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Que piensen, que no tengo derecho, tampoco que voy a tener una desilusión, que voy a sufrir, ya lo he sentido tantas veces! Y sin razón, por lo menos ahora, me quedará el recuerdo, tan bueno de ti! Me pregunto, el porqué de que los otros, estén como cazadores esperando a su presa, o sea su llanto. Mejor sería compartir conmigo estos momentos, con consejos, seria para mí una bendición, sentirme amparada, que rechazada, seguro, que lo que piensan que está pasando, es muí distinto, no entiende que ni todo es igual, que hay diferencias profundas, entre cada uno. Acepto, que cuando un hombre y una mujer, están solos en una casa, que tienen una grande amistad, terminen en una cama, juntos. Que la familia de lo que tiene más poses, este siendo engañado, que el más joven sea por interés, que el más viejo, no tenga el derecho de amar al otro y este esté representando una farsa, todo bien. Ellos lo piensan, el problema no es mío, por mi no tengo ninguno, estoy feliz, como estoy, cosas existen, que no saben, ni se lo voy a contar nunca, son nuestros, solamente nos dicen respecto. Nos aceptamos como somos, con virtudes, defectos, diferencias de edad, de educación, de un pasado vivido, en ambientes distintos, ninguno usa mascara, ninguno, puede hacer de cuenta que en cosas imposibles de ocultar, o aceptamos o no. Por eso nos damos tan bien. Somos lo que somos, con andar balaceando, con mala postura, con poco cabello, con los dientes no blancos como la nieve, o elegantes, bonitos, con una sonrisa que brilla como la luna en noche oscura, que dormimos mucho, que no dormimos, que roncamos, poco o mucho, que hacemos un poco de ruido a comer, o sin ruido, que no somos lo que el otro desearía que fuéramos en sus deseos, todo esto es con nosotros. Nadie, pero nadie, tiene alguien totalmente como desearía tener, imposible, mismo las muñecas, envejecen con el tiempo, desde la piedra hasta el acero, se modifican, hay desgaste, la novia cuando madre o abuela es distinta, el novio lo mismo cuando sea padre y abuelo. Por eso, tenemos que saber, amar y sentir una unión, para allá del físico, una cosa bella, para allá del aspecto, vivir dentro del corazon del otro, solamente con las manos apretadas sentir placer, ser cómplices, en sus caricias, saber, no perdonar, pero aceptar el todo de cada uno. Por eso cuidado! No juzguéis, vendrá a vosotros toda la maldad, con que pensáis y la intolerancia se viene de los otros hacia vosotros. Los pensamientos van para el cosmos y vuelven, con toda la seguridad vos aviso. Dejarnos en paz, dejarnos vivir, es solamente lo que pido. Lo que pasa entre nosotros, es nuestro y de nadie más. Si lloraré, tengo pañuelos para limpiar la cara, si lo quiero hacer, si no resbalaran hasta mi pecho, es conmigo y solamente conmigo! Mientras tanto, estoy feliz por tener mi querido amigo durmiendo en el sofá, mientras yo escribo, por la tarde fue al revés, dormí como un ángel, mientras él trabajaba en el ordenador, pero mismo así, tenemos la presencia siempre junto a nosotros, estamos yo con él, el junto a mí. Difícil de entender, verdad? Entonces, cuando no se entiende, no hablamos de lo que desconocemos, es mi consejo de amiga, a mis enemigos. En paz, en harmonía, en plenitud, vivimos lo que sentimos, somos distintos, somos solo un hombre y una mujer, que nos completamos. A quien no le gusta, que lo ponga en el borde del plato! Por mi, dejo vivir los otros, nada tengo con sus vidas, solo mi ayuda si la necesitan. Ahora voy a hacer un té y cuando despierte, lo tomaremos juntos, haciendo proyectos para mañana. Así queremos, así seremos, eternamente compañeros, para el resto de nuestras vidas. Sangenjo,25 de junio de 2011 Carminha Nieves.
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He vivido una historia muy triste. He ido dejado por el camino nubes negras de congojas, no he sido el indolente hombre que vació sus bolsillos para su exclusivo beneficio, fui niño de corazón noble que queriendo ser Cristo sólo logré ser un hombre.
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Décadas preparándonos para este encuentro, maestros dejaron en el corazón el sentimiento. Sin conocernos, narrativas nos enamoraron el alma, y aventuras nos unieron, una noche de tantas.
Como una predestinación ilusionada, preparados los días, preparado el corazón, sin razones, dejándonos llevar por el amor, consentimos el desafío del romance y el deseo.
Tiempo y distancia, calcinadas por la decisión de comprometer nuestro amor en unión de dos. Una la piel, uno el sentimiento, uno el pensamiento, los cielos te trajeron y la tierra propicio nuestros besos.
Que no ha sido un sueño creado por la necesidad, necesito escuchar de la vida real. Que no imagine tanto amor, cual nunca sentí, necesito entender de la sana razón que me guía a ti.
Llegue pues, ahora, el ejercito de San Valentín. Que Cupido rescate a la contristada doncella, que no encuentra en sus días a su caballero amado, pues no sabe si es, o si lo inventó su corazón apasionado.
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Muertos los sueños, enterrados en la profundidad de un mar de lágrimas. Perdida la esperanza en un espeso bosque de frustraciones y desgracias. Con las ilusiones en el fondo de un abismo de alegrías robadas. Con el deseo secuestrado por sentimientos congelados. Con el cuerpo cansado de recibir caricias y besos falseados. Puesto en pausa el pensamiento con el tiempo, sintiendo vacio el espacio donde se guardan los bellos recuerdos. Mutiladas las alas del amor con hachas de un experto amor muerto. Torturadas las emociones por la criminal rutina de sinsabores. Presa la libertad para amar, encadenada con grilletes perpetuos de promesas recitadas en un altar Todo para romper la unión de mi cielo y mi mar.
No hay mal que dure cien años. Sin pensarlo, esperarlo ni desearlo llego el amor con el invierno, Reviviendo los sueños muertos, encontrando la esperanza perdida, rescatando el deseo secuestrado, renovando la energía del cuerpo cansado, activando el conector del pensamiento que me pone en contacto con mis sentimientos. Sanando mis emociones heridas, colocando alas de águila al amor, para que pueda volar libre en pensamiento y acción. Poniendo un arcoíris de paz gloriosa donde la lluvia en otro tiempo fue más tempestuosa. Floreciendo en mis campos diversidad de sentimientos, reales y puros sentimientos, transparentes y tiernos sentimientos, protectores y fuertes sentimientos que lo embalsaman y adornan todo, Que lo colman y alegran todo. Que renuevan los votos entre mi mar y mi cielo.
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Jesús Atado a la Columna en Pleno Salón de los Espejos del Palacio de Versalles Recibe los Latigazos.
Hermoso el muchacho divino y ardiente atado a la columna, con rosas en la boca, a sus pies los lirios de la blanca roca, exhala en sus labios perfume inclemente.
Versalles reluce como un ascua de oro, doradas las antorchas repiten los espejos, y el ojo arañado se irrita al reflejo del látigo impío del soberbio foro.
Al muchacho hermoso le hieren la espalda, relumbran doradas las lámparas gualdas, la sangre purpurea, carmín, va al espejo.
Y exquisitamente sus morados labios prueban zumo verde, verdísimo y agrio, y pájaros azules se oscurecen lejos. …............................................................ Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Jesús Atado a la Columna en Pleno Salón de los Espejos del Palacio de Versalles Recibe los Latigazos. II.
Atado a la columna los espejos brillando como un ascua de oro, las estatuas preciosas, con la noche en los ojos y en la boca las rosas, el látigo furioso su espalda lacerando.
Aves del paraíso doradas reflejando, carmín y grana puro de su espalda gloriosa, y pájaros azules sobre el mar emigrando, la pasión del muchacho sublime, fastuosa.
El látigo de púas le hace daño en la espalda, brillan sobredoradas y hermosas las estatuas, y Versalles reluce como insólita ermita.
Todo es malva, granate, esmeraldino, gualda, el muchacho se bebe vinagre verde y agua, y las lámparas de oro en los espejos gritan. …............................................................ Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Jesús Atado a la Columna en Pleno Salón de los Espejos del Palacio de Versalles Recibe los Latigazos. III.
Corcheas de sangre, laberinto de espejos, diez soldados romanos al Divino apalean, es rojísima y púrpura la perfecta pelea, colibríes de oro vuelan verdes y lejos.
Versalles radia en oro como limpio azulejo, y es granate y violeta la desangrada brea, al muchacho laceran con impostura fea, Ay el látigo curvo, y el oro circunflejo.
En la espalda de Cristo manantial de rubíes, gotas de sangre roja en los limpios espejos, las estatuas doradas son un testigo mudo.
Bebe un zumo muy verde el muchacho perplejo, beben zumo muy agrio sus labios carmesíes, todo es oro a su cuerpo torturado y desnudo. ….................................................................. Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Varios Muchachos de diezyseis años Desnudos dan Latigazos a un Jesucristo Desnudo de diezyseis años en el Salón de los Espejos del Palacio de Versalles.
Cisnes y gallos, apolos diamantinos, querubes de bellísima figura, con látigos de púas cristalinos, a Jesucristo laceran y torturan.
Al divino muchacho lo desollan, y Versalles, en un éxtasis morado, relumbra con todos sus dorados, con estatuas de oro que descollan.
Los muchachos son bellos y son crueles, en sus labios hay rosas y claveles, son sus falos preciosos, tremebundos.
Y Jesucristo se bebe un vino verde, mientras los látigos de púas muerden, y hay vencejos azules y fecundos. ….............................................................. Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Varios Muchachos de diezyseis años Desnudos dan Latigazos a un Jesucristo Desnudo de diezyseis años en el Salón de los Espejos del Palacio de Versalles.
Rodeado Jesús de ángeles malos, sufre la púa del látigo furioso, y la espalda chorrea generoso sangre, hay largos, largos falos.
Y Versalles fulgura como un halo de santidad sobre el chaval desnudo, pasan azules los vencejos mudos, muerden los látigos como los escualos.
Brillan doradas estatuas, los espejos duplican carmesíes las figuras, hay colibríes muy naranjas lejos,
los muchachos son bellos y son crueles, y espléndidas de oro y amargura el chaval saborea verdes hieles. …............................................. Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Varios Muchachos de diezyseis años Desnudos dan Latigazos a un Jesucristo Desnudo de diezyseis años en el Salón de los Espejos del Palacio de Versalles. Y entonces los Pavos Reales desplegaron sus Colas.
Furioso látigo, púa, espalda sacratísima, adolescentes de tobillos finos, ojos verdes, tormento esmeraldino, y granate, y púrpura violentísima.
Y lámparas de oro preciosísimas, y el muchacho tan dulce como un cielo, y resbalando naranja por el hielo, un espanto de agujas tan finísimas.
Y fulgurando Versalles un tesoro, y todo a su cuerpo cristalino oro, y desnudo entre desnudos torturado.
Y bebiendo vino verde el buen muchacho y un terror de pavos reales machos, diez mil crisoberilos reflejados. …......................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero.
Varios Muchachos de diezyseis años Desnudos dan Latigazos a un Jesucristo Desnudo de diezyseis años en el Salón de los Espejos del Palacio de Versalles. Y entonces los Pavos Reales desplegaron sus Colas.
Oro puro Versalles, Versalles oro puro, exhibían sus colas los pavos reales, y un tormento de púa, un tormento muy duro al hermoso muchacho le daban sus iguales.
Eran espejos verdes espejos sensuales, al hermoso muchacho lo tenían desnudo, y sin decir palabras, magníficos y mudos, cíclopes de oro verde se alzaban irreales.
Al muchacho le pegan, azotes carmesíes le dan otros muchachos con látigos terribles, mil vencejos azules, mil colibríes granas
pasan sobre su espalda teñida de rubíes. Versalles brilla en oro, en un oro irascible, y el muchacho se bebe zumo de manzana. …........................................................... Francisco Antonio Ruiz Caballero..
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Silencio, que las estatuas apenas se mueven.
Hay que evocar la oscuridad para revivir el recuerdo; cierro los ojos y vuelvo a mirar:
dos cuerpos a la velocidad de la nube se besan, se miran, se entregan; no quieren convertirse en el otro, no quieren disfrutarse en el otro. Desean ser el Uno en ese acto que los hace amantes, es decir, portadores y cuerpo del amor. Se miran, lo demás sucede: las manos acarician sin saberlo, las bocas besan ignorando. La entrega es natural y certera, no hay nada que aprender en ese primer encuentro. Los acontecimientos se dan como la ignorancia de la luz que a todos ilumina.
La entrega es perfecta y no tiene final puesto que hoy que estoy solo no lo recuerdo.
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Interrogándonos analfabeteados.
Huir llueve con piernas el materno suelo. En lágrimas En gotas En distancias Con las rodillas hasta los codos La mañana qué no regresa Con la tarde, ni con la noche ¡Sólo hay espacio insaciable! ¡Qué agobia, qué agobia! Las puertas... ¡Claramente!.
Huir de los recuerdos De las cosas--- ¡Qué nos prolongan! De las imágenes qué nos hacen Ser---Lo qué somos---Siendo seres De los recuerdos de otros... ¡Y de nosotros mismos! Pasado... ¡Presente prolongado! Edificados entre las cosas ¡Sin ser ellas!---Solo siéndonos.
Huir de nosotros mismos. ¿A dónde? - La obscuridad fosforece - - La mano encuadernada - ¿Es libro? Amarillo el otoño en la hoja Bajo el cejo párpado la luz Ilustra los harapos... ¡La orilla de los helechos! ¡La multitud, incendio en sombras! ¿Huir por la U? ¡Ir por la H!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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=== ARPA ZARPA Y LIRA ===
He Sido Rendijas Empujado Embravecido Desapareciendo...
He sido Riendas y rendijas Empujados ambos ¡Zambos, zambos! Hebra, breve, ave De zarpa recién ha sido...
Y Dulce Ulula Embrionando Inadvertida ¡Ulula, ulula!...
He... Ah... Sido Aquélla semilla Planta cemento firme Ulular del cementerio Cautivo rostro caparazón ¡Perla desvanecida silenciosamente!
Ostra Oyendo Escudriñando El pandemónium Afinando agujas afables Ando caminando como zarpa melodiosa... Entre lira y lira.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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HISTORIOSAMENTE
En el mercado de carnes. Hay kilos de noticias, ¡Qué valen un ojo!. De la cara, un hígado de cerdo. Deporte grasoso, sesos de buey. ¡Y hay noticias de su precio!. Sangre, huesos, pocos huevos. ¡Casi siempre de viejos toros!. Todo se vende, todo se pesa. ¡En la carnicería!.
En La Carnicería. ¡Frecuentada por el hombre!. Carnívoro a su vez. ¡De la consciencia!. ¡Qué no se vende!. En ningún mercado. ¡Qué no se pesa, qué no se anuncia!. Entre kilos de informes noticias.
¡No tiene precio!. Sea buena, sea mala. ¡Ó no se tenga!. En las noticias de la carne. El hombre conoce su pobreza. ¡Ó la riqueza, del hambre!. Y su precio, aprecia. ¡Sí es bajo!. Por kilo ó en gramos. ¡Es igual!. En el mercado, piensa, huele, ve.
Frutas. Carnes y verduras. Y otras cosas. Se venden. Y las consciencias solo se cultivan... En el alma, en el espíritu. Invisible. Por la historia.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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A TI MUJER.
A ti mujer, que te uniste a tu pareja, con amor, y por amor, no importa el estado civil que este sea, y a cambio de ello, solo recibes, los tatuajes en tu rostro y en tu cuerpo, de un puño, del desprecio y el dolor.
A ti mujer que deambulas con temor, que has perdido el autoestima y tu respeto, sal al mundo, abre tus brazos y se libre, defiende tus derechos no permitas, la infidelidad, traición ó violación, ni la codependencia, a un individuo que te coacciona.
A ti mujer, desarraiga a tus hijos del mal ejemplo, huye de los malos tratos, no te quedes inmersa en la violencia, acaba con los paradigmas de mujer sumisa, redime tu dignidad, y tu vergüenza, no des pie a seguir mancillada, mucho menos vejada.
A ti mujer sometida, que luchas y no ganas nada, solo golpes, lágrimas y humillaciones, grita al aire tu tristeza, y no olvides que eres digna, de ser respetada, vivir con decoro y ser siempre amada.
Mónica Lourdes Avilés Sánchez. Der. Reserv.
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