya no podemos jugar… Él con un látigo me castiga una y otra vez y de mi negra piel herida un líquido rojo comienza a salir.
Que mis niños no sean de color es el sueño de mi fantasía, ellos sufren injusto dolor en sus rostros no hay alegría.
Cuando llego a la casa no me deja estudiar va y toma la brasa y me comienza a pegar.
Mi piel habré de cambiar no quiero la original, esclavo, abusado y marginal por el mundo haré pregonar.
¡Qué jueguen los niños, qué brinquen y corran, entre parques y guiños sus tristezas se borran!
Julio Medina 18 de Julio del 2010
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Poeta
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