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Velándome sigo Velo por mí en los cementerios, de los siglos fermentados, y calcino soles pobres, como lodo rojo...
Camino vestido de sabores amarillos Los anillos repetidos Las sortijas melodiosas Y contigo entretejida con distancias.
En la humedad de una sonrisa viajo, palpando libres y latido,s atrás de cien destinos. ¡Arriba de mañanas interminables!.
Abrí mi cripta presuroso. ¿Dónde quedó mi ceniza?__ ¡Pensé! ¿Dormirá aún mi polvo?__ ¡Me dije! ¡Estaré siendo tiempo!__ ¡Creo! Cerré la cripta lentamente... ¡No hay ceniza, ni polvo, ni tiempo! ¡No pienso, me dije, nada creo! Solo-Seré-Siendo-Poco de nada.
¡Hoy me velé, me sepulté, me dije!. En el ahora que no existe. En el eterno mañana. ¡Lleno de constantes instantes!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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*** Infinita Margarita ***
Una tarde tranquila destella su peine. De luz mensajes coronada diadema. En los labios sembrando blandas aves. En el alma belleza nobleza. ¡Milagrosa nevada dulce!. Amarillas margarita. Anhelos y fulgores. ¡Derramando amor!. ¡Labios sembrando!. Luz diadema. ¡Celeste!. Amor. ¡Ah!.
Tarde forjada de noche. Tarde cabello de oro. ¡Porvenir fecundándose!. ¡Consagrada constelación!. Tarde viviente mañana. Tarde geométrica lira. Amorosa derramada. ¡Tranquila diadema luces!.
Inmensa campana. Mensaje sonoro. Acorde belleza. Espiral amable. ¡Sonora destellas!. ¡Fulgor margarita!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Erogénesis cicloide Por los muslos de la historia se resbala, cada tierna memoria desencajada, desnudándose, derramándose frenéticos. ¡Latidos aferrados afiebrados!. Piel con piel, infinitos, ardorosos, los humedecidos tiempos imborrables.
Deshabitados los pecados escriben olas, alientos, placenteros, encumbrados. ¡Con cada manzana, con cada paraíso!. Patriarca vertical del paroxismo, del colosal arrobo, fusión insólita. ¡Labios apasionados de virginal pureza!.
En el pecho de los paisajes despierta, cada monte, Venus, florecida carne. ¡Que dibuja perfumadas sinfonías!. Líquidos rumores, fértiles amores. ¡En las caderas de leyendas ondulantes!. Están las ovejas descrucificadas.
Ningún olvido muestra fangoso rostro. ¡Ni queda serpiente condenada núbil!. Hay volcanes, cobras, flechas y palomas, soles enlunados, sumergidos y perennes. Auroras vistiendo, crepusculares anhelos. ¡Donde los espejos diseñan las retinas!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Fugaz desilusión
Obscuro lluevo nevadas ausencias. Las orillas y las inmóviles tinieblas. En el reino del silencio. ¡Palpando las fragancias!. Y crucificando los destinos. ¡Con el polvo de diluvios!. En la paloma dormida.
Luego, quedo piedra pura, dudándome. ¡Tan lejos de mis viejos cuerpos!. En la desnudez del fuego. ¡Masticando laberintos!. Con las alas del soñar. ¡En la pupila deshojada!.
Adelante habité los agudos ecos. ¡Ahogados nacimientos enroscados!. Con la gruta sin estatuas. En las venas del aliento. Y el violín de hierro.
Me dije, soy mi sueño turbulento. ¡Amasando los colores amargos!. En las zonas irreductibles. Y la piel del infinito.
Creo en la historia intemporal. ¡Desnudando, dioses crepusculares!. Peinando sus lágrimas. ¡Pienso!.
Todos me mueren cuando sufro. ¡La soledad eterna!.
Y soy... El polvo... ¡De mis sueños!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Sagrado Colibrí Acerada la espuma en la sonora tempestad. ¡El cielo embiste con ligereza!. Obediente tiranía del sueño. Alegre bálsamo divino. ¡Collar de cataratas!. Lago teñido de paz. ¡Planta noble colibrí!.
En los fieros torbellinos muralla filosa. ¡El colibrí medita con templanza!. La soledad serena del sol. ¡Escudo franco limpio!. Vestido de rayos. ¡Mar dorado de calma!. ¡Planta noble colibrí!.
A la muerte no rehuye, ni mármol derrama. ¡Aún con lágrimas en el alma!. ¡El colibrí que velos rompe!. Cuando hieren flechas. Espirales reptiles. ¡Ríos escorpionando!. ¡Planta noble colibrí!.
La espina del dolor es fango sin descanso. ¡A los pies que mueven los aires!. Y arrastran ovejas aniquiladas. ¡Y al colibrí no vencen!. Ni los infiernos. ¡Amor de olvido!. ¡Planta noble Colibrí!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poeta
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Espirales de humo escalan el cielo, brotan lentas desde las ciclópeas chimeneas… torreones febriles, sórdidos, hambrientos de metal y carne.
La sirena incauta las largas horas, las vidas propias y azules homogeneizadas por el ruido, el estrepito acompasado de maquinaria incesante…
Día tras día el gesto se repite, camina entre los pensamientos… ensoñaciones que me rescatan por momentos de la tarea espesa, de esta inexcusable inercia.
Hélices de humo coronan el cielo, y las sigo absorto con la vista… vuelo con ellas hasta el mismo limite impreciso donde se funden con la imaginación.
Turnos encadenados sin respiro traen más y más figuras rotas, almas dobladas en taquillas mudas… sumergidas en tersos pensamientos que les redimen del cruel rito diario.
Recorro jornadas enteras… junto al estrepito acompasado de una maquinaria incesante… hambrienta, voraz tras su eterno resuello.
http://teyalmendras.blogspot.com/
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Maldición celestial
En las venas hubo de la sangre sed. En los amargos mares de los abismos. ¡Devorándole alma al corazón extraño!. Murió a borbotones, entre barrancos estelares.
Ya brama, la bruma... ¡Cómo en broma!. Esta noble y verde paradoja. Ya éxtasis, los éxitos.¡De las tumbas!. Esta selva y salvo infierno.
¡Oh, desdicha azul de los escombros!. En ésta sola gota. Llueven mil cielos delicados. Lucen mil sangres tiernas. Nacen mil tercas ignorancias.
En éste. ¡Tiempo!. ... Sólo ...
Gota de miserias encendidas. Gota de huérfanos quebrantos. Gota de poderes carcomidos. ¡Oh, desgracia azul, azul y maldición!.
¡Azul, de negra sangre, ahogada!. ¡Azul, de cuello y ahorcados días!.
Tiempos de grandes. ¡Cosechas y conquistas!. En la siembra de víctimas rebaño. En la orgía de plomo enrojecido. ¡Cosecha digna de esqueletos!. ¡Conquista noble de panteones!. Tiempos de ínfimos, ínfimos.
Amando odios. Inhumanos escombros. ¡Pétalos agrios!.
Dolor. ¡Qué hermosa sangre!. Cuántos cadáveres. Ábreme el alma. ¡Qué quiero olvidarlos!.
Las yerbas ya secas. Amarillentas lloran. Absurdos latidos. Lenguas y colores. ¡De cadavérica belleza!.
El miedo duerme en paz, en cada pesadilla. Y obscuros placeres, anidan en cada rodilla.
El mártir clava, cada nube, de blasfemias. Y coronas embriagadas beben corazones.
Dulces. Venenos. ¡Del abismo... Milagroso!. Entintan turbios los perfumes. Enamoran... Compulsivamente... ¡El sueño eterno!.
Amamantando, estranguladas cunas. ¡Babas de reptil!.
¿Contra ello, podemos hacer algo?. Solo. Con los espejos...Profundos y callados. Solo. Con las rabias...Matorrales y fatigas.
¡Oh, maldita bendición!. En la maravilla... ¡De divinas sombras!. En el capricho.... ¡De dilemas inquietantes!. ¡Oh, bendición maldita!.
¿Contra ello, qué podemos?. Elevar... Monstruosas... Velas. Y suplicar el perdón absurdo. En Las... ¡Piruetas de marionetas!. Y... Esperar... La... Tempestad... ¡Infinita!.
¡Infinitamente, y celestial... Cada día!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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PROMESAS Y SONRISAS
Sonrojadas, pensativas, las sonrisas y promesas. ¡Da la mañana, el eco, del mañana!. Donde emprende, vuelo largo, el olvido. ¡La música tejiendo e incubando nidos!.
Pregona fe de la victoria el sol. ¡Sobre la noche!. Una vez y otra vez. ¡Encarcelada siendo su luz!. Donde él, en el cielo, se quiebra.
¡Qué altas que están las sonrisas!. ¡Promesas del mañana!. ¡Qué bajas que están las lágrimas!. ¡Olvidos del sonrojo!.
Van volando tres sonrisas. Por el castillo del hoy. Ya la toma la promesa. Con ella se la lleva. Ya la llama pensativa. Hasta las tres una vez.
Sonrojadas emprenden el vuelo. Por el eco del mañana. Por el largo del olvido.
Sonrojadas, tejen y tejen nidos. Incubando, la música del sol. Incubando, la libertad de la luz.
¡Oh, promesas del mañana!. De calma placentera. Vendrán... ¡Tiempos llenos de paz!. Sublimes. Sonrisas. Amargas.
Esas sonrisas están. Dolidas de ausencias Esas promesas están. Ahogadas de lamentos.
¡Cerradas!. Cerradas están las pupilas. Bajo las noches insomnes. ¡Callando las lechuzas!. Los lingotes de cenizas.
¡Promesas!. Promesas y curvos paisajes. ¡Son de cera elefantes!. Serpientes. ¡Entre montes!. Épocas manchadas de nieves.
Sonrisas que por tierra ruedan. Sonrisas que ya no reposan.
Ante los corazones la noche cae abundante. Alfombrado el horizonte teñido de rojo. ¡Húmedas de lágrimas sábanas y colchas!. Cuelgan sus miradas las paredes agrietadas.
Sonrisas entre tormentas. Promesas entre dolores.
Acérrimo vivir inquieto. Paupérrimo soñar despierto.
Puro alardear de fracción milésima. Pura vanagloria de sonrisas.
¡Sonrisas, sonrisas!. Cegadas las vidas entre las tumbas. ¡Promesas, promesas!. Seda cegada entre los espantos.
Promesas siempre. Sonrojadas sonrisas. ¡Olvidos del hoy!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Sangre de monedas
Oyó el susurro de polluelos. ¡El pantano!. Y por el camino abierto. ¡Se ciñen las monedas!. Y por la inconsciente avaricia. ¡Tantos hombres!.
Rostros helados. ¡Los sudarios fingen!. El inerte cabello por. ¡La testa!. ¡Él!. ¡El vago espacio espeso!.
Monedas de brillante sangre. Por el velo tembloroso. ¡Y mil ausencias!. De palabras. ¡Manchado y mancillado!. Sangre... De... Metálicos. Idiomas. ¡Aliento de sarcófagos andantes!.
En él. ¡Corazón de ternuras yertas!. En él. ¡Nacimiento de cándido ataúd!. Por las monedas. ¡Por... Las... Monedas!.
En Las Venas y pupilas Por Las ¡Sangres!.
¡En las almas y consciencia!. ¡Inconsciencia en las almas!.
Canto sepultado. ¡Empurpurado!. ¡Qué al mismo desaliento muerde!. Con el estremecimiento de glaciares. ¡Qué al mismo hombre amonedan!.
¿Quién y a quienes sangran las monedas?. A sí mismos. ¡Se asesinan lentamente!. Plásticos. Latires. ¡Con lápidas por labios!. ¡Los bolsillos de ignorancias!. ¡Almas. Metafóricas. Del. Caos!.
Desde ayer ese bien sucede. Y sucede que cultiva. ¡Huesos y perdones!. Y ama entre gusanos fervorosos.
Desde ayer ese bien vecino. ¡Monedas tiene!. En lugar de sangre. ¡Intérpretes de libres muertes!.
Cada día y de... ¡Cualquier color!. ¡Ahora ya nadie lo ignora!. ¿Ó sí?. Adoran... Cadavéricas... Estrellas.
Con El ¡Esquelético metal!. Y La ¡Lengua de serpiente!. ¡En el sordo escombro del vacío!.
Es inútil. ¡Ya en paz!. Nadie reposa. Sangrientos son los despojos. ¿Dónde?. Las monedas reptan.
Y las almas huyen entre huesos. ¡Bajo el mismo ropaje!. De carne. ¡Monstruos modernos!. Y... Ambición. ¡Organizada!.
¡Monstruos modernos y ambición organizada!.
Billetes de inocencia podredumbre. ¡Carneros de alacranes y tinteros!. Sembrando. Los colmillos...¡A cada paso!. ¡Nunca y nunca!. Ante iguales oponentes.
La noche en sangre y llamas. ¡Está envuelta de promesas!. De Promesas. ¡Está envuelta!. ¡Horda rubia del engaño!. Del engaño. ¡De su mismo pueblo!. ¡Pueblo corpulento de neblina!. ¡Muchedumbre que vano vibra!.
Solemne triunfo de... ¡Tinieblas!. ¡Solo monedas, almas fantasmas!. ¡Solo cuerpos, puro polvo podrido!
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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INSTANTES DE ALGODÓN Así. Pensaba bajo el abedul. Al no estar... ¡Tú!. Mi ausencia, allí estuvo. ¡La uva!. Redonda en rededor. ¡Cada áspid el alma!.
Como... Cada primavera angosta. Te espero. ¡Dentro y desigual!. Amparado, buzo en el paladar. Como pajarillo. ¡Cerillo bajo!. El ombligo. ¡Qué tu jaula!. Endulza cada alfiler.
Cada abono lácteo sueña.
En el lecho. ¡Entreabierta!. Hasta las ventanas. ¡Tu puerta!. Huerto, al placer. ¡Coexistiendo!. Húmedos, suspendidos. ¡En cada gota!.
¡Sin confesar compasión, derramándola!. Como dos lagos. ¡Flotando!. Anillados y traslúcidos. ¡Remando!.
En el momento. Sellado. En el menos. Esperado. Encuentro. ¡De flor y abeja!. Con el terciopelo cándido de astilla. Y la miel en la palmera datileando.
¿Será posible imaginar la vela y cera?. ¿O irá al río qué arde en pira sorda?. Bajo el abedul. Tu orquídea y esponja túnel. ¡Me tiene rehén!.
En el desierto aroma. ¡Areneándonos al peinarnos camellos!. Como incógnitos oasis. Como corola en su lecho. ¡Plácidos, dos lunas y un sol!.
Al pasar los dos. Pasar Los dos. ¡Diminutos relojes!. Con las manecillas. ¡El destino!. Y en la espuma. ¡Palomos los latidos!.
Tal vez, mañana. Anfibio. En la misma. ¡Agua bebamos!. Labios. Los perfumes. ¡Mieles!. Mayores. Y. Menores. ¡Cómo la cereza!. ¡Qué almendras en medio del monte!.
Por allí. Hongo éste tulipán. Ocupado. En sobrevivir. ¡Más tarde, telaraña!. Al colibrí. Serás mis pétalos.
Polen. ¡Qué frágil, alumbra, lumbre!. ¡Qué escena más fogosa no hay!. ¡Qué jazmín me higueras gladiador!.
Así. Así. ¡Geranios segregando almendros!. Ambos. Laterales litorales y literas. Vueltas de taladro. ¡Entre los algodonales del momento!.
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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